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V INDICIOS DE UNA JUSTICIA POSTRERA

EL CONCEPTO DEL CASTIGO ULTRAMUNDANO

C. V INDICIOS DE UNA JUSTICIA POSTRERA

El concepto hebreo del Sheol, en analogía con la concepción mesopotámica y ugarítica, como destino común a todos, fue cuestionado en los textos de Malaquías, Salmo 73 y Job. En la literatura profética hallaremos los primeros indicios de una concepción que será desarrollada en el Nuevo Testamento y la exégesis bíblica medieval: la separación de justos y réprobos en la ultratumba. Yavé había escogido a determinados hombres para que fuesen portavoces de su mensaje divino al pueblo hebreo. A través de sueños, visiones o apariciones teofánicas, Yavé les encomendaba tal función, por lo tanto eran los canales comunicacionales por los que se expresaba la voluntad divina, y, en lo que a nuestro tema respecta, estos portavoces de la palabra divina transmitían los castigos previstos para las naciones enemigas del pueblo elegido.

El joven Isaías es ungido profeta en un encuentro con Dios en el templo de Jerusalén; ante una visión teofánica rodeada de serafines y purificado por el carbón encendido que tocó sus labios, Isaías acepta su misión89.

Contextualizamos brevemente la situación histórica en tiempos de Isaías para comprender mejor la profecía punitiva. Hacia el año 720 a.C., el imperio militar de Asiria destruyó la ciudad de Samaria (el reino norte de Israel) y desterró a su población. El reino de Judá quedaría comprimido y permanentemente amenazado por Asiria y también por Egipto; en este marco bélico de conquistadores paganos que sometían al pueblo elegido y por lo tanto ofendían los designios de Yavé, surgirían las profecías de su merecido castigo. Del capítulo XIII al XXIII del Libro de Isaías, se presentan una serie de oráculos que anunciaban la desertificación, la despoblación, la destrucción por el fuego y la invasión de aves de rapiña y fieras salvajes, como resultado de la cólera divina contra los pueblos enemigos: Babilonia, Asiria, Moab, Damasco, Egipto, Etiopía y Tiro. En la diatriba contra Babilonia90 se explicita el por qué del castigo y sus consecuencias:

“Voy a castigar a todo el mundo por su maldad y a los impíos por sus crímenes;

acabaré con el orgullo de la clase alta

y humillaré la soberbia de los dictadores […]. Sus hijos son aplastados ante sus mismos ojos sus casas saqueadas

y sus mujeres violadas.

Miren como yo empujo contra ella a los Medos […] Babilonia, la perla de los reinos

La joya y orgullo de los caldeos, será destruida por Dios como Sodoma y Gomorra.

89

Isaías 6, 1-9. 90

Comienza con la profecía contra Babilonia que será destruida por “Yavé de los Ejércitos”, pero también anuncia la invasión de los persas (c. 538 a.C.), cronológicamente posterior a los tiempos de Isaías, razón por la cual debemos admitir que el texto fue interpolado más tarde.

62 Nunca más en adelante

Será poblada y habitada […]

Por allí vagarán las fieras del desierto, las lechuzas […], avestruces […], hienas […], chacales…”91.

La justicia divina terrenal de tradición deuteronómica implementa el castigo al enemigo y sojuzgador de Judá, pero también, como en Salmo 73, se está castigando la soberbia y la codicia, pecados capitales del Septenario medieval.

Pero el castigo no termina allí; en ocasión de la muerte del rey de Babilonia, tal vez como personificación de la misma, el texto profético prevé:

“Tu esplendor junto al sonido de tres arpas

han sido lanzados al lugar adonde van los muertos,

los gusanos te sirven de cama y te cubren como frazada […]. Has caído en las honduras del abismo […]

Has sido arrojado lejos del sepulcro (de los reyes) como una basura que molesta

como un cadáver pisoteado cubierto de gente masacrada de degollados por la espada, depositados en una fosa común”92.

Es decir, el castigo consiste en ser arrojado a lo más profundo del sheol, junto a los insepultos, en una situación vergonzosa:

“Los que te ven se fijan en ti y dicen: Este es el hombre que espantaba la tierra Que hacía temblar a los reinos…”93.

Aún más, el rey babilónico, sus oficiales y su ejército estarán separados de sus víctimas:

“Todos los reyes de las naciones, Todos reposan con honor

Cada uno en su tumba

Pero tu has sido arrojado lejos de su sepulcro…”94.

El Sheol hebreo se ha dicotomizado en la visión profética: tumbas reales para los reyes justos y víctimas del poderío babilónico y otra área, en lo más profundo del abismo con gusanos y podredumbre, para los reyes opresores, junto a los insepultos, en la ignominia de una fosa común y anónima.

El Libro de Ezequiel comienza relatando que el joven sacerdote se encontraba

desterrado en Caldea cuando contempló la visión divina95: cuatro seres con manos y

91

Isaías 13, 11-21. 92

Ibídem, 14, 11-15-19. Con la imagen de “los degollados por la espada” se alude a quienes han muerto en la guerra que por lo general permanecían insepultos. En la concepción griega y mesopotámica los insepultos eran espíritus sin paz, obligados a deambular en el Más Allá. Según PODELLA, Th. Op. cit. p. 151, “Permanecer insepulto es la peor suerte que le puede sobrevenir a un difunto”.

