• No se han encontrado resultados

LEYES Y MIGRANTES EXTRANJEROS

In document XIV Congreso Colombiano de Historia (página 101-112)

En 1823, en demostración de los deseos de atraer inmigrantes Europeos, se promulgó en el Congreso de Colombia la “ley de colonización” que estipulaba la asignación de "hasta tres millones de fanegadas del territorio nacional para ser

distribuidos entre colonos de origen extranjero". La promulgación de dicha ley

dio origen a una avalancha de contratos, otorgados a empresas extranjeras. Muchos hombres extranjeros visionarios germinaron sus empresas en este lado del mundo, especialmente por las ventajosas propuestas gubernamentales expresadas a través de los cuerpos normativos que les favorecían. Dos claros ejemplo de ello se puede apreciar a través del contrato celebrado el 29 de octubre de 1823, en el que Jean Baptiste Pierre Francois d'esmenard, como representante legal de la firma, Paravey and Company, firma con el Estado un contrato mediante el cual se les garantizaba el derecho a 120.000 fanegadas de tierra en el Magdalena y 40.000 en Casanare.

Otro clara muestra fue el decreto legislativo de 16 de marzo de 1832,6 por medio del cual se autorizaba al ejecutivo para disponer de quinientas mil fanegadas de tierras baldías en Casanare, para distribuidas en propiedad a los nacionales y extranjeros que quisieran establecerse en sus comarcas, a razón de 25 a 200 fanegadas a los agricultores y de 200 a 3.600 a los criadores de ganado. Es comprensible esta última propuesta en la medida que la mayoría de ganados del llano, habían sido consumidos en las hambrunas de la guerra. Era claro, Casanare se encontraba en los planes de poblamiento propuestos por el Estado. En el informe que presenta William Pitt Adams 7 sobre la situación política y las perspectivas de la Nueva Granada, en diciembre 28 de 1840, hacen ver a Casanare como una de las cinco provincias promisorias para la inversión nacional y extranjera.

En un país alejado de la influencia de la españa monárquica era predecible encontrar el apoyo de quienes a través del tiempo habían sido sus más cercanos enemigos. En este sentido, el coronel Francis Hall, hidrógrafo al servicio de Colombia, describió en Londres en 1824 que, "las Provincias de la

Nueva Granada son 18, dentro de las que se encuentra Casanare con 20.000 habitantes… en ella hay verdaderos atractivos para la migración proveniente

del exterior…" 8 El mismo Gaspar Theodore Mollien,9 en la descripción que hace de las Provincias del Nuevo Reino de Granada, describe como el hombre del llano busca con afán los jaguares, domar un caballo fogoso, enlazar un

6

Ver, DEAS, Malcolm. SANCHEZ, Efraín. Santander y los Ingleses: 1832 – 1840. Colombia: Presencia, 1991.

7

Ver: CEDHIR. Gaceta Oficial. Abril 22 de 1849. No. 1038. Pág. 137.

8

Ver: SOWELL, David. Santander y la Opinión Angloamericana: Visión de Viajeros y periódicos. 1821-1840. Colombia: Nomos, 1991. Pág. 12.

9

THEODORE MOLLIEN, Gaspar. Viaje por la República de Colombia en 1823. Colombia: Imprenta Nacional, 1992.

4 toro, como un simple ejercicio de su vida cotidiana. Este ejercicio de la cotidianidad visto por los extranjeros, convertía al Llano en una despensa de novedades que motivaba aun más el proceso migratorio.

Sin embargo, la preocupación no se presentó sólo a nivel de caminos, también aparecen referentes que nos verifican asignaciones estatales para la administración de minas de sal. Tal es el caso de uno de los mejores escritores públicos del siglo XIX: William Wills.10 Este inglés había nacido en Londres en 1805. Murió el 5 de abril de 1875, en su propiedad de Serrezuela en Madrid, Cundinamarca. Gracias a un trabajo como secretario – auxiliar del señor, Richard ILlingworth, arribó a Colombia en el año de 1826, como empleado de la Asociación Colombiana de Minas, (The Colombian Mining Association).

