MARIA JOSE
1. Hacia una delimitación del concepto de Juventud 1 Juventud
La consideración de la juventud con sus problemáticas dentro del espacio público, surge con mayor énfasis desde que las Naciones Unidas designan el año 1985 como el Año Internacional de la Juventud7.
Diversos autores han tomado y analizado a lo largo del tiempo la categoría juventud y se puede afirmar que hay una diversidad de formas en las que puede ser pensada, tanto por los mismos jóvenes como para los adultos que piensan en ella.
“Las intensas transformaciones por las que ha atravesado la sociedad argentina a lo largo de los últimos años han significado una verdadera alteración de los principales mecanismos que otrora eran fuente de integración social. Los jóvenes han sido uno de los
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La Asamblea General de las Naciones Unidas define a los jóvenes como las personas entre los 15 y 24 años de edad. Esta definición se hizo para el Año Internacional de la Juventud, celebrado alrededor del mundo en 1985.Todas las estadísticas de las Naciones Unidas están basadas en esa definición, como se puede ver en el libro anual de estadísticas publicado por el sistema de las Naciones Unidas sobre demografía, educación, empleo y salud.
Esa definición, por lo tanto, considera "niños" a las personas menores de 15 años. Sin embargo, es digno de observar que el artículo 1 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, los define como personas hasta la edad de 18 años. Esto fue intencional, pues era esperado que la convención proporcionara protección y derechos a un grupo de edad tan grande como sea posible, ya que no existía convención similar de las Naciones Unidas sobre los derechos de la juventud.
36 sectores más afectados por estas transformaciones y sus condiciones de vida han sufrido un deterioro implacable.”.8
(Kornblit 2007: 119) En palabras de Chávez, la juventud no es una categoría definida exclusivamente por la edad y con límites fijos de carácter universal, no es algo en sí, sino que se construye en el juego de relaciones sociales. Los sentidos que las culturas otorgan a los grupos de edad producen las condiciones simbólicas de cómo ser dentro de cada uno de ellos, y por lo tanto son susceptibles de transformaciones.
“El pensamiento occidental moderno ha concebido al sujeto ideal como el sujeto adulto, este es el sujeto completo, los demás serán comparados con él: al joven le falta, el viejo va perdiendo” (Chávez, 2010: 36)
También se ha establecido entre los investigadores del tema un consenso en cuanto a que para establecer la edad de entrada a la juventud es necesario dar prioridad a los criterios derivados de un enfoque biológico y psicológico, entendiéndose que el desarrollo de las funciones sexuales y reproductivas representa una profunda transformación en la dinámica física, biológica y psicológica que diferencia con nitidez al adolescente del niño.
Al contrario que lo planteado por Chávez, generalmente para los informes estadísticos, la etapa considerada como juventud corresponde al tramo que va desde los 15 a los 24 años de edad. Otros enfoques extienden ese concepto hasta los 29 años, mientras que para países de menor desarrollo se estima conveniente incluir también las edades que van desde los 10 a los 15 años, para visualizar la integración temprana de los niños en el mercado de trabajo. Utilizan la categoría juventud delimitándola con un enfoque etéreo dejando una multiplicidad de factores sin considerar.
En un informe de la Cepal en el año 2003 para las Naciones Unidas plantea que: “existe un amplio acuerdo entre los estudiosos del tema en cuanto a que las características y la duración del tránsito entre la niñez y la adultez varían según las sociedades, culturas, etnias, clases sociales y géneros, y también existe consenso sobre la necesidad de
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“La juventud no es una categoría socialmente neutra y su misma especificación como objeto de indagación es un verdadero problema. Categoría en apariencia univoca –se es joven o no-, ciertamente se encuentra articulada, por ejemplo, con criterios generacionales, con distintas extracciones sociales o con el rol desempeñado en instituciones sociales de la más diversa índole. Sin embargo, a los fines estadísticos constituye una práctica comúnmente aceptada considerarla como simple recorte poblacional fundado en la edad”. (Kornblit, 2007:120).
37 establecer una convención que permita comparar la situación de los jóvenes en distintos contextos y dar seguimiento a su evolución en el tiempo. El criterio más simple, e intuitivamente el más adecuado, para identificar la población joven es la edad, puesto que su medición no entraña mayores problemas de confiabilidad y es una variable investigada por la gran mayoría de las fuentes disponibles de recolección periódica de datos. Sin embargo, el empleo de la edad como definición operacional no resuelve el problema de fondo sino que lo desplaza a la determinación de los límites etarios más apropiados para aprehender la “esencia” del fenómeno de la juventud”.
