Existe una información limitada acerca de la incidencia verdadera del fracaso renal agudo (FRA). La mayoría de los estudios podrían no cuantificar la frecuencia de la enfermedad en la población general ya que se basan en la población hospitalaria y adolecen de sesgos por la variación en el umbral y en la tasa de hospitalización. Estudios anteriores se basaban sobre los códigos diagnósticos para identificar a los pacientes de ARF que no requerían diálisis, éstos subestiman la incidencia de la enfermedad ya que los códigos tienen baja sensibilidad. Aquí se cuantifica la incidencia de FRA que requieren diálisis o que no la necesitan, entre los miembros de un gran sistema de prestación de cuidados sanitarios integrados, el Kaiser Permanente of Northern California. El FRA que no requiere diálisis fue identificado utilizando los cambios de los valores de la creatinina sérica en los pacientes ingresados. Entre 1996 y 2003 la incidencia de FRA que no requieren diálisis se incrementó desde 322,7 a 522,4, mientras que los FRA que requirieron diálisis se incrementaron de 19,5 a 29,5 por cada 100.000 personas/año. El FRA fue más común en varones y entre las personas mayores, aunque los más ancianos (con 80 años o más) presentaban menor probabilidad de recibir tratamiento agudo de diálisis. Se concluye que la medida de la creatinina sérica para identificar los casos de FRA que no requieren diálisis resultó de mucho mayor valor para estimar la incidencia de la enfermedad respecto a los estudios previos. El FRA, tanto en los que requieren diálisis como los que no, se ha hecho más frecuente. Estos datos subrayan la importancia del FRA en la salud pública.
dL para pacientes con una SCr basal de entre 2,0 y 4,9
mg/dL; y de 1,5 mg/dL para pacientes con una SCr ba-
sal superior a 5 mg. Los casos de FRA que requieren diálisis se identificaron como aquellos pacientes que a su ingreso no estaban en hemodiálisis periódica pero que recibieron diálisis durante su hospitalización.
Destaca en este trabajo la alta incidencia de pacien- tes con fracaso renal agudo que no requerían diálisis, incidencia que fue en aumento a lo largo de los años, hasta alcanzar los 522,4 casos por cada 100.000 perso- nas-año. La mayoría de los estudios de esta patología se centran en valorar la incidencia de FRA en pacientes hospitalizados. La tasa de incidencia varía entre 4,9 y 7,2 %, y para su identificación se basaron en los có- digos diagnósticos que se les otorgaban y que, según se ha demostrado, adolecían de baja sensibilidad para la identificación del FRA. La potencia de este estudio radica en que el diagnóstico de FRA sin diálisis se basó en los niveles de SCr, lo que le otorga mayor confianza.
Estudios recientes(2) han señalado que cambios en la
riesgo de mortalidad, la estancia media y los costes de hospitalización.
Dentro del grupo de FRA sin diálisis, cabe reseñar que la incidencia en varones es mayor que en las mu- jeres, sin que se disponga de una explicación clara; y también se incrementa con la edad, como era lógico esperar ya que con el paso del tiempo se altera la auto- rregulación del flujo sanguíneo renal.
La incidencia de FRA que requiere diálisis fue también en aumento progresivo, hasta alcanzar en 2002-2003 la tasa de 29,5 por 100.000 personas año. Estos valores superan a los que se han difundido en años anteriores, pero son similares a los aportados por la Nationalwide Impatient Sample, que revelan que el FRA con diáli- sis se había incrementado de 4 a 27 por cada 100.000 personas año(3). Este incremento se debe, posiblemente,
a que los requisitos para realizar diálisis han disminui- do con el paso del tiempo. Dado que el incremento de la incidencia de FRA con diálisis no es superior al del FRA sin diálisis (Figura 2), se puede argumentar que el incremento es real. En el grupo de FRA con diálisis, la incidencia se incrementa con la edad hasta llegar a los mayores de 80 años, en los que la incidencia baja. Esto indica que, en los pacientes de más edad, o no se les
prescribe o no aceptan la diálisis aguda. La incidencia de ambos tipos de FRA hay que ponerla en relación con la práctica de una medicina más invasiva y agresiva.
Este trabajo, a pesar de su valor positivo y de su con- dición de ser uno de los pocos que se basan en la pobla- ción general, tiene también sus limitaciones: el sistema de selección de la definición de FRA sin diálisis, aun- que ampliamente aceptado, no deja de ser arbitrario; no se distingue entre las diferentes etiologías de FRA; como sólo se ha usado la SCr de los pacientes ingresados,
puede que se hayan perdido casos de FRA en pacientes ambulatorios que no requirieron hospitalización; final- mente, aunque este estudio ha sido realizado en una amplia comunidad de ciudadanos, los resultados no pueden generalizarse a todas las comunidades.
1. Lameire N, Van Biesen W, Vanholder R. Acute renal failure. Lancet 2005; 365: 417-30.
2. Chertow GM, Burdick E, Honour M, et al. Acute kid- ney injury, mortality, length of stay, and costs in hospi- talized patients. J Am Soc Nephrol 2005; 16: 3365-70. 3. Waikar SS, Curhan GC, Wald R, et al. Declining mor-
tality in patients with acute renal failure, 1988 to 2002. J Am Soc Nephrol 2006; 17: 1143-50.
FIGURA 2. Fracaso renal agudo en pacientes que
no requieren diálisis (A) o que la requieren (B)
Índices, por año civil, de incidencia por cada 100.000 personas-año en población general.
600 500 0 200 100 300 400 1996-1997 1998-1999 2000-2001 2002-2003 322,7 388,3 453,6 522,4 35 25 0 10 5 15 20 1996-1997 1998-1999 2000-2001 2002-2003 19,5 21,7 26,7 29,5 30 A B
82 FMC: Nefrología e Hipertensión • Vol. 3 • Núm. 9 • Noviembre 2007