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HEATHER: CUARENTA Y DOS AÑOS TIENE MIEDO DE SER LA RESPONSABLE DE SUS PROBLEMAS MATRIMONIALES.

In document Young-Reinventa Tu Vida (página 183-200)

Heather vino a terapia con su marido Walt. Cuando les preguntamos cuál era el problema, nos dijeron que Heather tenía fobias.

WALT: No podemos hacer nada. No vamos de vacaciones porque ella no va en avión, no se baña en el mar y no sube en ascensor. El fin de semana no podemos ir a la ciudad por la noche porque es demasiado peligroso. Y además, tampoco podemos gastar dinero porque tenemos que ahorrar. Vivir con ella es como vivir en una prisión. ¡Me está volviendo loco!.

Heather estaba de acuerdo con que sus fobias le conllevaban numerosas restricciones en sus actividades, pero se lo tomaba a mal cuando le empujaban a hacer cosas.

HEATHER: Prefiero pasar mi tiempo libre cerca de casa. No me divierto haciendo las cosas que él quiere. ¿Qué clase de vacaciones sería para mí si tengo que pasar todo el tiempo preocupándome del viaje de vuelta en avión o de la caída del ascensor? ¿O preocupándome de si nos van a robar cuando pasamos la tarde en la ciudad? ¡Prefiero no ir!

A lo largo de los años, los miedos de Heather fueron aumentando y se convirtieron en una fuente de conflicto cada vez mayor en su matrimonio.

El cuestionario de la vulnerabilidad

Este cuestionario mide hasta qué punto la vulnerabilidad te describe como trampa vital. Contesta los apartados utilizando la escala siguiente.

Escala de puntuaciones 1. Totalmente falso.

2. La mayoría de las veces falso. 3. Más verdadero que falso. 4. En ocasiones verdadero.

5. La mayoría de las veces verdadero. 6. Me describe perfectamente.

Si tienes algún cinco o seis en alguna pregunta de este cuestionario, esta trampa vital se puede aplicar a ti, incluso si tu puntuación total es baja.

PUNTUACION DESCRIPCIÓN

1. No puedo escapar de la sensación de que algo malo va a ocurrir.

2. Siento que una catástrofe puede ocurrir en cualquier momento.

3. Me preocupa llegar a ser una persona que viva en la calle o un vagabundo.

4. Me preocupo mucho de que me ataque un criminal, atracador, ladrón, etc.

5. Me preocupa tener una enfermedad grave, aunque nada haya sido diagnosticado por un médico.

6. Siento demasiada ansiedad al viajar solo en avión, tren, etc.

7. Tengo ataques de pánico.

8. Soy muy consciente de las sensaciones físicas de mi cuerpo y me preocupo sobre lo que pueden significar. 9. Temo perder el control de mí mismo en público o

volverme loco.

bancarrota.

TU PUNTUACIÓN TOTAL

(Suma todas tus puntuaciones de las preguntas 1 ± 10)

INTERPRETA LA PUNTUACION TOTAL

10-19 Muy bajo. Esta trampa vital probablemente no se aplica a ti.

20-29 Bastante bajo. Esta trampa vital puede que sólo se aplique de vez en cuando.

30-39 Moderado. Esta trampa vital es un problema en tu vida.

40-49 alto. Esta es definitivamente una trampa vital importante para ti.

50-60 Muy alto. Esta es definitivamente una de tus trampas vitales nucleares.

La experiencia de la vulnerabilidad

El sentimiento más importante asociado a la vulnerabilidad como trampa vital es la ansiedad. Algo catastrófico está a punto de ocurrir y te faltan los recursos para hacerle frente. Esta trampa vital tiene dos vías: exagerar el riesgo de peligro y minimizar la propia capacidad de afrontarlo.

Lo que temes varía dependiendo del tipo de trampa vital. Hay cuatro tipos de vulnerabilidad y se puede tener más de un tipo.

TIPOS DE VULNERABILIDAD 1. Salud y enfermedades.

2. Peligro. 3. Pobreza.

4. Pérdida del control.

Si perteneces al tipo de vulnerabilidad de la salud y de las enfermedades puedes ser hipocondríaco. Te preocupas obsesivamente de tu salud. A pesar del hecho de que los médicos no paran de decirte que no tienes nada grave, estás convencido de que estás enfermo, que tienes SIDA, cáncer, esclerosis múltiple o alguna otra enfermedad temible.