93

Isaías 14, 16. 94

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pies humanos, con dos pares de alas cada uno, sobre ruedas con ojos, con cabeza de hombre, león, toro y águila respectivamente, se movían y refulgían como brasas incandescentes; el movimiento de sus alas provocaban gran estruendo y anticipaban la visión entronizada y refulgente de Yavé96. Éste le hace comer un rollo donde estaban descriptas las desgracias que Ezequiel debía transmitir a Judá, es decir que mediante esta forma simbólica recibe su misión de profeta. Del capítulo XXV al XXXII Ezequiel anuncia las profecías contra los pueblos extranjeros97. El discurso profético se encarniza contra Egipto, pareciera que Yavé implementa una doble venganza contra Egipto como país opresor de Israel en el pasado y como amenaza presente para Judá. Como portavoz de Yavé, Ezequiel se refiere al faraón como “monstruo enorme echado en medio de tus ríos”, quien será pescado por sus mandíbulas y arrojado al desierto y permanecerá insepulto, merced a las bestias de la tierra y a las aves del cielo98. Se explaya largamente acerca de los castigos divinos sobre el país del Nilo (desertificación, despoblamiento de sus ciudades, destrucción por el fuego) pero también anuncia la devastación total que será llevada a cabo por Nabucodonosor, rey de Babilonia99. Aún más, se refuerza la idea de castigo ultramundano cuando compara a Egipto con un cedro, cuya frondosidad cobijaba aves y un inmenso gentío, su vigor y hermosura era envidiada por otros árboles, pero como se ensoberbeció tanto “unos pueblos extranjeros, y naciones de las más terribles lo cortarán y lo echarán por tierra”. Lo que a nosotros nos importa destacar:

“Con el estruendo de su ruina hice estremecer las naciones, cuando lo hice caer en el abismo con los demás que bajan al sepulcro. Allá en lo profundo de la tierra […] dormirás en medio de los incircuncisos que fueron pasados a cuchillo…”100. En el capítulo siguiente reitera como será humillada y castigada la soberbia de Egipto:

“Lánzalo a lo profundo de la tierra, porque yo los lanzaré ahí […] y serán reunidos con todos los que fueron pasados a cuchillo […] baja y quédate entre los incircuncisos, que perecieron al filo de la espada”101.

95

Este dato nos permite datar el texto en el año 598 a.C. cuando comenzaron las primeras deportaciones de judíos a Babilonia, o bien en 586 a.C. cuando Jerusalén es conquistada definitivamente por Nabucodonosor, destruido su templo y deportada su población.

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Ezequiel 1, 1-25. Se trata del Tetramorfo que constituiría un motivo iconográfico largamente representado en el Arte Medieval. San Gregorio Magno interpretó que los cuatro animales eran los atributos de Cristo: hombre en su nacimiento, toro en su muerte, león en su resurrección y águila en su ascensión. Para San Ireneo de Lyon simbolizaban los cuatro Evangelios. San Jerónimo interpretaba que Mateo tenía por símbolo el hombre porque su Evangelio comienza con la genealogía de Cristo; Marcos, el león rugiente porque su “voz” se escuchó en el desierto; Juan, el águila porque se elevaba a las verdades eternas; Lucas el buey/toro porque su texto comenzaba con el sacrificio de Zacarías.Véase REAU, L.

Iconographie de l’Art chrétien, II, París, Presses Universitaires, 1957. 97

Compárese con Isaías 13-23, Jeremías 25-46-51 y Amós 1-2. En los dos últimos no hay mención de lo que acontecería en la ultratumba.

98

Ezequiel 29, 1-8. 99

Ibídem, 29, 10-21 y 30, 10. 100

Ibídem, 31, en particular versículos 16 a 18. 101

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Egipto se reunirá en el sheol con Asiria, Elam, Másoc y Tubal; mediante una fórmula repetitiva, el profeta narra cómo esos pueblos que habían sembrado el terror, fueron arrojados a lo más profundo del abismo y a su vez separados por naciones102. Es decir que los enemigos de Judá, los no circuncidados, se reunirán en la región abisal junto a los insepultos (los que perecieron al filo de la espada); se está castigando no sólo la soberbia de aquellos pueblos, sino también el abuso de su poder militar contra el pueblo elegido; fundamentalmente, se les asigna un lugar separado en el sheol:

“Pero no están con los héroes caídos antiguamente y que bajaron al sepulcro con sus armas”103.

En conclusión, en las profecías de Isaías y Ezequiel se ha aplicado un criterio de justicia divina en el Sheol; se lo ha separado en áreas, en lo más profundo y en fosas comunes, los enemigos de Judá; los reyes justos y los héroes valerosos, en honrosas tumbas individuales. Si bien no se prevén tormentos ni recompensas para unos y otros, se afirma la creencia en la separación de fieles y gentiles después de la muerte, según un criterio moral104.

De todos modos no se trata de un cambio definitivo en la concepción del sheol porque: a) sigue operando el criterio de justicia deuteronómica. Yavé no ha asumido la función de juez de los muertos; los castigos terrenales previstos por Dios superan ampliamente a los ultramundanos; la ignominia en lo más profundo del sheol resulta un tenue anticipo del Infierno cristiano. b) Porque textos bíblicos más tardíos no asimilan la separación de fieles y gentiles en el Más Allá.