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2.2 Marco Teórico

2.2.3. Herramientas de la Orientación Educativa

Según Rugarcía (1991) la personalidad social del siglo XXI se caracteriza por el acceso a demasiada información, tecnología acelerada, globalización de mercado, un medio ambiente renovado, democracia participativa y la necesidad apremiante de mayor justicia social. Se propone que los orientadores hagan uso de las siguientes herramientas en su asesoramiento.

2.2.3.1 El portafolios

Una herramienta muy útil en la planeación del proyecto de vida, y que sería muy deseable que fuese usado por la orientadora, es el portafolios de escritos. Consiste en la reflexión diaria, en las últimas etapas de la escuela, sobre las características personales, las dudas, el proceso de aprendizaje, los proyectos futuros y metas. Es un método idóneo de autoconocimiento, ya que puede hacerse tanto en un simple cuaderno o en un ordenador y sólo requiere de constancia, sinceridad y habilidad analítica. El objetivo es que el

orientador convierta al estudiante en protagonista de su evaluación psicopedagógica, dejando atrás así el papel pasivo que caracterizaba a los asesoramientos tradicionales en los cuales el estudiante esperaba que fuese el orientador quien le indicara sus habilidades e intereses, a través del uso de pruebas psicológicas. Además, estimula el desarrollo de varias de las competencias genéricas que menciona Argudín (2005), tales como la

capacidad de aprender, de aplicar los conocimientos en la práctica, de analizar y sintetizar, de desarrollar la creatividad, etcétera.

El uso del portafolios también estimula el desarrollo de varias habilidades

personales como son: la aptitud para conocerse y criticarse a sí mismo, de planeación, de búsqueda de información, de comunicación y de evaluación de los logros de objetivos y metas, además de la identificación de las causas de los fracasos. Existe una gran cantidad de portafolios diseñados, y Moreno (2003) hace una breve descripción de los más

importantes. De los mencionados por la autora, y para los fines de esta investigación, solamente se mencionarán los siguientes: Get a Life: Your personal Planning Porfolio for Career Development, autores: ASCA_NOIC (American School Counselors Association- National Occupational Information Coordination Committee; Desarrollar el proyecto profesional. Autores: Sebastián, A., y Sánchez, M.; y finalmente, The ACT Career Planning Program. Autor: ACT Planning Services.

2.2.3.2 Las pruebas psicométricas

Uno de los instrumentos que ha caracterizado la labor del orientador educativo es la evaluación psicométrica, es decir, el conjunto de instrumentos y métodos que se utilizan para recabar datos sobre el comportamiento, las habilidades y las características de personalidad del individuo. Las pruebas o tests se utilizan con diferentes propósitos: para seleccionar alumnos que provienen de otras instituciones educativas, ayudar a los jóvenes a reconocer sus intereses y habilidades, como apoyo en problemas de disciplina, etcétera. Según Chacón (2003): “El desarrollo metodológico estadístico de la Psicometría le aportó a la orientación, entendida como innovación educativa un impulso considerable,

planteándose la aplicación pedagógica de las nuevas metodologías para optimizar la acción educadora mediante la atención selectiva de los alumnos” (p.35).

Sin embargo, varios autores coinciden en que se ha abusado de esta herramienta y que su uso indiscriminado no sólo no es efectivo, sino que puede incluso perjudicar al

individuo en la selección de su carrera. Algunos de los problemas que se mencionan en la diferente bibliografía radican en el hecho de que el papel del individuo se vuelve pasivo, ya que depende de otra persona para decidir lo que le conviene y, en algunos casos extremos, se considera que quien aplica la prueba está mejor capacitado para decidir el futuro de la persona que la persona misma. Aunado a esto, algunos orientadores utilizan pruebas obsoletas o que no tienen una validez comprobada, simplemente porque son los recursos que tienen a su alcance. Además, en algunos casos, los orientadores no están capacitados para aplicar estas herramientas y no disponen de suficiente tiempo para darle seguimiento a los resultados, por lo que se limitan únicamente a entregar los mismos, sin tener una entrevista para profundizar en las características del joven y ofrecer apoyo adicional. Finalmente, los hallazgos son demasiado vagos e imprecisos, decepcionando a algunos jóvenes de la utilidad de dedicar su tiempo con dichas herramientas.

La orientación educativa no debe basarse únicamente en la información recogida a través de tests e inventarios de intereses. Sin duda, estas herramientas son útiles cuando se combinan con un análisis de la interrelación de las características individuales y del

contexto ya que, como se mencionó anteriormente, según las premisas constructivistas, son más importantes los procesos de meta-cognición del sujeto y el facilitar la auto-orientación y la auto-evaluación. Rivas (citado por Chacón, 2003) plantea que “el concepto de interés vocacional va a ocupar un lugar destacado en las intervenciones de los profesionales, pero es compartido con otros conceptos también importantes como la percepción cognitiva, los valores de trabajo, la historia personal” (p.86).

