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III.2. CARACTERÍSTICAS DEL MÉTODO ELEGIDO

3.2.3. Hermenéutica dialéctica

De acuerdo con Martínez (2000) “toda observación va acompañada ya de una interpretación, esto es, de una inserción en un esquema o marco referencial que le da sentido, lo cual es una mediación necesaria… nuestro conocimiento es el fruto de esa interacción observación-interpretación; es una entidad emergente” (p. 33). Para poder estudiar estas entidades, se requiere del uso de una lógica que permita explicar los sistemas, sus circuitos recurrentes y así retroalimentarlos. Esta lógica es la dialéctica, ya que busca sopesar el valor y fuerza de argumentos y opiniones contrarias, a través del cuestionamiento, es decir, de entablar un diálogo en donde se esté abierto a todas las posibilidades.

La dialéctica más que un método, es un estilo de pensamiento riguroso que permite la retroalimentación, la proalimentación y los círculos recurrentes a partir del diálogo entre el caso singular y el todo social, entre las expectativas del intérprete y el significado del texto o acto humano (sujeto y objeto), y entre diferentes espectadores, de manera que enriquece y complementa la percepción de la realidad (Martínez, 2001, Rueda y Vilarroel, s/f).

De esta forma se unen la interpretación y el diálogo. Conde (2008) indica que al establecer un nexo entre la hermenéutica y la dialéctica se puede:

 ubicar al objeto de estudio desde el punto de vista de su génesis, evolución dinámica, desarrollo, crecimiento, intención y causas finales;

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 enriquecer la interpretación con categorías como contradicción, cantidad, calidad, negatividad, analogía, tesis, síntesis, entre otras;

 obtener una visión holística, integral y universal del objeto de estudio;

 proporcionar un dispositivo teórico capaz de establecer una reflexión profunda de un fenómeno a partir del reconocimiento de todos los factores que inciden en él; y

 establecer un abordaje crítico, alternativo y realista de la situación.

El representante más reconocido de la Hermenéutica dialéctica es Habermas quien la considera “como un medio para superar no sólo casos de comunicación sistemáticamente distorsionada, sino las condiciones sociopolíticas que nos impiden vivir en un mundo donde imperen la libertad, la justicia y la verdad” (Navarro, 1987, p. 5).

Habermas propone tres vías metodológicas:

a) Conjunción del entendimiento hermenéutico con la crítica de las ideologías, es decir, propone una reflexión crítica que permita el conocimiento de las condiciones reales que subyacen en el desarrollo de la historia, superando el arraigo del entendimiento a la situación donde se suscita. Habermas propugna porque rijan el orden, la claridad y la precisión sobre el entendimiento del mundo y sobre las decisiones. De esta manera, la interpretación que se hace no se encuentra ligada a un suceso específico, sino que permite entender la situación aunque varíen las condiciones y el contexto

b) Conexión de la hermenéutica con diversos marcos teóricos. Se requiere aplicar estructuras conceptuales para detectar fenómenos inaccesibles para el observador común, y de esta manera ampliar el rango interpretativo más allá de los límites de la propia capacidad comunicativa.

c) Conexión de la hermenéutica con una filosofía de la historia con inclinaciones prácticas. Habermas intenta integrar la interpretación hermenéutica en el diálogo histórico, para de esta manera anticipar el futuro y crear condiciones para que lograr el proyecto deseado. En este sentido insiste en la aplicabilidad práctica de la hermenéutica, para estimular la emancipación a partir de la autorreflexión.

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Navarro (1987) reconoce que la hermenéutica dialéctica tiene ventajas metodológicas importantes, entre ellas: les da el lugar a los individuos como interlocutores, acredita a la reflexión con un poder clarificador, complementa la interpretación con sistemas metodológicos de referencia y fomenta la aplicabilidad. De acuerdo con Rueda y Vilarroel (s/f) este método utiliza estrategias que corresponden a las distintas fases de la investigación. Para la determinación del objeto a investigar se debe cuestionar en primer lugar qué es lo que se quiere estudiar y el por qué, desde una perspectiva tanto filosófica y ética, como metodológica, así se puede identificar la teoría que sustenta el estudio y delimitar claramente lo que se quiere y lo que no se quiere descifrar.

En un momento posterior, la elección de la muestra dependerá de lo que se quiera hacer con ella, sin perder de vista que el método hermenéutico dialéctico está concebido para el descubrimiento, la comprensión y la explicación de los sistemas dinámicos que se dan en los seres humanos. Más que la búsqueda de la universalización a partir de lo que se repite, este método permite intuir o percibir “la esencia, la estructura o la verdadera naturaleza de las cosas que encierra lo universal” (Rueda y Vilarroel, s/f, p. 7).

Para estos autores las técnicas más adecuadas son las que propician el diálogo coloquial, es decir, técnicas que pueden complementarse con otras de acuerdo a la naturaleza del objeto observado, siempre y cuando los instrumentos y procedimientos de aplicación cumplan dos condiciones: su ejecución no debe deformar o distorsionar la realidad y que las observaciones se realicen en repetidas ocasiones (debe haber registro y anotaciones pormenorizadas).

En función de lo anterior puede decirse que la estrategia metodológica por excelencia es el diálogo, ya que “a medida que el encuentro avanza, la estructura de la personalidad del otro va tomando forma en nuestra mente; adquirimos nuestras primeras impresiones con la observación de sus movimientos, sigue la audición de su voz, la comunicación no verbal (…) el contexto verbal permite, asimismo, motivar al interlocutor, elevar su nivel de interés y colaboración, reconocer sus logros, prevenir una falsificación, reducir los formalismos, estimular su memoria, aminorar la confusión o ayudarle a explorar, reconocer y aceptar sus propias vivencias inconscientes” (Rueda y Vilarroel, s/f, p. 8).

Este método, por tanto, proporciona herramientas para entender cómo el sujeto construye significados a partir de su interacción con distintos factores y permite al investigador un acercamiento integral y crítico a la situación. En este estudio facilitará, a partir del diálogo y contrastación entre el antes y el después del

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profesor, la interpretación y comprensión del papel que juegan los procesos formativos, los conocimientos previos y el contexto en la reconstrucción del rol docente. Para lograr este propósito, es necesario precisar las acciones y condiciones operativas del estudio. Como parte de este proceso se inicia con la presentación del contexto.