Wills, fue llamado “comerciante” y su nombre se encuentra en las listas de comerciantes ingleses en Bogotá, de hecho, en varios escritos manifiesta su conocimiento sobre el comercio de la época, sus poco lucrativos negocios en el tema del acopio de cueros para la exportación desde Santa Marta y sus experiencias como empleado de la casa minera – comercial - especulativa, de Powels, ILlington y Cía. Adicional a estos trabajos, intervino en el fomento de la exportación del tabaco, fue rematador de rentas, arbitrista, revisor fiscal, estudió sobre la caña de azúcar, las quinas, las leyes de tierras, el problema de la invasión de las mismas, y fue amigo personal del Presidente de la República, José Hilario López.

Su vínculo con la región del piedemonte de los Llanos de Casanare, se puede explicar a través de una exposición dirigida a los Honorables Senadores y Representantes, en mayo 26 de 1839, en la cual como Director de la Compañía de Salinas de Recetor y Pajarito, pretende refutar los argumentos esgrimidos por la “Compañía de Sales de Zipaquirá, Nemocón y Tausa.” En sus argumentos Wills, describe la apertura de las salinas de Recetor y Pajarito, como una “empresa en que varios granadinos han embarcado sus capitales con el objeto de darle todo el impulso de que es susceptible, contando, como se cuenta, con la cordial cooperación de una gran parte de los pueblos de las provincias de Casanare, Tunja, Socorro y Pamplona, y con la protección y la cooperación del Gobierno.” 11

Su constante preocupación por las rentas particulares que eventualmente le ocasionaran beneficios al Estado, sin querer se vió reflejada en la organización que se realizó años más tarde al sistema administrativo de Casanare. Según la estructura orgánica de la Hacienda Pública en la Nueva Granada y acorde a lo reglamentado por la ley del 7 de junio de 1847, el llamado Distrito de Casanare, se encontraba establecido como uno de los “Administradores Generales de

Hacienda.” 12 Inclusive de acuerdo a los datos recibidos hasta el 31 de diciembre de 1869, según el decreto sobre Formación del Inventario General

10

Todos los datos referenciados en este artículo sobre William Wills, corresponden a la investigación realizada por Malcolm Deas: Vida y Opiniones de Mr. William Wills. Publicado en dos tomos por el Banco de la República en 1996.

11

Ver, Malcolm Deas. OB CIT. Pág. 128. Tomo II.

12

Ver, LOPEZ GARAVITO, Luís Fernando. Historia de la Hacienda y el Tesoro en Colombia: 1821-1900. Bogotá: Banco de la República, 1992. Pág. 96.

5

de Fincas de la Nación, Casanare reportaba en el numeral 38, 39, 40, 41 y 44,

los siguientes bienes: Un edificio y almacenes de la salina de Chita; mina de sal de Chita; mina de las salinas de Recetor, Pajarito y Chámeza; adicional a lo anterior, dos haciendas ubicadas en Paipa y Orocué, respectivamente. 13 Por su parte la ley 11 del 27 de abril de 1874, sobre “fomento de la colonización

en los territorios de Casanare y San Martín”, declaró que el gobierno construiría

un camino de herradura entre Tunja y algún sitio en Casanare que tuviera acceso por barcos de vapor en los afluentes del bajo Meta y adicional concedería cuarenta mil hectáreas de baldíos a la compañía o individuo que construyera un camino entre Santander y Arauca.14

De esta manera se concluye como la entrega gratuita de tierras que se promovió desde las leyes nacionales, permitieron a muchos empresarios y aventureros nacionales y extranjeros ser profetas en la tierra de promisión Casanareña. El proyecto liberal recorría ahora los caminos de la guerra para transformar esta metáfora de la derrota en una verdadera conciliación que implicara nacionales y extranjeros. Este proyecto liberal, se reflejaba en la reconstrucción de todo cuanto rodeaba al hombre llanero. El símbolo de la modernidad heroica se plasmaba ahora en los postulados del primigenio librecambismo, donde los caminos deberían tener la pretensión de vincular los terruños alejados a las metrópolis burguesas del capitalismo internacional. Aquí se evidencia una ardua empresa, un deseo histórico universal de la sociedad por buscar sobreponerse al atraso precapitalista, abriéndose hacia el mundo, hacia progreso, había que tener la voluntad ideológica de someter la geografía y reacomodar a la sociedad a las nuevas exigencias del capitalismo comercial librecambista. No obstante, las mal llamadas ciudades continuaron existiendo como minúsculos enclaves metropolitanos en la inmensidad de la espesura.