2.2.3.3 La tecnología como herramienta

Selly (citado por López, 2003 a), describe a las nuevas generaciones como

manuales para estudiar con éxito. El acelerado avance de la tecnología puede causar frustración o temor (tecnofobia) en los orientadores, al no sentirse al día con las TIC. Existen orientadores que piensan que los avances tecnológicos no son fundamentales, pero deben tener en cuenta que, incluso cuando no lo sean, la tecnología es una herramienta importante que los niños y jóvenes de hoy utilizan en forma natural. En la actualidad existen programas interactivos que permiten al individuo tener acceso a una gran cantidad de información con gran facilidad y rapidez. Estos programas son ideales para los

orientadores que generalmente tienen a su cargo grupos numerosos, ya que son

autodirigidos. El estudiante puede informarse sobre diferentes planes educativos de las universidades, responder preguntas sobre intereses y profesiones, encontrar información sobre becas, aprender estrategias de búsqueda de empleo, explorar las profesiones que se ajusten a sus intereses y estilo de vida, entre otras cosas, por medio de la tecnología. Existen programas como el Carreer Navigator, así como el Counselor’s Coach, para evaluar intereses y aptitudes del individuo. Estos programas enseñan técnicas de comunicación y capacitan sobre métodos de búsqueda de empleo.

En México, una de las herramientas útiles para los alumnos y orientadores es el

Observatorio laboral, que es un servicio público de observación en línea sobre el mercado laboral nacional. En este sitio se puede encontrar información sobre cómo empezar un negocio propio, dónde estudiar una carrera, cómo se vinculan los intereses vocacionales, y también, sobre habilidades útiles en el mercado productivo.

Además, el sito del Instituto Mexicano de Orientación Vocacional y Profesional ofrece información gratuita sobre las profesiones, artículos de interés y cuestionarios de auto evaluación relacionados con el desarrollo profesional. En este sitio también se puede

conseguir estudio de intereses, información profesiográfica y asesoría por correo electrónico, aunque no de forma gratuita.

2.2.3.4 El Servicio Social

Los jóvenes pueden beneficiarse con el voluntariado social, tanto por la formación de valores, como en la formación profesional. Kielsmeier (citado por Zermeño, 2007), indica que los profesores creativos encuentran una liga que une el servicio juvenil y los principios de la educación progresiva y el aprendizaje basado en problemas (ABP).

Además, los resultados de algunas investigaciones sugieren que el utilizar el servicio social como parte de las diferentes asignaturas escolares no solamente ayuda a mejorar la

participación cívica de los estudiantes, sino que también tiene un impacto positivo en el aprovechamiento académico y el aprendizaje en general (Parker y Mabry, 1998).

Otros estudios sobre el impacto del servicio social y el aprendizaje (Sek-yum, 2006) arrojan resultados muy positivos. En primer lugar, los alumnos desarrollan la autonomía a través de experiencias en el mundo real que les ayudan a su vez a tener mayor confianza en su potencial. El servicio promueve la auto confianza, el asumir nuevas responsabilidades y el crecimiento de logro individual. En segundo lugar, los alumnos adquieren una mayor responsabilidad como agentes de cambio social. Según Berger (2004), el servicio social puede ayudar a que el alumno aprenda de una manera más profunda, ya que capacita al joven para identificar las necesidades genuinas de un contexto, sus acciones tienen un valor reconocido por la comunidad y también tienen consecuencias reales. Todas éstas son condiciones idóneas para que el estudiante aplique las habilidades académicas y el conocimiento adquirido en la escuela. Asimismo, el estudiante se beneficia al adquirir experiencia profesional y establecer relaciones entre instituciones y diferentes individuos.

El servicio social obligatorio a nivel Preparatoria sirve para que el joven adquiera una perspectiva real de lo necesario en el mundo laboral y que de esa manera haga suyas diferentes competencias. Desde la perspectiva de Sebastián, A., Rodríguez, M., y Sánchez, M. (2003), entre dichas competencias se encuentran las que tienen que ver con el ámbito de la comunicación, de mando, de toma de decisiones y de negociación en las

organizaciones. A nivel universitario se llevan a cabo prácticas profesionales en los últimos semestres que sirven para preparar al alumno para socializarse en el mundo del trabajo, y favorecen la contratación en la empresa donde los jóvenes llevaron a cabo su servicio social. Aunado a esto, con frecuencia el sector empresarial apoya al sector educativo al propiciar las visitas a centros de trabajo y con conferencias por empresarios para que el estudiante aprenda de primera mano los requisitos para tener éxito en el mundo laboral.

Una tendencia en la orientación Profesional es la coordinación entre el sistema de formación, el empresarial y el de orientación Se requiere que el orientador prepare al alumno en utilización de comportamientos apropiados para la resolución de problemas relacionados con asuntos personales, familiares, de tiempo libre, de la comunidad y del trabajo (Bisquerra, 2003).