Los investigadores sobre la juventud coinciden en señalar que este período etario no debería seguir considerándose una etapa de transición, en la que las personan transitan hacia lo que serán como adultos, preparándose para ello. Por el contrario, la conceptualización sobre los jóvenes debería recoger sus vivencias en relación con el presente, más allá de un futuro incierto.
“La edad aparece en todas las sociedades como uno de los ejes ordenadores de la actividad social. Edad y sexo son base de clasificaciones sociales y estructuraciones de sentido. Sin embargo, es evidente que en nuestra sociedad los conceptos generalmente utilizados como clasificatorios de la edad son crecientemente ambiguos y difíciles de definir. Infancia, juventud o vejez son categorías imprecisas, con limites borrosos, lo que remite, en parte, al debilitamiento de viejos rituales de pasaje relacionados con lugares prescriptos en las instituciones tradicionales, y sobre todo, a la fuerte y progresiva heterogeneidad en el plano económico, social y cultural”. (Margulis y Urresti ,1996:1)
A su vez también el concepto de juventud tiene una dimensión histórica y cultural, además de la biológica. Si bien la pubertad puede considerarse como el inicio de la juventud porque la capacidad reproductiva la distingue de la niñez, los cambios en relación al hogar y la inserción en la sociedad (que definirían el término de la juventud), no están determinados biológicamente, sino social y culturalmente.9
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Desde una mirada institucional, la UNESCO define a la juventud como un periodo que se da entre la infancia y la edad adulta. El marco cronológico de juventud es definido por la UNESCO como el periodo de la ida que va desde los 15 años a los 25 años incompletos, o sea que al completar los 25 años la persona deja de ser joven.( www.slideshare.com).
38 Ahora bien, en la actualidad, y siguiendo la línea del planteo que realiza Margulis acerca de la juventud, se trata de superar la consideración de juventud como mera categorización por edad, se intenta dejar de lado la juventud como categoría meramente definida en bloques etarios. En consecuencia, se incorpora en los análisis la diferenciación social, y hasta cierto punto la cultural.
“Es necesario, entonces, acompañar la referencia a la juventud con la multiplicidad de situaciones sociales en que esta etapa de la vida se desenvuelve, presentar los marcos sociales históricamente desarrollados que condicionan las distintas manera de ser joven” (Margulis y Urresti 1996: 2)
Siguiendo con el análisis de diferentes definiciones que se han desarrollado acerca de la categoría Juventud es interesante retomar el planteo que realiza Braslasky10 quien refiere que la etapa juvenil es considerada, habitualmente, como el período que va desde la adolescencia (cambios corporales, relativa madurez sexual, etc.) hasta la independencia de la familia, la formación de un nuevo hogar, la autonomía económica: estos serían los elementos que definen la condición de adulto. Un periodo que combina una considerable madurez biológica con una relativa inmadurez social. La juventud se convertiría como en una transición a la edad adulta.
“En las sociedades del siglo XXI, los jóvenes son presas de una gran contradicción producto del sistema capitalista imperante y es que los jóvenes de sectores medios y altos generalmente tienen la oportunidad de estudiar, de postergar su ingreso a las responsabilidades de la vida adulta […] gozan de un contexto social protector que hace posible la emisión durante periodos más amplios, de los signos sociales de lo que generalmente se llama juventud”. (Racovschilk, 2006: pág. 6)
Mientras sucede lo antes mencionado, los jóvenes de clases más bajas, y aún más, la juventud rural ve marcada esa diferenciación en lo cotidiano y en el acceso a las diferentes oportunidades.
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Braslawsky, Cecilia Paulina (1952-2005) Pedagoga. Directora de la Oficina Internacional de la Educación de la UNESCO
39 En ocasiones, se suele hablar de juventud y hacer referencia a lo generacional como que los jóvenes son “generacionalmente iguales” según la edad de nacimiento. Margulis plantea acerca de esto:
“la generación, más que a la coincidencia en la época de nacimiento, remite a la historia, al momento histórico en que se ha sido socializado. La generación no es una simple coincidencia en la fecha de nacimiento, sino una verdadera hermandad frente a los estímulos de una época, una simultaneidad en proceso que implica una cadena de acontecimientos de los que se puede dar cuenta en primera persona como actor directo.” (Margulis y Urresti, 1996:pág. 8)
Otro aporte a la cuestión generacional lo hace el sociólogo Elbaum11 quien sostiene que considerar la dimensión etaria como un dato explicativo de percepciones y practicas regulares termina funcionando en la investigación como obstáculo epistemológico que impide comprender la influencia de otros factores como la clase social, el género y las pertenencias étnicas y culturales, que en ocasiones terminan siendo más importante que la tenencia de una edad determinada.