III

El INICIO DE LA INMIGRACIÓN VENEZOLANA: LICCIONI & GERARD Otros de los grandes aportantes Venezolanos a la construcción de empresa en Casanare, fueron Don Antonio Liccioni y su socio, Theodore Charlan Gerard, quienes Arribaron a mediados del siglo XIX, provenientes de ciudad Bolívar en Venezuela.15 Liccioni se radicó a orillas del río Meta y fundó el primero de

13

LOPEZ GARAVITO, Luís Fernando. OB CIT. Pág. 195.

14

Ver, RAUSH, Jane. La Frontera de los Llanos en la Historia de Colombia. Bogotá: el Ancora, 1999. Pág. 144.

15

Ciudad Bolívar fue fundada en 1595 por Antonio de Berríos, quien había llegado de Colombia con la comisión de poblar Guayana. La población llamada originalmente, Santo Tomé de Guayana, era un puerto fortificado que debió mudarse de emplazamiento en tres ocasiones, ya que era blanco de constantes asaltos por parte de indios caribes y corsarios europeos. En 1764 halló un sitio definitivo en la ribera del Orinoco, en su sector más angosto, por lo que tomó el nombre de Nueva Guayana de la Angostura del Orinoco, que persistió por más de 80 años y se recuerda aún hoy. Angostura fue nombrada en 1818, por Simón Bolívar, capital provisional de la república y es allí donde el libertador dio el famoso, Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, en el cual renuncia a los poderes absolutos que le habían otorgado y da su visión sobre como debía ser la nueva república que se iniciaba. Entre 1818 y 1820 se imprimió allí el Correo del Orinoco, uno de los primeros periódicos del país. Ciudad Bolívar adoptó su nombre actual en 1846, en honor al Libertador. Una de las vistas más hermosas que tiene Ciudad

6 enero de 1850 la población de Orocué:16 “allí realizó el trazado de la plaza principal, Construyéndose a sus alrededores pequeñas casas de bahareque y palma, con la colaboración de indígenas Salivas a medio civilizar, oriundos de la antigua población de San Miguel de Macuco.” 17

Cuatro años antes, había consolidado el primer negocio del que se tenga noticia, es decir, realizó la compra de unas tierras en la zona cercana al río Tocaría en 1846, por medio de un remate público. De manera curiosa, las tierras que compró, pertenecieron a uno de los hombres más importantes y

poco conocidos de Casanare durante el periodo de independencia: Juan Nepomuceno Moreno.

Liccioni del mismo modo realizó importantes transacciones comerciales con la ciudad de Moreno. El nombre de esta ciudad fue designado en honor del Prócer antes mencionado, pues fue un hombre que nunca flaqueó en sus exigencias para reclamar a favor de Casanare todas las acciones arbitrarias que el gobierno hubiera podido cometer en el pasado. A pesar de su muerte ocurrida en 1839, en su hato cercano a la antigua población de la Fragua, el nombre de Moreno perduraría en la historia. El decreto del 19 de abril de 1849, aprobado por José Hilario López, señala que la nueva capital de la provincia de Casanare es la población de Moreno, antiguo enclave de La

Fragua, el cual sería desde ese momento un nuevo Distrito Parroquial.

Para el mismo año, se nombra Gobernador para la Provincia de Casanare a José Antonio Benítez, el cual debería tomar posesión a partir del primero de junio de 1849. En esta nueva dinámica regional el mismo Gobernador expresa en su informe ante la Cámara Provincial que la nueva capital de Moreno, gozaba de "una temperatura benigna y agradable, y por los mismo al abrigo de

las enfermedades, que siempre han afligido los habitantes de Pore, diezmando su población todos los años.18

Es importante recalcar que para el traslado de la capital de Pore a Moreno, el cuerpo legislativo decretó la suma de mil quinientos pesos para los gastos y la construcción de las oficinas. En el mismo informe aparece además señalado que los caminos de la Provincia de Casanare, se encontraban en muy mal

Bolívar es la del río Orinoco, con el Puente Angostura (que une a este estado con el resto del país), y con sus islas. Una de ellas fue bautizada por Humboldt como el "Orinocómetro", ya que permite evaluar la altura de las aguas en invierno y en verano. Para mayor información ver la página Web, http://www.venezuelatuya.com.

