• No se han encontrado resultados

Capítulo 6. La explicación causal del abuso de poder entre escolares

6.2. Ideas acerca de las consecuencias a largo plazo del maltrato

6.2.5. Ideas acerca de las consecuencias a largo plazo según la edad

A partir del análisis cuantitativo realizado sobre la base del análisis cualitativo previo, se puede afirmar que la distribución de las categorías de efectos a largo plazo en los cinco grupos de edad no es homogénea. Con respecto a las consecuencias para los testigos, se observan también diferencias estadísticamente significativas entre uno y otro género. A continuación se mostrarán las tres distribuciones de categorías en cuanto a las consecuencias para víctimas, agresores y testigos en este orden. En el último apartado se presentará la consideración por edad de factores que influyen en las consecuencias.

Tabla 6.6. Distribución de categorías de consecuencias a largo plazo para la víctima en los cinco grupos de edad (%).

Edad Categorías 9 11 13 15 Adultos T (4 g.l.) χ² p No hay consecuencias 63,2 35 44,4 25 3,3 24,8 34,64 ,000 Miedo a relacionarse 10,5 35 44,4 80 75 56,9 34,09 ,000 Autoestima 5,3 5 11,1 25 45 26,3 22,02 ,000 Recuerdos/Trauma 5,3 5 - 5 10 6,6 2,63 n.s. Victimización - 5 5,6 5 1,7 2,9 1,96 n.s. Conversión en agresor 5,3 5 5,6 - 1,7 2,9 2,05 n.s.

Consec. neg. inespecíficas - - 11,1 - 11,7 6,6 7,29 n.s.

Sensibilización - 25 22,2 25 15 16,8 6,28 n.s.

Fortalecimiento - - 5,6 30 21,7 14,6 14,06 ,007

Elementos historia 15,8 25 11,1 5 - 8 15,07 ,005

Otras 5,3 5 - - 8,3 5 3,33 n.s.

N 19 20 18 20 60 137

Consecuencias a largo plazo para víctimas según la edad.- En la Tabla 6.6 se observa

que la idea de que el maltrato sufrido en los años escolares no tiene ninguna

consecuencia en la edad adulta está presente en más de un 60% de los niños y niñas de 9

años, pero disminuye casi hasta la mitad a los 11 años (véase también la Figura 6.4). El porcentaje sube de nuevo ligeramente a los 13 años, pero a los 15 años sólo un cuarto de los alumnos piensa que no hay efectos a largo plazo. En la edad adulta este pensamiento desaparece casi por completo. Con la excepción de algunos, los adultos creen que las experiencias de victimización en los años escolares sí tienen repercusiones a su edad.

Con respecto a estas consecuencias, el miedo a relacionarse que la víctima mostrará a largo plazo se predice más al aumentar la edad. Mientras que sólo un 10,5% de los alumnos de 9 años opina que la víctima tendrá dificultades a la hora de

desenvolverse socialmente, entre los adolescentes de 15 años y los adultos, hasta un 80% se refiere a esta posibilidad. En el caso de los adultos, son más las mujeres (89,7%) que los hombres (61,3%; χ²(1) = 6,43, p<.05) las que apuntan esta consecuencia.

Figura 6.4. No hay consecuencias a largo plazo para la víctima (% por grupo de edad).

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 9 11 13 15 Adultos Edad No hay consecuencias

Un aumento con la edad también se observa en relación con la autoestima, es decir, con la baja valoración de uno mismo. Esta noción está casi ausente en los primeros tres grupos de edad, pero aparece en un 25% del grupo de 15 años, un 32,3% de los hombres adultos y de nuevo más (casi dos veces: 58,6%) en las mujeres adultas (χ²(1) = 4,21, p<.05). Hay que tener en cuenta que un 22,6% de los hombres en la edad adulta han indicado que las experiencias vividas tendrían efectos negativos pero no los han especificado frente a ninguna mujer (χ²(1) = 7,41, p<.01). Aparte de los adultos, sólo algunos adolescentes de 13 años no han concretado las secuelas que predicen para

