• No se han encontrado resultados

V ALENCIA EN LA OBRA DE G UILLERMO B OWLES

4.2. D E LA MINA DE MERCURIO VIRGEN DE V ALENCIA

4.3.3. E L ABASTECIMIENTO DE MADERA

A las pocas semanas de su llegada a Alicante, Bowles en compañía de José Solano, inspeccionaron el terreno de los alrededores del monte de La Alcoraya en busca de madera. Ya se ha comentado que como resultado de este trabajo Solano elaboró un mapa de la zona sobre el que situar las probables áreas de abastecimiento.

25 Toda la información utilizada en la elaboración de este apartado procede del

manuscrito “Autos para el cumplimiento de las órdenes y providencias de 24 de febrero y 8 de junio de 1753 para asegurar las leñas necesarias para beneficio de la mina de Alcoraya que se está trabajando”, AMA, Legajo-3-26-5/0 (1753) (véase apéndice B).

180

En el supuesto de que la explotación fuera productiva, se tendrían que construir los hornos de destilación, siendo necesaria una considerable cantidad de leña para mantener su funcionamiento. Situados en una zona semidesértica, el disponer de un plan con el que asegurarse el abastecimiento de madera era un asunto prioritario. Lógicamente sin combustible para los hornos sería absurdo continuar con las prospecciones mineras.

Aunque Bowles sólo mencionó la leña al ser éste el uso principal de la madera, tampoco hay que olvidar que dada la naturaleza geológica de los materiales sobre los que se abrió la mina, ésta también sería necesaria en la entibación de pozos y galerías para evitar derrumbes.

Con la información recogida sobre la vegetación existente entorno a La Alcoraya, Bowles elaboró un proyecto con el que garantizar el suministro de leña para los hornos, intentando afectar lo menos posible a las necesidades que de este recurso tenían los habitantes de la zona.

Una vez informado el Marqués de la Ensenada de su contenido, su puesta en marcha no tardó en llegar, pues dos Reales Órdenes de 24 de febrero y 8 de junio de 1753 daban las providencias

para asegurar las leñas necesarias para beneficio de la mina de Alcoraya que se estaba trabajando de cuentas de la Real Hacienda.

Eran por tanto unas instrucciones preventivas; cuyo propósito era limitar el uso de la madera en los alrededores de la mina a la espera de los resultados obtenidos de las prospecciones mineras. El Marqués de la Ensenada envió copia de esta Real Orden de 24 de febrero al Marqués de Alos, Gobernador militar y político de la ciudad de Alicante. En ella figuraba el proyecto propuesto por Bowles, según el cual cinco serían las especies vegetales de la zona que se reservarían para su uso como leña “las vulgarmente conocidas en ese Pais con los nombres de Matapoll, Argilago, Genebra, Romero y Pino

181

chaparro o inútil”26. En esos momentos las especies de arbustos abundaban en el entorno de la mina, pero su tala abusiva las agotaría en un breve plazo de tiempo. El plan ideado por Bowles consistía en utilizar en cada momento los recursos forestales necesarios pero sin poner en peligro los del futuro. Para ello especificó de qué zonas se obtendría la madera, qué especies se utilizarían y en qué momento se haría.

Una de las zonas escogidas fue la sierra del Puerto, situada a unas 3 ó 4 leguas al sur de La Alcoraya; en ella había gran abundancia de pinos y romero, decidiendo Bowles reservar éste último para sus habitantes. A unas 3 leguas al oeste se encontraba la sierra de Orito, otra de las zonas elegidas, en donde crecían estas cinco especies vegetales. En idéntica situación estaban las montañas de Montagud, el Cid y Castalla situadas al noroeste, así como su prolongación hacia Tibi y Jijona. En estas últimas crecían grandes cantidades de romero que Bowles también reservó a sus habitantes para no afectar el comercio de la miel. Por último, también permitió para uso de los vecinos el abundante esparto que crecía en La Alcoraya.

A continuación describió el uso selectivo de todos estos recursos durante los tres siguientes años, tiempo durante el cual tenía previsto cultivar romero cerca de la mina, el cual estaría disponible para el cuarto año. Con este plan conseguía que una vez explotada una zona, ésta descansara durante los siguientes tres años, tiempo que se aprovecharía para su replantación.

La Real Orden de 24 de febrero también comisionaba a Gabriel López Peña, Comisario Provincial de Marina y Minas, a visitar personalmente los lugares descritos por Bowles. Finalmente se ordenaba promulgar los correspondientes edictos en todas aquellas

26 Ibid. Las especies elegidas por Bowles fueron: el matapoll o torvisco, Daphne

gnidium; la aliaga o argilaga, Genista scorpius; el enebro, Juniperus oxycedrus, el romero, Rosmarinus officinalis, y el pino carrasco, Pinus halepensis.

182

poblaciones afectadas por la ordenanza real, con el fin de darla a conocer entre sus habitantes.

Los municipios afectados a los que se les notificó esta Orden fueron Elche, Novelda, Petrer, Castalla, Tibi, Jijona, Monforte del Cid y Agost.

El Marqués de Alos y Gabriel López se centraron en el cumplimiento de estas providencias en el término de Alicante en donde estaba situada la mina. Decidieron prohibir la corta de las cinco especies seleccionadas en todas las partidas situadas a menos de una legua de distancia de la mina, una medida que afectó a las partidas de Verdegás, Clot de Rebolledo, Vallonga, Fontcalent y La Alcoraya.

El 1 de marzo de 1753, el Marqués de Alos y Gabriel López divulgaron el primer edicto y en junio de 1753 este último llevó a cabo la comisión encomendada en la Real Orden. Ésta consistía en visitar las zonas reservadas para el abastecimiento de madera, para lo que se contrató a José Lillo y Jaime Guicharro, dos expertos labradores y agrimensores. Ambos recorrieron las cinco partidas afectadas por la prohibición y elaboraron un detallado inventario de sus recursos vegetales.

A pesar del cese de las labores de explotación en agosto de 1754, los vecinos de los municipios afectados aún tardaron en poder volver a hacer uso de la madera.

Ya hemos visto cómo Salvador de Medina en su escrito del 19 de septiembre de 1755 solicitó la derogación por el Rey de la Real Orden de 24 de febrero de 1753. Y que ésta le fue notificada al Marqués de Alos por el Conde de Valdeparaíso en un escrito fechado 23 de octubre de 1755:

“Con motivo de haverse cerrado la obra de la Mina de

Alcoraya, ha venido el Rey en permitir que los Pueblos de esa Jurisdición usen de las leñas de sus montes, como lo practicavan antes de la providencia que se tomó para que

183

estuviesen reservadas para el beneficio de la Mina, y de orden de S.M. lo participo a V.E. á fin de que prevenga lo comveniente a su cumplimiento”27.

Una semana más tarde, el Marqués de Alos comunicó por carta al Comisario Provincial de Marina y Minas, José Salcilla, la decisión de anular la Real Orden de 24 de febrero de 1753.