Es imposible realizar una síntesis de la teoría luhmanniana de la sociedad en un espacio tan limitado como el de esta tesis, debido, entre otras razones, a la magnitud y complejidad de su obra que en su propio modo de entrelazamiento teórico no permite situar ―conceptos
centrales‖ en su pensamiento que podríamos exponer aquí de forma simplificada. Por ello, planteamos una breve introducción a su pensamiento en la que nos enfocaremos principalmente en desarrollar los conceptos e ideas más relevantes para el contenido de esta tesis y no, por ello, para su teoría.
Ahora, para comprender la importancia de una adecuada teorización de los MCM en la modernidad y de una comprensión completa de la modernidad, articulada a la emergencia de los MCM, realizamos un recorrido en el primer capítulo por varias teorías, bastante diversas entre sí, sobre los MCM, sus funciones, sus efectos y sus relaciones con la modernidad. Dentro de las infinitas diferencias, entre unas y otras, podemos afirmar una congruencia común: los MCM juegan en nuestra época un papel vital para el entramado social tal como lo conocemos. Los medios de masas se han convertido desde su surgimiento, situado en diferentes puntos históricos por varias escuelas, y su vertiginoso desarrollo, en un campo de la sociedad con un rol protagónico dentro del entramado social: se han convertido en nuestra primera fuente de información, conocimiento y de observaciones acerca de nuestro propio mundo, de la naturaleza y, por lo tanto, de nosotros mismos en nuestro devenir social. Esto sucede a través de diversos medios como: los periódicos en toda su pluralidad ideológica, los libros, las revistas, las películas, la radio, las cadenas noticiosas, los reportajes, los documentales, etc. En palabras de Luhmann:
Lo que sabemos sobre la sociedad y aun lo que sabemos sobre el mundo, lo advertimos a través de los medios de comunicación para las masas. Esto no sólo es válido respecto al conocimiento de la sociedad y la historia, sino también respecto del entendimiento de la naturaleza. (Luhmann 2007, 1)
Si bien, puede molestarnos profundamente la cadena de imágenes y datos que nos entregan los MCM en forma de información y desconfiemos constantemente de la fiabilidad, y
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veracidad, de la imagen de la realidad que nos confieren diariamente, es su reflejo la única imagen general que tenemos de nuestro mundo. A la manera de un espejo extraño, fragmentado y del que sospechamos metódicamente, nos reflejamos en él y, en muchas ocasiones, él se refleja a sí mismo:
Nuestra sociedad, la compleja sociedad mundial del presente, es lo suficientemente dinámica y cambiante como para generar constantes acontecimientos que alimentan la maquinaria de los mass media. Es más, muchos de esos acontecimientos son producidos expresamente para dichos medios. Así, incluso la opinión misma (acerca de dichos acontecimientos) puede ser tratada como un acontecimiento que realimenta, reflexivamente, el entramado de operaciones mediáticas. (García Blanco 2003, 150)
Es indiscutible, y cotidianamente criticado, que los medios no se manejan bajo un tipo tradicional de principios morales, y que no tienen una ética común del todo, se reconoce generalmente incluso que sus observaciones no son guiadas por criterios ―humanistas‖ y
muchas veces se pone en duda la propia condición comunicativa de los mismos: “..Sabemos tanto gracias a los medios de comunicación de masas, que no podemos confiarnos a dicha fuente. Nos defendemos con decisión anteponiendo la sospecha de que
manipulan...” (Luhmann 2007, 1). De alguna forma, la sobreabundancia de información
