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ACERCA DE LA ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO

2.2. Zona de Desarrollo Próximo

2.2.4. Imprescindible: la palabra

“... la cultura con todos los elementos de entre los que Vigotski destaca principalmente el lenguaje, sería el contexto más amplio, envolvente y crítico que preside y moldea el desarrollo individual” (Garate, 1996, pág. 100).

El lenguaje nos vuelve hombres, nos diferencia de los animales (que no sé si es positivo), desarrolla nuestras habilidades cognoscitivas, dado que es uno de los elementos que hacen posible la relación, el intercambio de ideas, pensamientos, intereses que posibilitan el contacto con el otro, la comunicación. El que nos permite diferenciarnos del otro.

Para Vigotski, el lenguaje tiene primero una función comunicativa y, finalmente una reguladora del propio comportamiento. Es decir,

“...puede cumplir funciones diferentes, en principio una función comunicativa, y, luego, otra referida a la regulación del propio comportamiento, sirve como instrumento para producir efectos sobre el entorno social, puede’plegarse’ sobre el propio sujeto y también de acuerdo a con su ‘secundaridad’ sobre sí mismo. Puede adoptar una función reguladora del propio comportamiento, está implicada centralmente en la reorganización de la propia actividad psicológica” (Baquero, 1990, pág. 54).

44 En este apartado mencionare algunas razones sobre la importancia de la palabra. Es en el capítulo tres

Desde el concepto de ZDP, es la que permite desarrollar y acrecentar la intersubjetividad, ya que implica ponerse de acuerdo en la forma en que se perciben los objetos, en la planificación de la tarea, en sus objetivos, en la forma de abordarla y solucionarla (Garate, 1996).

Edwards y Mercer (1988, en: Onrubia, 1995, p.p. 116-117) señala “El habla ocupa un lugar central en la creación e intervención de la ZDP, porque es el instrumento fundamental, a través del cual los participantes pueden contrastar y modificar sus esquemas de conocimiento y sus representaciones sobre aquello que se está enseñando y aprendiendo. De ahí que un uso adecuado del lenguaje sea una de las características esenciales de una interacción capaz de hacer avanzar adecuadamente a través de esas ZDP. Asegurar al máximo posible que no se producen malentendidos, y la comunicación es uno de los requisitos necesarios para que este uso sea adecuado, y para ello resulta decisivo emplear formas de comunicación lo más explicitas posibles, y tratar de comprobar de esa forma sistemática que no se ha producido rupturas en la comprensión mutuas”.

Por lo tanto, al mismo tiempo que permite comunicarse, posibilita conocer y evaluar la forma como se realiza, como menciona Mercer (1997), el hecho de explicar las ideas propias a otro promueve comprensión más explicita, organizada y distanciada

La teoría de ZDP produjo a su vez propuestas que permitieran explicarla, comprenderla y diagnósticarla. Específicamente en el uso del lenguaje, Bajtín amplia la propuesta de Vigotski sobre la mediación de signos en la actividad humana, a partir de analizar enunciados (relacionándolos con la voz, con el pensamiento hablante), por considerarlos la unidad de la comunicación verbal; lo definió como cuando el oyente empieza hablar. Considera que existen siete tipos de enunciados: preguntas, respuestas, afirmación, objeción, afirmación, sugerencia, orden (Pérez, 1999).

Si partimos del hecho de que aprendemos a relacionarlos, con los otros y con el medio a través del lenguaje que nos dota de significados, y que una vez que ingresamos a la escuela la importancia de éste se potencia por ser la palabra (hablada o escrita) el principal medio por el cual podemos acceder a los contenidos y construir nuestro aprendizaje. Reconocemos la importancia de su uso tanto en el desenvolvimiento de la vida cotidiana, pero sobre todo en el medio escolar de tal manera es importante resaltar una vez más el papel que la escuela desempeña en el desarrollo de las habilidades infantiles.

Pueden existir dos tipos de mediación, la que se realiza en casa y el que se promueve en la escuela. Algunos padres pueden conducirse con apatía, ignorancia y/o sobreprotección, provocando una carencia de aprendizaje mediacional y por lo tanto un pobre funcionamiento e internalización, porque existe una nula experiencia sobre cómo encarar, seleccionar, enfocar y alimentar diferentes situaciones. Otros padres utilizan juegos de diálogos socráticos, y crean con ello ventajas a la hora de llegar a la escuela; por ejemplo, en la lectura se han llevado investigaciones por Av (1980), Collins (1980), Gumpesz (1980) y Mc Dermott (1978) quienes han diferenciado entre buenos y malos lectores. Los primeros se cuestionan sobre el significado de lo que leen, hacen preguntas para evaluar y criticar el material, formulan hipótesis. Los malos lectores corrigen decodificación y pronunciación, reducen el aprendizaje demandado en un mínimo (Brown y Ferrara, 1986).

Esta diferencia de habilidades entre niños educados en diferentes contextos y requisitos dice Tough, (1979), son “ el fracaso escolar de muchos niños en desventaja, suele explicarse haciendo referencia a su falta de familiaridad con la esencia de la clase media de la escuela. Para muchas escuelas operan de una manera que es similar a la de los hogares de baja condición en cuanto al uso del lenguaje y del desarrollo del pensamiento[..]. Los maestros necesitan una nueva comprensión del papel que pueden jugar en la educación de los niños. Necesitan captar (hacer insight en) el papel que el lenguaje juega en el aprendizaje, y (...) la forma en que los niños aprenden a usar el lenguaje por medio de la interacción con los adultos {...]. Los maestros necesitan reconocer que muchos niños no tendrán experiencia a través de los cuales puedan

extender su pensamiento, a menos que la escuela se los proporcione [...] y (los maestros necesitan) reconocer la importancia crítica de las experiencias que ellos mismos proporcionan con su propia charla con los niños” (Gallimore y Tharp, 1993, pág. 235).