A partir del 1650, después de una primera incursión colonizadora??? a los Llanos de Casanare cuyo resultado fue la fundación de la Ciudad de Santiago de las Atalayas y San José de Pore, la estrategia inicial DE QUIENES??)que consistió en la fundación de ciudades, la actividad ganadera y las encomiendas, fue remplazada por la expansión de las misiones.PRECISAR, MUCHAS IDEAS SUELTAS Cambio que no se dio sólo en los Llanos de Casanare, sino a lo ancho del imperio español, de tal forma que las misiones pasaron a ocupar el lugar que hasta ese momento había desempeñado la encomienda-doctrina??? DE DONDE ESTA EXPRESION como principal sistema utilizado en las regiones de frontera, para atraer a los indígenas al cristianismo.Y EXPLOTARLOS CON SUS RECURSOS
Hasta ese momento CUAL???los encomenderos fueron obligados a financiar el sometimiento de los indígenas a la autoridad española, pero a mediados del siglo XVII la responsabilidad en la exploración de nuevos territorios, la reducción de indígenas a pueblos, la edificación de iglesias y caminos, recayó en el clero regular. Empresa que fue cedida a cinco órdenes religiosas, con el objetivo de establecer su dominio sobre los indígenas, lo cual a los soldados españoles, por su pobreza, les resultó poco lucrativo su gran esfuerzo.
A partir de 1662, el Estado español brindó el respaldo necesario para superar los impases que inicialmente se presentaron entre las primeras comunidades
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religiosas que hicieron presencia en los Llanos de Casanare, jesuitas y dominicos, y la resistencia del clero seglar y los colonos españoles, luego de sus primeras incursiones que se hicieron a partir de 1620 para establecer sus misiones.
Dicho respaldo fue materializado bajo la presidencia de la Audiencia de Pedro de Egues (1662-1664), quien creó una junta integrada por el arzobispo, el provisor, el vicario general, los prelados de cada una de las ordenes religiosas y el oidor de mayor jerarquía de la Audiencia. El 12 de julio de 1662, con el propósito de brindar estímulos a la conversión de los indígenas, esta junta dividió a los Llanos en cinco territorios de gran extensión, asignando la responsabilidad de cada uno a una orden religiosa diferente. Decisión que fue reforzada el 18 de julio al prohibir a los gobernadores hacer entradas o expediciones con soldados, o permitir que otros lo hicieran. TRATADO DE LA PROPAGANDA DE FIDE
Por el desconocimiento geográfico, las concesiones que se hicieron al sur de rio Meta fueron imprecisas. A los dominicos se les asignó la misión en el área de Medina, a los franciscanos se les asignó la región al este de las poblaciones de San Juan y San Martín. A los agustinos se les confirmó las doctrinas de Chita, Tamara y los pueblos aledaños en Casanare, en donde hacían presencia en algunos casos desde 1585, y se les dio permiso para entrar en los Llanos de San Juan y San Martín desde su doctrina en Fomeque. A los recoletos se les ordenó la fundación de misiones entre los ríos Upía y Cusiana. Y a los jesuitas
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se les otorgó el territorio comprendido entre rio Pauto hasta San Cristobal y Barinas, que se extendía hasta la región selvática al sur del Meta.
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Fuente: RAUSCH, Jane M. Una frontera de la sabana tropical. Los llanos de Colombia, 1531 –
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Entre 1662 y 1767, las cinco órdenes religiosas se desempeñaron con resultados diferentes. Los agustinos fueron quienes menos dificultades tuvieron, ya que sus doctrinas eran las más ricas de la provincia, ubicadas sobre la vertiente oriental de la cordillera oriental.
Los franciscanos al sur del Meta y los recoletos y jesuitas en Casanare, fueron las órdenes religiosas que hicieron presencia y nuevos adeptos indígenas en las llanuras. A diferencia de los pequeños logros de los franciscanos y recoletos, los jesuitas lograron fijarse objetivos en mayor escala. Los primeros por que sus reducciones continuaron siendo pequeñas e inestables y los segundos, quienes a pesar de las incursiones de los encomenderos, las enfermedades y la escasez de alimento, las dos nuevas misiones fundadas, la de Iximena y Sabana Alta lograron prosperar, pero la falta de recursos retrasó su crecimiento posterior.
