25 3 El sector de la Economía Popular
Diagrama 3: La Economía Solidaria en la Economía Mixta
1. Histórico
En 1981, Brasil fue afectado por la grave crisis financiera que se extendió desde los Estados Unidos hacia el Tercer Mundo y con mayor intensidad hasta América Latina, cuyos países esta- ban endeudados fuertemente. Con la caída del comercio internacional estos países quedaron imposibilitados de cumplir las exigencias de los servicios de sus deudas públicas externas, lo que los dejo potencialmente atrasados. Los acreedores condicionaron el giro de sus deudas a medidas rigurosas de austeridad, con cortes radicales del gasto público, lo que hundió a la economía brasileña (así como a otras economías latinoamericanas) en una recesión profunda, que termino prolongándose, en el caso brasileño, durante las dos décadas finales del siglo XX. Por primera vez desde los años 30, Brasil enfrentó una situación de desempleo en masa, con el empobrecimiento de millones de familias, muchas de las cuales perdieron sus casas y se vieron obligadas a refugiarse en favelas o se resignaron a vivir en las calles. Brasil se encontraba en esa época sometido a una dictadura militar, que no estaba preparada para ayudar súbitamente a las familias privadas de cualquier medio de subsistencia.
Los que se movilizaron primero para auxiliar a las víctimas de la crisis fueron las iglesias, en particular Caritas, el brazo de ayuda social de la Iglesia Católica. Ella contó con la ayuda interna- cional de Caritas de los países menos afectados por la crisis. Con este dinero, Caritas de Brasil financió miles de pequeños proyectos que recibieron el nombre de Proyectos Alternativos Co- munitarios PACs. Estos proyectos ofrecieron a los beneficiarios oportunidades de organizarse en grupos de producción colectiva, que terminaron tomando las semillas de lo que enseguida seria la Economía Solidaria.
El ejemplo de la Iglesia Católica inspiró a otras iglesias y a otros sectores sociales: los sindicatos comenzaron a organizar a los socios en peligro de perder los empleos en empresas en vías de encerrar sus actividades. Al comienzo de los noventa surgieron las primeras cooperativas de ex empleados, que pudieron arrendar la quiebra de sus ex empleadores y así recuperar las em- presas en forma de cooperativas de trabajo, dando comienzo a la formación de lo que sería en pocos años la economía solidaria brasileña. En la misma época surgió el Movimiento de los Tra- bajadores Rurales sin Tierra -MST, que pasó a organizar a miles de familias carentes para ocu- par tierras no cultivadas. De acuerdo con la Ley de Tierras vigente, los terrenos no utilizados
48
podían ser desapropiados para ser entregados a trabajadores sin tierra, lo que, con el fin de la dictadura militar en 1985, dio lugar al inicio de la reforma agraria. En 1980, el MST decidió que las familias asentadas formarían cooperativas de producción agropecuaria. En pocos años eran decenas de miles de familias organizadas así, y que de esta forma dieron origen a un notable movimiento de cooperativas de agricultura familiar que continua desarrollándose en diferentes regiones del país.
La movilización a favor de las víctimas de la crisis alcanzó a las universidades, en que los profe- sores y alumnos se unieron en Incubadoras de Cooperativas Populares, que pasaron a organi- zar y asesorar a centenas y después miles de grupos de hombres y de mujeres que se unieron en cooperativas de trabajo para enfrentar la penuria. Muchas de esas cooperativas formadas por mujeres se dedican a la producción artesanal de vestidos, ornamentos, alimentos, plantas medicinales y otros productos diversos. Las cooperativas formadas en su mayoría por hombres se dedican a la producción agrícola en los asentamientos de la reforma agraria y a la industria, sobre todo, en las ciudades en donde se encuentran empresas recuperadas.
Otro grupo social que se organizó en cooperativas fue el de recolector de materiales recicla- bles de la basura, personas en general muy pobres, moradores en las calles o en los botaderos de basura. Los residuos sólidos recogidos sirven de materia prima para que un abultado núme- ro de artesanos produzca una prodigiosa cantidad de objetos, en general bonitos y atractivos. Actualmente el Movimiento Nacional de Recolectores de Material Reciclable se estima entre 800 mil y un millón de personas que viven de la recolección, de los cuales cerca del 10% están organizados en cooperativas, algunas contratadas por las prefecturas para separar los residuos sólidos reciclables, limpiarlos y preparar su venta a las industrias de reciclaje. El ingreso obteni- do así es el pago recibido por los recolectores por los servicios prestados a la higiene ambiental de la ciudad.
Durante los años ochentas y el inicio de los noventas, el movimiento de la naciente economía solidaria era prácticamente ignorado por la opinión pública brasileña. La creciente movilización de las iglesias, sindicatos y universidades quedó circunscrita al estricto ámbito de estas entida- des. La crisis económica continuo haciendo daños, desde 1981 bajo la forma de una enorme inflación cuya represión concentraba todos los esfuerzos gubernamentales, frustrando cual- quier perspectiva de retomada del desarrollo. La estabilidad de los precios fue finalmente re- cuperada mediante la apertura del mercado interno a la importación de productos industriales baratos desde Asia, lo cual debilitó todavía más a la industria nacional, con la adicional pérdida de miles de puestos de trabajo.
La retomada del desarrollo solamente se dio a partir del 2004, ya en el gobierno de Lula. El colapso del Socialismo realmente existente en la URSS y en Europa Oriental indujo al Partido de los Trabajadores a repensar los caminos al socialismo, como también lo hicieran otros paí- ses de la izquierda de América Latina. Los debates condujeron a los participantes a considerar los avances del movimiento operario y de la sociedad civil, en la lucha contra los efectos de la tragedia social que la crisis mundial había hecho explotar en Brasil. Se comenzó a reconocer el potencial socialista de la economía solidaria, a tal punto de ser incluido en el programa de gobierno de Lula como candidato a la Presidencia de la República, en las elecciones de 2002, de las cuales salió vencedor.