Del Nilo al Jordán.
1. Israel se Introduce en Canáan.
El mundo hacia el año 1200 antes de J.C. — El débil Canaán. — Los primeros
traficantes de hierro. — El paso del Jordán. — La fortaleza de Jericó, la ciudad más antigua del mundo. — Discusión entre sabios sobre las murallas destruidas. — Estratos calcinados. — El Faraón menciona por primera vez a Israel. — Tumbas junto a la aldea de Josué.
Y DESPUÉS DE LA MUERTE DE MOISÉS. SIERVO DE YAHVÉ, SUCEDIÓ QUE YAHVÉ HABLÓ A JOSUÉ. HIJO DE NUN, MINISTRO DE MOISÉS. DICIENDO: "MOISÉS MI SIERVO HA MUERTO. AHORA, PUES, VE Y PASA ESE JORDÁN. TÚ Y TODO ESTE PUEBLO, HACIA LA TIERRA QUE YO LES DOY A LOS HIJOS DE ISRAEL" (Jos. 1:1-2)
En aquel tiempo en que Israel está junto al Jordán, dispuesto a penetrar en la Tierra Prometida, en el Mediterráneo se va a decidir la suerte de Troya, y los días de la altiva fortaleza del rey Príamo están contados. Pronto se prepararán en Grecia para la lucha los héroes de Hornero: Aquiles, Agamenón y Ulises. Las agujas del reloj universal se acercan al año 1200 antes de J.C. Israel no pudo elegir mejor tiempo para su marcha. Desde Egipto no amenaza peligro alguno. La tierra del Nilo se ha debilitado, la época de su grandioso esplendor ha pasado. Dos milenios han consumido sus fuerzas. Después del rey Sol Eknatón, políticamente débil, el poder de Egipto decayó visiblemente. La supremacía de Egipto sobre Canaán se desmorona por momentos.
Dividida por las querellas internas de los numerosos pequeños reinos y principados de las ciudades estatales, explotada por una corrompida política de ocupación por parte de Egipto, Canaán también se encuentra agotada.
Desde la expulsión de los hyksos hacia 1550 antes de J.C., Palestina fue ininterrumpidamente una provincia egipcia. Un sistema feudal bajo el dominio de los hyksos había destruido la sencilla ordenación patriarcal que privaba en las ciudades en tiempos de Abraham. Bajo una estirpe señorial aristocrática que regía el país según su capricho y en forma despótica, cayó el pueblo en una sumisión injusta hasta convertirse en verdaderos parias.
Egipto deja subsistir este sistema feudal en Palestina. Los príncipes indígenas podían gobernar a su antojo; ejercen autoridad y disponen de fuerzas propias de combate: los carros de guerra para los patricios, y la plebe en la infantería. Las sangrientas luchas que las ciudades sostienen entre sí no interesan para nada a Egipto; para este país sólo son de importancia los tributos, vigilados estrechamente por los inspectores egipcios. Sus puntos fortificados y sus guarniciones les proporcionan el respeto necesario. Gaza y Jope constituyen los centros administrativos más importantes de Egipto. Los contingentes de trabajadores forzados tienen que señalarlos los señores feudales. De esta forma se construyen y conservan caminos; se cultivan las propiedades reales de la corona en la fértil llanura de Yezreel, al sur de Nazaret, y se talan los magníficos bosques de cedros del Líbano. Los comisarios de los faraones están corrompidos. A menudo se malversan los fondos destinados a la paga y a la manutención de los soldados. Y los soldados egipcios, los cretenses, los beduinos y los nubios, proceden al pillaje de los indefensos campos.
Bajo la autoridad de Egipto la tierra de Canaán se desangró. La población fue disminuyendo. Las casas patriarcales son, en el siglo XIII antes de J.C., más humildes que en los tiempos primitivos, según han demostrado palpablemente las excavaciones. El lujo y el valioso adorno es raro y míseras son las dádivas en las tumbas. Las murallas han perdido su solidez.
