vención sobre los Derechos del Niño, y pese al amplio reconocimiento internacional y del Estado nacional en numerosos instru- mentos legales, constituye aún un impe- rioso desafío el garantizar una ciudadanía plena para la niñez. El ejercicio de una ciu- dadanía plena por parte de los niños, ni- ñas y adolescentes supone establecer una nueva relación entre el Estado y la sociedad con la infancia, que considere al niño, niña o adolescente como un ser independiente, titular de derechos propios, con derechos especiales por su condición particular de desarrollo y con los mismos derechos que todas las personas (Grosman, 1994).
El Estado nacional ha participado activa- mente en la construcción de las condiciones para el ejercicio de una plena ciudadanía por parte de la niñez y adolescencia. En efecto, el Estado nacional adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989)
a través de la sanción de la Ley N° 23.849 en 1990; asumió compromisos frente a los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ONU, 2000) para el año 2015; sancionó la Ley de Protección Integral de los Dere- chos de Niñas, Niños y Adolescentes (Ley 26.061) en 2005; y la Ley de Educación Na- cional (Ley 26.206) en 2006, entre otros andamiajes legales relacionados.
En esta línea se presentó, en 2008, el Plan Nacional de Acción por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes basado en los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley 26.061; y se creó una nueva institución: la Secretaría Nacio- nal de Niñez, Adolescencia y Familia, y el Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia, como órganos rectores de las polí- ticas de niñez de la nación y sus provincias, y base de la implementación de un Sistema de Protección Integral a nivel nacional. Asi- mismo, se prevé la figura del Defensor de
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los Derechos de las Niñas, Niños y Adoles- centes, cuya función se considera relevante en tanto se espera que ejerza una función de supervisión de las acciones del gobierno y otros actores, de promoción de los dere- chos del niño, y constituya espacios de diá- logo entre los niños y el Estado.
Este amplio marco legal y esta nueva institucionalidad representan importan- tes avances en el reconocimiento del niño como sujeto de derechos, como un ser in- dependiente, titular de derechos propios que deben ser respetados.
En 2009, se destaca el decreto de nece- sidad y urgencia 1602/2009, que atento al artículo 4 de la Convención y al artí- culo 26 de la Ley 26.061, creó un sistema denominado “Asignación universal por hijo para la protección social” que busca llegar a 5 millones de beneficiarios y que probablemente tendrá un impacto signi- ficativo en la prevención de la pobreza extrema. Sin embargo, se debe señalar que esta política pública tiene por de- lante el desafío de constituirse en una ley con amplio acuerdo parlamentario cuyo alcance sea en efecto universal. Por el momento, el alcance de este programa es parcial en tanto no considera al niño/a desde su gestación, a las familias nume- rosas y es incompatible con otros progra- mas sociales. Asimismo, su percepción se encuentra condicionada a un conjunto de obligaciones de las familias que deben mostrar al Estado su situación en el mer-
cado laboral, y la atención de la salud e inclusión educativa de sus hijos. En este sentido, el objetivo de “equiparación de derechos” es objetable en tanto las fami- lias en el marco del empleo registrado no se les exigen condiciones para la percep- ción del beneficio de la seguridad social. En el marco de estas condicionalidades no puede escapar al análisis la necesidad que el Estado garantice la cobertura en los servicios de salud y educación y procure mejorar la calidad de los mismos con el objetivo de evitar que estas instituciones se conviertan en expendedoras de certifi- caciones, y en efecto puedan realizar un aporte sustantivo al desarrollo humano y saludable de la niñez y adolescencia.
En numerosas leyes y compromisos el Estado nacional reconoce que el sosteni- miento de la vida y el desarrollo infantil re- quieren contar con un conjunto integrado de factores económicos, sociales y cultura- les favorables. Esta relación, si bien tiene validez universal, adquiere especial rele- vancia cuando se trata de proteger el dere- cho a vivir una niñez plena en términos de desarrollo de capacidades humanas. Im- plica el derecho a un medioambiente ade- cuado para la vida, el derecho a la alimen- tación, a una vivienda digna, a la atención de la salud, a una educación de calidad. El derecho a poder vivir con su familia, a poder comer, compartir juegos, acceder a estímulos emocionales e intelectuales en condiciones socialmente adecuadas.