Margulis plantea que la juventud termina, en el interior de las clases que pueden ofrecer a sus miembros recién llegados la madurez física de este beneficio, cuando estos asumen responsabilidades centradas sobre todo, en formar el propio hogar, tener hijos, vivir del propio trabajo.
Si bien este planteo supera a otros que usan, con menos precisión, la palabra juventud como mera categoría etaria, tampoco hace una distinción entre las diferentes formas y etapas en que los jóvenes enfrentan estas responsabilidades de acuerdo al medio en el que viven.
“Los jóvenes de sectores medios y altos tienen, generalmente, oportunidad de estudiar, de postergar su ingreso a las responsabilidades de la vida adulta: se casan y tienen hijos más tardíamente, gozan de un período de menor exigencia, de un contexto social protector que hace posible la emisión, durante períodos más amplios, de los signos sociales de lo que generalmente se llama juventud. Tales signos tienden -en nuestro tiempo- a estetizarse, a constituir un conjunto de características vinculadas
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40 con el cuerpo, con la vestimenta, etc.”. (Margulis, y Urresti M 1996: Pág. 2)
Luego de lo presentado y evidenciando que los conceptos de jóvenes y juventudes han ido variando y se han estudiado constantemente, y desde diferentes puntos de vista y disciplinas, cabe destacar que el concepto de juventud al que se hará referencia en esta investigación será siguiendo la línea de Chávez, quien lo analiza no como un concepto que se pueda definir únicamente por lo etario y de construcción universal, sino como algo que se construye cuando se desarrollan las relaciones sociales.
“Los sentidos que las culturas otorgan a los grupos de edad producen las condiciones simbólicas de cómo ser/estar en cada uno de ellos. Población con distintas edades hubo siempre y en todas partes, pero en cada tiempo y en cada lugar se ha organizado y denominado de manera diversa a los grados de edad: infancia, juventud, adultez y vejez hoy consideradas “naturales” no son más- ni menos- que construcciones históricas. Ni existieron desde siempre ni son el “modo natural” de organizar el ciclo de vida. No son parte de la “naturaleza humana” y por lo tanto son susceptibles de transformación.”(Chávez, 2010:27)
Es en el interactuar de los jóvenes donde se va construyendo el concepto y se pueden visualizar diferentes particularidades. Ahora, si bien el objeto de esta investigación son 16 jóvenes del ámbito rural, será necesario detenernos en la categoría “jóvenes rurales”, con sus características específicas que nos permitirán entender de quienes estamos hablando en este trabajo de investigación.
Estos jóvenes están inmersos en un espacio distinto al mundo urbano, que será analizado en adelante, posibilitando comprender en mayor profundidad lo que hace a la vida cotidiana de un joven en el campo.
Por lo antes mencionado a continuación, se retomaran análisis realizados por diferentes autores en torno al concepto de juventud rural y abordaremos la categoría juventud rural tal como la definiremos y a la luz de la cual visualizaremos la vida cotidiana de estos jóvenes.
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1.2 Juventud Rural
Si se analiza la bibliografía existente sobre el tema, se puede observar claramente que la mayoría de las investigaciones de América Latina sobre la juventud rural son de carácter cualitativo y en menor medida cuantitativo.
En cuanto a los trabajos sobre juventud rural en Argentina, casi la totalidad de los encontrados corresponden a las zonas geográficas del noroeste del país, lo cual da una característica particular a la imagen de juventud rural, no siendo el reflejo de descripción de una categoría en general. Los estudios recopilados hacen referencia, además de ser de una misma región, a pequeñas unidades campesinas con uso intensivo de trabajo familiar.
Cuando se habla de juventud rural como concepto, se incluyen en el las nociones de juventud y ruralidad. Ambas cuentan con diferentes acepciones según el lugar y el momento histórico que se considera. La literatura consultada indica a los jóvenes como un segmento poblacional particularmente vulnerable, y esto se da con mayor intensidad en el caso de la juventud rural. Sin embargo, existe una invisibilidad de la situación de los jóvenes rurales en Argentina, siendo muy escasa la información estadística actualizada desagregada por edad y área de residencia (urbana / rural).
