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2.2. REFERENTES CONCEPTUALES

2.2.7. Inclusión: una oportunidad para el encuentro con el otro

La inclusión en la escuela es un proceso que nace por la necesidad de escolarizar y garantizar el derecho a la educación de todos los niños, niñas y jóvenes del país sin importar su condición de raza, etnia, discapacidad o nivel económico y busca romper las barreras actitudinales y de accesibilidad que existen en torno a la educación de la población más vulnerable.

Al respecto Carlos Skliar expone “La inclusión “es”, al fin y al cabo, lo que hagamos de ella, lo que hagamos con ella. No “es” en sí misma, por sí misma, desde sí misma, por propia definición. Así, tendríamos que ver en boca de quienes aparece la palabra “inclusión” y no tanto qué significa la palabra inclusión.” (Skliar, 2008) Pareciera que el discurso de la inclusión en la escuela estuviera de moda, se ha convertido en algo de lo que todos hablan, por lo que muchos se preocupan pero que en realidad muy pocos comprenden. Stainback y Jackson (como se citó en MEN, 2017) exponen:

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La educación inclusiva es aquella que parte del hecho de que todos los estudiantes pertenecen y forman parte del sistema educativo y, por tanto, “todos pueden aprender y desarrollarse en la vida normal de la escuela y de la comunidad. Lo que cuenta es la diversidad; se parte del hecho de que la diversidad ofrece mayores oportunidades de aprendizaje a todos sus miembros. (p.16).

Comprender el significado de la educación inclusiva es entender que más que un derecho a estar en la escuela es el pertenecer a ella, es brindar las oportunidades para ser reconocidos como personas, como sujetos que tienen voz, significa pensar en construir una idea de educación con el otro, juntos, dejando de lado prácticas homogeneizantes y de rechazo hacia quien piensa diferente, se ve diferente, se escucha distinto o actúa de otra manera. Al respecto, traemos la voz de Skliar (2011) quien expone:

Se trata de un movimiento, de una tensión que tiene que ver con generar espacios -no tanto de enseñanza y aprendizaje en términos tradicionales- sino de establecer un modo de conversación peculiar entre la comunidad educativa, la familia y los niños a propósito de qué hacemos con la escuela, qué hacemos con el proyecto escolar, qué hacemos con eso que llamamos inclusión.

Es importante recordar una de las preguntas formuladas con anterioridad ¿Cuál es el sentido de la escuela? Al respecto consideramos que no existe mejor sentido para la escuela que el aprender a estar juntos, aprender a vivir en sociedad a convivir con el otro “diferente a mí”, es por esto que la escuela debe dejar de ser una institución que se preocupa más por la reproducción de contenidos que por los aprendizajes para la vida, por la enseñanza del respeto hacia los demás, independientemente de quien sea ese otro ser, por el valor de la diversidad y hacer mayor eco en su función socializadora.

Otro concepto que cabe mencionar es el que realiza Echeita, (2008) quien nos presenta lo siguiente:

hablar de inclusión educativa se refiere a una aspiración y a un valor igual de importante para todos los alumnos o alumnas ―todo el mundo, niños, jóvenes y adultos desea sentirse incluido, esto es, reconocido, tomado en consideración y valorado en sus grupos de referencia (familia, escuela, amistades, trabajo,…) pero al mismo tiempo no puede perderse de vista que hay sujetos y grupos en mayor riesgo que otros a la hora de vivenciar con plenitud ese sentimiento de pertenencia, como pueden ser las niñas o las jóvenes en muchos países, o los niños y niñas con

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casos, o aquellos que son inmigrantes o hijos de inmigrantes en países con lenguas de acogida distinta a su lengua materna. (Echeita5, 2008, p.10)

En relación con lo anterior podemos decir que la inclusión nos permite sentir y vivenciar la pertenencia en una familia o en una sociedad, poder tomar decisiones y que nuestras opiniones sean tomadas en cuenta este es uno de los objetivos de la inclusión específicamente en la inclusión educativa, además es necesario reconocer que a muchas personas se les dificulta este sentido de pertenencia por sus diferentes condiciones. Pero consideramos que debería ser objetivo de cada sujeto que conforma esta sociedad velar para que todos independientemente de si tenemos alguna condición que nos haga más vulnerables que otros, podamos gozar de pertenecer activamente en la sociedad que nos encontramos.

Pensar el ingreso de niños con discapacidad a las escuelas supone un desafío para los docentes, las familias y los estudiantes porque la mayoría de las veces se responde desde la predisposición que se tiene hacia el niño o niña que aprende diferente basados en imaginarios sociales en donde se enfatiza en todo aquello que no se puede hacer, en el “diferente” que no entiende, que no va al mismo ritmo de los demás y con el que simplemente no se sabe qué hacer, esto es el resultado de hacer visible lo invisible, en este caso, los niños y las niñas que tienen una condición de discapacidad, pero ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo tener niños con discapacidad en el aula?

La discrepancia radica en la idea institucionalizada de que ser distinto es un problema “El otro diferente funciona como el depositario de todos los males, como el portador de las "fallas" sociales. Este tipo de pensamiento supone que la pobreza es del pobre, la violencia del violento, el fracaso escolar del alumno, la deficiencia del deficiente” (Duschatzy y Skliar, 2002, P.4) cuando la escuela entienda que la dificultad no está en las diferencias particulares de cada persona, de cada niño o niña, entonces podrá centrar su mirada en las semejanzas y al referirnos a las semejanzas no estamos diciendo que se continúe con las prácticas de formar seres humanos iguales, sino que nos referimos a la aceptación y el respeto que surgen a partir del reconocimiento del otro como un ser humano igual a mí, como un sujeto que tiene voz, que piensa, opina, siente, igual que como lo hacemos todos.

En consecuencia, vale la pena intentar responder a la pregunta de ¿Por qué hay tanta resistencia por parte de los docentes con la inclusión de niños con discapacidad en la escuela?

5 profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid, investigador y asesor de centros escolares en

materia de educación inclusiva y atención a la diversidad. colaborador como experto o asesor para distintas organizaciones internacionales: UNESCO, OCDE, OEI o la Agencia Europea para las Necesidades Educativas Especiales y la Educación Inclusiva. También coordina el Consorcio para la Educación Inclusiva.

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Para dar respuesta a este interrogante quisiéramos partir del hecho que no es solo una cuestión de falta de preparación profesional, sino que, en el planteamiento de Skliar (2008) es una cuestión de disposición “Hay que enfatizar la idea de que más que estar preparados, anticipados a lo que vendrá, que nunca sabemos que es, de lo que se trata es de estar disponibles y de ser responsables. La idea de disponibilidad y responsabilidad sin duda es una idea claramente ética. Estoy disponible para recibir a quien sea, a cualquiera, a todos, a cada uno” (p.10).

Dicho de otra manera, incluir debería ser sinónimo de amor, de tolerancia, de respeto, de otro e inclusión educativa podría entenderse como la disposición que tiene la escuela de enseñar a amarnos, respetarnos y tolerarnos unos a otros para aprender a vivir en sociedad.