Desde el Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina, se considera que cuando alguno o muchos miembros de una sociedad, en este caso los niños, las niñas y los adolescentes, son priva- dos o impedidos del acceso a recursos, condiciones u oportunidades para el lo- gro de un mejor desarrollo y crecimiento, la situación creada constituye según la norma social existente una trasgresión a los derechos humanos. Cuando ello acon- tece, podemos decir que quienes tienen la responsabilidad política de garantizar el cumplimiento de tales derechos contraen una deuda con quienes han sido violenta- dos en el ejercicio de sus legítimos dere- chos. Queda así establecida la noción de “deuda social” en el plano de la insatis- facción de las necesidades esenciales del desarrollo humano de la niñez y adoles- cencia (Tami y Salvia, 2004).
En los sucesivos informes presentados en los últimos años se ha reconocido una estructural y persistente “deuda social” con la niñez y adolescencia, que ha llevado a preguntarnos sistemáticamente sobre las causas de ciertos mecanismos permanen- tes y la relación social entre crecimiento, bienestar y distribución del ingreso, y los efectos sobre el desarrollo de la niñez y la reproducción social de la pobreza.
En el informe del año 2009 se advirtie- ron con claridad avances positivos en la dimensión de las condiciones materiales, es decir, en las condiciones del hábitat,
la atención de la salud e indicadores de subsistencia. También se pudo evidenciar en algunos indicadores más sensibles a la evolución de la macroeconomía una re- tracción en su evolución positiva, proba- blemente como efecto del aumento soste- nido y generalizado en el nivel de precios que se inicia en 2006, el estancamiento en el crecimiento del empleo a partir de 2007, y la crisis internacional del se- gundo semestre de 2008. Un conjunto de acontecimientos que durante 2009 se evidenciaron en un importante repliegue del consumo y tuvieron su impacto en las condiciones de vida material de la niñez y adolescencia. Desde esta perspectiva es que el presente informe avanza sobre evaluar: ¿cómo estos procesos de creci- miento económico y desaceleración lo- gran impactar en la situación social de la niñez y adolescencia? ¿En qué aspectos del desarrollo de la niñez y adolescen- cia se observan mayores desigualdades sociales? ¿Cuál ha sido la capacidad del crecimiento económico de modificar la calidad de vida de la niñez y adolescencia en la Argentina, desde una perspectiva de derechos y desarrollo humano?
A este interrogante se suma, tras tres años de aplicación de la EDSA en las di- mensiones de los procesos de crianza, so- cialización y educación, la posibilidad de preguntarnos: ¿en qué medida los cam- bios positivos y/o negativos en las condi- ciones materiales de vida de los hogares
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modifican aspectos de estos procesos en beneficio del desarrollo de capacidades en la niñez y adolescencia?
En este marco de ideas y preguntas, pre- sentamos el cuarto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, dando con- tinuidad a la línea de investigación conjunta entre el Programa Observatorio de la Deuda Social Argentina y la Fundación Arcor.
En el primero de los apartados analíticos, se realiza una descripción de las “Condicio- nes Materiales de Vida” de niños, niñas y adolescentes; en los niveles de incidencia y su evolución en el tiempo (2004-2009) de un conjunto de indicadores que hacen al contexto de vida de la niñez y adolescencia: a) Indicadores de habitabilidad (déficit en el acceso a cloacas y agua corriente, déficit en el acceso a red de gas, hacinamiento y cerca- nía a zonas contaminadas); b) Vida y salud (consumos mínimos para el sostenimiento de la vida y su desarrollo); y c) Subsisten- cia (pobreza económica y acceso al empleo digno). Las magnitudes del déficit en las di- mensiones mencionadas son analizadas a la luz de los acontecimientos que se suceden en el país y en su desigualdad social. Cada uno de los índices e indicadores propuestos son analizados por estrato socioeconómico, ciclo vital y región del país (Gran Buenos Ai- res e interior urbano).1
1 El análisis de las evoluciones en los indicadores del nivel de vida material 2004-2009 se realiza con base en
Por otra parte, se presenta un nuevo y actualizado diagnóstico de las condicio- nes sociales y materiales de vida de la ni- ñez en Argentina urbana, para el período 2007-2009,2 en dos dimensiones básicas
del desarrollo humano de las infancias: a) Procesos de crianza y socialización; y b) Proceso de formación (escolarización); en tres ciclos vitales que hemos dado en llamar: “Los primeros años de vida” (0 a 4 años), “Los escolares” (5 a 12 años) y “Los adolescentes” (13 a 17 años). Estas di- mensiones son analizadas en términos de las desigualdades socioeconómicas, por ciclo vital, diferencias de género, tipo de hogar y región del país (Gran Buenos Ai- res e interior urbano). Asimismo, se pre- sentan en los anexos estadísticos las esti- maciones estructurales de la prevalencia
muestras comparables en el período de referencia. Ver especificaciones en el “Anexo Metodológico” de este mismo informe.
