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IMPLICACIONES EDUCATIVAS DEL ESTILO COGNITIVO DEPENDENCIA-INDEPENDENCIA DE CAMPO.

dependencia-independencia de campo, el aprendizaje y la

4. IMPLICACIONES EDUCATIVAS DEL ESTILO COGNITIVO DEPENDENCIA-INDEPENDENCIA DE CAMPO.

El estilo cognitivo dependencia-independencia de campo ha sido una de las dimensiones que más se ha estudiado en ellos ha encontrado que los sujetos dependientes de campo tuvieran mejor rendimiento que los independientes de campo.

Cuando se controla la inteligencia, la independencia de campo es memos poderosa para explicar el éxito académico que aquélla. La variancia explicada por la dependencia- independencia de campo se sitúa en torno a un 12 %, mientras que la explicada por la inteligencia oscila entre un 35 y un 60 % (Satterly, 1979; Blackman y Godlstein, 1982; Clark y Halford, 1983; Roszkowski y Snelbecker, 1987; Oakland et al., 1988).

La sistemática superioridad de los sujetos independientes de campo, en cuanto a rendimiento académico se refiere, ha llevado a algunos autores (Páramo y Tinajero, 1990) a refutar la idea de neutralidad de este estilo cognitivo. Las habilidades de análisis y de reestructuración, más propias de las personas independientes de campo, parecen ser un pre-requisito esencial para el éxito académico, al menos para nuestra cultura, en los momentos actuales.

Una manera de mejorar los resultados de los sujetos dependientes de campo podría venir a través del entrenamiento en el uso de estrategias adecuadas. De ello trataremos en el siguiente apartado.

relación a los problemas educativos. Como indicaban Witkin et al. (1978), este estilo cognitivo posee una serie de características que tienen unas claras implicaciones educativas: 1) está relacionado con la forma con la que las personas manejamos la información, más que con el contenido de dicha información; 2) los dos polos de la dimensión entrañan rasgos adaptativos distintos en cuanto implican mayores habilidades de reestructuración cognitiva o de relación interpersonal; 3) el estilo cognitivo dependencia- independencia de campo posee una gran estabilidad a lo largo del desarrollo, por lo que la posición que ocupa un sujeto, comparado con los de su grupo de edad, varía escasamente a lo largo del tiempo. A continuación nos centraremos en uno de los aspectos claves, desde nuestro punto de vista, de las implicaciones educativas del estilo cognitivo que nos ocupa, nos referimos a su modificabilidad.

La modificabilidad de la dimensión dependencia- independencia de campo tiene un considerable interés educativo. La posibilidad de que un estilo cognitivo determinado facilite o inhiba el aprendizaje, en el medio educativo, lleva a tratar de cambiar o modificar este estilo, en el sentido más adaptativo. Sin embargo la modificabilidad también puede suponer un riesgo, ya que un determinado estilo, que puede no tener un excesivo valor en un contexto educativo, puede tener un valor elevado en otros contextos. Por ejemplo, la dependencia de campo implica menores habilidades analíticas y de resolución de problemas. Sin embargo, facilita la armonía interpersonal y la sensibilidad social, aspectos que también deben ser metas educativas deseables.

tenga como objetivo la modificabilidad del estilo cognitivo sería, en palabras de Kogan (1981), "¿aumentará el cambio la flexibilidad cognitiva del niño?; es decir, ¿le proporcionará la capacidad para variar su enfoque cognitivo en función de los cambios que se den en los requisitos de la tarea?" (p.364).

Los primeros estudios sobre la modificabilidad del estilo cognitivo dependencia-independencia de campo partieron de las observaciones de que períodos cortos de práctica podían mejorar las ejecuciones en el RFT y en el EFT. Posterioimente, el trabajo de Díaz-Guerrero y Holtzman

(1974) sobre la serie televisiva "Barrio Sésamo" abonó la perspectiva de la transferencia de lo aprendido a nuevas situaciones y, por tanto, de la modif icabilidad de este estilo cognitivo.

Dado que el estilo cognitivo dependencia-independencia de campo juega un papel importante tanto en el proceso de aprendizaje como en la vida social, lo más adecuado sería que las personas pudiesen usar las características estilísticas más apropiadas, en cada situación específica

(Saracho, 1988).

Algunos investigadores (Saracho, 1983; Saracho y Spodek, 1981, 1986) recomiendan que los sujetos aprendan estrategias flexibles, empleando características tanto del estilo dependiente como del independiente de campo. Según Saracho y Spodek (1986), muchos adultos y niños exhiben tanto características del estilo independiente como dependiente de campo, manifestando flexibilidad cognitiva sin necesidad de entrenamiento. Tales personas han adquirido un repertorio de estrategias que pueden usar de la forma más conveniente, dependiendo de la situación en

Designaremos como fijas, con respecto a su uso de las características asociadas a este estilo, a las personas que muestren las características prototípicas de un estilo (...) con gran regularidad (...). Pero los que tienen acceso a las características asociadas a ambos estilos, serán considerados móviles (Witkin y Goodenough. 1985, pp. 93-94).

