• No se han encontrado resultados

Introducción: importancia de los debates en el contexto

In document Tensiones en la democracia argentina: (página 125-129)

Este trabajo analiza los discursos de los legisladores argentinos de las fuerzas políticas que vo- taron por el “sí” a la ley 27249 de “Normalización de la deuda pública y acceso al crédito pú- blico” de marzo de 2016, que implicaba la derogación de las leyes denominadas “ley cerrojo” y “pago soberano de la deuda”.

Esta ley fue presentada por el presidente de la Nación, Mauricio Macri, como el cierre de una etapa de conflictividad sobre una cuestión de pago de deuda internacional. Estas dis- cusiones ocuparon la escena mediática y pública en una disputa sobre los efectos que para el país implicaban las decisiones que se tomarían en ese contexto. La urgencia del tratamiento de la ley se planteó sobre el eje central del riesgo, quefuncionó como una categoría ordenadora de las propias posiciones discursivas de los legisladores. Alrededor de esta noción van apare- ciendo distintos topos ideológico-políticos que disputan los sentidos del relacionamiento in- ternacional de la Argentina, los modos de inserción en relación al orden internacional, la significación del mismo orden internacional, y de los bloques de poder capitalistas, en tanto configuraciones político-ideológicas.

Este proyecto de ley encierra una cuestión sensible para la política internacional de un país latinoamericano: la reestructuración de su deuda soberana en un contexto de discusión histórica sobre la legitimidad de la deuda externa, tanto internamente –por las particularidades de los bloques de poder nacionales que la generaron, la ampliaron y la estatizaron– como ex- ternamente, por el crecimiento de mercados de deuda internacional. Por el carácter domi-

nante y extorsivo del capitalismo financiero trasnacional, que ha ido refinando sus instru- mentos de apropiación de capital financiero por particulares, otorgándole cada vez más ga- rantías para el cobro de su tasa creciente de ganancia especulativa.

En este caso, a partir de la sentencia de un juez norteamericano se obliga al cumplimiento de pago a acreedores del Estado argentino en ocasión de ser tenedores de bonos de la deuda pública argentina.

En un contexto de restructuración capitalista dominado por el financiero trasnacional, los conceptos analíticos de acumulación capitalista por desposesióny poder de clasede David Harvey permiten significar el carácter gravoso que implican los procesos de reestructuración de deuda latinoamericana. El proceso que Harvey (2004: 111-118) identifica como de acu- mulación por desposesión (para adecuar al presente la idea de “acumulación originaria” de Marx) implica la desposesión de activos a través de la acción de las instituciones del capital financiero, mucho más poderosas que muchos Estados del sistema internacional, y convir- tiéndose en garantes de esa forma de acumulación. El permanente refinanciamiento de las deudas externas latinoamericanas a través de estos mecanismos se han constituido en instru- mentos de control y de sometimiento tanto político como económico, produciendo la des- posesión de los recursos que debieran ser utilizados para enfrentar las condiciones de extrema desigualdad por la que atraviesan los países latinoamericanos. Y, como sostiene el autor, lo que vemos surgir en cambio es una alianza entre poderes estatales y afán predador del capital financiero para crear una especie de “capitalismo buitre” que, por un lado, impulsa prácticas caníbales (economías de desposesión) y devaluaciones forzadas mientras que, por otro, pre- tende alcanzar un desarrollo global armonioso. El capital sobrevive no solo mediante una serie de fijaciones/soluciones provisionales espacio-temporales que absorben los excedentes del capital de forma productiva y constructiva, sino también mediante la devaluación y des- trucción administradas como correctivo a quienes no consiguen mantener el ritmo y dejan de pagar sus deudas.

En el fondo los actores que impulsan estos procesos corresponden a aquellas clases que habían perdido su poder en ocasión del capitalismo de bienestar y que con el neoliberalismo recuperan sus posibilidades de acumulación sin límites. Estos actores de clase corresponden

a un desarrollo geográfico desigual del capitalismo, configurado por una multitud de intereses de individuos y grupos que tratan de definir espacios y lugares para sí mismos en el entorno de los procesos macroeconómicos de desarrollo geográfico desigual, gobernados conjunta- mente por las reglas de acumulación del capital y el poder estatal (Harvey, 2004).

Estos debates se enmarcan en un escenario que define a futuro un conjunto de condi- ciones de posibilidad de funcionamiento de las democracias nacionales, en el contexto de una creciente apropiación de la plusvalía por medio de mecanismos centrados en la especu- lación con derivados. La plusvalía financiera se ha convertido en la forma dominante de apro- piación de la renta y la riqueza, ligada al poder creciente de los actores individuales del mercado en la compra de activos, entre los cuales los de la deuda pública, de ya la mayoría de los países, es central, sumado al poder de las corporaciones financieras. La articulación entre estos intereses está en manos de otro elemento que es la cooptación del ámbito jurídico, que a nivel internacional por medio de corporaciones jurídicas instituye el derecho a aplicar para beneficiar a estos actores.