16

El nombre OROCUE, es sin duda alguna un vocablo en lengua Sáliva. No obstante un hecho que ratifica su uso desde antes de 1850, apareció en la descripción del río Meta que realizó M. Palacio Faxar en su libro: Description of the River Meta. Publicado en agosto 16 de 1816. En uno de los apartados del texto, Faxar señala que “…Macuco, near the torrent Orocué, is between the Island Berrio and the River Cravo…” Es claro, según la fuente que se utilizó el vocablo Orocué, para nombrar un riachuelo. Ver, The Journal of Science and the Arts. No. 111. Edited at the Royal Institution of Great Britain. Vol II. Edited By, James Eastburn & Co. Pág. 141 del artículo XVI. Libro radicado en la Universidad de Michigan y microfilmado en su totalidad por Google Books.

17

Ver, FRANCO, Roberto. Historia de Orocué. Bogotá: Kelt – Ecopetrol, 1997. Pág. 65.

18

7 estado y era necesaria la apertura del puente sobre el río Ariporo, el cual servía para mantener comunicación con los cantones de Chire y Arauca.

El poder ejecutivo había considerado la utilidad de la medida de traslado. Esta necesidad de crear una nueva capital Provincial se ve expresa en el artículo primero de la ley de 29 de mayo de 1847, sobre Capitales Provinciales. Hay que tener en cuenta que ya desde el 20 de noviembre de 1846 se había proclamado el decreto para trasladar a Pore al tablón de las guacamayas. Norma que es derogada por la petición que hicieron los enfermos vecinos de Pore, de trasladar la capital al sitio de "la fragua o Moreno, pues allí habían

unas 40 casas de buena capacidad, colocadas en buen orden, el temperamento era saludable y además los vecinos correrían con los gastos necesarios, que permitieran crear en Moreno, un pueblo de buenas consideraciones por los diferentes recursos y elementos de riqueza que poseía.” 19

A partir de este momento se inician una serie de requerimientos que ante todo pretendían dar una luz sobre la nueva administración. Un buen ejemplo de ello, es la petición que el mismo Antonio José Benítez, hace al Secretario del despacho de Hacienda: "Habiendo trasladado la capital de la provincia de

Casanare por disposición de la legislatura al punto que hoy ocupa, denominado antes la Fragua y hoy Moreno, se necesita que haga variación en los sellos y marcas de sellar la correspondencia que gira por los correos a fin de que las demás administraciones de la República, sepan donde es la estafeta principal de esta provincia." 20

Pore, había sido diezmada por las constantes fiebres y enfermedades del estomago. Por ello, la nueva población de Moreno quedaba sobre la falda de la montaña, ubicada entre diversos ríos que la hacían muy llamativa por las características exigidas para los nuevos poblados. Los diferentes informes presentados por viajeros, sacerdotes y escritores, la describían como: "Una

bonita población, situada en los últimos estribos de la cordillera a dos kilómetros de donde aun se observan las ruinas del antiguo pueblo llamado la fragua." 21 El mismo Jorge Brisson, habla de la siguiente manera: "Llegamos a Moreno, situado cerca de un pequeño afluente del Ariporo, llamado la vainilla, a causa de un bejuco del mismo nombre que crece en sus márgenes".

Moreno estaba ubicado a una altura aproximada de 420 metros sobre el nivel del mar. Sus calles eran rectas y anchas. En el costado norte de la plaza se encontraba un elegante edificio destinado a las oficinas de la gobernación. El 13 de octubre de 1849, se realizó el contrato para edificar la casa para las oficinas públicas, que debían ser de "tapia y teja de zinc".

