2 Evolución de las valoraciones
2.4 Izquierda Unida / Partido Comunista de España
En las elecciones de 1977, el PCE se ve claramente superado por el PSOE y queda relegado a una posición secundaria en el sistema de partidos. En consonancia, la valoración de Santiago Carrillo está muy por debajo de las de Suárez o González (véase el gráfico 2.4). Con todo, en estos primeros años, el líder comunista es más popular que Fraga, cuya formación obtiene en las urnas un respaldo similar al del PCE. Esta situación se mantiene mientras el partido da muestras de cohesión y sus miembros supeditan toda consideración al
empeño compartido de construir un nuevo régimen. Sin embargo, una vez superada la fase más delicada de este trance, las visiones enfrentadas sobre la estrategia de la formación y la división interna afloran con facilidad. Y lo hacen de forma particularmente patente en torno a la figura de Carrillo. El proyecto eurocomunista impulsado por el veterano líder es contestado por el sector ortodoxo, pro-soviético, del partido; y quienes defienden su línea política presionan para que promueva la democratización interna de la organización, algo que desagrada profundamente a los ortodoxos. En el fragor de las luchas intestinas, la imagen del PCE se deteriora y la opinión pública percibe una radicalización de sus posiciones (Gunther 1986c). Carrillo, que en 1980 ya está por detrás de Fraga, ve caer su popularidad precipitadamente en vísperas de las elecciones de 1982.
1980 1985 1990 1995 2000 2005 2 3 4 5 6 7 8 Elecciones: 1982 1986 1989 1993 1996 2000 2004 IU/PCE PSOE CDS UCD PP/AP Carrillo Iglesias Anguita Frutos Llamazares
Gráfico 2.4 Evolución de las valoraciones de los líderes de IU/PCE, 1979-2006 (series suavizadas)
Fuente: Banco de Datos del CIS.
La debacle electoral propicia la renuncia de Carrillo, que coloca a Gerardo Iglesias en la Secretaría General a la espera de poder volver en circunstancias más favorables. Pero las divisiones internas se acentúan en los meses siguientes, y el partido acaba por desmembrarse, provocando la salida del propio Carrillo. A medida que todo esto ocurre, las valoraciones de Iglesias se deterioran. Paradójicamente, ante la perspectiva de un nuevo castigo en las elecciones de 1986, el PCE promueve la formación de la coalición Izquierda
Unida junto a organizaciones menores y personalidades independientes que habían convergido en la defensa del “no” en el referéndum de la OTAN.11
Aunque la iniciativa mejora los resultados de los anteriores comicios, la popularidad de Iglesias sigue declinando y sus puntuaciones llegan incluso a caer por debajo de tres puntos. En estas circunstancias, el líder comunista presenta su renuncia y es sustituido por el alcalde de Córdoba, Julio Anguita. Este relevo supone un salto de popularidad espectacular, el más exagerado de cuantos han quedado registrados en las series del CIS. En un solo trimestre, la valoración del líder de IU pasa de un exiguo 3,1 a una puntuación de 4,9. Con Anguita, el líder de IU vuelve a situarse por delante del líder de AP, a la altura de Suárez. Tras el éxito de la huelga general de 1988, en un contexto de fuertes críticas contra las políticas económicas y sociales del gobierno socialista, IU consigue doblar su apoyo en las elecciones generales de 1989. La coalición adopta entonces una estrategia basada en la denuncia constante de la perversión ideológica del gobierno, al que se acusa de abandonar la izquierda hasta hacerse indistinguible del PP, renunciando así a la posibilidad de establecer acuerdos o alianzas con los socialistas.
El apoyo de IU crece en las convocatorias sucesivas, aunque no con el ímpetu esperado por sus dirigentes. Al mismo tiempo, Anguita sigue escalando posiciones en el ranking de popularidad. En la última legislatura de gobierno socialista, logra convertirse en el líder mejor valorado del país, una condición que mantiene ininterrumpidamente durante dos años. En el segundo trimestre de 1994, registra una marca de 5,6 puntos, máximo histórico de la serie IU/PCE. Sin embargo, el alto grado de aprobación y los buenos resultados en las urnas no hacen desaparecer las divisiones en el seno de la formación. A lo largo de los años noventa, se produce una confrontación entre los partidarios de tender puentes con el PSOE y consolidar IU como partido político, por un lado, y los defensores de la ortodoxia ideológica y la supervivencia y hegemonía del PCE, por otro (Ramiro 2003). La prolongación del enfrentamiento abierto entre estos dos sectores, así como la ulterior salida de los renovadores y el mantenimiento de la línea de oposición frontal al PSOE, coinciden con la progresiva erosión de la popularidad de Anguita durante la segunda mitad de la década, que se cierra con unos desastrosos resultados en las elecciones municipales de 1999. En el momento menos propicio, el líder de IU se ve forzado a retirarse a causa de una dolencia cardiaca. El Secretario General del PCE, Francisco Frutos, es quien ocupa su lugar
11 No está, sin embargo, Carrillo, que en esta ocasión encabeza la Mesa para la Unidad de los Comunistas.
de cara a las elecciones generales. La coalición se ve obligada a reconsiderar la estrategia seguida durante los últimos años y llega a un precipitado acuerdo para apoyar la investidura del candidato socialista en el caso de conseguir el suficiente respaldo electoral. Pero los comicios se saldan para IU con un retroceso de magnitud similar al ocurrido en 1982, viendo reducida casi a la mitad su representación en el Congreso de los Diputados. En la VI Asamblea Federal, Gaspar Llamazares, partidario de relajar el enfrentamiento con los socialistas, es elegido nuevo coordinador general de IU en un clima de fuerte división interna. Su actuación, sin embargo, no merece mejor valoración que las de sus antecesores. Más allá de las oscilaciones transitorias, la popularidad de los sucesivos líderes de la coalición parece estancada desde finales de los noventa en un nivel bajo, alrededor de los cuatro puntos.