2.4. Crítica a las limitaciones del Análisis de Redes Sociales
2.4.4. Hacia una nueva perspectiva en el ARS: la praxis reticular
En algunos de los debates mantenidos a propósito de los retos a los que actualmente ha de hacer frente el ARS54
se precisa que han pasado dos etapas en las que las redes han permitido avances espectaculares; la primera permite contemplar, mediante las imágenes y los conceptos que proporcionaban las redes, nuevos enfoques acerca de aquellos problemas cuyas explicaciones no satisfacían plenamente manejando conceptos clásicos (como el de clase social), o teorías (como la de roles). En una segunda etapa, ya con la ayuda y la impronta de la moderna informática, se amplía considerablemente la tecnología de la medida de las redes, modelos e indicadores que hacen operativos nuevos conceptos con los que se intenta explicar y predecir. En el siguiente paso, de carácter eminentemente teórico para unos (WHITE, 2000:98) o práxico para otros (VILLASANTE, 2000:82), se considera sin embargo que los puntos de incidencia de este momento reflexivo pueden estar centrados en los problemas de alienación y legitimidad social. Sin embargo para abordar estos campos se requiere de un mirada diferente a la convencional; la pertenencia mediante vínculos débiles a diversas redes, de manera tal vez instrumental, plantea paradojas que son difícilmente abordables sin romper los clásicos conceptos entre vínculos débiles-alienación y vínculos fuertes-integración (GRANOVETTER, 2000:53). Las estrategias de los actores en su actuar no puede verse reducidas a categorías dicotómicas o en enfrentamientos ya clásicas entre categorías, a los que venimos haciendo alusión reiteradamente, como las de inclusión/exclusión en la sociedad red o entre individuo-sociedad. Si estos campos no se enfocan desde una mirada de mayor complejidad que la que permiten los estudios ya clásicos de E. Bott, J.L.
Moreno o L. Lomnitz nos veremos constreñidos reiteradamente por las paradojas, sin posibilidad de desbordarlas.
Así como en el debate “cualitativo – cuantitativo” hay posibilidad de abrir, al menos, otras dos posiciones dialécticamente confrontadas, a saber: “cualitativo y cuantitativo se complementan” y “ni cualitativo ni cuantitativo, sino implicativo”; de la misma manera, en el debate entre “individualistas y estructuralistas”, en la confrontación entre estructura y acción, aparece también la posición de “suplantación y/o de complementación de ambas posiciones” (WELLMAN, 2000:26; MOLINA, 2001:19-21) y el desborde de ambas: “desde una específica pragmática relacional, entendida como forma de intervención” (HERRERA, 2000:70), o mejor “… en la potencialidad de la construcción de
estrategias reticulares de acuerdo con los conjuntos de acción existentes
y potenciales” (VILLASANTE, 2000:83).
Aquí nos aparecen dos cuestiones que hasta ahora no se manifestaban: una
perspectiva epistemológica orientada a la praxis social y un abordaje estratégico de las redes desde los conjuntos de acción. En el apartado
correspondiente se abordarán ambos aspectos, porque ambos son de transcendental importancia en el desarrollo de esta tesis.
SEGUNDA PARTE:
MARCO TEÓRICO
”Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”
Karl MARX (XI Tesis sobre Feuerbach)
3. UN POSICIONAMIENTOS EPISTEMOLÓGICO QUE PARTE DE LA PRÁCTICA: ¿PARA QUIÉN Y PARA QUÉ DE LA PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA?
Los modelos de democracia, las escalas de la participación y otros esquemas similares tienen en común tres formas de abordaje desde el lado de los actores participantes: ser ignorados, ser escuchados y la presencia activa. Dependiendo de cómo nos planteemos la investigación de la planificación participativa tendremos que considerar al sujeto de la misma, bien como objeto, bien como objeto con espacios de subjetividad, bien como sujeto pleno. En cualquier caso, objetivándolo mediante categorías discretas o en un continuum, estamos en un devenir, en un proceso de construcción del sujeto.
