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CAPÍTULO 2. APORTACIONES DE LOS ENFOQUES PEDAGÓGICOS AL

2.5. El enfoque sociocultural

2.5.1. Computer supported collaborative learning (CSCL)

2.5.1.2. Herramientas para la construcción colaborativa de

pequeño grupo de estudiantes resolviendo un caso en un contexto académico, hasta grandes comunidades que surgen espontáneamente y comprenden miles de usuarios que comparten sus conocimientos informales.

Actualmente los entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje (EVEA en adelante) permiten la comunicación y colaboración entre estudiantes y profesores. Sin embargo, a pesar de estos avances, una buena parte del aprendizaje en un EVEA tiene lugar offline. Quizá esto se deba a que la tecnología de estos entornos aún no se ha adaptado a lo que el aprendizaje colaborativo necesita. En este sentido, Adell, Bellver y Bellver (2008) afirman que las redes sociales y herramientas de la web 2.0 como wikis o blogs han sido débilmente acopladas a estos entornos.

Esto pone de manifiesto la necesidad de disponer de herramientas que, además de facilitar la comunicación entre los miembros del grupo (canales sincrónicos y asincrónicos), permitan organizar y coordinar tareas (gestión de

un calendario conjunto, sistemas de gestión del flujo de trabajo compartido o workflow, sistemas de soporte a las decisiones grupales) y espacios para compartir los conocimientos (repositorio de contenidos, sistemas de gestión de documentos, editores multiusuario para escribir conjuntamente documentos, creación de espacios de trabajo compartido, etc.). (Onrubia, Colomina y Engel, 2008).

En sentido, diversas instituciones (entre las que se incluyen universidades) están desarrollando entornos virtuales para el aprendizaje colaborativo que, además de posibilitar la comunicación y la colaboración entre sus miembros, dan soporte al proceso de pensamiento y a la gestión y organización del conocimiento que se genera dentro del grupo. De manera general, estos entornos permiten:

 Construir conocimiento a partir de las contribuciones individuales y grupales de los participantes.

 Categorizar las aportaciones que se van realizando durante el proceso de aprendizaje.

 Debatir, construir teorías, guardar las intervenciones que se van realizando, elaborar mapas conceptuales y diagramas entre los participantes de un mismo proyecto.

 Disponer de espacios diferenciados para el trabajo individual y grupal.

 Realizar seguimiento de las contribuciones de los participantes (por ejemplo, a través de sistemas de votación y/o anotación).

Así, se han desarrollado herramientas como Knowledge Forum, BSCL (Basic Support for Cooperative Learning) o FLE3 (Future Learning Environment), entre

otras. Además, actualmente se están desarrollando algunas propuestas para apoyar el avance en herramientas que aporten funcionalidades pedagógicas para el andamiaje de los procesos, la evaluación, el seguimiento y la reutilización de los contenidos generados. La tabla inferior sintetiza la propuesta de Gros, García y Lara (2009):

Tabla 2. Tipos de apoyos para facilitar los procesos colaborativos.

CONTRIBUCIONES SEGUIMIENTO PRODUCTO

Etiquetaje de contribuciones

Anotaciones en los contenidos

Visualización del resultado de las interacciones Facilitar la lectura de las

contribuciones

Sistemas de evaluación de contribuciones

Empaquetamiento de conocimiento generado

Fuente: elaboración propia a partir de Gros, García y Lara (2009).

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, aún no ha habido el suficiente diálogo entre las áreas de conocimiento implicadas en el desarrollo de herramientas de soporte al trabajo colaborativo, lo que ha impedido el logro de resultados importantes. Esta dificultad de los EVEA para integrar herramientas de aprendizaje colaborativo coincide con la irrupción de las herramientas de la web social en el ámbito universitario. Así, surge la denominada “pedagogía 2.0”, encaminada a aplicar todo el potencial de las herramientas de la web social en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, tanto las redes sociales como los Personal Learning Environments (PLE) se están utilizando para apoyar los procesos de aprendizaje colaborativo.

En cuanto al uso de las redes sociales para el aprendizaje colaborativo, parece haber dos tendencias. Por un lado, cada vez se habla más de los beneficios de aprender en comunidad, de forma que los usuarios de la red se convierten en

creadores activos de información, que ellos mismos controlan y manipulan de manera colaborativa. Así, los alumnos toman el control sobre su aprendizaje, reflexionan sobre la propia práctica y establecen andamiajes para hacer frente a nuevas situaciones de aprendizaje de manera significativa. Esta forma de trabajo puede potenciarse a través de redes sociales específicamente educativas, como Edmodo, Ning in Education, Twiducate, Redpizarra, Clasroom 20 o Eduredes.

Otra posibilidad es que el estudiante cree la propia red como apoyo a la resolución de un caso, problema o proyecto, tanto a nivel autónomo como colaborativo. En este caso estaríamos hablando de aprendizaje situado, pues el conocimiento se utiliza para resolver problemas reales. Para adquirir ese conocimiento el estudiante debe fortalecer su relación con otros, haciendo visible su trabajo y proporcionando acceso a sus recursos. A su vez, por medio de sus compañeros, él mismo accede a otras redes que le permitan encontrar recursos y personas que pueden ayudar a resolver el problema (por ejemplo, mediante el acceso a weblogs de profesores e investigadores). De esta forma, las redes son desarrolladas en gran medida por los estudiantes, que forman sus propias relaciones en base a sus necesidades e intereses específicos. Estas redes pueden fortalecerse mediante la conexión de los estudiantes a través de RSS10 y marcadores sociales11.

10 Las siglas RSS significan Really Simple Syndication, un formato XML para sindicar o

compartir contenido en la web.

11 Los marcadores sociales permiten almacenar, clasificar y compartir enlaces en

Respecto a los Entornos Personales de Aprendizaje (Personal Learning Environments, PLE en adelante), Adell y Castañeda (2010:7) los definen como “el conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender”. Estos entornos tienen tres tipos de elementos (Atwell, 2008): estrategias y herramientas de lectura (mediatecas), herramientas y estrategias de reflexión (sitios donde comentar, analizar, etc.), y herramientas y estrategias de relación con otras personas. En los PLE el estudiante asume un papel activo, buscando, creando y comentando contenidos; es decir, estos entornos trabajan tanto la dimensión individual (personal) como la social. De hecho, una de las claves del aprendizaje es la implicación en una o varias comunidades de aprendizaje, formadas no sólo por aprendices sino también por profesionales. Los PLE pueden entenderse como una evolución de los Entornos de Aprendizaje Constructivistas (EAC) que incorpora todo el potencial de la web 2.0.

Otra oportunidad para el aprendizaje colaborativo lo constituyen los recientemente popularizados “MOOC” (Cursos abiertos masivos online), en los que la construcción social en el aula puede ampliarse o ser sustituida por la construcción social con pares (en comunidades virtuales o redes sociales) y expertos de alrededor del mundo (Reig, 2010).Los MOOC plantean una forma de aprender en un mundo interconectado, basado en el intercambio de ideas entre los participantes: “The learning comes from content presented by a lecturer, and then dialog via social media, where the contributions of the participants are shared. Assessment comes from participation and reflection, without explicit contextualized practice” (Siemens, 2012).