Importante y necesario es el estudio del folklore de un país. Su conocimiento y cultivo contribuye a forjar las sólidas bases de la nacionalidad.
Podría decirse sin incurrir en exageración, que el folklore es el depósito de la sabiduría y cultura que nos han legado nuestros abuelos.
Conservar su pureza y mantener su integridad es un deber patriótico.
Se honra a la Patria custodiando su tesoro folklórico, sin alterarlo, sin menoscabarlo y sin adulterarlo. En nuestro folklore tenemos música, danza, vestimenta, teatro, artesanía, juegos, literatura, medicina, gastronomía y lúdico.
En todas las manifestaciones el artista, el sociólogo, el antropólogo, el historiador, y otros especialistas, tienen una fuente inagotable para sus estudios, para la investigación de nuestra nicaraguanidad y para universalizar a través de la proyección artística, nuestra singularidad; junto a nuestro folklore estudiaremos.
Manifestaciones y elementos que no pertenecen al folklore si no a nuestra cultura popular. Así ocurre con la producción de nuestra música popular e incluso con el estudio del GÜEGÜENSE.
Tiene vínculo con la arqueología y la paleontología. El estudio del arte rupestre es capítulo importante del folklore.
La medicina, en más de una ocasión se ha servido del folklore en las investigaciones de las propiedades curativas de las hierbas, cáscaras, resinas, grasas, animales, hojas, aceites vegetables. En 1945 una
comisión de médicos ingleses visitó el continente africano a fin de obtener de curanderos negros, secretos botánicos medicinales.
La zoología y la botánica han encontrado valiosas fuentes de estudio e investigaciones, en los conocimientos, populares sobre la flora y fauna, nomenclatura, clasificación de las especies, propiedades, cualidades, etc. Igual cosa se podría decir de la geología con relación a lo que piedras y tierras sabe el pueblo.
En la alfarería y cerámica los modernos alfareros han buscado en el folklore el secreto de las famosas tintas indelebles que en diversidad de pinturas y dibujos se han encontrado en vasijas, platos, ollas y otros objetos de arcilla.
La política se ha interesado muchísimo en los sistemas administrativos de los pueblos o tribus indígenas, sus órganos de gobierno y otros pormenores administrativos.
La pedagogía ha encontrado en los juegos infantiles un precioso tesoro, los han clasificado y se han valido por ellos en sus altas funciones didácticas y educativas. Igual cosas podría decir de las adivinanzas para el cultivo del ingenio de los niños.
El folklore ofrece a la música y la coreografía un rico abrevadero. Se han recogido las melodías y sones, la letra, los cantantes y tonadas. El estilo de los cantantes, se han capturado muy bien los pasos y movimientos de las danzas y copiado a perfección los diseños de los trajes típicos de cada región y de cada clase de baile.
En el ramo del industrial el folklore ha cobrado inusitado auge. Se busca y se estimula el arte popular, principalmente se manufactura en todas las ramificaciones de la industria artesanal.
Los nicaragüenses no hemos dado al folklore el sitio que merece. El Estado se ha preocupado muy poco, son escasas las personas que han dedicado su tiempo al estudio e investigación de las variadas facetas de esta ciencia o arte. La finalidad de la presente obra es despertar la conciencia folklórica de Nicaragua, ayudar a los docentes, que desde el aula y su comunidad, con sus estudiantes y estudiantes puedan rescatar, conservar y divulgar las tradiciones de su localidad, municipio, departamento y nacionalidad.
División Folklórica:
1. El folklore se divide en artístico y científico.
2. El Artístico: puede ser teatral o dramático, musical, danzónico y dramático – danzónico.
3. El Científico: se divide en etnográfico, sociológico, arqueológico, expositivo o mostrativo,
paremiológico lúdico, adivino, lógico, médico, mítico o legendario, geográfico, botánico, zoológico y jurídico.
4. El folklore teatral o dramático, comprende las obras y representaciones teatrales. 5. El musical, abarca los sones, canciones e instrumentos.