Sólo en la costa de Siria sigue casi inconmovible el ritmo de las repúblicas marítimas, resguardadas por tierra por la cordillera del Líbano y menos conmovidas por las disensiones de los príncipes de las ciudades. Los puertos continúan siendo plazas de intercambio para todo cuanto el mundo puede apetecer. Hacia el año 1200 antes de J.C. aparece en la lista de los productos apreciados un nuevo metal, tan valioso al principio como el oro y la plata: es el hierro. Procede de la tierra de los hititas, y son los fenicios los primeros en comerciar con un metal que tiene que dar el nombre a una edad de la historia del Mundo. El hierro lo conocían ya los egipcios desde hacía casi dos milenios y lo consideraban como cosa sumamente rara. Aquel hierro no procedía de nuestro planeta sino que se obtenía de los meteoritos. Y las pocas y valiosas armas que con él se fabricaban eran llamadas por ellos, con mucha razón, "puñales del cielo."
Con el nuevo metal empieza una nueva época: la edad del hierro. La edad del bronce, con su peculiar civilización, se extingue: una gran época de la Antigüedad toca a su fin. A fines del siglo XIII antes de J.C. avanza, desde el norte del Egeo, una nueva oleada de pueblos poderosos y extraños. Por mar y por tierra invaden las ciudades "marítimas" del Asia Menor. Son los emisarios de un gran movimiento de pueblos a los cuales
pertenecen también los que forman la llamada "emigración dórica" hacia Grecia. La dirección que sigue el empuje de los extranjeros — son indogermanos — tiene por objetivos Canaán y Egipto, Israel, junto al Jordán, no tienen aún nada que temer de ellos. Pero los cananeos están debilitados debido a sus disensiones. La hora de Israel ha sonado. ¡Las bíblicas trompetas de Jericó dan la señal!
Y PARTIERON DE SITTIM Y LLEGARON HASTA EL JORDÁN... Y TODO ISRAEL LO PASABA A PIE ENJUTO, HASTA QUE EL PUEBLO ENTERO ACABÓ DE ATRAVESAR EL JORDÁN... Y ACAMPARON EN GUILGAL, EN LA FRONTERA ORIENTAL DE JERICÓ (Jos. 3:1, 17; 4:19).
Hoy día existe un puente para atravesar el río. Es el único que existe por la parte Sur; sólo río arriba, a la salida del lago de Genesaret, ha sido construido otro puente moderno. El río Jordán es estrecho, muy estrecho, y desde antiguo hay en él varios sitios por donde puede vadearse con facilidad. La población indígena los conoce muy bien. Junto a Jericó, las aguas, de un sucio color amarillento, apenas si alcanzan, en la estación seca, unos 10 metros de anchura.
Cuando los israelitas llegaron a orillas del Jordán, este río llevaba un gran caudal. "Las aguas del Jordán se desbordaban por todas sus orillas al tiempo de la siega" (Jos. 3:15). Como cada año, ha empezado ya el deshielo en el Hermón. "Las aguas que bajaban de
arriba se detuvieron y se alzaron, formando un montón (es decir, se estancaron) muy lejos, por Adam... y el pueblo pudo pasar por junto a Jericó... y todo Israel pasaba a pie enjuto hasta que el pueblo entero acabo de pasar el Jordán" (Jos. 3:16-17). En esta
ciudad de Adam recuerda el-Damiyek un vado muy utilizado del curso medio. Si se da una crecida repentina del río, en poco tiempo se puede formar en aquel lugar un embalse, quedando el curso inferior casi seco 1.
En el Jordán se han formado a menudo embalses a causa de movimientos sísmicos. En 1924 y 1927, un fuerte terremoto transformó las márgenes del río y grandes masas de tierra se desprendieron de las colinas situadas junto a su curso, cayendo en su lecho. Durante veintiuna horas, el agua quedó estancada. En 1906 hubo un terremoto junto al Jordán, y el lecho del río, cerca de Jericó, permaneció completamente seco durante un día. Unas inscripciones árabes citan un hecho igual en 1267 d. J.C.