Tal como plantea Durston:
“la juventud rural es sin duda uno de los sectores socio- demográficos más excluidos de la sociedad civil latinoamericana, el grado extremo de su exclusión se asocia a dos fenómenos propios de su condición de jóvenes rurales: tienen pocos o nulos derechos de voz en la toma de decisiones familiares y comunitarias y de control sobre recursos y carecen de espacios propiamente juveniles en el campo”. (Durston.1997: 1)
Hasta años anteriores el termino juventud rural estaba utilizado para designar a este grupo de jóvenes rurales que prácticamente pasaban sus vidas invisibilizados frente a la juventud urbana. 12
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La invisibilidad es una de los aspectos más nefastos de la exclusión social, ya que a su vez contribuye a perpetuar la exclusión. En forma incluso mayor a la mujer rural., la juventud rural, sufre de invisibilidad ante los ojos de planificadores y estudiosos del desarrollo rural. (Durston, 1997:5)
42 Es por esto que la juventud rural es tomada, generalmente, como un paso directo de la niñez al mundo adulto del trabajo. La rutina se establece desde pequeños, cuando son escolarizados, vuelven de la escuela y trabajan con sus padres en el campo, colaboran tomando mayor protagonismo en el mundo adulto del trabajo acorde crecen etariamente. De ello se infiere directamente su invisibilidad, su cuerpo y fuerza y vida se asemejan a las del adulto.
“Los jóvenes rurales no son simplemente pre-adultos: viven una etapa bastante extensa del ciclo de vida que tiene características, problemas y necesidades propias.” (Durston, 1997: 3)
Tal como se planteó anteriormente, en Argentina es escaso el avance en la indagación de las principales características de este segmento poblacional.
Se destaca también la insuficiente información estadística disponible (en lo que respecta a datos censales) que permita describir cuantitativamente a los jóvenes de áreas rurales. A su vez, la definición de ruralidad según el tamaño de la localidad (hasta 2.000 habitantes) , en la que se basa la información censal argentina, fundada en un criterio demográfico y mutuamente excluyente se encuentra actualmente en discusión, dado que se considera que no refleja la compleja y heterogénea realidad del ámbito rural.
La exclusión y la invisibilidad asociada a los jóvenes rurales puede verse reflejada claramente en un hecho muy simple: cuando se intenta buscar datos en el Censo Nacional Argentino del año 2010, acerca de la cantidad de jóvenes que vivían en la zona rural , es imposible recortar la zona de poblaciones de menos de 2000 habitantes, por lo tantos estos jóvenes que viven a más de 40 km de la ciudad de Tandil fueron tabulados dentro de los datos que se obtuvieron cuando se censaron a los jóvenes que vivían en la ciudad, por lo tanto no se obtendrían de allí datos que sirvieran a esta investigación. Los datos de los jóvenes rurales fueron invisibilizados y absorbidos por los de los jóvenes urbanos.
Como jóvenes solo tienen en común con los jóvenes urbanos la categoría etaria (cronológicamente), aunque cotidianamente veremos que están a mucha distancia uno del otro. A partir de la revisión bibliográfica y el análisis conceptual, se ha observado que no debería existir una definición única de juventud rural, sino que se observan una gran cantidad de variaciones en cuanto a lo que se entienda por “joven” y por “rural”.
43 Es el mundo de los jóvenes rurales una fuente interesante de investigación, pues aparecen en el medio de los procesos de anclaje de nuevas representaciones sociales del mundo rural y sin embargo, se toman decisiones por ellos de manera cotidiana; que por un lado los ancla a un mundo rural sin expectativas para ellos y por otro los alienta a conocer nuevos rumbos sin olvidar su cultura y entorno rural. La visión de futuro de los jóvenes entrevistados, contiene esta doble tensión. Se observó en el momento de las entrevistas que si estábamos en presencia de alguno de los progenitores, algunos intervenían mientras el entrevistado hablaba contando sus experiencias personales de su juventud por ejemplo en referencia a su elección de actividad laboral mencionando como que en su época no habían tenido otra posibilidad, y viendo en sus hijos otras posibilidades aunque en la realidad era la misma historia que se repetía.
Esto se evidencia en el relato del padre de Eduardo quien mientras se desarrollaba la entrevista comenta “es lo que yo le digo siempre cuando yo era pibe iba a la escuela a
caballo ni colectivo ni nada a pulmón ibas…tampoco fui mucho fui hasta cuarto y de ahí de vuelta al campo…eras chico pero eras uno más…de pibe más grande ya estabas trabajando…imagínate que yo tenía los años que tiene el ahora y ya estaba casado y trabajando en el campo como siempre…”.
A su vez, se puede observar que los estudios de juventud poseen un corte claramente urbano céntrico, al identificar a la cultura juvenil como una cultura eminentemente urbana. Analizando las pocas publicaciones existentes sobre la temática de la juventud rural es importante tener en cuenta para la lectura del presente trabajo de investigación se deberá tener en cuenta siempre un concepto al que se adhiere: “invisibilidad”.
Un informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), presentado por Durston 13plantea en una de sus publicaciones acerca de la juventud rural una descripción de esta divida en fases, que a continuación será desarrollada para poder aportar más