que proviene de los propios MCM crea una duda intrínseca sobre ellos mismos. Duda que lejos de alejarnos permanentemente de ellos, refuerza la sensación de dependencia que tenemos en referencia a ellos y da un tono angustiante a la búsqueda de posibilidades del poder conocer nuestra realidad por fuera de la descripción de la que ellos nos proveen. Es la teoría luhmanniana, y su visión de la realidad social, la que nos ha dado una de las lecturas más novedosas y polémicas de los MCM en las últimas décadas. Es imposible situar su teoría de los MCM por fuera del resto de su obra como conjunto, pues él dedicó los últimos 30 años31 de su vida a crear una teoría general de la sociedad, que terminaría
31Así relata Luhmann la forma en que se incorporó a la, en su época, recientemente fundada
universidad de Bielefeld donde trabajaría el resto de su vida y donde iniciaría su ambicioso proyecto teórico: “Al incorporarme a la Facultad de Sociología (fundada en 1969) de la Universidad de Bielefeld, me encontré con la exigencia de nombrar el proyecto de investigación en el que trabajaba. Desde entonces, y hasta ahora, mi proyecto ha sido el de una teoría de la sociedad. Tiempo estimado: treinta años; costo del proyecto, ninguno.” (Luhmann 2006, 61)
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siendo formulada en forma de una teoría general de los sistemas sociales, dentro de la cual la teoría sobre los MCM es un fragmento que adquiere toda su potencialidad únicamente siendo contemplada, y pensada, dentro de su teoría de la totalidad social. La teoría luhmanniana es quizás una de las teorías sociales más complejas y completas, y una de las pocas que han procurado situar a la sociología como un conocimiento científico, no a la manera tradicional, bebiendo de fuentes extremadamente extrañas para las ciencias sociales en general. Convirtiéndola en la menos ―sociológicamente pura‖ de las grandes teorías sociológicas.
La novedad que representa la construcción Luhmanniana, tanto por sus fuentes epistemológicas como por su original desarrollo como teoría social, en especial como revitalización de la sociología, hacen de ella una ambiciosa teorización de la sociedad moderna. La interdisciplinariedad de sus fuentes le permite crear una teoría tan compleja como profunda, que abarca todo el espectro de lo social. En una época marcada por el fragmentalismo y la ultra especialización teórica, tan apegadas al posmodernismo en todas sus representaciones, tanto en la observación de la sociedad como en la elaboración y comprensión teórica de la misma, la construcción teórica de Luhmann parece extraña y fuera de lugar. En un mundo que se autoreconoce en todas sus instancias como: posmoderno, relativo e infinitamente ―líquido‖, ¿cómo es posible observar la realidad social como un todo, como una unidad o como un sistema? Es por esto, que la teoría luhmanniana posee una de las cualidades aparentemente exiliadas de nuestro tiempo: la aspiración a la totalidad social32; es decir, la voluntad de elaborar una súper-teoría. Javier Torres Nafarrate se refiere así a este aspecto de la obra luhmanniana en su tiempo:
Luhmann es el primer sociólogo que logra vislumbrar la sociedad como un universo capaz de contener todo lo concerniente a la dotación social
de sentido (…) en un tiempo que no admite, al designarse a sí mismo
como ―posmoderno‖, discursos reguladores de la totalidad. En todos sus
libros, lo que se impone es el gran diseño en el que toda representación, aparentemente dispersa e inconexa, encuentra el lugar de su unidad (Torres Nafarrate 2007, VIII)
32 Cabe destacar que 2 de los sociólogos más reconocidos de las últimas décadas también poseen
una aspiración similar en sus propias teorías sociales, nos referimos aquí a Jurgen Habermas y Pierre Bourdieu. Sin embargo, el camino teórico que trazan es muy distinto y llegan, por supuesto, a conceptos de sociedad y totalidad muy diferentes.
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Esto implica en Luhmann supuestos, principios y consecuencias teóricas, y prácticas, sumamente distintas a las que se derivan de otras teorías con una pretensión de alcance similar como las elaboradas por: Karl Marx, Friedrich Hegel, Jurgen Habermas o Pierre Bourdieu.
