Durante el Sexenio Absolutista (1814-1820) se dieron unos factores: falta de libertad de expresión y eliminación de la mayoría de los medios de prensa, entre otros; que dificultan la comunicación entre los liberales exiliados y los que vivían en territorio nacional. Como desarrollaremos posteriormente, para relacionarse entre los liberales del territorio nacional, muchos recurrirán a la masonería. Esta situación hace que la comunicación en muchas ocasiones sea en clave.
Ejemplo de esta situación, hablaremos del caso de cinco cartas editadas de mayo de 1819 la primera y 23 de julio la última; escritas en clave, haciéndose pasar por meras cartas entre comerciantes. Este sistema clandestino de enviar documentos fue un procedimiento corriente, como bien cita el propio Jacobino Juan Romero Alpuente: “… Para precaver toda sorpresa y burlar cualquier asechanza de la policía francesa […], los pliegos finos de esta copia, los subdividí y coloqué de modo que por distintos conductos los he reunido en Madrid”.
En estos documentos en primer lugar hallamos un extenso manifiesto, fechado en Bayona, a 7 de julio de 1819, que no llevaría título y Claudio Morange lo denominará Instrucciones. El contenido de estos documentos eran las directrices que envió desde fuera el Comité director de la conspiración a los “socios” que residían en España. En el texto encontramos las necesidades que tiene la sociedad, como “necesidad de rehacer la revolución”, “nuevo plan para hacerla” y “modo de ejecución”.1
Las cinco cartas nos adentran en la sociedad del momento, una sociedad reacia al reinado de Fernando VII. No es otro su objetivo que luchar contra el absolutismo, usando métodos atípicos para evadir la seguridad policial. Creando un ambiente de conspiraciones y encuentros clandestinos.
Poco a poco se forma una completa red de focos conspirativos, continuas comunicaciones entre liberales exiliados (sobre todo en Francia e Inglaterra) y exiliados residentes de forma clandestina en España.
La forma más común de enviar estas cartas era mediante envió de emisarios que viajaban ocultos bajo nombres supuestos, haciéndose
1 Juan ROMERO ALPUENTE y Antonio GIL NOVALES: Historia de la revolución española y otros
pasar por mercaderes; cartas duplicadas, uso de palabras clave, cartas encriptadas, entre otras. Siendo su único objetivo burlar la seguridad y conseguir llevar a sus destinos estas comunicaciones.
Ahora pasamos a desarrollar y clasificar las cinco cartas. Encontramos una clara conexión entre las tres primeras a la hora de su forma de envío. Las tres fueron transmitidas en clave comercial, método de uso más habitual en la época. Son muchas las formas de hacer pasar estas cartas como meros trámites comerciales. En ocasiones los emisarios se hacían pasar por comerciantes, otras veces se infiltraban en casas de comercios habituales y acompañados de otros tratos conseguían pasar la frontera.
Pronto las autoridades se avistaron de los movimientos y envíos sospechosos.
Las autoridades estaban al tanto y sospechaban de toda correspondencia comercial. Fernán Núñez en septiembre de 1818 informa de que “algunos malos españoles y revoltosos de Francia” mantenían una correspondencia epistolar sospechosa. Casa-Irujo cursó inmediatamente aumentar la atención de la correspondencia que llegara de ciudades como Toulouse y Burdeos, y puso bajo vigilancia “las dirigidas bajo el sobrescrito de los hermanos Ysasi, de Cádiz, y García hermanos de Madrid”, dos casas de comercio.2
Siempre que era posible las comunicaciones se realizaban a través de emisarios. Muestra de esto lo tenemos en la carta III que tan solo acredita al portador de la misma a transmitir en persona el mensaje.
El Gobierno tenía conocimiento de muchos de estos movimientos por lo que tenía un gran número de confidentes y espías. Es sorprendente la lista de agentes infiltrados, confidentes de la policía, ex conspiradores que traicionaron, emigrados que aceptaron proporcionar alguna información a cambio de una engañosa promesa de indulto, etc. Esta situación origina un ambiente paranoico, produciendo un estado de plena desconfianza entre la sociedad.
El uso de la correspondencia para la comunicación en clave, convirtió a los administradores de correo en verdaderos sabuesos policiales. La
2 AHN, Estado, leg. 5224. Sobre Lorenzo Garcías cf. DBTL. En Claude MORANGE: Una
conspiración fallida y una constitución nonnata, Madrid, Centro de estudios políticos y constitucionales,
Inquisición también participó activamente en esta caza de brujas, pero todos estos métodos fueron ineficientes para una red de conspiración con un objetivo claro, confeccionar una conspiración contra el sistema en 1819.
