2.2 Marco Teórico
2.2.4 Opciones para lograr este cambio
El alcanzar el cambio deseado a veces se parece mucho a lanzar una flecha hacia el aire: uno sabe hacia dónde quiere llegar, pero no sabe si dará o no en el blanco. Por
supuesto, es mucho más factible acertar en el mismo si se es capaz de enumerar qué elementos se requieren para alcanzar ese cambio y, al mismo tiempo, se posee la habilidad de indicar el cómo alcanzar dichos cambios.
2.2.4.1 Las tendencias en la orientación para la prevención y el desarrollo En la actualidad, el orientador tiene grandes desafíos. Su labor incluye la
preparación del individuo ante una economía global que exige que el individuo se adapte constantemente a circunstancias inciertas y cambiantes. Se espera que sea un apoyo para el crecimiento y aprendizaje del individuo en temas que van desde la autoestima y la
comunicación interpersonal, hasta las técnicas de inserción en el mundo laboral. Además, que capacite en los llamados ejes transversales que, para Lucini, (citado por Boza et al. 2005), son:
Valores importantes tanto para el desarrollo personal e integral de los alumnos y de las alumnas, cuanto para un proyecto de sociedad más libre y pacífica, más
respetuosa hacia las personas y hacia la propia naturaleza que constituye el entorno de la sociedad humana”. (p. 258)
La orientación debe tener como última finalidad mejorar el auto concepto, la autoestima y la auto confianza. Para llevar a cabo la labor de orientar es necesario que orientadores y profesorado colaboren y ayuden al individuo a planear un proyecto de desarrollo personal ocupándose de los temas transversales que menciona Bisquerra (2003); que se enseñe a la persona a quien orientamos a mejorar sus habilidades de vida con programas de prevención y desarrollo.
Sebastián y otros (2003) mencionan que una tendencia en la orientación profesional es la coordinación entre el sistema de formación, el empresarial y el de orientación. El orientador puede coordinar las visitas de expertos, provenientes de diferentes ámbitos, y organizar simposios, debates, mesas redondas, etcétera, técnicas recomendadas por
Bizquerra et al. (2001) para complementar la instrucción de la orientadora sobre diferentes temas.
2.2.4.2 Ventajas del Modelo de Programas
Tradicionalmente el enfoque de la orientación ha sido el servicio solicitado por parte de alumnos, padres de familia o maestros, tanto en asuntos de orientación vocacional,
problemas de adicciones, disciplina, etc. De esta manera, en vez de que los orientadores puedan dedicar su tiempo a fortalecer a la mayoría de los alumnos en cuestiones de
autoestima, etc., se ven forzados a tratar de solucionar las “crisis”, la mayoría de las veces sin mucho éxito debido a que le es imposible atender a todos los alumnos en forma
exhaustiva e individual. Boza et al. ( 2005) mencionan que la orientación según el Modelo de Servicios tiene una perspectiva de tipo “remedial”, actuando casi siempre bajo un esquema de estudios de “gabinete” en donde es importante identificar el caso para poder brindarle atención; un enfoque terapéutico donde con frecuencia se busca ayuda de
expertos externos al centro educativo. En la institución investigada el Modelo de Servicios se utiliza especialmente con los alumnos que sufren de adicciones, ya que en estos casos casi siempre son referidos con dos psicólogas externas a la institución (ver anexo 2).
