Los documentos escritos sobre este periodo especulan sobre la causa de la formación de un imperio en una zona en la que no hay datos de que hubiera alcanzado nunca una pertenencia colectiva tan importante y en la que se desarrolló una civilización tan importante en términos políticos que desafió el poder europeo.
En cuanto al origen de esta invasión y a la formación de una red compleja de jerarquías, relaciones y vasallaje, se le han atribuido fines comerciales, pero, sin duda, las causas de la formación del imperio van más allá del comercio, que sólo modelaba ciertos movimientos y servía de complemento para una vida autosuficiente dentro de sus fronteras. La organización política Nguni y sus luchas intraétnicas fueron el detonante de una expansión que sería muy efectiva por la capacidad de sus guerreros y por sus técnicas de conquista, sumisión y anexión de los pueblos sometidos.
Antes de finales del siglo XVIII se puede decir que casi toda África Austral estaba compuesta por multitud de reinos independientes en los que había una clase dirigente que disfrutaba de ciertos privilegios pero que tenía la cercanía y obligación moral de servir a su pueblo. Estos reinos tenían sus rivalidades que, a principios del siglo XIX se intensificaron en la actual región de Zululand (en Sudáfrica) por motivo de la competición por el monopolio de las rutas comerciales hacia la Bahía de Delagoa y por pasar una época de crisis debido a grandes sequías que provocaban hambre entre la población.
De entre estas luchas nos vamos a centrar en las luchas que tuvieron lugar entre 1816 y 1821 entre los reinos de Mtetua y Nduandue, que supusieron la subida al poder del jefe militar Tchaca del linaje Zulú en 1818 tras el asesinato del rey Mtetua y acabaron con su posterior victoria en 1821. Una parte de los Nduande se sometió al vencedor y otros huyeron estableciéndose en nuevos territorios lejos del alcance rival. Casi todos los Nduandue exiliados fundaron reinos en su huída y varios pasaron algún tiempo en el que es hoy territorio mozambiqueño hasta llegar al lugar en que se establecerían definitivamente (norte de Mozambique y en todos los países de su entorno). Sochangane (también llamado Manicusse) fue el que se estableció en la región sur de Mozambique formando su reino a orillas del Limpopo y fundando el Imperio de Gaza. Usaba la estrategia de conquistas que utilizaron todos los reyes Nguni, que consistía en la asimilación de las poblaciones locales incluyéndolas dentro de su ciudadanía y en sus ejércitos. De esta manera llegó a mandar sobre un territorio que se extendía desde la Bahía de Delagoa hasta el río Zambeze (Serra, 2000: 89-90).
Esta dominación ha sido fruto de controversias entre historiadores y estudiosos (Covane 2001: 75; Rita Ferreira 1963: 40), sobre todo mediadas por el papel que este imperio supuso contra la invasión europea y esto, seguramente, implicó una lógica descalificación por tratarse del enemigo. Hay que tener en cuenta que la victoria portuguesa sobre el Imperio de Gaza se vendería posteriormente como una liberación. Esta percepción también dependerá de la zona de la que hablemos y del tipo de dominación que los Nguni ejercieran sobre dichas poblaciones. Y es que hubo bastantes pueblos que se resistieron a la invasión Nguni y enfrentaron sus ejércitos a ellos. Algunos como los Chope, fueron protagonistas de cruentos enfrentamientos por su insumisión al poder Nguni como muestra este fragmento de Ualalapi:
“- Vamos a luchar y a morir si fuera necesario, pero nuestro desprecio por los Nguni se mantendrá por siglos, porque esta tierra es y será nuestra. Y si luchamos hoy es para que nuestros hijos no vean las orejas dilaceradas por los Nguni. Lo que hacemos es para que nuestras mujeres no sean esclavas y nuestros hijos no engrosen las filas de ese ejército bárbaro. La razón pende de nuestro lado, guerreros.”
(Ba Ka Khosa 2000: 77)
Al norte del río Save en 1830, Nqaba, otro de los Nguni que huyó tras la derrota frente a Tchaca, hacía continuas incursiones en poblaciones Ndao saqueando su ganado y aprovechando los prisioneros para la venta como esclavos.
Sochangane, rey fundador de Gaza, atacó repetidamente los ejércitos de Nqaba derrotándole finalmente en 1837 anexionándose la región de Sofala, estableciendo un sistema tributario y controlando el tráfico de marfil. Posteriormente puso al mando de la región entre los ríos Save y Zambeze a su hijo Muzila y regresó a dirigir su imperio desde orillas del Limpopo.
dirigente y un ejército poderoso (ver Fialho 1998: 75).
El imperio estaba dividido en diferentes clases sociales al frente de las cuales estaba una alta aristocracia compuesta por el linaje del rey. Le seguía una aristocracia Nguni y, a continuación un grupo de “asimilados” o vasallos de otros pueblos dominados (algunos habían sido prisioneros de guerra que iban emancipándose desde una posición inicial de gran sometimiento) (ver: Serra 2000: 94). Algunas de las poblaciones dominadas tenían que abastecer de jóvenes de ambos sexos a la aristocracia dominante, este hecho no era bien aceptado y dio lugar a resistencias y a la huida de algunas personas hacia otros territorios (como los alrededores de la Bahía de Inhambane bajo dominio portugués).
A la muerte de Sochangane en 1858, le sucedió en el trono su hijo Maueue. El nuevo rey no se conformó con la herencia de su padre sino que atacó a algunos de sus hermanos para conquistar sus vastos territorios. Sólo su hermano Muzila consiguió huir para el Transvaal.
Además, Maueue no estableció buenas relaciones con los reinados vecinos y acumuló enemigos tanto dentro como fuera de su reinado. Sólo parecía mantener buenas relaciones con el rey de Swazilandia debido a un pacto matrimonial y, por el contrario, se enemistó hasta con los expedicionarios que venían de Lourenço Márques en busca de marfil.
En 1861 Muzila volvió para enfrentarse a su hermano y para conseguir el poder sobre el reino. Se asoció a una facción de aristócratas Nguni descontentos, con algunos jefes Tsonga del valle del Ncomati y con algunos de los comerciantes de marfil de Lourenço Márques interesados en la caza del elefante. Maueue, por su lado, recibió el apoyo de los guerreros Swazi.
La guerra civil por la sucesión duró hasta 1864 (hubo resistencia hasta 1868 en algunas zonas) en que Muzila se puso al frente del reino.
En 1884 tras algunas dificultades subiría al poder Ngungunhana, hijo de Muzila que, a pesar de cierta oposición interna y rivalidades (Liesegang 1986: 11) acabaría siendo el último rey de Gaza.
Las relaciones con otros reinos vecinos fueron fundamentales en los cuatro reinados que hubo en Gaza. Establecían contactos con embajadores que recorrían grandes distancias a pié y se comunicaban oralmente con dirigentes desde los reinados limítrofes a relaciones con núcleos del Transvaal, con los ingleses y con los diferentes establecimientos portugueses.