7. El dramático – danzónico o mixto, es el que comprende la representación dramática y el baile a la vez, como la comedia – bailete de El Güegüense.
8. El folklore etnográfico se contrae al estudio de la raza de un pueblo determinado, sus caracteres somáticos, sus puentes de relación o comparación con otros pueblos.
9. El sociológico estudia el modus vivendi del individuo y su familia, su vida social, sus recursos humanos y económicos.
10.El arqueológico o paleontológico es el que estudia los resultados de los descubrimientos o civilizaciones o culturas antiguas.
11.El expositivo o mostrativo comprende los museos, colecciones de muestras debidamente clasificadas: arte indígena, museo de arte popular.
12.El parameológico acopia y estudia los refranes, dichos y giros del pueblo.
13.El lúdico se interesa en la conservación de los juegos infantiles. El adivino lógico colecciona, clasifica y estudia las adivinanzas populares.
14.El médico comprende las virtudes y propiedades medicinales de las plantas, grasas y los métodos populares de curación de las enfermedades.
15.El mítico o legendario se refiere al estudio de las creencias populares.
16.El geográfico abarca los nombres populares de los lugares o parejas, toponímicas.
17.El botánico y el zoológico comprende los nombres populares de la flora y la fauna, respectivamente, de un país o región.
18.El jurídico se refiere a las leyes de los pueblos de aborígenes, administración de justicia.
Recreación de El Güegüense
Sones de El Güegüense - El Güegüense. - Corrido de 1944. - Grabación 1951. - Grabación de 1967. - Grabación Refinada.
- Música publicada por el Dr. Brinton. - El Borracho.
Sinopsis de "El Güegüense"
El Gobernador Tastuanes y el Alguacil se encuentran y se ponen a conversar. El Gobernador ordena que suspendan los cantos y bailes que se está divirtiendo el Cabildo Real, lamentándose de la pobreza en que éste se encuentra. Ordena asimismo que no se permita a nadie entrar en sus dominios sin licencia de la ronda. El Alguacil se queja de que la indigencia es tal que no tienen ropas decentes que ponerse, de lo cual culpa al Güegüense. El Gobernador se refiere en duros términos al Güegüense, y ordena lo traigan a su presencia a como de lugar.
El Güegüense, que junto con sus dos hijos está oyendo lo que pasa, se da cuenta de la orden, pero aparenta creer que se refiere a un ternero, o a un portillo.
El Alguacil se presenta como sirviente del Gobernador. El Güegüense finge creer que quien desea verlo es una criada. El Alguacil le pone las cosas en claro y le dice que se apure, que salga volando a ver al Gobernador. El Güegüense toma literalmente la palabra "volar" y hace mofa de un viejo que pudiera correr y volar. El Alguacil le dice que debe aprender a saludar correctamente al Gobernador para cuando tenga que presentarse ante él, para que lo que se ofrece enseñarle, previa remuneración, la forma cortesana de salutación. El Güegüense acepta la propuesta, pero finge no entender lo de la remuneración, y contesta con una serie de equívocos y burlas. Pero al fin saca su dinero, que, sin embargo, no entregará hasta que el Alguacil le enseñe la lección. Este recita la forma de salutación, la que el Güegüense pretende mal interpretar, repitiendo, en cambio, frases de sonido parecido en que irrespeta al Gobernador. El Alguacil lo
amenaza con darle de cuerazos, y al persistir el Güegüense en sus sarcasmos, le pega dos riendazos, y prosigue la lección.
En eso aparece el Gobernador; contesta el saludo de el Güegüense y le pregunta como ha llegado hasta allí sin tener licencia. El Güegüense primero le cuenta cómo se las ha ingeniado antes para viajar por otras provincias sin licencia alguna. Pero, dándose cuenta de que eso no viene al caso, trata con artimañas de que el interrogatorio venga a caer en el relato de una ambigua historia respecto de cómo él obtuvo, en cierta ocasión, licencia de una niña, licencia que no era propiamente para poder viajar. El Gobernador no se deja embaucar y corta
secamente el cuento, El Güegüense entonces propone al Gobernador hacerse amigos, diciéndole que así sacaría una tajada de las inmensas riquezas y bellos atavíos que guarda en su toldo, o tienda. Duda el Gobernador de que eso sea verdad, y por esos dispone hablar en un aparte con Don Forsico, el hijo mayor del Güegüense.