2 En las mediciones 2007, 2008 y 2009, se aplicó la misma estructura de encuesta y se mantuvo la misma formulación en las preguntas, lo cual nos ha permitido considerar la evolución de muchos indi- cadores en el tiempo, así como se han considerado los datos recabados de manera conjunta para análisis sobre dominios específicos. Para estas estimaciones estructurales de la prevalencia o déficit (incidencia del nivel de privación) en cada uno de los indicadores del desarrollo humano de la niñez y adolescencia se ha utilizado una muestra acumulada de 5708 casos. Para más especificaciones ver en el “Anexo Metodológico” de este mismo informe.
o déficit en cada uno de los indicadores considerados a nivel de los cinco grandes conglomerados urbanos: Gran Buenos Ai- res, Gran Mendoza, Gran Córdoba, Gran Rosario e Interior urbano (otras ciudades de 200 mil habitantes y más del país).
Las tres dimensiones consideradas son objeto de seguimiento e indagación y contemplan indicadores que dan cuenta del grado de cumplimiento de algunos o varios derechos de niños, niñas y adoles- centes. En las siguientes dimensiones se proponen indicadores relacionados con derechos consagrados en la Convención de los Derechos del Niño (ONU, 1989).
En la dimensión “Condiciones mate- riales de vida”, se presentan indicadores que se aproximan a los derechos consagra- dos en la Convención de los Derechos del Niño, en los artículos 6 y 27. Dichos indi- cadores dan cuenta de las condiciones del hábitat, el sostenimiento de la vida a tra- vés de consumos mínimos de los hogares y el acceso a la alimentación y atención de la salud. Así como indicadores de subsis- tencia, en su variante económica por línea de pobreza como a través de la situación ocupacional del jefe/a de hogar que es con- siderado como un proxy de la capacidad de sobrevivencia de la niñez y adolescencia.
En la dimensión “Procesos de crianza y socialización”, se han desarrollado indi- cadores que proponen un acercamiento a los derechos consagrados en la Conven- ción de los Derechos del Niño, en los artí-
culos 17, 23 y 31, a partir de indicadores de estímulos emocionales e intelectuales; participación en la vida cultural, artís- tica, recreativa y barrial; las oportunida- des de esparcimiento, juego y desarrollo de actividades recreativas considerando los recursos de los hogares y del barrio; y el vínculo parental a través de formas de disciplinar más utilizadas, y las múltiples formas en que el niño/a se apropia del es- pacio público de modo autónomo.
En la dimensión “Procesos de forma- ción”, se han desarrollado indicadores que proponen una aproximación a los de- rechos, consagrados en la Convención de los Derechos del Niño, en los artículos 28, 29 y 30, y la Ley de Educación Nacional N° 26.206. En este marco, se ha avanzado en el desarrollo de indicadores de escolariza- ción y déficit educativo, e indicadores que buscan caracterizar la oferta educativa en aspectos como el aprendizaje de saberes significativos en diversos campos, entre los cuales se menciona el acceso a la ense- ñanza de una segunda lengua, el manejo de nuevas tecnologías, las artes plásticas, música y la educación física, las salidas educativas y las competencias deportivas; y el acceso a la educación de jornada exten- dida. Así como en otros aspectos subjeti- vos asociados a la percepción de la calidad educativa de los adultos de referencia.