Esta naciente población de acuerdo a la información analizada en los libros protocolares de la Notaría Primera de Yopal, correspondientes al siglo XIX, aparece con lo siguientes habitantes registrados en la fecha anteriormente

19

AHGN. Sección Republica. Fondo Gobernaciones. Microfilmación 171. Folios 437 y S.S.

20

AHGN. Fondo Documental Republica. Serie SR 46, Tomo 10. Microfilmación No. 162. Folio 579.

21

Para los datos anteriormente referidos se puede ver la descripción que hace Jorge Brisson en 1896. También la descripción del Padre Daniel Delgado en su obra, Excursiones por Casanare, trae una interesante información.

8 señalada: Vicente Vargas, Juana Moreno, Josefa Méndez y su esposo Ramón Gualdrón, Rito Moreno, Juan Cordero, Francisco Roballo, Lino Dulzey y José María Prada: Maestros de albañilería y carpintería; Indalecia y Federico Gutiérrez, José Joaquín Guevara; los esposos Francisca Arenas y Adriano Despiney, Francisca Sánchez, Joaquín Cifuentes, Antonio Taquira, Ambrosio Velandia, Santiago Ruiz, Ramona Carrero, Jacobo Jordán, Dámaso Espinoza, Pedro Huertas, Joaquín Díaz, Tránsito Ruiz, Vicente Meneses, Vicente Bueno, Ignacio Sua, Juan Pablo Vallejo, José María Prada, Antonio Liccioni, Teodoro Charlant Gerard, Felipe Briceño, Eduardo Vera, Mariano Gómez, Jesús Pico, Juan Evangelista, Andrea Panqueva, María Antonia Guevara y su esposo Santiago Olmos. 22

A partir de las diferentes transacciones comerciales realizadas en la ciudad de Moreno y protocolizadas entre 1850 y 1853, se detalló el valor comercial de las casas ubicadas en el casco urbano de la población, que oscilaban entre 150 y 250 pesos. Salvo, claro está, casas especiales y costosas.

Un ejemplo claro de ello son las siguientes transacciones comerciales: Josefa Méndez, vende su casa a Rito Moreno, por la suma de 250 pesos. De igual manera, Vicente Vargas, vende su casa de bahareque y palma a la vendedora anterior por la suma de 150 pesos. Así mismo, Jacobo Jordán, vende a Josefa Leguizamo una casa con cocina, de bahareque y cubierta de palma, con su respectivo solar cercado de guadua y varios trastos como cajas, baúles, un espejo de medio cuerpo, una mesa y un estante. Francisca Arenas y Adriano Despiney, reportaban ya cinco casas de su propiedad, de bahareque cubiertas de palma con sus respectivas puertas y cerraduras, ubicadas al sur de la plaza, valorizadas en 600 pesos.

De alguna manera la casa más prestante de un habitante, era la ubicada en el marco de la plaza, por parte de Antonio Liccioni, que tenía paredes de adobe, ladrillo, palos y cubierta de teja. El mismo Lino Dulcey y José María Prada, maestros de albañilería y carpintería, declaran que el costo de construcción fue de 2.500 pesos. Esta casa fue declarada en hipoteca a favor del Estado Nacional, para poder comprar el remate de la existencia de tabaco de la factoría del Cantón de Pore, por la suma de 1.342 pesos y 3 cuartillos. Sin lugar a dudas, el fundador de Orocué, decidió ubicar los negocios de su pertenencia en la próspera ciudad de Moreno, que era la ciudad capital.

Estos primeros datos nos dan la idea de una población que comenzaba a edificarse a partir de un punto central de referencia a la usanza de las antiguas indicaciones del Plano de Damero. La plaza principal era la encargada de orientar el sentido rectilíneo de las calles y las demás cuadras que comprendería la edificación. Es claro que aquellas casas que se encontraban en el marco de la plaza principal, se constituían de hecho en sinónimo de poder.

El 8 de octubre de 1850, José María Espinosa y Antonio Liccioni, reciben la suma de 8.000 reales para la construcción de la cárcel de Moreno, de una extensión de 24 varas de largo. En un fragmento del dibujo que aun reposa en

In document XIV Congreso Colombiano de Historia (página 101-112)