Además, un 10% de adultos piensa que la víctima puede sufrir un trauma en el futuro, junto con algunos niños/as de 9, 11 y 15 años. Las consecuencias de

victimización y conversión en agresor han sido mencionadas por muy pocos

participantes en los diferentes grupos de edad, sin diferencias significativas entre ellos. En relación con los efectos positivos, sensibilización y fortalecimiento, se puede afirmar que ningún alumno de 9 años ha pensado en estas posibilidades. La idea de sensibilización está presente en proporciones semejantes en los restantes cuatro grupos. Entre una cuarta parte de los grupos de 11, 13 y 15 años y un 15% de los adultos piensa que la víctima puede llegar a ser más sensible a estos problemas en el futuro y mostrar una actitud humanitaria. Sin embargo, el fortalecimiento de la personalidad es una consecuencia pensada sólo por los adolescentes de 15 años y los adultos y no por los tres grupos más pequeños (con la excepción de una persona de 13 años). Un poco más de una quinta parte de los adultos y casi una tercera parte del grupo de 15 años opina que la victimización sufrida puede crear una personalidad fuerte y resistente.

Son los dos grupos más pequeños, de niños de 9 y 11 años, que se refieren a

elementos concretos de la víctima y la relación con los otros en la historia, situado en el

futuro. La proporción de referencias a los aspectos de la historia disminuye en los grupos de 13 y 15 años y llega a ser nula entre los adultos.

Por último, pocas personas han dado respuestas reflejando otras consecuencias que las mencionadas anteriormente y no se han encontrado diferencias entre los grupos. En la Figura 6.5 se muestra la distribución de las cinco categorías más utilizadas.

Consecuencias a largo plazo para agresores según la edad.- La distribución de

categorías relacionadas con los efectos a largo plazo para los agresores en los cinco grupos de edad se encuentra en la Tabla 6.7. Como se puede ver, no hay una diferencia significativa entre los diferentes grupos en cuanto a la idea que las actuaciones de las personas abusando de un compañero no tendrán ningún efecto a largo plazo. De toda la muestra, casi un 20% piensa de esta manera.

Que los chicos y chicas que maltrataron a alguien en su época escolar tendrán luego una mala vida, lo predice alrededor de un 25% de los escolares entre 11 y 15 años. En el caso del grupo de 15 años, se trata sólo de chicos (60%, χ²(1) = 7,89, p<.01). Los alumnos de 9 años apenas tienen esta imagen negativa del futuro, como tampoco la tienen los adultos. Un 63,2% de los últimos piensan sin embargo que los abusones

modo significativo más que los demás grupos, que muestran porcentajes entre un 20% y un 36,8%. Debido a la naturaleza escrita del cuestionario, un 15,8% de los adultos señalan consecuencias negativas sin precisar más; cosa que no ha ocurrido en las entrevistas con los niños y niñas en edad escolar a quienes era posible pedirles que aclararan a qué se referían cuando hablaban de consecuencias negativas en general.

Tabla 6.7. Distribución de categorías de consecuencias a largo plazo para el/los agresor/es en los cinco grupos de edad (%).

Edad Categorías 9 11 13 15 Adultos T χ² (4 g.l.) p No hay consecuencias 15 20 23,5 31,6 15,8 19,5 2,70 n.s. Mala vida 5 20 23,5 31,6 1,8 12,0 16,81 ,002 Continuación dominación 20 35 35,3 36,8 63,2 45,1 14,60 ,006 Dificultad relaciones 15 25 17,6 10,5 10,5 14,3 2,92 n.s.

Consec. neg. inespecíficas - - - - 15,8 6,8 12,87 ,012

Arrepentimiento 70 70 52,9 42,1 31,6 47,4 14,34 ,006

Elementos historia 20 10 - - - 4,5 16,93 ,002

Otras 15 - - 5,3 7 6 5,34 n.s.