Para hacer un correcto análisis de las cinco cartas, las podemos dividir en dos grupos según su forma de envío (Morange, 2006). Las tres primeras cartas se caracterizan por dos factores principales, que iban acompañadas de un emisario, y su brevedad, provocada por su forma de envío. Las dos restantes fueron enviadas por correo ordinario. Ahora analizaremos brevemente cada una de las cartas:
1º carta: Marsella 20 de mayo de 1819, presunto autor “José de Castro del Río”, enviada a la ciudad de Madrid para el Capitán Polo (esta información es añadida por la policía, por lo que suponemos que es atribución de un confidente). El contenido es breve y directo, en primer lugar autoriza al emisario a poder realizar “negocios” en nombre del emisor, queda claro en:
“… vá autorizado con poderes amplios para todos los negocios, y aunque provisto de las credenciales competentes al efecto, atendiendo a la parte que siempre ha manifestado V.”
En segundo lugar podemos destacar de la carta:
“Querido: el dador es amigo mío y de toda mi confianza, sírvale vmd. Como a mí mismo. Esta sumamente enterado de los asuntos de mi casa, y el mejor que nadie informara a vmd. Del estado en que queda su amº, etc.”
Al omitir la información real de la carta, lo que está diciendo al remitente es que el portador de la misma, está enterado de todos los asuntos sobre las conspiraciones y que aquello que tenga que informarle sea a través del mismo mensajero. Forma mucho más segura de comunicación ya que no queda escrito apenas nada de información.
Otro punto interesante es la firma de esta última parte, firma como “El tuerto”, claramente un seudónimo de seguridad para el receptor del mensaje.
Dejando a un lado las rubricas, es muy posible que cuando habla del fallecimiento de “nuestro D. Joaquín” se estén refiriéndose al Coronel
Joaquín Vidal, ejecutado el 20 de enero de ese mismo año, (Morange, 2006).
2º carta: Burdeos, 12 de junio de 1819. Firma y rúbrica “Fersell”. Esta carta al igual que la primera se caracteriza por ser breve y directa.
“… del portador para dar a Vmd. Tan lisengera notable y recomendarlo al mismo tipo a Vmd. […] El dira a Vmd. Vervalmente mil cosas que sería ridículo ponerlas por escrito, siendo otro yo el que debe referírselas.”
Volvemos a ver referencias directas al portador de la carta, en el que se autoriza y que realmente él es el portador de la información de importancia. Siendo la carta una mera “tapadera” para que el portador pueda cruzar la frontera sin problema.
En esta carta encontramos una referencia al “sobrinito de D. Pedro”, en el estudio realizado por Morange, 2006; habla de que esta mención podría ser a D. Pedro Llano, comerciante coruñés afincado en Burdeos, que los conspiradores usan para levantar menos sospechas ante la policía. Más información que podemos destacar de la carta es que informa de que pronto se verán. Factor que nos lleva a pensar que la fecha de la trama está cerca.
3ºcarta: Bayona 7 de julio de 1819. Nos encontramos ante una carta con dos rubricas, un tal “William” y otro firmante “José Herrera”. El primero se trata del autor de la carta, siendo el segundo el portador de la misma. Carta similar en estructura a las dos anteriores, en las que la información es escasa y se limita generalmente a dar al portador los poderes de representación. Destacamos algunas frases como:
“Después de mi largo é involuntario silencio, vuelvo a escribir…” Podemos entrever como el autor se ha visto obligado a estar en el exilio, a no poder “hablar”. Volvemos a encontrar la frase “…recomendarle, en segundo lugar, a mi intimo Amigos, el Dador…” autorizando a transmitir cual información sea necesaria y no pueda ser escrita por miedo a ser detenidos. También encontramos alusiones a la cercana fecha en la que se verán en persona.
Las dos cartas restantes (IV y V) como ya hemos dicho anteriormente, salieron al mismo tiempo por correo ordinario, la carta IV fue reenviada de nuevo el día 23 de julio por si no había llegado, ya que no hubo contestación. 4º carta: Bayona 16 de julio de 1819, firma un tal Fernando. Contestación al emisario José Herrera, en respuesta a la misiva enviada con anterioridad de Vitoria (11 de julio). Al no tener con exactitud la dirección de José Herrera esta carta se manda por duplicado a Madrid y Cádiz.
Esta carta es mucho más completa que las anteriores, no es enviada con un emisario por lo que encontramos toda la información encriptada en la misma. Destacamos sobre todo dos frases:“Sirvase V. hacer en el papel contra Tiberio” el propio Morange, 2006; asegura que se trata de un seudónimo para Fernando VII. Otra frase que nos llama la atención de la carta es “porque el mejor gobierno es aquel que procura más Libertad con el menor gasto” un final que deja en evidencia las intenciones de estos conspiradores.