Este nuevo informe de resultados sobre la magnitud, evolución y perfiles del déficit de desarrollo humano y social de la niñez y
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adolescencia, ha tenido como principal pro- pósito avanzar en una mejor definición de los problemas que afectan el desarrollo in- tegral de las niñas, los niños y adolescentes en la Argentina urbana. Así como informar a las agencias de gobierno, dirigencia polí- tica y social y a la opinión pública en gene- ral sobre los graves problemas que enfrenta la niñez en el país, a los efectos de poder contribuir al diseño de políticas públicas y otras acciones (campañas, acciones de in- tervención social, etc.), teniendo en cuenta las desigualdades sociales, diferencias re- gionales, particularidades del ciclo vital y diferencias de género.
En esta ocasión acompañan este desa- fío, un conjunto de destacadas organiza- ciones comprometidas desde diferentes lugares con el desarrollo humano y social de la niñez, la adolescencia y las familias. Dichas organizaciones, en orden de apa- rición en el informe, son:
Red Argentina de Bancos de Alimen- tos, cuya misión es potenciar el accionar de los Bancos de Alimentos y el desarrollo de alianzas estratégicas que favorezcan la reducción del hambre, y promuevan la educación nutricional, contribuyendo a la promoción de la dignidad de cada ser humano en Argentina.
La Fundación CONIN que trabaja en la prevención y recuperación de la desnu- trición infantil centrando su accionar en tres pilares básicos: Docencia, Asistencia e Investigación.
La Fundación Observatorio de la Ma- ternidad, un centro de estudios sin fi- nes de lucro cuya misión es promover el valor social de la maternidad. Para ello, incentiva la generación de información y conocimiento especializado y actual, que integre los aspectos sociales, labora- les, educativos y de salud, y contribuya a definir los problemas relacionados con el fenómeno de la maternidad.
Desde la Concepción en Concepción, un conjunto de organizaciones públicas y privadas que trabajan en áreas vinculadas a la infancia y la adolescencia en el terri- torio de Entre Ríos, específicamente en la localidad de Concepción del Uruguay. La iniciativa se focaliza en el período materno-infantil de la vida. Desde la con- cepción pasando por el embarazo y la ges- tación, el nacimiento, el bebé y hasta la inclusión del niño en la escuela.
La Casa de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, una asociación civil ubicada en el partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires, que centra sus acciones en la pro- moción y articulación con las familias, las instituciones educativas y el trabajo por la reapropiación de espacios públicos de juego y recreación para los más pequeños.
El Comedor Los Piletones, nacido en 1996 por iniciativa de una familia resi- dente de la Villa Los Piletones. El come- dor fue el inicio de la serie de obras que comprende hoy la Fundación Margarita Barrientos.
La escuela Héctor Valdvielso está loca- lizada en un barrio Malvinas Argentinas, en el Gran Córdoba. La organización en- cuentra sus orígenes en los Hermanos de La Salle en el siglo XVI. En el año 2001 la congregación decidió fundar una escuela popular y transformadora.
Cáritas Argentina lleva adelante la pastoral caritativa de la Iglesia Católica, estimula, coordina y organiza dicha pas- toral procurando generar y dar respues- tas integrales a las problemáticas de la pobreza desde los valores de la dignidad, la justicia y la solidaridad.
La Sociedad Argentina de Salud Inte- gral del Adolescente (SASIA) tiene por objetivo mejorar las condiciones de vida de los adolescentes y jóvenes en la Argentina, así como a sus grupos familiares e insti- tuciones donde crecen y se desarrollan, en los aspectos biológicos, psicológicos y sociales, a través de la interacción de los diferentes componentes de la sociedad, y tomando siempre al adolescente y al joven como protagónico en sus decisiones.
Granja Siquem, desde el 1993 imple- menta un modelo de trabajo con jóvenes en donde se combinan componentes educati- vos, desde un sistema pautado y regulado, que promueve terminar la escuela, combina la actividad comunitaria con una estructura familiar y la puesta a prueba de líneas de vinculación entre la educación y el trabajo.
Fundación SES es una organización social que se dedica a la promoción y al
desarrollo de diferentes estrategias para la inclusión educativa, social, política y económica de los adolescentes y jóvenes con menos oportunidades.
A todas ellas agradecemos el acompa- ñamiento y el relato de la experiencia vital junto a la niñez y adolescencia y acciones que desarrollan en pos de mejorar las con- diciones de vida de la niñez y en la contri- bución a una mejor definición de los pro- blemas que afectan el desarrollo humano y social de la niñez en la Argentina.