La mayoría de las personas que tienen ataques de pánico pertenecen a este tipo. Constantemente exploras tu cuerpo buscando señales de que algo va mal. Estás sensibilizado con tu físico. Cualquier extraña sensación, incluso una natural, puede activar el pánico: el tiempo frío o caluroso, el ejercicio, la ira, la excitación, la cafeína, el alcohol, la medicación, el sexo, las alturas, los movimientos, etc.

ROBERT: Ayer tuve una crisis de pánico completamente inesperada. Estaba solo en el tren, sentado, leyendo una revista.

TERAPEUTA: ¿Qué estabas leyendo? ROBERT: Sólo un artículo. No recuerdo.

TERAPEUTA: ¿Qué fue exactamente lo que estabas pensando cuando empezó el ataque?

ROBERT: En realidad, estaba pensando en la enfermedad de Parkinson. Notaba TXH PL PDQR WHPEODED PLHQWUDV VRVWHQtD OD UHYLVWD \ SHQVp ³¢< VL WHQJR OD HQIHUPHGDGGH3DUNLQVRQ"´

Estas son las célebres palabras de las personas que tienen ataques de SiQLFR³<VL«´

Estás hipervigilante a cualquier cosa que sea indicativa de una posible enfermedad. Lees cualquier información para entender del tema o evitas cualquier mención acerca de las enfermedades. De igual manera, puedes ir a todas horas al médico o evitarlo completamente porque tienes miedo de que descubran alguna cosa que vaya mal. Además, estás siempre preocupado con ideas que tienen que ver con enfermedades.

Intentas evitar aquellas actividades que aumentan tus crisis de pánico. Robert, cuando vino por primera vez a terapia, evitaba todas las formas de ejercicio, incluso el sexo. Estas sensaciones le hacían estar demasiado inquieto, eran demasiado parecidas a las crisis de pánico. Había renunciado a jugar al tenis, lo que le gustaba. Robert modificó su estilo de vida, al intentar escapar de su trampa vital.

Es posible que tengas esta trampa vital como consecuencia de estar físicamente frágil. Quizás estuviste muy enfermo en la infancia y tienes un miedo exagerado a las enfermedades. O tuviste un padre que estuvo enfermo. Sin

embargo, si padeces esta trampa vital en la actualidad, tus miedos probablemente sean excesivos e irreales.

Peligro

Si te describe este tipo de vulnerabilidad, tienes una exagerada preocupación por tu seguridad personal y por la de tus seres queridos. Ves el mundo cargado de peligro a cada paso que das.

WALT: Ella se sienta en casa a leer todas las historias de crímenes del periódico y, por la noche, ni siquiera quiere salir a nuestro propio porche.

HEATHER: El porche está muy oscuro. No me gusta estar en él por la noche. WALT: Tenemos un sistema de alarma contra ladrones muy caro, que me hizo instalar, pero todavía tiene miedo de que la gente pueda entrar.

HEATHER: Quién sabe lo que pueden llegar a hacer a pesar de las alarmas. Intento convencerle de que ponga rejas en las ventanas de la escalera, pero no quiere escucharme.

WALT: ¡Es ridículo! Vivimos en un vecindario seguro ¡No necesitamos rejas en las ventanas!.

Tienes un sentimiento general de inseguridad cuando está fuera de casa, que no guarda proporción con el peligro real. Estás alerta a cualquiera que parezca sospechoso o peligroso porque crees que en cualquier momento alguien podría atacarte.

También temes los desastres tales como los accidentes de coche y aviación. Estas son cosas que están más allá de tu control y que pueden ocurrir súbitamente. Por lo tanto, puedes evitar viajar al igual que Heather. Tienes miedo de las catástrofes naturales como las inundaciones y los terremotos. Independientemente de las probabilidades de que eso pase, crees que algo malo te ocurrirá a ti.

WALT: Durante la guerra del Golfo ni siquiera podíamos ir a la ciudad durante el día porque ella tenía miedo de un ataque terrorista.

HEATHER: ¡Dijeron que Nueva York era el primer objetivo!