La movilidad implica mayor diversidad en las formas de funcionamiento que posee una persona y, por tanto, es más adaptativa que la fijeza. Las personas que manifiestan rasgos de ambos estilos cognitivos son capaces de adaptarse a un mayor número de situaciones que las consideradas fijas, ello independientemente de si su estilo cognitivo es dependiente o independiente de campo. El concepto de movilidad-fijeza se deriva directamente de la consideración de la dependencia-independencia de campo como una dimensión bipolar, en las que ambos polos son adaptativos. El objetivo primordial del entrenamiento, en el ámbito del estilo cognitivo, sería complementar las características adaptativas que la persona ya tiene, de tal forma que se la equipe con ambos conjuntos de características.

El principio de modificabilidad del estilo cognitivo es importante, dado el impacto que ejerce un determinado estilo sobre los aprendizajes de las personas. Un estilo puede ser valioso en un contexto concreto, pero fuente de

la que se encuentran.

Witkin y Goodenough (1985) sugirieron que, en detejcminadas situaciones, las personas pueden acceder a habilidades propias de ambos estilos cognitivos, independientemente del lugar que ocupen en la dimensión dependencia-independencia de campo. Acuñaron los términos de fijeza y movilidad para referirse al uso de los rasgos relacionados con un determinado estilo, o con ambos;

inadaptación en otro. Como hemos visto anteriormente, muchas situaciones escolares requieren un estilo cognitivo independiente de campo, por lo que los sujetos dependientes de campo no tienen oportunidades de funcionar con su estilo característico de procesar la información y aprender, y pueden experimentar conflictos y frustraciones. Por otra parte los sujetos independientes de campo, que manifiestan unas competencias interpersonales más limitadas, pueden encontrar obstáculos en actividades que requieran sensibilidad social, armonía interpersonal u otras experiencias afectivas.

La manera de suplir estas deficiencias de los sujetos dependientes de campo es entrenarlos en el uso de las estrategias adecuadas a la demandas de las tareas. Son varios los estudios que han encontrado que los niños dependientes de campo, con un entrenamiento apropiado, pueden alcanzar el mismo nivel de ejecución que los independientes de campo (Strawitz, 1984; Globerson, 1985; Globerson, Weinstein y Sharabany, 1985).

Para unos autores (Pennings, 1991), la mejora parece ser específica y no permite la generalización a otras tareas diferentes de las que han sido usadas para el entrenamiento. Otros (Rush y Moore, 1991), por el contrario, sugieren que las estrategias pueden ser usadas en contextos distintos de aquellos en que fueron aprendidas. De todas formas, se ha comprobado que las estrategias de reestructuración que se enseñan a los dependientes de campo, y que son efectivas para ellos, tienen poco efecto sobre la ejecución de los independientes de campo (Grieve y Davis, 1971; Rush y Moore, 1991). Con referencia a las personas independientes de campo, Witkin y Goodenough (1985) sugirieron que se las podía entrenar

para que adquiriesen habilidades interpersonales pero se necesitan investigaciones sistemáticas que apoyen esta hipótesis (Saracho, 1988).

Un último problema que se presenta, en relación a la modificabilidad del estilo cognitivo, es que la adquisición de la movilidad cognitiva, o flexibilidad, en palabras de Saracho y Spodek (1986), depende, también, del estilo cognitivo del sujeto. Las personas independientes de campo se muestran más flexibles a la hora de escoger y utilizar métodos diferentes de los característicos de su propio estilo cognitivo, cuando la situación o las demandas de la tarea lo requieren (Huteau, 1^87), mientras que las personas dependientes de campo se resisten más a modificar su propio estilo cognitivo (Saracho, 1988).

Como hemos visto son varios los autores (Witkin y Goodenough, 1985; Saracho y Spodek, 1981, 1986) que sugieren que las personas somos capaces de aprender a utilizar rasgos de un estilo cognitivo que difiere del nuestro dominante. De todas formas, el panorama no está suficientemente claro. Son necesarias nuevas investigaciones, sobre todo longitudinales, en el área de la flexibilidad cognitiva que investiguen las relaciones que puedan existir entre la modificabilidad del estilo cognitivo y las influencias educativas y culturales del entorno en el que se desenvuelve el sujeto.

Capítulo 4

Aspectos