Además del objetivo de fundar reducciones EXPLICARLAS en Casanare a lo largo del rio Meta, los jesuitas también se propusieron fundarlas en Guayana con el propósito adicional de controlar el tráfico de los ríos Meta y Orinoco y abrir una ruta directa con el Atlántico y Europa.
Para 1676 los jesuitas ya habían establecido reducciones de indios jiraras en Tame, achaguas en San Salvador de Casanare y tunebos en Patute, y otras tres reducciones en Macaguane, San Isidro y San Joaquín de Atanare, las cuales fueron destruidas por viruela, fundando de nuevo sólo la de Macaguane. Para dar continuidad y sostenimiento a la empresa de los jesuitas,
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se autorizó al gobernador de Santiago de las Atalayas transferir a la compañía tres haciendas ganaderas localizadas entre el Pauto y San Salvador, en un sector donde los ataques de los indígenas impedían el asentamiento de colonos españoles. Los jesuitas fusionaron las tres haciendas y crearon una sola, la hacienda Caribabare. DE ACUERDO A MI LIBRO ESTO NO ES CIERTO A finales del siglo ya eran propietarios de otras tres haciendas: Cravo, Patute y Apiay, además de la asignación de las rentas producidas por las encomiendas reales en Macaguane, Tame e Iximena.
Durante la segunda mitad del siglo XVII la penetración de los jesuitas en la Guayana no tuvo los mismos resultados positivos que en Casanare, a causa de los ataques de caribes y Guahíbos a las expediciones y reducciones, lo que llevó a que se retiraran de esa región en 1795 y retomada a partir de 1715 cuando fue nombrado el padre Joseph Gumilla en la misión de Tame, dando inicio a la fundación de misiones en el Meta entre los ríos Cusiana y Cravo sur y a lo largo de las riveras del Orinoco medio. NO OLVIDE, FUERON EXPULSADOS EN 1767
Como efecto de la arremetida misionera???? de Gumilla durante el periodo que fue superior de los jesuitas (1723-1730), la compañía empezó a mostrar interés en los achaguas y sálivas a lo largo del rio Meta. En 1723 se fundo San Francisco de Regis de Guanapalo, que posteriormente se traslado a otro sitio y se llamó Surimena. En 1727 se fundó Nuestra Señora de la Concepción, igualmente trasladada varias veces de lugar y llamada Jiramena después de 1756. En 1732 fueron bautizados a los sálivas en San Miguel de Macuco,
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fundada en 1710 según Agustín Codazzi y en 1746 fue incorporada a esta población Casimena, poblada por Guahíbos. Se establecieron hatos en Macuco, Surimena y Casimena, con ganado proveniente de Casanare para el abastecimiento de carne a los nuevos conversos y sustento económico de las misiones.
Además de la reducción de indios, el principal objetivo de Gumilla fue lograr el control del Orinoco. Para ello fundó algunas misiones en las riveras de dicho rio, y a pesar de la resistencia de los caribes, a quienes con la ayuda de escoltas y una rudimentaria artillería, logró repeler, al igual que las incursiones de piratas holandeses que navegaban el Orinoco en búsqueda de esclavos y de comercio de productos tropicales.
Para 1767, entre los franciscanos establecidos en los Llanos de San Juan y San Martín, y los agustinos, recoletos y jesuitas en Casanare, habían reducido a 14.838 indígenas, congregados en treinta y un misiones. RAUSCH Mientras las poblaciones de los franciscanos y los recoletos no ofrecían ningún atractivo, las diez poblaciones agustinas ubicadas en la cordillera, con una población de 6.458 indígenas, tenían una marcada diferencia junto con las once reducciones controladas por los jesuitas en las estribaciones de la cordillera y en la llanura, donde albergaban 7.620 indígenas, además de las ocho haciendas ganaderas que administraba esta comunidad religiosa, con 44.066 reses, 59 mulas, 2.550 caballos y 1.142 yeguas1. MUCHAS IDEAS, NO ES CLARO
1 RAUSCH, Jane M. Una frontera de la Sabana tropical, los llanos de Colombia, 1531-1831. Bogotá: Banco de la República, 1994, p 108-121.
