El 14 de noviembre, la Sala Acusadora decidió que se inicie el juicio político contra el Jefe de Gobierno porteño, quien quedó suspendido hasta el cierre del proceso por un período de cuatro meses. El voto del músico y legislador “Chango” Farías Gómez (que en la sesión anterior se había ausentado del recinto por “un pico de presión" ante un “apriete” de sus compañeros kirchneristas de bancada) fue uno de los que permitió llegar a los 30 votos necesarios.
Aquel mismo día, Infobae revelaba que “hubo infiltrados en la sesión de la Legislatura”. El vicepresidente del cuerpo, Santiago de Estrada dijo también que a "algunas caras de Quebracho ya las conocemos".112 El 16, el mismo portal publicaba
declaraciones de Ibarra, que “defendió su gestión” y aclaró no estar "deprimido, ni quebrado". Además, insistió con que hubo "revancha política" en la votación de la Legislatura, volvió a acusar a Mauricio Macri y denunció que hubo presiones para aprobar el proceso, y así "lavar culpas".113
Confirmada el lunes siguiente la suspensión, Clarín dijo en su portada del martes que la votación contraria al jefe de Gobierno se dio “después de la fuerte presión ejercida
110 Infobae, 13 de noviembre de 2005
111 Infobae, 12 y 13 de noviembre de 2005
112 Infobae, 14 de noviembre de 2005
por un sector de los familiares”.114 Días atrás, este mismo matutino hablaba de “las
presiones de todo tipo, con diputados en llanto, enfermos o internados”, pues “los legisladores estuvieron acorralados por los familiares y el poder político”. Por supuesto, señalaba que “la carga de los familiares de Cromañón en los pasillos de la Legislatura fue la más evidente”, pero no fue la única: “funcionarios del Gobierno nacional y porteño también gastaron los teléfonos para asegurarse de que el juicio político (…) no prosperaría”.115
En aquellos meses, el entonces tercer diputado nacional electo de Pro, Eduardo Lorenzo Borocotó, anunció su pase a las filas kirchneristas, con obvias consecuencias en relación a la votación en la Legislatura. Van der Kooy evaluó luego que el pase de Borocotó -días antes de la votación en la Legislatura- había sido “un grueso error” que precipitó tanto la furia de los familiares como la imposibilidad para que el pediatra votara como hubiera pretendido el Gobierno nacional. “Ocurrieron demasiadas cosas anormales. Las volteretas y la desaparición de legisladores. Los supuestos sobornos que denunciaron, sin aportar una prueba, los familiares. La prepotencia. También las inoportunas apariciones del Gobierno que, ahora mismo, reconoce como un grueso error. Sobre todo el traspaso de Eduardo Lorenzo Borocotó a las huestes del oficialismo”, concluyó el periodista.116
El diario también editó una nota ese día titulada “Esta vez, los familiares liberaron su bronca sin violencia”, en el que se relataba una reunión de un grupo de familiares que finalizó con cánticos contra Ibarra.117 Nuevamente el eje pasaba a estar del lado de los
familiares, no del quid de la cuestión.
Horacio Verbitsky, en Página/12, afirmó que el pase de Borocotó al oficialismo “es una conducta inescrupulosa, que contradice todas las afirmaciones contra la hipocresía y en favor del sinceramiento de las posiciones políticas”.118 Sin embargo, ese mismo día una
114 Clarín, 15 de noviembre de 2005
115 Clarín, 11 de noviembre de 2005
116 Clarín, 15 de noviembre de 2005
117 ibídem
nota de opinión de Nicolás Casullo hablaba nuevamente de la política golpista, al considerar:
“Cromañón nos estaría diciendo: si mañana hay un choque de trenes donde, por diversas irresponsabilidades, mueren desgraciadamente 500 personas debe pasar a juicio político el presidente de la nación. Aunque parezca absurdo existe mucho de esta “política” golpista en esta trama nacional que cumplió un nuevo acto en sus secuencias. Hay algo que cada vez soporta menos el argentino, y Cromañón expuso: a sí mismo”.119
Dos días después, Ibarra arrancaba en La Paternal la recorrida por distintos barrios porteños en busca del apoyo de la sociedad para enfrentar el juicio político. “No vamos a bajar los brazos, vamos a seguir adelante y a dar la pelea”, publicaba Página/12.120
El ataque a la Sala Juzgadora fue parte de la estrategia pro Ibarra de Página/12. Primero, el matutino denunció los “entretelones” de los votos sobre el juicio político. “En la Legislatura muchos se preguntan para quién juega cada uno y hasta qué punto cada cual está jugando para aquel que dice jugar”, explicaba en la nota titulada “Entre negociaciones y sospechas”.121 Las presiones a los miembros de la Sala Juzgadora “para que voten contra
el jefe de Gobierno” fueron denunciadas por Strassera antes de decidirse el juicio político a Ibarra.122 “Con mucho ruido y pocas nueces” resumía que “la Sala Juzgadora no pudo
resolver nada, salvo que mañana harán una nueva reunión (…) en la que ni ellos mismos saben muy bien qué tratarán”.123 “La Sala Juzgadora se constituyó para juzgar…a todos
menos a Aníbal Ibarra”, criticaba el matutino tras la constitución de la Sala Juzgadora “en general” y “no de Ibarra”, pues se reunió la Sala Juzgadora sin su presidente, el juez Julio Maier, y los legisladores interpretaron que se trataba de una reunión de la sala “permanente” (y no la que “en particular juzga a Ibarra”). Se describía el episodio como parte de “la comedia de enredos e intrigas del juicio político”.124
119 Página/12, 16 de noviembre de 2005 120 Página/12, 18 de noviembre de 2005 121 Página/12, 13 de noviembre de 2005 122 Página/12, 12 de enero de 2005 123 Página/12, 14 de noviembre de 2005 124 Página/12, 26 de noviembre de 2005
Finalmente, mientras en la Legislatura porteña se trataba el proyecto de “cableado” que involucraba a Multicanal (ver más adelante), Clarín sacó 4 fotos consecutivas del sábado 19 al martes 22 de noviembre en sus ediciones, mostrando al suspendido Ibarra en plena actividad pública.