Capítulo V: Factores que inciden en el acceso
3. Medidas implementadas contra las barreras de acceso y disfrute
1.3 Roles, estatus, interacciones y normas Dinámicas comunicativas y
En lo que se refiere a la interacción en el seno del centro de salud sucede que la relación entre el paciente y el miembro del personal sanitario no se da de una manera aleatoria, sino que está estructurada. En este sentido, cada uno respeta unas normas tácitas, se atiene a sus roles y mantiene una coherencia cognitiva en cuanto a lo esperado conductualmente, esencial al juego social.
Estas normas sociales pueden ser formales e informales y de tipo expresivo (mímicas, entonaciones...), discursivas (vocabulario, sintaxis, contextualidad...), comportamentales (gestos, posturas, actitudes), instrumentales (manipulación de objetos...), etc.
Si bien las normas no existen de igual modo ni tienen las mismas características en todas las culturas, como tampoco las tienen según los diferentes lugares, circunstancias y personas (con un estatus u otro determinado).
En cuanto a su transgresión, y a lo que de ella se desprende a nivel conflictual, esta viene medida por el concepto sociológico de desviación. El carácter desviado, tal y como dijeron H. Becker (1963 (1983)) o Simmel ( 1908, (ed. 1998) no depende tanto del acto en sí sino de la forma en la que los demás van a reaccionar frente al mismo.
Que de la infracción o transgresión de la norma se desprenda un conflicto o no dependerá de diversas condiciones y circunstancias relacionadas con la formalidad o informalidad de la misma, y del ámbito en el que se enmarca. Y de las implicaciones del carácter y grado desviado que pueda tener para los actores y el contexto el comportamiento transgresivo.
El centro de salud es un lugar particularmente propicio a este tipo de situación ya que en él se toca el dominio del cuerpo, de la religión, de la alimentación, etc. Además de estar impregnado, o demandar, de una fuerte carga afectiva/emocional (con las consiguientes implicaciones que esto conlleva) que no acontece en otros lugares.
Otra fuente de problemas es la divergencia de las interpretaciones que se dan a la situación. Sobre todo cuando una vez constituida, por unas u otras razones, la interpretación preside toda interacción y las personas interpretan los menores hechos (palabras, etc.) en función de esto. Como se comentó antes, con respecto a las clases sociales, es importante la posición social de los sujetos en todo esto.
En este sentido juega un papel destacable el estatus de dichas personas. Así se entiende por estatus la identidad social, más o menos valorizada, de la persona.
Los criterios para la adquisición o adscripción de un estatus determinado son los siguientes:
· Una cierta categorización social: criterios como la edad, el sexo, el nivel jerárquico, la profesión, etc.
· Escala en esta categorización: por ejemplo al poseer un mayor estatus los ancianos que los jóvenes.
Por otro lado, la escala de valor no es la misma según a que cultura pertenezcan las personas de origen extranjero. En este sentido, al ser el estatus una mezcla de identidades y criterios relacionales hay unos que, en ciertas circunstancias, pueden predominar sobre otros dando un carácter neutro a lo que antes era valorizante (o desvalorizante) o al revés. Por ejemplo en el caso de un médico de origen extranjero.
Así todo estatus se acompaña de un conjunto más o menos definido de comportamientos típicos. Estos son roles entendidos como un conjunto organizado de expectativas de comportamiento en torno a una función o posición social, lo que incluye los nudos de reglas expresivas, comportamentales y discursivas, o si se prefiere un conjunto típico de maneras de ser, actuar y hablar asociadas a un cierto estatus, en una situación determinada (ver la "Teoría de la interacción de actores" de Goffman (1998)). Son las conductas que esperamos de un médico o un paciente.
De igual manera sucede para los elementos no verbales de la situación. Los gestos más espontáneos en apariencia se inscriben en códigos sociales a menudo muy precisos que
difieren según las culturas. Un ejemplo es el caso del espacio interpersonal en la comunicación en cada cultura.
En este sentido Hall, y su "teoría de la proxémica" (Hall 1990), dirá que diferentes culturas mantienen distintos estándares de espacio interpersonal. Si se comparan las culturas latinas con las nórdicas estos espacios son más pequeños en las primeras que en las segundas. Del mismo modo las distancias sociales dependen a su vez de variables como la situación social, el sexo o la preferencia individual. (Dicho autor distingue cuatro tipos diferenciados de distancias: personal, íntima, social y pública).
Con respecto a esto es interesante destacar que los interlocutores, por lo general, son conscientes de la diversidad lingüística pero no lo son tanto de la diversidad de las otras dimensiones de la comunicación como en el caso de los modelos comunicativos.
"Cuando un individuo de origen chino permanece en silencio ante una pregunta que nos parece trivial, no pensamos que la cultura china tiene un intercambio de respuesta en los intercambios de turnos de palabra diferente del nuestro. Pensamos (o más bien sentimos) que este individuo o este grupo es lento, poco comunicativo y desconfiado" ( Francisco Raga Gimeno. 2006).
La cuestión de la creación de juicios negativos, fruto de un desarrollo frustrante de la comunicación, es lo que autores como Py y Jeanneret (1989) denominan "proceso de minorización". Esto sucede en contextos, principalmente, en los que uno de los interlocutores pertenece a la mayoría (autóctona en muchos casos) y el otro a una minoría (alóctona o autóctona), con la consiguiente generalización y minorización en cuanto a grupo de pertenencia de este, mas allá de las características individuales de la persona.
A su vez desde la psicología social son relevantes autores como George Herbet Mead o J. Blumer. Así también en la antropología Mauss o E. Sapir han estudiado este fenómeno consiguiendo demostrar la invalidez de las teorías raciales y organicistas sobre el lenguaje no verbal que hasta el primer tercio del S. XX predominaban. Sapir, quien influyó posteriormente sobre los teóricos de la comunicación (microkinésica) pertenecientes a la escuela de Palo Alto, señalará que:
"reaccionamos como si siguiéramos un código secreto y complicado, que no está escrito en ninguna parte ni es conocido por nadie, pero si entendido por todos... y que no depende de causas orgánicas sino que se aprende socialmente"
( Sapir (1927) ed. (1967)).
Dentro de los sociólogos se puede destacar a autores como G. Tarde y sus teorías de la imitación o E. Goffman y su perspectiva sociodramática.
Por otro lado, desde la psicología es interesante resaltar el concepto desarrollado por Festinger (1957) de la disonancia cognitiva. Este concepto hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias, emociones y actitudes (o cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. En este sentido, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas. Dicho concepto, y sus desencadenantes en términos de roles y estrategias, puede ser revelador de algunas de las características y problemáticas de la interacción, en un contexto intercultural en el ámbito sanitario, entre paciente y profesional de la salud.
1.4 La mediación intercultural sanitaria en la diversidad de expresiones,