Es una nota de los actuales tiempos que el poder del Estado depende mucho más del ca- pital financiero y los bonistas; y sus poderes y prácticas están cada vez más dirigidos a satisfacer las demandas de las empresas y los accionistas, a menudo a expensas de los ciudadanos. Esto implica un fuerte apoyo del Estado a la creación de un buen clima de negocios, favorable al capital.

Esta particularización del conflicto con incidencia en el futuro, se enmarca en algunas cuestiones claves como es la discusión de cómo esta forma de apropiación de la plusvalía in- cide en las democracias. O para decirlo en palabras de Streeck (2014), estamos rozando el fin del capitalismo democrático. Si bien este sintagma parecía una aporía, todavía quedaban márgenes para que desde ambos espectros (socialismo-liberalismo) se instituyeran promesas legitimatorias que anudaran lazos sociales, tal como Offe (2014) afirma. En la actualidad el neoliberalismo como corteza ideológica del nuevo ciclo del capitalismo financiero transna- cional, es incapaz de legitimar su proyecto pues carece de componente normativo que argu- mente los modos en que es buena y justa su existencia.

nitivamente erosionados durante las últimas décadas para los países centrales, esto se agudiza para los países periféricos, implicando un escenario de forzada negociación y poder de veto permanente.

Por otra parte la acumulación de capital en el caso de Latinoamérica, y desde nuestra posición teórica enrolada en las corrientes críticas de los enfoques de la dependencia, los Es- tados en la región se estructuraron construyendo mecanismos de acumulación de capital que asumen características distintivas asociadas a lo que se denomina uncapitalismo dependiente.

El origen está en la colonización que convirtió a la región en un espacio para el mercado ex- terno, que define de esta manera un tipo de relacionamiento subordinado hacia el interior y aliancista del capital internacional, según los grupos de poder capitalistas nacionales.

El Estado aparece como una arena de negociación y conflicto entre las distintas fuerzas que operan para obtener sus mayores intereses en una vinculación entre los capitales nacionales alia- dos con sectores del capitalismo internacional. De allí que las relaciones internacionales en este contexto se encuentran mayormente definidas por sus posiciones económicas, vinculadas in- trínsecamente al desarrollo interno, y no por otras cuestiones significativas para los países cen- trales como guerra y paz, expansión imperialista o posiciones hegemónicas ideológicas.

De esta forma el Estado periférico desarrolla siempre, sea el gobierno que sea, un con- junto de estrategias de vinculación internacional destinadas a asegurar que las distorsiones creadas por la acumulación de capital (en su modo histórico) y que configuran el orden in- ternacional, se mantengan dentro de los parámetros compatibles con el rol de un Estado na- cional para renegociar ámbitos de acción del capital productivo nacional, reorientando la apropiación y distribución del excedente.

Uno de los argumentos aquí planteados es que el debate sobre los llamados fondos buitres se desarrolla en la definición de un escenario coyuntural, que desconoce el probable escenario a futuro para los países periféricos, que estará íntimamente vinculado a una cuestión clave; el tema de la colocación de recursos financieros en estos países y el creciente negocio de los mercados internacionales de crédito.

Uno de los últimos informes de CEPAL (2016) da cuenta que el estilo dominante de desarrollo en el mundo encuentra límites y genera desequilibrios que se manifiestan en el

sesgo recesivo de la economía internacional, la inestabilidad generada por la desregulación del sistema financiero, el aumento de la desigualdad y la destrucción del medio ambiente. La actual recesión internacional manifestada, en uno de sus puntos, en la falta de demanda agre- gada coexiste con un exceso de liquidez, y el sistema financiero sigue una trayectoria autoali- mentada de multiplicación de sus activos, a lo que han contribuido los desequilibrios en la cuenta corriente y la consiguiente emisión de títulos de deuda, el monto de los activos finan- cieros, en particular de los derivados financieros, aumenta fuertemente en relación con el PIB mundial1. En un contexto de financiarización del capital con una disminución acelerada de

inversiones directas para estos países, es posible pensar que en corto plazo aumenten las inver- siones financieras, con lo cual las interpelaciones a la necesidad de una nueva arquitectura mundial en materia financiera trasnacional es para los Estados de la región una urgencia.

In document Tensiones en la democracia argentina: (página 125-129)