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IOS ADOLF SCHULTEN

In document Adolf Schulten - Los Cantabros y Astures (página 97-103)

Una tercera especie del caballo astur, el disex, pare­ ce describirse en aquel poema del legado de la Le­ gio V II (pág. 98).

progeniem, ut cursu certare, ut disice ferri, et pedes arma gerens et equo iaculator Hibero.

Aquí, al cursu certare corresponde el et pedes arma

gerens, de manera que al equo iaculator H ibero corres­

ponde disice ferri, y disex debe ser un caballo re­ gional (1).

De las ovejas de A sturia venía la “ lana asturicensis” (ερέα ’Αστού ρικησία), mencionada en el Edictum D io­ cletiani de pretiis rerum, 25, como lana de tercera ca­ lidad, siendo más fina la de Siria y Tarento.

M e t a l e s

Entre los productos metálicos de Asturia sobresalía el o r o . L u c a n o (4, 298) dice: m erserit A stu rii

scrutator pallidus auri; S i l i o (1, 2 3 1 ): visceribus lacerae telluris m ergitur imis | et redit in felix effosso concolor auro; M a r c i a l (10, 16, 3 ) : accipe Callaicis quidquid fod it A stu r in arvis, \ aurea quidquid habet divitis unda Tagi, y en 14, 199 : hic brevis ad numeros rapidum qui colligit unguem, | venit ab auriferis gen­ tibus A stu r equis; C l a u d i a n o (“ Carm. min.” , 30,

75) : expuit effossis nec pallidus A stu r oberrat | mon­

tibus. Pallidus se le llamó al minero astur por su tra­

bajo malsano en las minas de oro, y, según Silio, el minero se parecía por su tez amarilla al oro. La fuente más importante sobre el oro de Asturia es P l i n i o (N. H. 33, 78) : vicena milia pondo ad hunc modum

(1) Trataré los caballos de la España antigua a menudo en

ctnnis singulis Asturiam atque Callaeciam et Lusita­ niam praestare quidam prodiderunt, ita ut plurimum Asturia gignat. Antes (33, 70 y sigs.), Plinio describe la

manera como se ganó tanto oro, y refiere de qué modo gran parte de la montaña quedó hueca por las minas y acabó por desplomarse todo este enorme caudal, lo que se llamaba arrugia, es decir, “ minería por cana­ les” . A rrugia corresponde & arroyo (1). Según el mismo Plinio, por este procedimiento se obtenían cada año 20.000 libras romanas (a 327 gram os) de oro, la mayor parte de las cuales procedían de Asturia, es decir, más de 10.000 libras, igual a 3.200 kilogramos de oro. Se obtenía también mucho oro lavando las arenas de los ríos. En Asturia, el Sil era el río que daba más oro, y hasta hace poco tiempo se veía en sus orillas a las “ aurianas” , mujeres que lavaban las arenas auríferas. Una famosa obra de arte, hecha con oro asturiano o gallego, es la diadema, o lo que sea, encontrada en Ribadeo (Lugo) (2). Data esa pieza de la época pre­ histórica, y es importante para el estudio de la indu­ mentaria de aquellos tiempos (3).

Por los hallazgos vemos que ya hacia el 2000 antes de Jesucristo se explotaban las minas de c o b r e de la región de Oviedo (4), sin que podamos saber quiénes fueran aquellos mineros prehistóricos. No es fácil creer

t o s CÁNTABROS Y ASTURKS Ύ SU GUERRA CON ROMA IOS

(1) V éase, sobre' este p roced im ien to d e ob ten ción del o r o , In­

vestigación y Progreso, 1935, 6 ; Iber. Landeskunde, cap. X I I I . S o b re la s m in as de A stu ria , G óm ez M o re n o (p á g s. 89-98) d ice : “ S e em prend ieron ob ra s de e x p lo ta c ió n en tan g ra n escala que h oy m ism o serían irrea liza b les, y con ta l p u ja n za que bien m u es­ tra n en su ru d a g ran d iosid ad ser in ic ia tiv a de a q u ella R o m a que c ifr a b a en su p rov ech o el se ñ o río del m u n d o.”

(2) N o en C áceres, com o an tes se creía .