N 20 20 17 19 57 133

Una consecuencia que se menciona en todos los grupos de edad es la dificultad que los agresores tendrán en cuanto a sus relaciones con otras personas. No hay diferencias significativas entre los que son más pequeños y los mayores: un 10,5% de toda la muestra opina que los agresores tendrán problemas para mantener relaciones de igualdad. Como en el caso del miedo a relacionarse, consecuencia a largo plazo para la víctima, la distribución en el grupo de adultos no es homogénea en cuanto al género: más mujeres (20,7%) que hombres (0%; χ²(1) = 6,48, p<.05) piensan que puede haber problemas ligados a las futuras relaciones de los agresores.

Todos los grupos también se refieren al arrepentimiento que quienes maltratan sentirán más tarde en su vida y a que cambiarán de actitud. Esta idea positiva es la que más aparece en todas las respuestas y llega casi a ser un 50% de toda la muestra. Se observa sin embargo un efecto de edad: un 70% de los escolares de 9 y 11 años piensa que los agresores siendo mayores se arrepentirán, pero el porcentaje va disminuyendo con la edad y entre los adultos un 31,6% piensa en esta posibilidad. De los adolescentes de 15 años son más las chicas (66,7%) que los chicos (20%; χ²(1) = 4,23, p<.05)

Figura 6.5. Distribución de las cinco categorías más utilizadas de consecuencias a largo plazo para la víctima (% por grupo de edad).

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 9 11 13 15 Adultos Edad Miedo a relacionarse Autoestima Sensibilización Fortalecimiento Elementos historia

Figura 6.6. Distribución de las cinco categorías más utilizadas de consecuencias a largo plazo para el/los agresor/es (% por grupo de edad).

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 9 11 13 15 Adultos Edad Mala vida Continuación dominancia Dificultad para relacionarse Arrepentimiento Elementos historia

En lo relativo a los agresores, sólo una parte de las respuestas de los niños y niñas de 9 (20%) y 11 años (10%) se caracterizan por las referencias a los elementos de la historia. Nadie en los tres grupos mayores se refiere a aspectos de la historia del presente. Un 15% del grupo de 9 años señalaba consecuencias que no se parecen a todas las comentadas hasta ahora pero este porcentaje no resulta ser significativamente

diferente de los otros. La distribución de las cinco categorías más utilizadas aparece en la Figura 6.6.

Consecuencias a largo plazo para testigos según la edad.- Como se ve en la Tabla 6.8,

la respuesta más encontrada en relación con los observadores, es que haber percibido pero no actuado en estas situaciones de maltrato no tiene efectos a largo plazo. Aunque la diferencia entre escolares y adultos no llega a ser significativa, los primeros parecen tener más esta idea que los últimos. Por lo menos la mitad de cada grupo de alumnos, piensa que no hay consecuencias. En el grupo de 15 años, el porcentaje llega incluso a casi un 70%, mientras de los adultos sólo una tercera parte indica que estas experiencias no tienen repercusiones.

Tabla 6.8. Distribución de categorías de consecuencias a largo plazo para los testigos en los cinco grupos de edad (%)

Edad Categorías 9 11 13 15 Adultos T (4 g.l.) χ² p No consecuencias 52,6 45 53,3 68,4 35,3 46,8 6,82 n.s. Toma conciencia 15,8 35 40 21,1 21,6 25 4,20 n.s. Actuación 21,1 20 26,7 21,1 11,8 17,7 2,42 n.s. Indiferencia - - - - 33,3 13,7 28,20 ,000

Actuación como agresor 5,3 - - - 9,8 4,8 5,48 n.s.

Consec. neg. inespecífica - - - - 7,8 3,2 5,92 n.s.

Elementos historia 10,5 10 - - - 3,2 9,02 n.s.

Otras - - - 5,3 9,8 4,8 5,48 n.s.

N 19 20 15 19 51 124

Las ideas de toma de conciencia y actuación aparecen en proporciones más reducidas, también en todos los grupos de edad, sin diferencias significativas. Entre un 15,8% (niños y niñas de 9 años) y un 40% (13 años) de los participantes piensa que los testigos, cuando sean adultos, serán conscientes de que tenían que haber actuado.

