Capítulo IV: Estado de la cuestión y aproximaciones epistemológicas.
2. Líneas que recortan, descomponen y contienen al texto
2.3 La importancia de los lugares desde los que surgen las prácticas
Al igual que en otros ámbitos como el social en el sanitario se asiste a un doble movimiento en lo que se refiere a la aparición de dispositivos que tratan de facilitar tanto la equidad del acceso a los medios sanitarios como la adecuación de los mismos a las problemáticas y especificidades de pacientes, de origen extranjero en este caso, con itinerarios socio/culturales diversos. Por un lado su entrada en escena, con mayores o menores dificultades, en el medio institucional del ámbito de la atención sanitaria. Y por otro su surgimiento en el sector informal asociativo como forma de evitar dichas desigualdades de acceso así como la falta de adecuación y efectividad de las aproximaciones de la cultura biomédica institucional sanitaria.
En España y Bélgica si bien se da de distinta forma comparte un movimiento principal que es el de la inequidad de un acceso y disfrute a los medios sanitarios que se visibiliza, en este particular, en la aparición de grupos de población "outsiders", como es el caso de las personas en situaciones de exclusión social como los sin papeles, o en las barreras que inciden en los itinerarios socio/culturales de los pacientes.
En el caso de los grupos de población definidos por criterios de exclusión/inclusión compartidos como los jurídicos/administrativos, las inequidades en el acceso son muy distintas en los dos países siendo su acceso regulado desde un ámbito legislativo del marco de la ley de extranjería, en el caso de España1. Y desde otro relativo al ámbito de la sanidad como es el de Bélgica2. La práctica, tal y como señala el Observatorio Europeo de Médicos del Mundo (2007), también es desigual reflejándose en una mayor inequidad en el acceso de facto en el caso de Bélgica que en el de España.
En lo que se refiere a las barreras de las culturas sanitarias institucionales que inciden en los itinerarios socio/culturales de los pacientes podríamos situar a Bélgica como portadora de una mayor variedad de experiencias, esto progresivamente se va igualando en España, que desde la interculturalidad tratan de buscar una mayor eficacia en los cuidados así como una universalidad en el acceso. Con el tiempo, por diversas razones que se abordarán a lo largo de la investigación, se han venido consolidando dichas experiencias a partir de 1990 en el caso de Bélgica, y desde principios del 2000 en España.
En lo que respecta al lugar de dichas prácticas estas vienen impulsadas por el medio asociativo, siendo cada vez mayor la presencia de dicho ámbito tanto en la dimensión relativa al acceso a los cuidados como en la especificidad y adecuación socio/cultural de los mismos. Pero también, del mismo modo surgen en el ámbito institucional, con una presencia diferenciada en ambos países, o de la imbricación de prácticas específicas en espacios subsidiarios entre la atención privada de tipo "caritativa" y la pública3.
El lugar que ocupan es denotativo de diversos procesos que visibilizan las fracturas, fruto de las condiciones históricas de creación y de las barreras de tipo "ideológico" de conformación
1
Con la aparición del criterio de empadronamiento, con la ley 4/ 2000, como medida (teóricamente) igualadora del acceso con independencia de situaciones jurídico/administrativas como la de los "sin papeles".
2
Y el decreto real de 1996 que da lugar a la ampliación de la Ayuda Médica Urgente, cuyo origen se encuentra en la ley orgánica de 1976, en su carácter tanto preventivo como curativo para las personas en situación irregular que no dispongan de recursos económicos.
3
Como por ejemplo en el caso del SAPPIR en el hospital fundación Sant Pere Claver de Barcelona, o el fomento del voluntariado en las prácticas de la mediación intercultural sanitaria como en el caso del hospital Ramón y Cajal en Madrid.
de una cultura de cuidados universal y pública1, de una apuesta estatal de cuidados garantista en un sistema de protección social entendido como universal. De este modo la respuesta a una exclusión a los medios públicos sanitarios, o a una falta de adecuación de los mismos a las especificidades de sus pacientes, es visible en la amplia emergencia de dispositivos en el medio asociativo no gubernamental. Su imbricación funcional en el sector público, a través de recursos como el voluntariado o los dispositivos y profesionales específicos como en la traducción/interpretación/mediación intercultural de ámbito regional con sedes en ONGs, suple las carencias de las magras políticas públicas, proporcionando servicios, en condiciones de escasez, a diversos ámbitos sanitarios institucionales2.
De este modo la importancia de los lugares en los que aparecen dichas prácticas es clave para entender los procesos y dinámicas en los que se insertan las modalidades de acceso. Al mismo tiempo que ofrecen una panorámica de otra serie de procesos a los que, en la metáfora de la atención especializada declinada a otros sectores externos a la red de cuidados pública, tiende el sistema sanitario estatal y el conjunto del estado de bienestar. Dichas prácticas no deben ser vistas únicamente como una reducción subsidiaría de la descomposición, o la inacabada composición, de una atención igualitaria y universal, pues también responden a la capacidad creadora de los sujetos en espacios fronterizos o más allá de los ámbitos institucionales estatales, pero sin duda inevitablemente apuntan a diversas implicaciones entre otras las responsabilidades políticas de inspiración rousoniana sobre la base de las cuales se hacen los contratos sociales.
1 En España se puede mencionar un tardío desarrollo obstaculizado, entre otras cosas, por el giro neoliberal de la
Europa de los 90. En el caso particular de Bélgica cabe señalar que los poderes públicos han estado largo tiempo deseosos de ayudar a las iniciativas privadas, ya sea las de sociedades mutuales o compañías aseguradoras. (Marc Duriez, D. Lequet Slama. 1998).
2 En ocasiones estas mismas prácticas desde el ámbito asociativo "inspirarán" las políticas públicas. Un ejemplo
de ello en Bélgica son las misiones que han llevado a cabo grupos como Médicos Sin Fronteras con el fin de permitir un acceso normalizado, a los cuidados institucionales de salud, a las personas en situación irregular desembocando en la creación de la Ayuda Médica Urgente con el decreto Real de 1996. En España otro ejemplo, que se trata en la tesis, es el "Programa de atención a enfermos mentales sin hogar de la Comunidad de Madrid" (ESMR), fruto del trabajo y reivindicación de la asociación Salud Mental y Exclusión Social (SMES).