WALT: Correcto. Por lo tanto, de todos los millones de sitios y lugares, nos iba a tocar a nosotros.

Esta trampa vital es agotadora, ya que continuamente estás tenso y vigilante, y crees que si bajas la guardia, algo malo ocurrirá.

También se denomina mentalidad depresiva, nombre dado por las personas que fueron niños durante la Gran Depresión de los años treinta. Estás siempre preocupado por el dinero y tienes un miedo no realista de que lo vas a perder y acabarás viviendo en la calle.

HEATHER: Ya sé que estoy muy preocupada por el dinero. Es porque puedo imaginarnos siendo mayores y perdiéndolo todo. Algunas veces me preocupa si voy a terminar como una mendiga.

Por mucha seguridad financiera que tengas, te parece que sólo hay un pequeño paso de tu situación económica actual a la ruina. Algunas veces piensas blindar tu seguridad. Crees que has de tener una cierta cantidad de dinero para estar seguro y que si lo sobrepasas, te hundirás. Con toda probabilidad, ahorrarás una cantidad y te preocuparás mucho si sobrepasas un determinado nivel de gasto.

Te es muy difícil gastar dinero y tomas extremas precauciones para ahorrarlo.

HEATHER: A veces tengo que reírme de mí misma. El otro día me tomé la molestia de ir hasta Long Island para comprar unas medias porque tenía un vale de descuento de diez dólares. Sin embargo, no tenían mi talla. Tuve que coger dos autobuses y un metro para ir allí y me costó cuatro dólares cada viaje.

Te preocupas innecesariamente del dinero para pagar las facturas (incluso cuando tienes más que suficiente). Ansiosamente miras las noticias en busca de signos de recesión económica (incluso cuando el clima económico es excelente), lo que te sirve como prueba de que lo que haces es correcto. También, te preocupa que las personas de tu familia pierdan su trabajo (incluso cuando no hay razones lógicas). Y quizá contratas un gran número de seguros de invalidez o de otro tipo.

Para ti controlar el dinero es el asunto más importante. Crees que si te relajas te descontrolarás y lo gastarás todo. Tus inversiones financieras son muy conservadoras. No te fusta comprar cosas a crédito y eres incapaz de asumir riesgo alguno con el dinero por miedo a perderlo todo.

Necesitas el dinero por si ocurre algo. Alguna catástrofe probablemente podría destruir todo lo que tienes y te dejaría sin nada. Tienes que estar preparado.

Estos son miedos a una catástrofe de naturaleza más psicológica, como una crisis de pánico, volverse loco o perder el control.

ROBERT: Cuando tengo ese sentimiento irreal, me da miedo encontrarme perdido, cada vez más lejos, y no poder volver. Me convertiré en una de esas personas que hablan consigo mismas y oyen voces. Esto me aterroriza y me hace sentir fuera de control. Empezaría a correr, a chillar por las calles o algo parecido.

Quizá temes perder el control de tu cuerpo, desmayándote o mareándote. Sea cual sea tu miedo, básicamente el mecanismo es el mismo, como en todos los ataques de pánico. Se apodera de ti una sensación interna y la interpretas de forma catastrófica, algo presente en el núcleo de todos los tipos de vulnerabilidad. Inmediatamente piensas en lo peor y te sientes incapaz de afrontarlo; te sientes como un niño débil e indefenso.

Para aquellos que como tú sufren ataques de pánico, el pensamiento catastrófico les conduce a dichos ataques. Un ataque de pánico por sí mismo duraría uno o dos minutos, pero el pensamiento catastrófico lo alarga mucho más: ³¢<VLPHPXHURPHYXHOYRORFRRSLHUGRHOFRQWURO"´FXDOTXLHUDTXHSLHQVHTXH estas cosas le están ocurriendo, tendrá un ataque de pánico.

Escapar es de crucial importancia en el refuerzo de esta trampa vital. Casi todos los que tienen la vulnerabilidad evitan muchas situaciones. Lo más probable es que te alejes de la mayoría de las actividades divertidas de la vida.

Estos son los posibles orígenes de la trampa vital.

