Resumen
La siguiente comunicación se plantea como objetivo una aproximación al pensamiento reaccionario español a partir de la particular visión que se ofrece en los libros VI y VII de la Historia de los Heterodoxos Españoles (1880-1882) de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912). El santanderino rescató a los principales representantes de la apologética cristiana en cuyas aportaciones encontraba la verdadera esencia nacional, frente a la supuesta falta de originalidad de la heterodoxia. Sin embargo, los antiilustrados y antiliberales que don Marcelino situaba diametralmente opuestos a sus adversarios formaban parte de una misma realidad histórica, que no era otra que la dialéctica Ilustración-Antiilustración, Revolución-Reacción.
Palabras clave: Antiilustración, Antiliberalismo, Heterodoxia, Menendezpelayismo, Revolución Liberal
Abstract
The following text aims to approach to the Spanish reactionary thought understood as an inherent part of the revolutionary process beginning from the particular vision presented in books VI and VII of A History of the Spanish Heterodox (1880- 1882) by Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912). The Santandern-born writer revived the main representatives of Christian apologetics in whose contributions found the true national essence against the alleged lack of originality in heterodoxy. Nevertheless, anti-enlighteners and anti-liberals regarded by Marcelino as diametrically opposed to their adversaries were a part of the same historical reality, which was no different from the dialectic Enlightenment-Anti-Enlightenment, Revolution-Reaction.
Keywords: Anti/Counter-Enlightenment, Anti-Liberalism, Heterodoxy,
Introducción
En 2012, con motivo de la conmemoración del centenario de la muerte de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), se publicó un artículo de opinión de Juan G. Bedoya para El País titulado: “¿A quién le importa Menéndez Pelayo?”. El provocativo rótulo y el contenido del escrito, sin negar algunas de las grandes aportaciones del polígrafo de Santander, encerraban en su seno una argumentación que asestaba un golpe mortal al autor de la Historia de los Heterodoxos Españoles1 (1880-1882). Transcurrido
un siglo, aseguraba el periodista, se podía por fin celebrar “el entierro de una España que lo tuvo por santo y seña: católica a machamartillo, intolerante, fanática, inquisitorial”. La obra de don Marcelino, no obstante, resultaba interesante según Bedoya para conocer a los “heterodoxos”, mucho más atractivos que sus opuestos “eclesiásticos de rebaño”.2 Pero, ¿no sería
necesario interpretar la fórmula, acaso un poco apresurada?
Hablar de las dos caras de una misma moneda para referirse a la revolución y la reacción no tiene que suponer, en ningún caso, una tautología.3 Máxime si atendemos al vacío historiográfico que, hasta fechas
recientes, ha predominado en el estudio de las respuestas antiliberales y reaccionarias al primer liberalismo en España.4 Nada más lejos de la
realidad: la contrarrevolución no sólo no fue un fantasma o una anomalía sino que la propia fuerza de la crítica liberal debería ser tenida en cuenta cuando se proponen lecturas del liberalismo gaditano en exceso continuistas
1 Marcelino MENÉNDEZ PELAYO: Historia de los Heterodoxos Españoles, v. II, Madrid, Homo Legens, 2011. De ahora en adelante los números entre paréntesis remiten a la página de la que procede la cita.
2 Juan G. BEDOYA: “¿A quién le importa Menéndez Pelayo?”, El País, 26 de mayo de 2012. 3 Han teorizado sobre el concepto de la “doble revolución” Jean STAROBINSKI: Acción y reacción.
Vida y aventuras de una pareja, México, F.C.E., 2001, pp. 353-379; Eugenio DI RIENZO (a cura
di): Nazioni e contrarivoluzione nell’Europa contemporánea, 1799-1848, Milano, Guerini e Associati, 2004; Antoine COMPAGNON: Los antimodernos, Barcelona, Acantilado, 2007 y Arno J. MAYER:
Las Furias. Violencia y terror en las revoluciones francesa y rusa, Zaragoza, Prensas de la Universidad de
Zaragoza, 2014, especialmente los capítulos dedicados a los indicadores conceptuales de la “Revolución” y la “Contrarrevolución”, pp. 39-90.