Don Forsico corrobora el aserto de su padre y le dice: "el día y la noche son cortos para contar las riquezas de mi padre".
El Gobernador, no obstante, sigue dudando y resuelve interrogar a Don Ambrosio, el más joven de los hijos de El Güegüense. El muchacho cuenta una historia muy diferente. Dice que todo lo que ha relatado su padre es puro embuste, que el viejo es un pobre pela gato, y además ratero. El Güegüense, que alcanza a oírle, se queja de él calificándolo de afrenta para el buen nombre de la familia; y Don Forsico le asegura al Gobernador, en términos, que no dejan a dudas, que Don Ambrosio no lleva en sus venas una sola gota de sangre de El Güegüense.
Para dilucidar la cuestión el Gobernador propone al Gobernador mostrarle la mercancía bajo su toldo, y manda a sus dos hijos por lo uno y por lo otro. Luego le ofrece varias cosas imposibles, como decir un lucero que se columbra por un agujero del toldo, más una vieja jeringa de oro para medicinar al Cabildo Real del Señor Gobernador. Mas como este le responde con aspereza, el Güegüense cambia de inmediato su discurso para hacer un elogio de las habilidades de Don Forsico en los múltiples oficios que tiene. Interésale esto al Gobernador y pide a Don Forsico le demuestre su saber. Esta alardea de todo lo dicho acerca de él, y al preguntarle el Gobernador si también saber bailar danza allí mismo junto con su hermano y su padre.
El Gobernador pide que bailen otra vez, y así lo hacen los tres; y luego danzan dos veces más participando también el Gobernador y el Alguacil.
A continuación el Gobernador les pide que dancen el baile del macho-ratón. Encabezándolo Don Forsico. El Güegüense entre tanto aprovecha la ocasión para pedir al Gobernador la mano de su hija Doña Suche Malinche. El Gobernador manda al Alguacil que traiga al Escribano Real, quien llega en compañía de Doña Suche Malinche y otras doncellas. El Escribano habla del lujoso ajuar que es de esperarse habrá de aportar el pretendiente, y el Gobernador dice que el Güegüense quiere picar muy alto. El viejo aclara entonces que no es para sí que ha pedido a la muchacha sino para su hijo Don Forsico, y en seguida trata de hacer creer que lamenta el casamiento de su hijo. Sea como fuese, va presentando a las doncellas, una por una, las que Don Forsico a su vez va rechazando con frases despectivas, hasta que llega el turno de Doña Suche Malinche, de quien se prenda, y con quien se casa. El Gobernador sugiere entonces que el Güegüense obsequie el Cabildo con vinos españoles. El viejo simula no entender, pero cuando ya no puede zafarse, y dice no saber dónde obtener el licor que viene y lo saca de apuros. Don Forsico que con malas artes se ha hecho de unas botijas.
Los machos - es decir, los enmascarados que los representan - entran en escena y mientras el Güegüense los analiza uno tras otro, pronuncia una serie de dictámenes que son otras tantas burdas y chocarreras alusiones.
Finalmente cargan los machos con los fardos de la mercancía, montándose los muchachos en ellos, y parten. En tanto, habiéndoles dado el Güegüense vino al Gobernador, al Escribano, al regidor y al Alguacil, éstos lo despiden. Se va luego el Güegüense gritando a sus hijos que habrán de divertirse más todavía sin que les cueste nada.
Personajes: El Güegüense, Don Forsico, Don Ambrosio, Alguacil Mayor, Gobernador Tastuanes,
Regidor, Escribano Real, Suche Malinche, Arriero Machos: Macho Viejo, Macho Guajaqueño, Macho Mohino, Macho Moto.