En Luhmann confluyen los grandes temas de la filosofía, de la lógica, de la cibernética, de la metafísica e incluso de la física, con los temas más cercanos a la experiencia cotidiana como el amor, la organización, la protesta social y la familia. Esto se debe a que ningún tema o manifestación social le parecían indignos de análisis o poco importantes, pues: “estaba persuadido de que la sociología tendría que decirlo todo, con tal de que se tratara
de una manifestación social” (Torres Nafarrate 2007, VII) y de que la labor de la teoría
social sería entonces: convertir “la complejidad opaca en complejidad translúcida… …de que la sociedad autoobserve la estructura a gran escala que gobierna el cosmos de lo
social” (Torres Nafarrate 2007, IX).
Niklas Luhmann ve a su teoría como la emergencia de un nuevo enfoque para la teoría social, no obstante advierte que su teoría no es una creación independiente, más bien, afirma que se trata de la emergencia de una nueva forma de hacer y de entender a la sociología desde la asociación, en su teoría, de varios cambios paradigmáticos acontecidos en otras ciencias y la especial forma en que articula estos conocimientos para elaborar una teoría propia de la sociología. La intención sería lograr esto cimentando los fundamentos de la sociología como teoría total de lo social y permitiendo, así, tener una relación interdisciplinaria con otros campos del saber habiendo marcado su ámbito de análisis y acción específicos.
Para Luhmann el enfrentamiento teórico/empírico con la realidad requiere adaptar e incluso cambiar de modo radical las conceptualizaciones previas, en otras palabras, implica desechar la posibilidad analítica basada únicamente en una exégesis de otras teorías sociales, como las de los clásicos sociológicos, y quizás, si las observaciones se distancian lo suficiente, alterar la propia comprensión de la idea de realidad sobre la que se asentaban las teorías previas. Esto implica, para él, un rompimiento con los clásicos de la sociología, pues fallaron en su intento de comprender la sociedad moderna en su totalidad: muchos de los supuestos sobre los que construyeron sus teorías limitaban las posibilidades de observación, teniendo como consecuencia una reducción del alcance teórico de sus
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propuestas. En contraposición a estas sociologías de alcance medio y de corto alcance, Luhmann plantea su teoría como una teoría omniabarcativa, de alcance general.
Luhmann afirma que la sociología clásica está atrapada en la tradición teórica que él denomina como: tradición vétero-europea, ésta sería la base tanto de la sociología como de la epistemología y la filosofía convencionales. La base para operar este cambio paradigmático, Luhmann la tomó de disciplinas lejanas a la sociología tradicional y especialmente de teorías que, en su momento, abrían perspectivas nunca antes vislumbradas en sus campos del conocimiento y otras que abrían sus propios campos de
conocimiento. Estas ―nuevas ciencias‖ o nuevos campos del saber, cómo la cibernética de
primer y segundo orden, alterarían para siempre nuestra comprensión de la realidad y nuestro actuar en ella.
Podemos identificar 6 fuentes principales, y muchas secundarias, de las que Luhmann toma aportes que, a través de una original y compleja combinación, convierte para la teoría social. Los más importantes quizás sean:
La teoría general de sistemas, de la que elabora Luhmann una versión propia distanciándose fuertemente de las versiones clásicas.
La cibernética de segundo orden33 especialmente el momento constructivista de la cibernética de segundo orden donde destaca Heinz von Foerster.
La teoría de la autopoiesis34 de los biólogos chilenos Humberto Maturana y Fernando Varela.
La teoría de las formas del filósofo-matemático inglés George Spencer-Brown.
33 En la que confluyeron pensadores de diversos campos del conocimiento como la antropología, la
física teórica, la psicología, las matemáticas y la filosofía (entre ellos; Claude Shannon, Heinz von Foerster, Margaret Mead, Norbert Wiener, Gregory Bateson, John von Neumann entre otros).