Asimismo, más de un 20% de escolares y un 12% de los adultos opina que realmente actuarán siendo mayores.

Pero tenemos que volver a examinar los resultados de estas tres categorías porque la separación de los participantes en grupos diferentes según género y edad nos muestra una realidad oculta detrás de los totales de las cinco edades (véanse la Tabla 6.9 y la Figura 6.7). De modo significativo, los chicos piensan más que las chicas que observar situaciones de maltrato entre compañeros en la escuela y no intervenir en estas situaciones no tiene ninguna consecuencia a largo plazo. Si estudiamos más en detalle los porcentajes de niños y niñas en cada grupo de edad, se observa que en los grupos de alumnos de 9 años y los adultos no hay diferencias entre ambos géneros. En el grupo de 11 años los niños muestran el doble del porcentaje de las niñas, aunque esta diferencia no llega ser significativa. Pero de los chicos adolescentes de 13 y 15 años, todos menos uno señalan que no hay efectos para los testigos, frente a porcentajes significativamente inferiores de las chicas de 13 (χ²(1) = 8,75, p<.01) y 15 años (χ²(1) = 4,55, p<.05).

Tabla 6.9. Consecuencias a largo plazo para los testigos: distribución de las categorías No hay

consecuencias, Toma de conciencia y Actuación según género y edad (%), y resultados

de las pruebas estadísticas con respecto a las diferencias entre el total de hombres y el total de mujeres. Edad Categorías 9 11 13 15 Adultos T (1 g.l.)χ² p Género ♂ No consecuencias 50 55,6 60 30 100 22,2** 90 44,4* 39,1 32,1 59,3 35,4 7,12 ,008 Toma conciencia 0 33,3* 20 50 0 66,7* 0 44,4* 21,7 21,4 11,9 36,9 10,36 ,001 Actuación 30 11,1 10 30 0 44,4 10 33,3 8,7 14,3 11,9 23,1 2,66 n.s. N 10 9 10 10 6 9 10 9 23 28 59 65 * p < .05 ** p < .01

Un efecto contrario se observa en la categoría toma de conciencia. Ahora las chicas indican de modo significativo más que los chicos que los testigos se arrepentirán y adoptarán otra actitud en este tipo de problemas. De nuevo no cuenta el efecto para los adultos, pero en todos los demás grupos aparecen diferencias, con porcentajes de las chicas superiores a los de los chicos. En el grupo de 11 años, la diferencia no llega a ser significativa, pero sí en el grupo de 9 años (χ²(1) = 3,96, p<.05), 13 años (χ²(1) = 6,67, p<.05) y 15 años (χ²(1) = 5,63, p<.05). De modo similar se encuentra que los porcentajes

de las chicas con respecto a la actuación son ligeramente superiores a los de los chicos en los grupos de 11, 13 y 15 años, aunque no de modo estadísticamente significativo.

La menor proporción de los adultos indicando que no hay consecuencias para los testigos se compensa por la presencia de una categoría de consecuencias que solamente ellos han señalado. Se trata de la indiferencia que mostrarán estas personas en

semejantes situaciones en el futuro, a la que se refiere una tercera parte.

Figura 6.7. Consecuencias a largo plazo para los testigos según grupo de edad y género (%).

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

9 chicos 9 chicas 11 chicos 11 chicas 13 chicos 13 chicas 15 chicos 15 chicas hombres

adultos mujeres adultas Edad No hay consecuencias Toma de conciencia Actuación-Intervención

Pocos participantes, sólo un 10% de los adultos y un alumno de 9 años, piensan que los testigos actuarán como agresores en el futuro como consecuencia de sus

experiencias en la escuela, mientras que de nuevo una parte de los adultos ha indicado

consecuencias negativas sin especificación. Como en el caso de los agresores, sólo los

señalados anteriormente han sido indicados por algunos adolescentes de 15 años y adultos.