( 3 ) V éa se P . P a b i s : Essai sur l’art et l’industrie de l’Es­ pagne primitive, I I , 258.

(1) D a v i e s : Roman mines en Europe (1 9 3 5 ), pág. 99. U e ï a :

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fuesen indígenas, sino que, al igual que en el Sur de España, serían gente oriental, quizá Tirsenos (véase pá­ gina 90), Aparte del oro, Asturias daba, según Ploro, c h y s o c o l l a ( m a l a q u i t a ) (1), minio y otros mi­ nerales útiles en tintorería.

E t n o g r a f í a

Para la etnografía que sigue se debe leer también lo que Estrabón dice por lo general sobre los pueblos del Norte, y que reproduzco págs. 199 y sigs. Como los Cel­ tas de Galicia y los Cántabros, también los Astures vivirían en c a s t r o s pequeños, en cada uno de los cuales se recogería un clan (pág. 78). Uno de estos castros, en la región de Oviedo, ha sido excavado por A. de Llano y descrito en su obra “ El libro de Caravia” (Oviedo, 1919), págs. 31-69. El castro de Caravia es pequeño, con sólo 225 metros de perímetro. Está de­ fendido por un vallado, y las casas form an un círculo alrededor de la periferia del castro, como en Numan- cia (2). Los objetos encontrados se remontan al tiem­ po neolítico y alcanzan al último período de La Téne, es decir, hasta la Guerra Cantábrica, y es posible que este castro fuese destrozado por los romanos, pues no se encuentra ya en él ningún vestigio romano. Otro castro que está junto a Navia, es decir, a la frontera de Callaecia, ha sido excavado por los señores García Bellido y Uría (3). Este castro de Coaña, con sus casas circulares, es céltico, siendo el castro céltico situado

(1) V éa se R E ., a. ch ry so co lla . (2 ) 'N um antia, I I , 128, 143.

(3) V éa se I n v e s t, y P r o g r e s o , 1940, 97, y A v a n c e de las e x c a ­

v a cio n es del C a stellón de Coa-ña, p or G a r c í a B e l l i d o y J u a h

más hacia Oriente. Otros castros de Asturias describe Gómez Moreno ( “ Catálogo mon.” , prov. de León, pági­ nas 2-7). En uno de ellos había una estela votiva con

lo v i c(en tu ñ a ) Queledini, siendo la centuria Queledini

un clan con el nombre de su je fe , Queledinus. Según Gómez Moreno, hay en el Vierzo, región astur, más de treinta castros, extendiéndose los castros célticos por el Este, hacia el río órbigo.

Los asturianos de hoy viven del pastoreo y de la agricultura, cultivo del maíz, castaño y manzano. Los Astures antiguos vivirían principalmente de la g a n a ­ d e r í a y menos de la a g r i c u l t u r a , pues entonces no existían todavía allí ni el maíz que hoy da la borona (pan de m aíz), ni el castaño ni el manzano.

De las costumbres de los Astures conocemos, ante todo, lo'que dice acerca de s u m a n e r a d e c o m b a ­ t i r Silio, 3, 339:

Cydnus agit, iuga Pyrenes venatibus acer metiri iaculoque extendere proelia Mauro.

Esto atestigua la caza entre los Astures, y como a r m a p r i n c i p a l en ella usada la lanza arrojadiza, que también Dión Casio, 53, 25, menciona. La lanza es arma ibera (pág. 54). En las monedas de Carisio se representan armas conquistadas en la guerra cantabro- astur, pero no se sabe cuáles de ellas eran propias de los Astures y cuáles de ios Cántabros. De ellas trato en pág. 195. Versicoloribus armis de V irgilio (pági­ na 92) se puede referir a escudo pintado.

Silio (5, 192), con las palabras latebrosis collibus A s ­

tur, se refiere a la emboscada en la g u e r r i l l a astur,

lo que es rasgo ibero. El mismo poeta (12, 748) dice:

belliger A stu r; y en otro pasaje (15, 413) : hic volucri Mauro pernicior Astur, con lo que atestigua la velo­

cidad típica de los Iberos y Moros, como rasgo astur,

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y compara Astures y Moros. Se ve, pues, que f í s i c a ­ m e n t e l o s A s t u r e s , c o m o , l o s C á n t a b r o s , e r a n m á s I b e r o s q u e C e l t a s (pág. 61). Bajo el Imperio romano los Astures servían a pie en cohor­

tes, y a caballo en alae, siendo más numerosas las

cohortes.