Parte del Diálogo
GOBERNADOR: Es necesario, hijo mío. Pero antes suspenda en el campamento de los Señores
Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismo que tanto solicitan al cabildo Real, y luego traiga a cómo sea: de la cola, de las piernas, de las narices, o de donde Dios te ayude, a ese inútil Güegüense, Capitán Alguacil Mayor.
ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor Gobernador Tastuanes.
Güegüense: ¡Ah, muchachos! ¿A qué ternero o potro quieren amarrar por allí de la cola, de las piernas
o de las narices?
DON AMBROSIO: A vos, Güegüense embustero.
Güegüense: ¿Me hablas, don Forcico?
DON FORCICO: No, papito. serán los oídos que le chillan.
Güegüense: ¿Me hablas, don Ambrosio?
DON AMBROSIO: ¿Quién te ha de hablar, Güegüense embustero?
Güegüense: ¡Cómo no, mala casta, saca fiestas sin vigilia en los días de trabajo! [Al Alguacil, cuyos
ALGUACIL: Un criado del Señor Gobernador Tastuanes.
Güegüense: ¿Cómo? ¿Qué criada? ¿La chocolatera, la lavandera o la componedora de ropa del Señor
Gobernador Tastuanes?
ALGUACIL: Ni chocolatera, ni lavandera, ni componedor de ropa; un criado del Señor Gobernador
Tastuanes.
Vestimenta requerida para el Baile del Güegüense o Macho Ratón
Generalidades: Estos datos se refieren al baile original que se presenta durante las festividades patronales de San Sebastián en Diriamba.
Participantes: El baile consta de veinticuatro (24) participantes distribuidos en la siguiente forma:
12 Machos 7 De los de adentro 2 Damas 3 Músicos
Vestimenta de los Machos:
(12) Penachos de cabuya, pintado en negro, café, rojo, amarillo y blanco. (12) Máscaras de macho (De madera: cedro o acetuno)
(48) Pañuelos, dos a cada lado de cada bailante. (12) Rosas de plástico grandes.
(72) Flores de papel brillantes, varios colores. Aproximadamente 12 por bailante. (60) Cintas de varios colores, aproximadamente 5 por bailante.
(12) Chalecos negros, adornados con: leontinas, cadenas y adornos (1) Cofre pequeño para el macho viejo.
Nota: Para los penachos se requiere 36 libras de cabuya, en total.
Vestimenta de los Adentro:
(4) Capoteras.
(7) Ligero, o delantal con moneda. (7) Centros.
(7) Pañuelos grandes.
(4) Gurriones adornados con flores y collares. (7) Rosas grandes.
(3) Sombreros adornados con monedas.
(35) Flores de plástico. Aproximadamente 5 por bailante. (7) Contrabandos con cintas.
Nota: Los Sombreros (3) son forrados de tela de pana o fieltro, y llevan adornos de monedas, cordones dorados y plateados, y flecos. Los ligeros de pana, con flecos, y adornos de monedas de "oro y plata". La capotera o capa es un pañuelo grande de seda, con trencillas.
Vestimenta de las damas:
(2) Vestidos largos con mangas largas, color celeste o rosado. (2) Coronas.
El baile de las Inditas es el baile representativo de Nicaragua.
Su contenido es eminentemente amoroso. Refleja el gentil y apremiante cortejo del español a la india nicaragüense; un galanteo insistente, pero caballeroso, exento de lascivia; una invitación al amor, presentada en forma respetuosa aunque apasionada.
Los personajes o protagonistas, son seres socialmente desiguales, pertenecientes a razas y civilizaciones absolutamente diferentes. El varón es de mejor condición social, de raza blanca europea, conquistador de estas tierras y por ende, de categoría dominante. La mujer es humilde indígena americana, de las tierras conquistadas y dominadas.