LOS ORIGENES DE LA VULNERABILIDAD

1. Aprendiste tu sentido de vulnerabilidad observando y viviendo con padres con la misma trampa vital. Ellos eran fóbicos o les asustaban algunas áreas específicas de la vulnerabilidad (como la pérdida de control, las enfermedades, la ruina, etc.)

2. Tus padres te sobreprotegieron, particularmente en los temas de peligro o enfermedad. Continuamente te advertían de los peligros específicos y te hacían sentir que eras demasiado frágil o incompetente para enfrentarte a las cuestiones cotidianas. (Esto suele combinarse con la dependencia). 3. Tus padres no te protegieron adecuadamente. Tu entorno infantil no

parecía seguro física, emocional o económicamente. (Esto suele combinarse con la privación emocional o con la desconfianza y abuso). 4. Estuviste enfermo en la infancia o viviste algún acontecimiento traumático

5. Uno de tus padres vivió un acontecimiento traumático y quizá murió. Empezaste a considerar el mundo peligroso.

El origen más común es tener un padre con la misma trampa vital. Aprendiste a través del modelado y observación de otros patrones.

ROBERT: Mi madre era una hipocondriaca. Siempre acudía al médico con quejas de un tipo u otro. Creo que también tenía ataques de pánico. Muchas veces quería marcharse rápidamente de los sitios, y otras no quería irse. Sé que no le gustaba OD PXFKHGXPEUH 6LHPSUH PH DGYHUWtD GH WRGDV ODV FRDV ³+DFH IUtR SRQWH HO jersey, no salJDV IXHUD WH EXVFDUiV WX PXHUWH´ (VWDED VLHPSUH FRQWUROiQGRPH me tomaba la temperatura, me miraba la garganta. Y siempre nos llevaba al médico.

TERAPEUTA: ¢< OD SUHRFXSDFLyQ GH ³YROYHUVH ORFR´" ¢7DPELpQ DSUHQGLVWH GH ella?

ROBERT: Supongo que en este sentido era muy supersticiosa. Solía hablar acerca del mal de ojo y esta clase de cosas. Recuerdo que cuando era un adolescente fuimos al planetario. Ya debes conocer el espectáculo de rayos láser. Ella me decía que no fuera, que había oído que una muchacha que fue se quedó en trance hipnótico por la luz del espectáculo y nunca se pudo recuperar. Recuerdo que finalmente no fui. Ella me asustaba.

Este es un tipo de transmisión directa de la trampa vital. Aprendiste a sentirse vulnerable pues uno de tus padres sentía de la misma manera.

Un origen que se relaciona con el anterior es la sobreprotección paterna. Los padres que tienen la trampa vital de la vulnerabilidad, probablemente también son sobreprotectores. Ven el riesgo en cualquier sitio y transmiten a l niño mensajes acerca de que el mundo es un lugar muy peligroso.

ROBERT: Mi madre pensaba que el mundo estaba lleno de gérmenes. Siempre limpiaba y desinfectaba. Me avisaba sobre los peligros de compartir la comida con mis amigos. Una vez nos encontró a mí y a mi amigo Mikey a punto de hacer un pacto de sangre. ¡Se enfadó mucho! Debió pensar que Mikey tenía la peste bubónica.

Este mensaje estaba acompañado por la idea de que Robert no estaba preparado para afrontar el peligro, que era demasiado frágil y necesitaba que su madre le protegiera. Sin su guía, él estaba convencido de que algo malo ocurriría: contraer alguna terrible enfermedad o accidentalmente entrar en un trance del cual

Heather tenía un patrón poco frecuente de la trampa vital. Sus padres fueron supervivientes del Holocausto. Y en su juventud estuvieron juntos en un campo de concentración.

HEATHER: Crecí en un mundo donde el Holocausto era una posibilidad; ¿sabes lo qué significa? Siempre podía ocurrir otra vez. Solía estirarme en mi cama y empezaba a preocuparme de si los nazis iban a asaltar la casa. Casi todos los parientes de mis padres fueron asesinados. Tenían un álbum de fotos y la mayoría estaban muertos. Eran fotos en las que los niños eran exactamente de mi edad.

Como te imaginarás, los padres de Heather fueron sobreprotectores con ella, le enseñaron el miedo a las personas, particularmente a los que no eran judíos.