Se busca que la orientación se enfoque en Modelos de Programas, con un carácter preventivo. Para ello es necesario que se parta de un análisis del contexto y de la detección de necesidades. El orientador se desempeña como asesor y dinamizador en la formación de los tutores o maestros. Es indispensable que los orientadores cuenten con la ayuda de todos los actores del proceso educativo para eficientemente orientar a los jóvenes y que el
orientador pueda ayudar en las decisiones del currículum. Boza et al. (2005), en su capítulo seis, dedicado a la intervención orientadora por programas, mencionan que los principios básicos y premisas para realizar dicha acción son, en primer lugar, la necesidad de ubicar las sesiones en el PAT (Plan de Acción Tutorial), documento que incluye los objetivos
generales y específicos que se persiguen en cada uno de los tres ámbitos de intervención: alumnos, padres y equipo docente. En segundo término, se sugiere que el tutor inicie la acción orientadora con el profesorado; que el cuerpo docente esté enterado y apoye el plan de trabajo y la finalidad del programa. Posteriormente, se debe contar desde el inicio del programa con las estrategias de sensibilización de la comunidad educativa. En cuarto lugar aparece la necesidad de llevar a cabo reuniones con padres de familia, de forma espaciada y en momentos estratégicos. Acto seguido, se efectúan sesiones continuas e
ininterrumpidas con el alumnado, para, finalmente, esforzarse por concertar reuniones con los docentes de diferentes áreas y concertar y temporalizar acciones específicas.
El orientador debe aspirar a ayudar a las personas bajo su tutela a planificar su vida y a enfrentarse a los cambios de la sociedad actual, adquiriendo en el proceso una realización profesional. Esto es un proceso que requiere planificación y que tome en cuenta tanto las necesidades laborales, como aspectos familiares, de recreación y de responsabilidad social. Rodríguez, (2003) menciona que se deben considerar dos circunstancias personales previas a la planificación de la vida profesional: la concepción personal del éxito en la vida y la motivación individual para trabajar. Después de conocer estas variables es posible que el orientador, en conjunto con la persona asesorada, formule un conjunto de objetivos para la vida profesional, de acuerdo a las necesidades personales, que tenga metas realistas y alcanzables.
Es interesante observar los cambios en la orientación que se están implementando en España y el resto de Europa, en donde se considera a la orientación como un proceso evolutivo, no solamente para jóvenes, el cual requiere del apoyo de todo el personal académico, del gobierno y de diversas instituciones.
La globalización demanda actualización permanente, es posible pensar en una adaptación de programas. La revisión de las prácticas de intervención exige la creación de nuevas herramientas y recursos (Sebastián et al. 2003). Como instituciones educativas, es importante que se oriente no sólo a los alumnos, sino que se de apoyo a los padres tanto en técnicas de comunicación, relaciones familiares, si queremos que se lleve a cabo una transición eficaz en esta nueva sociedad con rasgos diferentes. En palabras de Brunner (citado por Pineda, 2003):
Todos esos rasgos están dando paso a un nuevo tipo de organización social que se centra en una economía global, basada en la utilización del conocimiento; una sociedad emergente, que aunque está en proceso de formación, adquiere cada vez más una estructura de redes, donde convergen las tecnologías de la información; una sociedad que para funcionar con eficacia social deberá conformarse
progresivamente como “sociedad de aprendizaje”, que dará lugar a diversos modelos de desarrollo, donde el elemento diferenciador será el grado que integre o excluya a personas, grupos o naciones y que demandará mayor flexibilidad en todos los planos, especialmente en las oportunidades de formación, en los mercados laborales y en las relaciones sociales (p.2).
Al terminar este capítulo, hay una serie de elementos que quedan claros: la inconveniencia de utilizar sólo un modelo en la práctica de la orientación, así como la ventaja de una aproximación ecléctica, mediante un conjunto de acciones y asesoría. Hoy día se reconoce que las personas tienen potencialidades diversas, las cuales pueden ser desarrolladas en diferentes direcciones si reciben el apoyo necesario. Es importante que los orientadores, mediante acciones de información y asesoría, ayuden a desarrollar el
proyecto propio de vida de las personas a su cargo. Con este fin, es factible utilizar
diferentes recursos; los ejercicios de auto descripción, la eliminación paulatina de opciones y el establecimiento de metas concretas y realistas al asesorar.
Capítulo 3
Metodología
En el presente capítulo se describirá el enfoque metodológico, el tipo de análisis, el método de recolección de datos y los participantes. Además, los pasos realizados para la obtención de la información contenida en este documento.