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Misiones en los Llanos hacia 1760
Regiones
Ordenes
religiosas Misiones
Población indígena
Casanare Agustinos Chita 200
Támara 2.079 Ten 484 Pital 60 Labranzagrande 140 Chámeza 171 Paya 544 Pisba 590 Morcote 2.165 La Salina 25 6.458 (a)
Casanare Recoletos Sabana Alta 50
Iximena 200
San Pedro de Upía 50
300 (b)
Casanare Jesuitas Güicán ?
Pauto (Manare) 600
San Salvador del Puerto 350
TAME 1.800
Patute 70
Macaguane 1.000
Betoyes 1.600
5.420 (c)
Rio Meta Jesuitas Surimena 400
Macuco 800 Casimena 700 Jiramena 300 2.200 Total jesuitas 7.620 (c) Llanos de San
Juan Dominicanos Medina 100 (d)
Llanos de San
Juan Franciscanos Yamane 60
Curanabe 60
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Vijagual 60
Tamane 60
360 (e)
Total 31 misiones 14.838
(a) A partir del censo de 1778 de la Provincia de los Llano, a cargo de José Caicedo, según disposición real de noviembre 10, 1776. (b) Ganuza, Monografía de las misiones vivas, 1:24. (c) Alvarado, Informe reservado, 124. (d) Cálculo aproximado. (e) Arcila Robledo, Las misiones franciscanas, 246.
Fuente: RAUSCH, Jane. Una frontera de la sabana tropical. Los llanos de Colombia, 1531 –
183. Bogotá: Banco de la República, 1994. p 112
El logro de los jesuitas se debió en gran parte a su formación y disciplina con que eran formados, permitiendo que fueran buenos administradores y que desarrollaran estrategias que les permitiera no solo auto sostenerse, sino aumentar sus riquezas.
Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, al igual que las demás órdenes religiosas, los jesuitas se distinguían por no haber sido fundados para un fin determinado o un trabajo en particular, por lo tanto esta orden se caracterizaba por su gran flexibilidad y movilidad. Esta compañía se ceñía a estrictas normas de reclutamiento, capacitación y organización; además su estructura internacional altamente centralizada, permitía asignar cargos en las misiones de acuerdo a un plan determinado. La disciplina de esta compañía se caracterizaba por una obediencia cuasi militar a la autoridad papal, lo que permitió en el siglo XVIII, por medio de sus procuradores y rectores, altamente capacitados, estructurar una riqueza con sus enormes haciendas, edificaciones y acceso liberal al crédito, “creando una opulencia empresarial que parecía estar en franca contradicción con el voto de pobreza hecho por sus
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miembros”2, y que llevó a que esta comunidad fuera expulsada durante el reinado de Carlos III, producto de la reformas borbónicas.
En medio del proceso modernizador que se inició bajo la nueva dinastía Borbón luego de la guerra de sucesión española, a partir de la segunda década del siglo XVIII, se inició una serie de cambios orientados a centralizar el gobierno de España, sanear las finanzas, reorganizar las fuerzas armadas y el empleo de política mercantilistas para revitalizar la economía. Medidas que a partir del reinado de Carlos III (1759-1788) se fortalecieron, lo cual llevó a sus funcionarios a considerar a la Iglesia como un obstáculo a su plan modernizador. Como bien lo señala Jaime Rodríguez:
Dicha institución no sólo ejercía gran influencia sino que también era dueña de una enorme riqueza. Los reformadores consideraron al numeroso clero como parásitos improductivos que agobiaban a la sociedad y que, al mantener la tierra en un régimen de manos muertas, privaban al Estado de ingresos y a la sociedad de riqueza productiva3.
MUY FORZADA ESTA CITA. ANTE EL ÉXITO JESUITA EN AMERICA
De tal forma que los borbones buscaron aumentar el poder del Estado a expensas de la iglesia, la cual y en especial la Compañía de Jesús, dominaba la educación superior por medio de los colegios mayores. La medida en contra de esta comunidad se dio en marzo de 1766, cuando en Madrid se produjo un motín en contra de las reformas de Carlos III. Aunque este motín tuvo su
2 Ibíd., p 198.
3 RODRÍGUEZ, Jaime. La independencia de la América española. México: Fondo de Cultura Económica, 1996. p 43
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origen en una serie de factores como las malas cosechas, aumento de impuestos y los fracasos de España en la Guerra de los siete años, los funcionarios reales culparon a los jesuitas y a los opositores de las reformas. Como consecuencia de lo anterior, el 27 de febrero de 1767 el rey ordenó su expulsión de España y de todos sus dominios, afectando a América4 y produciendo efectos importantes en la provincia de los Llanos.