34 Francisco Varela señala así, años después de su primera aparición, el desarrollo del concepto de
autopoiesis y sus acentos significativos importantes: “Autopoiesis es un neologismo, Introducido en 1971 por H. Maturana y por mí para designar la organización de un sistema vivo mínimo. El término se hizo representativo de una perspectiva de la relación entre el organismo y su entorno en la que los aspectos de su autoconstitución y autonomía son considerados elementos fundamentales. Desde 1971 hasta ahora han sucedido muchas cosas que vienen a reforzar esta idea. Algunos de los avances tienen que ver con la misma noción de autopoiesis en lo referido a la organización celular y el origen de la vida. Muchos otros tienen que ver con la autonomía y propiedades auto- organizativas del organismo en lo referido a su actividad cognitiva.” (Varela 1992, 2)
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La fenomenología (especialmente la versión de Edmund Husserl).
La teoría de los sistemas sociales del sociólogo norteamericano Talcott Parsons.
Si bien, la pretensión de Luhmann es crear una teoría social sistémica y constructivista, hay que destacar que su intento no es un simple extender esas disciplinas hacia el análisis de la sociedad, sino el generar una epistemología y campo de comprensión particulares para la sociología. También es importante recalcar que si bien el enfoque luhmanniano se nutre de todas estas fuentes, también se diferencia de ellas y mantiene debates críticos con miembros de esas corrientes de pensamiento, alejándose también de intentos previos de aplicar estas perspectivas a la sociología: es el caso por ejemplo de cómo se distancia de la teoría general de sistemas en sus formulaciones anteriores, y de la teoría social de sistemas, como la de Talcott Parsons, en particular dentro de la sociología. De esta forma, retoma el intento de comprender sistemáticamente la sociedad pero reelabora los fundamentos epistemológicos para hacerlo. Luhmann critica intentos previos por describirlos como insuficientes:
Por otra parte no es ninguna coincidencia —si es que esto llegara a mostrarse— que campos tan heterogéneos como la ciencia y el derecho, la economía y la política, los medios de masas y la intimidad, pongan de manifiesto estructuras que pueden compararse —esto tan solo por el hecho de que su diferenciación exige que se formen como sistemas. Pero ¿puede esto mostrarse? Parsons intentó garantizarlo a través de la descomposición analítica del concepto de acción. Pero una vez que este intento no resultó satisfactorio queda la posibilidad de elaborar teorías sobre cada uno de los sistemas parciales y mostrar que, pese a la diversidad de estos campos, puede aplicarse allí un mismo aparato conceptual: por ejemplo, autopoiesis y clausura operativa, observación de primer y segundo orden, auto descripción, medio y forma, codificación y
—de manera ortogonal en calidad de estructura interna— la distinción autorreferencia/ heterorreferencia. (Luhmann 2006, 62)
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Luhmann propone la emergencia de un nuevo enfoque teórico en sociología, que se nutre de contribuciones novedosas que ya, para su época, se habían consolidado en otros campos de conocimiento como la biología, la cibernética, la física teórica, entre muchos otros. Esta diversidad de fuentes se conjugaron en una teoría científica, en el campo de la sociología, que pretende resolver la gran mayoría de debates clásicos de la teoría social, por ejemplo: la distinción entre sujeto/objeto, el problema de la crítica social, el punto de referencia del observador, el carácter científico de la sociología, el objeto de estudio de la sociología, la relación entre el ser humano y la sociedad, la pregunta sobre ¿Cómo es posible el orden social?, etc. Para esto, Luhmann no se vale solamente de un nuevo marco conceptual, sino también, y principalmente, de una nueva forma epistemológica de pensar la realidad. De allí que su teoría sea considerada no sólo como un intento de comprender la sociedad sino, también, como un intento de comprender la construcción de la realidad misma. Esto se debe a que muchos de sus análisis apuntan a llegar a la raíz misma de la construcción de la realidad (tema profundamente ligado a la tradición cibernética y a la teoría de la autopoiesis), enfrentando problemáticas tales como: las de la filosofía de la mente, los supuestos básicos de la posibilidad misma del conocer, la metafísica, los problemas lógicos implicados en la autoobservación y la identidad, los supuestos ontológicos de la realidad, etc.