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Capítulo IV: Estado de la cuestión y aproximaciones epistemológicas.

2. Líneas que recortan, descomponen y contienen al texto

2.1 La presencia de los procesos coloniales y el construccionismo social

A las primeras líneas epistémicas corresponden las concernientes a las relaciones históricas de occidente con el resto del mundo y en particular con los países de los cuales proceden dichos migrantes. Por ello, y para situar mejor la problemática principal de esta tesis y algunas de sus implicaciones de tipo político, he creído necesario tener en cuenta las cuestiones relativas a la colonización, los procesos coloniales, y los roles que una cierta medicina occidental, la medicina colonial, tuvo en ellos.

El papel desempeñado por la colonización y sus efectos y continuidades en el presente son de gran importancia para entender muchos de los fenómenos e implicaciones en el campo de la migración. La colonización, y los sucesivos procesos de descolonización (total o parcial) y en algunos casos neocolonización, puso en contacto de manera asimétrica y desigual a ambos mundos, a sus países y sus culturas. Muchos de los procesos actuales como la migración, tanto desde la posición intersubjetiva de los agentes implicados en ellos y parte de la elaboración de sus percepciones e interacción con el mundo al respecto, así como desde las condiciones socioeconómicas y políticas objetivables, no pueden ser entendidos si obviamos este determinante periodo.

De tal modo que este vínculo histórico configura un mapa en lo relativo a las continuidades o rupturas, en la colonización del otro, que se dejan ver, esta vez en el interior de los países occidentales, en la relación con las personas procedentes de dichas culturas que sufrieron y sufren la colonización y sus consecuencias y más en particular en aquellas que se encuentran

en situaciones de mayor vulnerabilidad, como si de una trágica, y macabra, fotografía se tratase.

"De manera general podríamos decir que lo que encontramos al recoger experiencias socio/subjetivas somatizadas de la inmigración, es una especie de transformacion estructural de lo que hace años autores como Fanon (1952) o Memmi (1971) plantearon con la colonización. La repetición al infinito de la relación

"colonizador/colonizado" en los diferentes agentes sociales, protagonistas de la situación colonial, permite entender los modos en que la relación " autóctono/inmigrante" tiende también a repetirse al infinito ( tanto en las posiciones que escinden de diferentes maneras aunque siempre en relacion al "inmigrante" la "autoctonia", como en la relación reiterada de distinciones, entre inmigrantes según su origen, o entre "legales" e "ilegales", etc." (Álvaro Pazos (2002))

No obstante, por otra parte, tampoco creo que se deba reducir todo única y exclusivamente a un análisis de la dependencia desterrando de todo valor generativo y creador a los productos y continuidades socio/culturales de dichas sociedades (y, por extensión, subjetividades). Muchas de las cuales, si bien bajo los resquicios de la colonización de antaño y la poderosa influencia de los nuevos procesos neocolonizadores, como los de los poderes transnacionales y las élites locales al servicio de los mismos, poseen tradiciones (en el sentido más amplio) e historias que se remontan miles de años atrás. Y pese a sufrir devastadoras tragedias como el tráfico de esclavos, la explotación de sus recursos y la delimitación geopolítica por parte de las potencias occidentales, si se compara con todo su contínuum, y con la dinámica de cambios o perpetuaciones socio/culturales de las mismas a lo largo del tiempo quizás esto no son más que un puñado de décadas en un periodo de milenios.

Analizarlo solo desde el punto de vista de la obviación de las fuerzas provinientes de las potencias neocoloniales y de los mecanismos heredados y perpetuados por el imperialismo occidental así como observarlo única y exclusivamente desde la afirmación del espectro de estos últimos términos puede provocar dos efectos: por una parte una visión (relativista cultural) parcial e ingenuamente interesada y por otra una reducción de las explicaciones causales a una lógica, respuestas y lenguaje que frente a un mar de oscuridad, dominado por nieblas y tempestades, instaura los faros en los mismos centros de capital simbólico, económico y cultural (en el sentido de Bourdieu) de donde proviene la dominación.

El punto de equilibrio, de haberlo y de ser este relevante, se manifiesta complejo. Sin embargo, en el uso de las herramientas de interpretación, análisis y exposición creo necesario

intentar no caer de manera exclusiva en una perspectiva estructuralista/determinista (del tipo «deux ex machina») sino también generativa y construccionista en la que haya espacio para que las peculiaridades, opciones y productos socio /culturales de sociedades y sujetos puedan ser un referente «para el aprendizaje».

De igual manera sucede con la problemática que guía esta trabajo. El ámbito de las medidas y terapéuticas de tipo intercultural en el área sanitaria, definidas desde políticas públicas o construidas desde las prácticas de profesionales de la salud y colectivos, ve su nacimiento en organismos y lugares occidentales si bien concierne a personas de culturas de origen no occidentales. La frontera entre la tendencia de estas a relativizar culturalmente o a universalizar es a menudo frágil y maleable. Sus objetivos e implicaciones de tipo político dependerán de diversos factores y contextos.

La perspectiva construccionista social se imbrica, en esta hipótesis principal, en las implicaciones de la tensión entre una ubicación universalista biomédica, que impone y genera visiones monolíticas de los elementos y representaciones relativos a los procesos enfermedad/curación/salud1, y una relativización de las mismas en una búsqueda hacia miradas y prácticas del orden de lo intercultural, no esencialistas, ni reductoras, propiciadas por la reaparición de la diversidad cultural en el espectro sanitario.

Las implicaciones que dicha construcción de la realidad tienen en el orden político de la igualdad en el disfrute y acceso de los medios de salud, reflejado en los diversos tratados y artículos comentados con anterioridad, son el motivo principal de esta consideración epistémica.

La recolonización de la mirada del "otro", o su descolonización, a su vez es uno de los procesos que en esta disyuntiva está también en juego2.

Es aquí donde se situa la línea principal vertebradora de la investigación. Si la investigación es un mapa de la realidad, un "utopos" que puede representar la misma sin pretender

1

Legitimados por una concepción como hechos objetivos primigenios en base a los cuales no existe una interpretación, ni construcción, por parte del profesional sanitario.

2

El enfoque biopolítico se hace aquí necesario para desentrañar las ideologías, relaciones de poder y dinámicas culturales que actúan en dicho proceso de enajenación o emancipación colonial.

sustituirla, la problemática central de la tesis sería una brújula que trataría de guiar al lector a través de ella. Esa brújula está compuesta por materiales y sustancias epistémicos que la dotan de una consistencia pero también de fragilidad. Entre ellos además del uso de las aproximaciones mencionadas antes relativas al construccionismo social, están otras, como por ejemplo, el propio uso del cuerpo como vector de análisis y sujeto de interés.