Además de las acciones anticlericales de las reformas borbónicas en España en contra de los jesuitas, los logros de esta compañía en los Llanos se convirtió en fuente de conflicto entre estos y los funcionarios locales y colonos, que se manifestó a partir del informe reservado presentado en 1767 por la Real Comisión de Fronteras, que estuvo entre 1754 y 1760 haciendo el reconocimiento de las zonas limítrofes con el Brasil.
Cuando el Conde de Aranda, ministro de Carlos III, solicitó que se le informara a la corona sobre el proceder de esta comunidad en los ríos Meta, Marañón y Orinoco, y si sus servicios al rey justificaban su permanencia en la región, dicha comisión elaboró el informe declarando que en lugar de civilizar a los indígenas los explotaban, embaucaban a los colonos españoles, se apoderaban de los indígenas que le correspondían a los encomenderos, eran desleales al rey al conformar un estado dentro del estado, ya que esta comunidad no estaba sujeta a la autoridad de los obispos y su lealtad principal era con el Papa5.
4 Ibíd. p 44
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Una vez expulsados los jesuitas, sus antiguas misiones fueron distribuidas a otras órdenes religiosas. A los dominicos se les adjudicó San Salvador de Puerto, Tame, Patute, Macaguane y Betoyes. A los franciscanos, Santiago de Manare (antes conocida como Pauto), Concepción de nuestra señora de Guanaca (Güicán) y Jiramena. Las misiones del Meta: Surimena, Macuco y Casimena, se entregaron a los recoletos junto con los hatos anexos cada una de la misiones6.
Estas comunidades durante la segunda mitad del siglo XVIII pasaron por muchas dificultades en su trabajo por mantener las misiones en los Llanos. Entre ellas las continuas quejas de los funcionarios reales por su mal desempeño, el reducido número de jóvenes que ingresaban a estas comunidades como efecto de la cambiante situación sociopolítica de Europa y América, que abrió otras oportunidades socioeconómicas, la estructura interna de las ordenes religiosas, que a diferencia de la Compañía de Jesús, esta otras no tenían métodos de incorporación ni capacitación tan rigurosos, por lo tanto impedía que los superiores pudieran enviar religiosos bien capacitados y en contra de su voluntad a territorios de misión, y por último, a finales del siglo XVIII se dio una creciente actitud belicosas de muchas tribus ante los misioneros, como efecto de los continuos abusos a que eran expuestos los indígenas por parte de los colonos blancos7.
6 Ibíd., p 158. 7 Ibíd. p 198-199.
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A pesar de esas dificultades, los recoletos fueron los misioneros que lograron mejores resultados en los Llanos, especialmente a partir de las antiguas misiones de los jesuitas cercanas a las riveras del rio Meta entre los ríos Cusiana y Cravo sur, desde donde a partir de 1773 se fundó San Agustín de Guanapalo con doscientos Guahíbos, en 1782 se estableció San Pablo de Guacacia con cuatrocientos Guahíbos. En 1793 se fundo San José de Caviuna y San Nicolás de Buena Vista, en 1794 se fundó Santa Rosalía de Cabapune y en 1805 se estableció la última reducción, San Guillermo de Arimena (Barrancón). Para 1786 se calculó que en la misión del Meta, los recoletos ejercían control sobre 4.309 indígenas y para 1810 8.070 indígenas en nueve reducciones en las riveras del Meta8.
Aunque los logros del los recoletos en la misiones del Meta se materializaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII y la primera década del XIX, ya para 1784 sus resultados eran visibles. En un informe enviado al Virrey Antonio Caballero y Góngora el 25 de marzo de dicho año, se consideró que estas misiones, tanto en lo espiritual como en lo material, eran muy bien servidas por los religiosos de la candelaria o recoletos. En ese mismo año en Guanapalo y Macuco se estaban catequizando indios, aunque se dudaba de la constancia de los recién llegados, ya que en el verano solían salir a buscar que comer y para huir de sus “enemigos mas poderosos”; pero por la experiencia de los que
8 Ibíd., 209-210. La autora muestra una gran divergencia entre las cifras presentadas por las fuetes consultadas.
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habían permanecido bastante tiempo en Guanapalo, se esperaba que los últimos indios que habían llegado permanecieran allí9.