Si desde un avión se contempla esta parte del valle del Jordán, se comprende cómo pudo ser que miles de años atrás tuviese tanta importancia. Al Este se extiende, ante los desiertos arábigos, la accidentada altiplanicie de Jordania, desde muy antiguo la patria de numerosas tribus nómadas, desde donde podían contemplar los fructíferos campos y pastos de Canaán. Aquí hay una puerta de entrada natural; es el vado principal del Jordán, fácilmente franqueable, hasta por los rebaños. Pero quienes proceden de Oriente tropiezan, no lejos del Jordán, con el primer obstáculo serio, Jericó, situada en posición estratégica y ciudad clave para la conquista de Canaán.
Y CUANDO LA GENTE OYÓ EL SONIDO DE LA TROMPA ALZARON GRAN ALARIDO Y SE VINO ABAJO LA MURALLA Y EL PUEBLO ESCALÓ LA CIUDAD CADA UNO POR LA PARTE QUE TENÍA ENFRENTE Y SE APODERARON DE ELLA... LUEGO
PRENDIERON FUEGO A LA CIUDAD CON CUANTO ENCERRABA (Jos. 6:20, 24).
La lucha de Josué por esta ciudad la hizo célebre. En la actualidad, los hombres de ciencia batallan a su alrededor con palas, picos y tablas cronológicas. Josué conquistó a Jericó en siete días, según la Biblia. La lucha de los arqueólogos para conquistar lo que de ella quedó, perdura desde hace casi cincuenta años y aún no está completamente decidida. Se trata sólo de determinar, en forma que no haya lugar a dudas, la época de su destrucción.
Las apasionantes y dramáticas excavaciones de Jericó están sembradas de hallazgos sensacionales y de descubrimientos jamás oídos, con sorpresas y con desengaños, con comprobaciones y refutaciones, con controversias sobre la importancia y fechas.
La depresión del Jordán disfruta de un clima tropical. Cual un oasis aparece la aldea Eriha, el moderno Jericó, en el linde del desierto cretáceo y privada de vegetación. Aquí crecen hasta las palmeras, que apenas se ven en Palestina, excepto al sur de Gaza. Hasta la Biblia designa a Jericó con el nombre de "Ciudad de las Palmeras" (Juec. 3:13). Unas veces dorados, otras rojos, los racimos de dátiles destacan entre las verdes hojas. Desde muy antiguo una frondosa vegetación constituye el encanto de la fuente Ain es- Sultan. Al norte de la actual Jericó y precisamente por estos lugares, hay una colina formada por escombros y designada con el nombre de Tell es-Sultan. Esta colina es el campo de batalla de los arqueólogos. Aquel que quiere penetrar en él tiene que pagar la entrada. Las excavaciones se hallan situadas detrás de un vallado de alambre.
FIG. 23. — La antigua muralla cananea de Jericó.
Los restos de Jericó hallados en Tell es-Sultan constituyen uno de los yacimientos más importantes que han sido hallados, porque desde hace tiempo ya no se trata solamente de la fortaleza bíblica. En la colina dormitan, debajo de las capas pertenecientes a la edad del bronce, los testimonios de la edad de piedra. Hacen que nuestras miradas se desvíen hacia las épocas más antiguas y a los primeros seres humanos que allí se establecieron en forma sedentaria. Las casas más antiguas de Jericó tienen 7.000 años y con sus muros circulares se parecen a tiendas de nómadas. Pero sus moradores no conocían aún la cerámica. En 1953 las excavó una expedición británica. La directora de la empresa, la doctora Kenyon, declaró: "Jericó puede vanagloriarse de ser la ciudad más antigua del mundo."
Poco después de terminado el siglo XIX, los arqueólogos dedicaron su atención al solitario Tell es-Sultan. Desde 1907 hasta 1909 las palas y los picos se ejercitaron con mucho cuidado a través de los diversos estratos de aquella magnífica colina formada por restos del pasado. Cuando los dos directores de la expedición germanoaustríaca, el profesor Ernesto Sellin y el profesor Carlos Watzinger, dieron a conocer sus descubrimientos, causaron una gran sorpresa. Fueron sacados a la luz dos círculos amurallados concéntricos. El interior, alrededor de la cumbre de la colina, es una obra maestra de fortificación construida con ladrillos secados al sol compuesta de dos muros paralelos distantes entre sí 3 y 4 metros. La muralla interna, que es especialmente maciza, tiene tres metros y medio de espesor. El cinturón exterior corre al pie de la colina y consiste en un muro de 2 metros de espesor que, en su época, tenía una altura de 8 a 10 metros, con sólidos fundamentos.