Los Trajes:
El de la indita consta principalmente de güipil y manta. El güipil es una blusa corta, suelta por la cintura, sin mangas, bastante ajustada al tronco. Es de tela muy fina, por lo general de seda de colores vivos (rojo, azul, verde, amarillo o celeste), preciosamente decorado con lentejuelas, chaquiras y piedras de colores, distribuidas de una forma caprichosa o representando motivos vernáculos. La manta es de tela fina de algodón o de seda, con franjas horizontales de color azul, rojo, verde o amarillo. Se arrolla bien al cuerpo, cubriendo desde la cintura hasta las rodillas.
Se sujeta a cualquier lado con un broche, en donde se coloca un ramito de flores silvestres principalmente resedas. completan el atuendo: a) Una pañoleta de seda, generalmente de color rojo, que se aplica sobre el cuadril opuesto al broche, rematando las dos puntas con este; b) Un sombrero redondo, no muy aludo, forrado con seda, de color que armonice con el güipil, con dos o tres plumones de diferentes colores en la copa; c) En la mano izquierda, un guacal grande, cubierto con una servilleta o mantelito blanco, en que se llevan piezas de pan dulce en forma de gallitos (gallitos de pan), roscas bañadas, colación o pan de rosa y limoncitos de dulce. d) En la mano derecha un abanico de plumas. Ni el sombrero ni el abanico de plumas son autóctonos. El sombrero se lo puso la india como imitación del que veía de la dama española y el abanico según reza la tradición, constituye un presente u obsequio del galán español a la india.
Lleva, además, la indita, aros o pendientes de oro, sofocantes de oro, collares de gruesas cuentas de colores, brazaletes de fantasía, pulseras o esclavinas de oro y anillos del mismo metal. Va descalza.
La indumentaria del varón consta de camisa blanca de tela fina, gola corta, mangas largas ligeramente amplias, pero con los puños apretados y pantalón largo, blanco con ruedo campana. Lleva en la cintura una banda de seda brillante, roja o de otro color vivo, con flecos o mechas colgantes, y un pañuelo de color anudado al cuello a modo de corbata. Va calzado con zapatillas de charol negro, con cascabeles o chischiles atado en el nudo de los cordones. En la mano porta una toalla.
Completa el atavío un sombrero de palma de estilo corriente, colocado con ligera inclinación hacia atrás, con el borde delantero del ala bastante doblado y una rosa roja de frente, en el centro del doblez del ala, de donde parten dos haces de cintas de colores que, arrolladas alrededor de la copa, se juntan por el trasero con un nudo o broche y cuelgan hasta media espalda
El Torovenado es una danza festiva popular, un carnaval de tipo burlesco y ridiculizante. La salida del Torovenado implica el pago de una promesa San Jerómino, en el Departamento de Masaya. Los torovenados van en pequeños grupos, en parejas o simplemente solos, según convenga a la mentalidad de sus caracterizaciones, llevan todo tipo de disfraces.
La mayoría trata de imitar o ridiculizar a algún personaje de la localidad, del país o del extranjero.
Visten trajes viejos o anticuados, portan paraguas rotos y carteras pasadas de moda y se ponen innumerables adornos y aditamentos que no guardan ninguna relación con el traje y más bien desarmonizan.
Son tipos estrafalarios y extravagantes. Hacen gestos, muecas y payasadas, para divertir al público. Un cuerpo de filarmónicos o chicheros ejecutan los típicos sones de toros o cachos. También se lleva una carroza, que consiste en una carreta tirada por bueyes, adornada con tallos de chagüite, palmas de coco y corozo y banderines de papel de china.
En ella se puede apreciar la causa del Torovenado, la razón de la promesa. Sobre una tijera de lona o bramante va un enfermo, quejándose constantemente, el doctor que lo atiende, la enfermera que lo asiste en sus necesidades. Los torovenados de la carroza hacen las diligencias del caso con mucha comicidad, todo con el objeto de mover a risa a la concurrencia.
En último término va una pequeña imagen de San Jerónimo, cargada en andas por los parientes del Promesante. En cada esquina se disparan cohetes.
Es una danza que realiza un conjunto de bailantes divididos en dos grupos. Cada uno consta de ocho a doce personas. Va,