Misiones de los Llanos hacia 1800
Regiones Orden religiosas Misiones Población indígena Casanare Dominicos
San Salvador del
Puerto ____ Tame ____ Patute ____ Macaguane ____ Betoyes ____ 5.425 (a)
Casanare Recoletos Sabana Alta ?
Iximena ?
San Pedro de Upía ?
?
Cuiloto
(Arauca) Recoletos Cravo 141
Cuiloto 141
Ele 180
Lipa 180
642
Rio Meta Macuco 1.800
Surimena 2.068 Casimena 1.032 Guanapalo 768 Guacacia 631 Caviuna 458 Buenavista 450 Cabapune 460 Arimena 405 8.072
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Total Recoletos 8.712 (b)
Casanare Franciscanos Güicán ?
Manare ?
El Pantano ?
?
Llanos de San
Juan Franciscanos Tua 328
Marayal 280
Cabuyaro 166
Pajure 140
Campo del Arrojo 212
Concepción de
Arama 268
Maricuare 148
1.542
Total 31 misiones 15.679
(a) Posada e Ibañez, Relaciones de Mando, 2:441. (b) Ganuza, Monografía de las misiones vivas,2:99. (c) Arcila Robledo, Las misiones franciscanas, 259 - 261.
Fuente: RAUSCH, Jane. Una frontera de la sabana tropical. Los llanos de Colombia, 1531 –
183. Bogotá: Banco de la República, 1994. p 219.
Con relación a los demás padres de las misiones del Meta, los que residían en Guanapalo y Macuco, eran los habían tenido mejores resultados en la reducción de indios, ya que estos se habían dedicado a entender “los idiomas para con mas facilidad doctrinar // y reducir”10. Además de esos logros, el cura de Guanapalo, quien logró refundar dicho pueblo después cuarenta años de haberse extinguido, propuso hacer más entradas para formar otro pueblo, y para ello pidió que se concedieran las cosas sagradas y ornamentos del oratorio de Cravo, porque en su doctrina no los había duplicados11.
10 Ibíd., fl 755r-755v 11 Ibíd.
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Muy seguramente siguiendo los preceptos del cura de Guanapalo, en 1786 el gobernador de la provincia de Casanare, teniendo en cuenta que el crecimiento demográfico de esa provincia era muy bajo, consideró que era de gran importancia crear parroquias y poblaciones en sitios estratégicos localizados a distancias prudentes de las reducciones de indios. Por ello le pidió al arzobispo-virrey que promulgara un decreto en la provincia del Socorro para motivar a familias de allí a trasladarse a los Llanos. El proyecto pretendía que con la presencia española se evitaría la deserción de los indígenas y pondría fin al ataque de los Guahíbos. La intención del gobernador de la provincia era establecer una población a orillas del rio Meta, al otro lado de Macuco y un segundo pueblo cerca a Guanapalo, donde por las condiciones climáticas y fertilidad de los suelos era muy favorable12. AQUI EMPIEZA A PRECISAR EL TEMA PROPUESTO.
A pesar que dicho proyecto no se materializó, desde Guanapalo se le dio continuidad en parte, con la fundación de nuevas reducciones de indios en sus inmediaciones. Dos de las fundaciones antes señaladas que pueden mostrar el proceso que se seguía en la reducción de indios en las misiones del rio Meta, es la de San Jose de Caviuna y San Nicolás de Buenavista, que si bien aparece con fecha de fundación en 1793, como Jane Rausch lo señala, esta fue la fecha en que el corregidor del partido del rio Meta informó a la Audiencia de Santa fe el trabajo realizado por los padres fray Pedro Josef de Christo y fray Pablo de la Madre de Dios, religiosos de los descalzos de San Agustín, quienes gracias a sus tareas de reducción de infieles en aquellas misiones,
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lograron formar estas dos poblaciones; las cuales contaban con una buena cantidad de indios y ubicadas en sitios “…laudables, [con] buenas aguas, y montes a propósito para labores, y abundantes de maderas para fabricar Bugios, y casas; como efectivamente estan fabricadas muchas, y tambien