4 El trabajo pionero en este sentido fue el de Javier HERRERO: Los orígenes del pensamiento reaccionario
español, Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1971. Sus tesis han sido revisadas por Javier LÓPEZ
ALÓS: Entre el trono y el escaño: el pensamiento reaccionario español frente a la revolución liberal (1808-
1823), Madrid, Congreso de los Diputados, 2011. De manera general, Antonio RIVERA: Revolución y Reacción en la España liberal, Madrid, Biblioteca Nueva, 2006.
con el pasado.5 Sin embargo, aceptar este punto de partida implica ser
cautos y reflexionar en profundidad tanto sobre la fundamentación teórica e historiográfica de los planteamientos, como sobre la valoración global de la revolución liberal española. Y precisamente porque fue Menéndez Pelayo el que en sus libros VI y VII de los Heterodoxos, los destinados al siglo XVIII y el reinado de Fernando VII, desveló a los principales representantes de la tradición antiilustrada y antiliberal, conviene volver sobre sus aportaciones.6 No en vano, él mismo indicó que aunque su obra
no pretendía ser propiamente una historia de los “antiheterodoxos”, era necesario “ponerlos en lista” para que “no imagine nadie que por ignorancia o por miedo dejaron los católicos abandonado y desguarnecido el campo” (444).
Para poder llevar a cabo dicho objetivo nos planteamos la comunicación en tres partes: una primera contextualizará las razones que llevaron a Menéndez Pelayo a escribir los Heterodoxos en un momento complejo para el conjunto de las derechas peninsulares. A continuación, abordaremos en tres secciones un recorrido por los principales planteamientos que don Marcelino desarrolló buscando las raíces de la revolución liberal española, analizando su propia dinámica y contraponiéndola a los principios doctrinales de los antiilustrados y antiliberales. Finalmente, presentaremos unas breves conclusiones a modo de recopilación en las cuales se planteará la necesidad de estudiar la primera experiencia liberal española a partir de la dialéctica revolución-reacción.
5 La necesidad de estudiar el proceso en clave dialéctica ha sido puesta de manifiesto tanto por Demetrio CASTRO: “Razones serviles. Ideas y argumentos del absolutismo”, en Pedro RÚJULA y Jordi CANAL (eds.): Guerra de ideas. Política y cultura en la España de la Guerra de la Independencia, Madrid, Marcial Pons, 2011, pp. 105-134; como por Encarna GARCÍA MONERRIS y Carmen GARCÍA MONERRIS: “Palabras en guerra. La experiencia revolucionaria y el lenguaje de la reacción”,
Pasado y Memoria, 10 (2011), pp. 139-162. También recientemente desde el marco historiográfico de
las culturas políticas pueden verse los trabajos de Jean-Philippe LUIS: “La construcción inacabada de una cultura política realista”, en Miguel Ángel CABRERA y Juan PRO (coords.): La creación de las
culturas políticas modernas, 1808-1833, Madrid, Marcial Pons, 2014, pp. 319-346; y Pedro RÚJULA:
“El antiliberalismo reaccionario”, en Mª Cruz ROMEO y María SIERRA (coords.): La España
liberal, 1833-1874, Madrid, Marcial Pons, 2014, pp. 377-410.
6 Incluimos el siglo XVIII porque la gestación del antiliberalismo decimonónico hunde sus raíces en la reacción al enciclopedismo francés: al igual que la revolución tuvo su reacción, la ilustración, con una misma acta de nacimiento, tuvo a sus adversarios. Ramón SORIANO: La ilustración y sus enemigos, Madrid, Tecnos, 1988; Isaiah BERLIN: “La contrailustración”, en ÍD.: Contra la corriente, México, F.C.E., 1992, pp. 59-84.