Capítulo 3. Los valores y principios de actuación profesional
4.3 La evolución en la percepción del valor de la igualdad en la
4.3.1 La igualdad de trato ante la ley
Sin lugar a dudas, uno de los aspectos que define la igualdad ante la justicia consiste precisamente en recibir el mismo trato a la hora de aplicar las leyes. Desde esta perspectiva, en los distintos análisis se realizó una distinción entre igualdad a la hora de aplicar las leyes penales y la igualdad a la hora de aplicar las leyes, en general. La conclusión principal al observar los resultados es que, en España, la gente no cree en la igualdad a la hora de aplicar las leyes, tanto cuando se trata de leyes penales como de cualquier otro tipo de ley. No obstante, existen ciertas diferencias. En el caso de la aplicación de las leyes penales, se observa una tendencia a creer que existe una mayor igualdad en su aplicación, puesto que en 1995 sólo el 10% de los entrevistados consideraba que se daba el mismo trato, sin distinciones de quién se tratase, mientras que en 2003 la cifra se triplicaba hasta el 31%, al mismo tiempo, necesariamente se
116 Concretamente, está relacionado con el trato que reciben los jueces cuando son ellos mismos los que
reduce la cifra de las personas que consideran que se realizan distinciones puesto que en 1995 era el 87,2% mientras que en 2003 descendía al 63%.
Tabla 1. Igualdad de trato ante la aplicación de leyes penales
A la hora de aplicar las leyes penales a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes penales a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes penales a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes penales a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes penales a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
1995 1997 2000 2003
De acuerdo 10 23 31 31
En desacuerdo 87,2 72 62 63
NS/NC 2,8 5 7 6
Elaboración propia. Datos pertenecientes al barómetro de CIS de diciembre de 1995 y a los barómetros del CGPJ de los años 1995, 2000 y 2003.
No ocurre lo mismo en relación con la igualdad en la aplicación de las leyes en general, puesto que, a lo largo de los años, se mantiene estable la cifra de personas que consideran que no se da un trato igualitario a la hora de aplicar las leyes. En 1996 sólo el 8,9% de los entrevistados afirmaron estar de acuerdo con el hecho de que en España se da el mismo trato cifra que apenas se incrementaba en tres puntos hasta llegar al 11,7% en 2005. Del mismo modo, la proporción de población que considera que la aplicación de las leyes es desigual dependiendo de quién se trate es abrumadoramente mayoritaria, en 1996 lo creía el 86,4% de la población mientras que en 2005 seguía siendo el 84,1% quien opinaba de este modo. En otras palabras, en España sólo una de cada diez personas considera que no se hacen distinciones a la hora de aplicar las leyes, mientras que casi 9 de cada 10 opinan lo contrario. Se trata de la diferencia más grande observada en este análisis y sin duda, es uno de los puntos débiles de la imagen de la justicia española frente a la opinión pública. Además, hay que dejar constancia de la constante proporción pequeña de personas que no responden a esta cuestión (nunca se observa más de un 7% de la población sin respuesta, llegando incluso a ser sólo el
2,8%), es decir, que se trata de un asunto sobre el que la gran mayoría de la población tiene una posición clara al respecto, lo cual también indica la importancia del mismo.
Tabla 2. Igualdad de trato ante la aplicación de leyes
A la hora de aplicar las leyes a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
A la hora de aplicar las leyes a una persona en España hoy se da el mismo trato a todos sin que se hagan diferencias según de quien se trate.
1996 1998 2005
De acuerdo 8,9 7,3 11,7
En desacuerdo 86,4 88,4 84,1
NS/NC 4,7 4,3 4,2
Elaboración propia. Datos pertenecientes a los barómetros del CIS de diciembre de 1996, febrero de 1998 y diciembre de 2005.
Otras preguntas relacionadas con esta cuestión, pero sobre las que no se puede establecer ninguna comparación histórica puesto que se realizaron de forma puntual también constatan esta diferencia. En 2003 el 67% de la población se mostraba muy o bastante de acuerdo con la afirmación de que “los tribunales están fundamentalmente al
servicio de los influyentes y poderosos y no al de la gente corriente”, frente al 27% que
estaba poco o nada de acuerdo. Más recientemente, en 2011, se puede constatar que sólo el 1,9% de los entrevistados estaban muy de acuerdo con que “la justicia trata igual a
pobres y ricos” frente al 31,3% que estaba muy en desacuerdo; además el 46,1% estaba
en desacuerdo (por lo que sólo el 13,2% consideraba que existe una igualdad de trato, mientras que el 5,8% no estaba ni de acuerdo ni en desacuerdo. Tan sólo el 1,8% no mostró una opinión al respecto). En la misma línea, un 59,7% de la población no cree que los tribunales protejan a los ciudadanos de los poderosos, mientras que sólo el 24,6% lo cree así. Por último, la diferencia más aplastante la encontramos a la hora de valorar si la justicia trata igual a un político que a un ciudadano corriente, puesto que sólo el 0.9% de la población se muestra muy de acuerdo con esa igualdad de trato,
frente 39,1% que afirma estar muy en desacuerdo. A su vez, sólo el 8,4% está de acuerdo frente al 43,5% en desacuerdo (el 5,2% de la población no esta ni de acuerdo ni en desacuerdo, mientras que el 3% no tiene una opinión al respecto).