HEATHER: Me decían que no creyera a las personas que no eran judíos, incluso amigos y vecinos. Recuerdo cuando estaba en sexto curso que mi mejor amiga no era judía. Mi madre solía decirme no la creyera, que no le permitiera estar demasiado cerca. Me contaba que cuando era niña en Alemania, algunos vecinos se volvieron contra su familia y súbitamente se convirtieron en enemigos.

Heather era incapaz de sentirse segura; el mundo y las personas eran demasiado peligrosas. Vivía totalmente pendiente del peligro. La vulnerabilidad puede vincularse a varias otras trampas vitales. Si tus padres te maltrataron, te fallaron o te abandonaron, seguro que te sentiste vulnerable. Estas situaciones fueron una agresión a tu sentido básico de seguridad. En el fondo, siempre estás preocupado por si algo malo ocurre otra vez.

Las señales de peligro en las relaciones

Te atraen sobre todo aquellas personas que pueden cuidar de ti. Seleccionas parejas que te protejan y así te rindes a la trampa y refuerzas tu vulnerabilidad. A continuación encontrarás las señales que te indicarán que la elección de tus parejas está dirigida por la trampa vital.

1. Tiendes a seleccionar parejas complacientes y con ganas de protegerte del peligro o de las enfermedades. Tu pareja es fuerte y tú te sientes débil y necesitado.

2. Tu preocupación principal es que tu pareja sea valiente, físicamente fuerte, con mucho éxito en los negocios, ya sea un médico o alguien específicamente preparado para protegerte de tus miedos.

3. Buscas personas que estén dispuestas a escuchar tus temores y a tranquilizarse.

Quieres a alguien que sea solícito con tus problemas, que te mime y, además, te haga sentir seguro.

LAS TRAMPAS VITALES DE LA VULNERABILIDAD

1. Mientras te ocupas de los asuntos de la vida cotidiana, estás casi todo el rato preocupado por tus miedos exagerados. Puedes tener ansiedad generalizada.

2. Te preocupas mucho por tu salud y por posibles enfermedades, lo que te lleva a: a) exploraciones médicas innecesarias, b) hacerte pesado con tu familia por tu constante necesidad de ser tranquilizado, y c) no poder divertirte con otros aspectos de la vida.

3. Tienes ataques de pánico como resultado de tu preocupación por las sensaciones corporales y por las posibles enfermedades.

4. Tienes preocupaciones irreales sobre si te vas a quedar arruinado. Esto te lleva a ahorrar el dinero innecesariamente y a no hacer cambios financieros o de profesión. Guardas lo que tienes y no quieres oír hablar de nuevas inversiones o proyectos. No puedes asumir riesgos.

5. Haces lo que sea para evitar el peligro de la delincuencia. Por ejemplo, evitas salir de noche, visitar ciudades grandes, viajar en transporte público. Por lo tanto, tu vida es muy restringida.

6. Evitas las situaciones cotidianas que suponen un cierto nivel de riesgo. Por ejemplo, los ascensores, el metro, o vivir en una ciudad donde podría haber un terremoto.

7. Permites a tu pareja que te proteja de tus miedos. Necesitas que te tranquilice. Tu pareja te ayuda a evitar las situaciones que temes. Te vuelves dependiente de él o ella e incluso puedes enfadarte por esta dependencia.

9. Limitas tu vida social porque tus miedos te impiden emprender muchas cosas que otras personas hacen.

10. Restringes la vida de tu familia o pareja, que se ven obligados a adaptarse a tus miedos.

11. Probablemente transmitirás tus temores a tus propios hijos.

12. Puedes utilizar diversos mecanismos para afrontar, hasta un extremo exagerado, salvaguardarte del peligro. Puedes tener síntomas obsesivo- compulsivos o pensamientos supersticiosos.

13. Puedes depender excesivamente de la medicación, el alcohol, la comida, etc., para reducir tu ansiedad crónica.

Escapar de la vulnerabilidad es uno de los mayores peligros. Evitas tantas actividades que dañas tu calidad de vida y la de tu pareja y familia. Esta trampa vital te limita y te restringe.

HEATHER: Algunas veces me siento como si estuviera viviendo dentro de una nube oscura rodeada por un mundo iluminado y soleado. Y me estoy perdiendo

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