Esta construcción del sujeto, además de ser un proceso, está vinculada con la praxis, en su situación concreta. Al referirnos a la praxis queremos decir que es una acción reflexiva la que le permite objetivar la realidad subjetivándola, en una espiral dialéctica permanente y siempre sin perder la relación con la materialidad; así lo expresa Marx en su “II Tesis sobre Feuerbach” “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. […] El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento, aislado de la práctica, es un problema puramente escolástico” (1975:404)
Por lo tanto es en la práctica, de manera práxica, desde donde tendremos que dar respuesta a las preguntas epistemológicas: “El nivel epistemológico pregunta para qué –y para quién- se hace: la pregunta pertenece al nivel pragmático del hacer, está formulada desde la cara del poder” (IBÁÑEZ, 1991:99). La realidad es la que nos hace las preguntas que marcan las distinciones adecuadas a cada posición, mediante las elecciones por las que optamos. De ahí la importancia que tiene el dejar lo más claramente
explicitadas las distinciones que trazamos para marcar el espacio en el que nos situamos al investigar o como dice Morin (2005:44)
Aunque no en todos los tipos de investigación se hacen estas distinciones que dan cuenta e la reflexión previa del investigador, a veces es la misma gente la que nos pone en situación de reflexión epistemológica, con otras palabras como es lógico. Cuando se da comienzo a los trabajos de campo, en los que se propone a la gente su participación, suele aparecer más pronto que tarde la pregunta de “¿vosotros quiénes sois?”, lo que hace que tengamos que mostrar inmediatamente una identidad que no siempre es completa y exacta y que tendrá repercusiones en la práctica si decimos, por ejemplo, “investigadores de la universidad”, o bien “estamos contratados por el Ayuntamiento”, dado que en el primero de los casos posiblemente no nos dediquen mucho de su tiempo e interés (puede que estén cansados de ser observados constantemente por estudiosos de cualquier tipo) o todo lo contrario, si se sienten halagados por ser entrevistados por científicos; y en el segundo puede que se muestren, o bien muy interesados por los recursos que traeremos para su barrio o localidad, o bien muy enojados porque el Ayuntamiento sólo se acuerda de ellos cuando llegan las elecciones o cuando…, o cualesquiera otras actitudes. Nuestras diversas facetas personales, profesionales o de otra índole son parciales y dan cuenta de las redes de las que hacemos parte y por las que nos podemos o nos pueden identificar nuestros interlocutores. Otro tanto puede pasar si la pregunta inicial es tal como esta: “¿qué vais a hacer con este trabajo?”, o también vale decir “¿y esto en qué va a cambiar lo que me (o nos) afecta?”. Son preguntas de índole práctica y al mismo tiempo inciden en la línea de flotación de cualquier investigación; una u otra respuesta configura el proceso de manera distinta. Hemos querido sintetizar las posiciones en la tabla siguiente para ayudarnos en la reflexión, señalando los espacios desde dónde se plantean las preguntas en términos de actores organizados (en redes y conjuntos definidos de estas redes) y en los cambios a proponer (transformaciones en las condiciones de la existencia), tanto desde los intereses que se les suelen adscribir fundamentalmente al investigador (relacionados con el conocimiento), como a los sujetos-objetos de investigación (relacionados con el problema de la investigación).
Tabla 13: POSICIONAMIENTO EPISTEMOLÓGICO PLANTEAMIENTOS: ¿PARA QUIÉN? (ACTORES) ¿PARA QUÉ? (TRANSFORMACIONES) DE TIPO PRÁCTICO
¿Con quiénes podemos actuar coordinada, conjunta y eficazmente…
… para producir cambios hacia situaciones más deseables en nuestra vida?
DE TIPO TEORÉTICO
¿Cómo y con quién podemos imaginar y planificar eficientemente …
… y de manera reflexiva los cambios para mejorar las condiciones indeseables de vida (para un mejor vivir)?
Fuente: Elaboración propia
Mientras que los interlocutores del investigador se hacen generalmente las preguntas desde el interés práctico, pragmático, el estudioso refleja en el proyecto de trabajo, sobre todo, sus inquietudes teóricas. Sin embargo unos y otro puede que dejen en segundo plano lo que de conocimiento de su propia realidad puede aportar al sujeto (objeto) de la investigación y al investigador el considerar que el trabajo que realiza le reporta también un salario, un reconocimiento y prestigio académico, etc. Esto se encuadra en el proceso de comunicación establecido en torno a esta acción que se desarrolla y en la que el investigador ya es parte de lo investigado y lo está conformando y transformado desde el mismo momento en que lo introduce en su pensamiento. Por lo tanto la reflexión que se produce en el proceso participativo es del conjunto de actores que intervienen y a los que se alude, de los que forma parte el investigador; este es el escenario de actores. El problema, objeto de investigación, se conformará en este escenario mediante la comunicación que se establece entre actores, por lo que, desde el comienzo de este proceso se ponen de manifiesto las relaciones de poder entre los actuantes, que quedan dramatizadas en las escenas que mencionábamos al comienzo de este apartado. Por lo tanto, la simplicidad que (aparentemente) tiene la negociación de un trabajo de investigación suele encubrir la simplificación de hacer desaparecer de la escena a actores imprescindibles, mediante el poder del investigador para conformar la escena de una manera simple, no compleja. Para contemplar e incluir a los actores, desde sus posiciones e intereses (poderes), que componen el drama de la vida social a investigar se ha de construir desde el inicio (que está antes de la aparición en campo) un
paradigma dese la complejidad, al que Morin (1998) define como “un tejido”, que presenta paradójicamente lo uno y lo múltiple de manera indisociable. La metáfora del tejido es enormemente fructífera para el abordaje complejo de la realidad desde una perspectiva reticular. Vamos a mostrar la propuesta de un enfoque epistemológico para la planificación participativa desde las redes