Como indicación del t r a j e astur, aparece en las monedas de Carisio la túnica con cinturón. Puede que los Astures llevaran calzón ( corto, como los Celtíberos, porque hoy todavía los ancianos lo llevan.

Hemos visto (pág. 51) que entre los Cántabros exis­ tía una especie de m a t r i a r c a d o , apreciable en la preferencia que se daba a la mujer. Cosa semejante parece haber existido entre los Astures, pues ocho lá­ pidas de León fueron dedicadas al avunculus, hermano de la madre (1), por el sobrino. Son las lápidas C., II, 5708, 5713, 5716, 5718, 5720; Gómez Moreno, págs. 45, 37, 30. El 5713 dice: Cancilus Virono avunculo suo... El número 5708 dice: Abionnotaurino D oideri f(ilio ) . annorum X X X h.s.e. Placidus avunculis p o (su it), y el

5720: Vironotauro Doideri f. Vad. annorum xl. h.s.e.

Placidus avunculis p o s(u it). Hiibner creía que avuncu­ lis estaba puesto en lugar de avunculus; pero no es así,

sino que Plácido, sobrino de Abionnotaurinus y de Vironotauros, puso las dos lápidas avunculis, esto es, a sus tíos, porque ambos lo eran. 5716 : Manili Araum

Elani f. Vad. ann. X X X . Cadus avunculo suo p. h.s.e.

5718 : M. N econi Boddeun Loncinis fil. Vad. ann. X X L

Aurelius Pro (cu lu s?) p o su (it) aun(culo) suo munni- m ent(u m ). En una lapida de la región leonesa (Gómez

Moreno, “ Catálogo monumental” , provincia de León, página 45) se lee: lunius A ravu(m ) A bili f. Vad(inien~

sis) an(norum ) xx nepotes sui posierunt. Aquí nepo-

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tes puede referirse a los sobrinos del muerto, pues que nepos vale tanto como sobrino o ñipóte. En otra lá­

pida de León (C., II, 2636, y Gómez Moreno, provincia de León, pág. 37) se halla curante Iulio nepote, y en otra (C.’, II, 5677, y Gómez Moreno, pág. 30) nepoti s[w o]. Hemos visto ya (pág. 52) que también en Cantabria hay epitafios dedicados al avunculus. Parece que esta preferencia dada al avunculus, al hermano de la ma­ dre, se explica por lo que dice Tácito, “ Germania” , 20, sobre la costumbre germánica de que el h ijo apreciase1

más al avunculus que al propio padre. Esta costumbre la he explicado por la promiscuidad que existía én va­ rios pueblos primitivos (pág. 51), y que hacía imposi­ ble saber quién era el padre, mientras que el hermano de la madre, el avunculus, era conocido. También se hallan dedicaciones al avunculus en otras regiones de España (C., II, pág. 1200, s. avunculus) y en otras p ro ­ vincias (C., V III, 470, 963, 1224, 18302; C., III, 6833, etcétera), pero nunca son tan frecuentes como en A s ­ turia.

Algo sabemos también sobre los c u l t o s astures. Los Zoelas, que habitaban en el Duero, adoraban al

dëus Aernus. C., 11, 2606: D eo A e r n o ordo Zoélarum exvoto, lo mismo en la lápida 2607 = 5651. El nombre Aernus sólo se encuentra aquí, pero es parecido al deus Aereda de los Pirineos Occidentales (C., X III, 312). D e o M e n o v i a c o hay en un exvoto de Zamora

(C., II, 2628; 5649; Eph. ep., V III, 407). El nombre no es muy seguro, pero el sufijo parece ser el -acus céltico. C., II, 2636, de A storga : D e o V a g o , d o n n a e g o

sacrum, resp. A st. Aug. p er m a g(istros) G. Pacatum et FI. Proculum ex donis. El nombre tiene el sufijo, tan

frecuente en Galicia, -egus o -ecus. Eph. ep., III, 42, también de A storga: d e o V a c o - c a b u r i o . El nom­ bre tiene la misma raíz que Vago-donnaegus, y que

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