¡Tales son las célebres muí alias de Jericó! Los dos cinturones fortificados, su exacta ordenación en el tiempo, las fechas de su construcción y de su destrucción han sido motivo de vehementes polémicas entre los arqueólogos con opiniones en pro y en contra, y variadas suposiciones y argumentos Esto empezó ya con las declaraciones de Sellin y Watzinger y ha durado varios lustros.
Ambos descubridores llegaron a una "importante rectificación" (según ellos mismos la designaban) de su primer juicio. En una declaración conjunta afirman que la línea exterior de murallas debió caer "hacia el 1200 antes de J.C., correspondiendo, por tanto, a las murallas que fueron objeto del asalto por parte de Josué." Para arrojar nueva luz sobre estos hechos sale, en 1930, una nueva expedición inglesa en dirección a Tell es- Sultan. Después de seis años de excavaciones aparecen a la vista nuevas partes de las fortificaciones. El profesor John Garstang, como arqueólogo que dirige los trabajos, registra con gran cuidado todos los detalles. En forma gráfica describe la intensidad de la destrucción de las fortificaciones que forman el cinturón interior: "El espacio comprendido entre las dos murallas está rellenado con derribos y cascotes. Se perciben huellas evidentes de un grandioso incendio; masas compactas de ladrillos ennegrecidos, piedras rotas, maderamen carbonizado y cenizas. Las casas, a lo largo de la muralla, han sido incendiadas hasta los fundamentos y los techos se han hundido sobre los enseres domésticos."
Garstang, después de haber llamado previamente a consejo a personas técnicas, publica el resultado de la segunda batalla arqueológica. La muralla interior sería, según él, la más reciente, es decir, la que fue destruida por Israel. Así prosigue la polémica sobre las murallas de Jericó. Garstang deduce que la destrucción del cinturón interior de murallas debió de ocurrir hacia el año 1400 antes de J.C.
El padre Hugues Vincent, notable arqueólogo y uno de los excavadores de Jerusalén que más éxitos han obtenido, estudia los datos de los hallazgos y señala como fecha de destrucción del recinto amurallado la de los años 1250 a 1200 antes de J.C. A pesar de cuantos argumentos se han esgrimido en contra, ésta es hoy día la fecha generalmente admitida.
Jericó resulta para los arqueólogos un hueso duro de roer. Débese ello a la falta de los indicios más importantes: los fragmentos de cerámica. Las casas destruidas están vacías. Hemos de dejar a la intuición de los expertos el problema de la aclaración de la época. En todo caso resulta evidente que las murallas de Jericó han existido y que en ellas pueden percibirse perfectamente las huellas de un incendio. "Pues a la ciudad la
quemaron con fuego con todo cuanto en ella había."
Pero, ¿qué fue en realidad lo que produjo la ruina de las murallas? "Y tocaron las
trompetas — se dice en el célebre versículo frecuentemente citado—. Y cayeron las murallas." Después de un examen minucioso de los restos de sus ruinas, Garstang
observó algo sumamente curioso. Las piedras del cinturón exterior se habían deslizado por la pendiente, es decir, hacia la parte exterior, y, en cambio, la muralla interna, esto es, la que rodea la cumbre del montículo, se había desplomado exactamente en sentido contrario, o sea hacia el interior de la ciudad. Al caer había sepultado los edificios levantados junto a ella. Los muros presentaban, además, muchas grietas y resquebrajaduras.
Todos estos indicios, según el criterio de Garstang, llevan a la conclusión de que seguramente un terremoto asoló la ciudad. Según indican las cartas geofísicas, la comarca de Jericó está situada en una zona de alta sismicidad de la Tierra, zona que atraviesa el Asia pasando por el Himalaya y el Tibet 2.
Jericó era la primera plaza fuerte de la Tierra de Promisión. El subsiguiente camino seguido por los hijos de Israel a través de Canaán lo han podido descubrir exactamente los arqueólogos en los demás emplazamientos en que se han realizado excavaciones.
FIG. 24
Aproximadamente a 20 kilómetros al sudoeste de Hebrón estaba situada la bíblica
Dabau. Protegida por un fuerte recinto amurallado dominaba el Negueb. Las
excavaciones realizadas, desde 1926, por los americanos, bajo la dirección de W. F. Albright y de M. G. Kyle, encontraron allí, en el Tell Beit Mirsim, una capa de cenizas y grandes destrucciones. La capa de cenizas contiene fragmentos de cerámica que, evidentemente, proceden de finales del siglo XIII antes de J.C. Directamente encima de la capa de cenizas existen huellas de un nuevo poblado de Israel. "Josué, y todo Israel
con él, se volvió contra Debir y la atacó..." (Jos. 10:38).
A la distancia de 45 km. en dirección sudoeste de Jerusalén, es identificado el bíblico Lakís, que, para Canaán, debió de ser una ciudad extraordinariamente grande. Después, en Tell ed-Duweir, una expedición inglesa, bajo la dirección de James Lesley Starkey, encuentra, en los años próximos al 1930, unas 24 fanegas de superficie edificada que en tiempos antiguos, estuvo protegida por fuertes bastiones. También esta ciudad cayó víctima de un incendio destructor. Una ánfora, hallada entre las ruinas, lleva una inscripción que menciona el "año 4°" del faraón Merenptah; ¡lo cual corresponde al año 1230 antes de J.C.! "Y el Señor entregó a Lakís en las manos de Israel" (Jos. 10:32). En el Museo de El Cairo existe una lápida procedente de un templo funerario de Tebas. en la cual se canta y celebra la victoria del faraón Merenptah sobre los libios. Para aumentar su gloria se citan otras hazañas que el soberano ha realizado. Así se dice, al final del canto: "Canaán ha sido capturado con todos los malos. Ha sido apresado Asquelón, ocupado Guezer, destruido Jenoam. El pueblo de Israel está desconsolado, pues no tiene descendientes; Palestina fue como viuda para Egipto."
Este poema triunfal, escrito en el año 1229 antes de J.C., es un documento muy valioso bajo muchos conceptos y también pone en claro muchas cosas. En él vemos, por primera vez en la historia de la Humanidad, citado como "pueblo" a Israel y, además, relacionado con nombres de ciudades de Palestina, prueba cierta ante la cual no puede dudar el más empedernido escéptico de que Israel, alrededor del año 1229 antes de J.C., ya estaba establecido en Canaán y no era desconocido.
Israel, poco antes del año 1200 antes de J.C., había alcanzado la tan suspirada meta, es decir, Canaán, pero no dominaba el país, Los restos de los incendios señalan la ruta seguida y dan a conocer una estrategia muy hábil. Las más formidables fortalezas de Guezer y de Jerusalén fueron esquivadas por Josué. Evidentemente desarrollaba un plan según el principio de la menor resistencia. También las fructíferas llanuras y los valles de los ríos están en manos de los cananeos y permanecen en ellas durante muchas generaciones. A Israel le faltan armas para oponerse a los temibles carros de
combate; le falta la técnica y la experiencia en la lucha contra ciudades fuertemente defendidas. Pero ha tomado pie en las regiones menos pobladas, es decir, en el quebrado país a ambos lados del Jordán que está en su poder.
La misión de Josué ha quedado cumplida: anciano ya, expira y es sepultado "en el
término de su heredad en Timnat-Seraj, situada en la montaña de Efraim, al norte de la montaña de Gaas" (Jos. 24:30). El texto griego (lxx 24:30 b) contiene sobre esto una
observación muy importante:
"Junto a su cuerpo fueron colocados, en la tumba que para él se labró, los cuchillos de piedra con los cuales había circuncidado a los israelitas en Guilgal." En Guilgal, en el camino entre el Jordán y Jericó, según la tradición, se practicaba el rito de la circuncisión haciendo uso de "cuchillos de piedra." "Ahora bien, todo el pueblo que