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l as profecías de Oseas y Amos

In document Las Fuertes Raíces del Evangelio (página 47-54)

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epasemos en el final de esta primera parte los acentos básicos del Plan del Guía de la Historia que conduce a la Redención de las Naciones:

↬el destierro entre las Naciones de una parte de ISRAEL, la más prolifera y bendecida;

↬su “mezcla” (Ose 7, 8) con todas ellas sin que esta parte desterrada tenga recuerdo de sus raíces israelitas (Os 2, 11; Am 9,9);

↬la predicación a las Naciones en la plenitud de

los tiempos del evangelio del Reino cuyo

fundamento es el sacrificio expiatorio del Hijo de Dios/Elohim encarnado –Jesús/Yeshua- para perdón de los pecados del pueblo desterrado por su rebeldía y de todos (Hech 10, 36;

↬ quienes recibieron/reciben la Palabra de Perdón del evangelio -un remanente santo de la “casa de Israel” gentilizada y de los gentiles- fueron/son bautizados y congregarlos en las

“iglesias de Cristo”;

y ese remanente santo será retornado al final de los tiempos a la Sión en Gloria venidera para restaurar de el reino davídico o “Tabernáculo de

David” (Am 9,11), centro del mundo venidero/athid lavo, integrado ahora por gentes de todas las naciones según leemos en

Apocalipsis 5,9:

“porque tú fuiste inmolado,

y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación”

Y también en Isaías 56, 6-7:

"Y a los hijos de los extranjeros que sigan a YaHWéH...

y abracen mi pacto... yo

los llevaré a mi santo monte...”

En donde es destacable subrayar que la creación de la nación santa de ISRAEL, de los lomos de Abraham y Sara, fue el instrumento de YaHWéH para llevar adelante Su Plan de Redención de todos los hombres luego de la amarga frustración de la experiencia de

autogobierno abortada mediante el Diluvio. El

Sacrificio expiatorio del Mesías/Mashíaj de ISRAEL y la mezcla de la simiente de Abraham con todas las Naciones abrió el camino de pertenencia a la Nación Santa para todos los hombres. Y así pasamos de ISRAEL, el pueblo levantado en las faldas del monte Sinaí, a JEZREEL/ISRAEL DE DIOS el Pueblo del Monte Sion, que es la Nación del milenio que restaurará el “Tabernáculo caído de David”.

Veamos los preanuncios del evangelio en las profecías de Oseas y Amos:

↬ el drama profético del matrimonio de Oseas

El capítulo primero de Oseas profetiza en forma de drama conyugal la excomunión/divorcio y destierro del apostata ‘Efraín’ –otro nombre para

“hijos de Israel/casa de Israel/tribus de Jacob”-

ejemplificándolo con el matrimonio de Su profeta con la prostituta Gomer (v. 2), los nombres de los hijos impuros que tendrá con ella (v. 4-9) , y el posterior rompimiento de ese matrimonio (Os 2,

2). Pero inmediatamente anuncia que seguirá a su

ex esposa prostituta al desierto y le hablará al corazón (Os 2, 14) para luego restaurarla como

esposa fiel. Este es el drama profético que cubre todo

el planteo del evangelio a las Naciones a partir de un ejemplo simple -aunque doloroso para Su profeta como lo es para Sí Mismo- . Leamos algo obre ese explicito Plan:

"La castigaré por todas las ocasiones en que quemaba incienso a las imágenes de Baal... olvidándose de mí por completo»... Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente... Al llegar ese día me llamarás “esposo mío” en vez de “baal mio” Oseas 2, 13-16

Y el próximo paso es el nuevo casamiento con la prostituta restaurada -que ejemplifica las Bodas

del Cordero-. Y se dice:

"Te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Te desposaré conmigo en fidelidad” Oseas 2, 19-20

Que resume las Palabras que nos dirá el Señor en el nuevo casamiento celestial, luego de que Sus ángeles nos recojan de los “cuatro vientos” de la tierra (Mat 24, 31), para concurrir a una ceremonia que no existen palabras que la describan por su hermosura y esplendor. Allí tomará de nuevo por Esposa a un remanente fiel de la descendencia del reino infiel de Israel(Efraín). Esto somos nosotros el pueblo cristiano: ahora Novia del Cordero pero pronto futura Esposa restaurada de YaHWéH en las

Bodas Celestiales del Cordero.

↬ el retorno de los “hijos del Dios viviente”

Y en el capítulo primero, luego de los nombres proféticos a los “hijos de prostitución”, se profetiza también el retorno de los “hijos del Dios viviente” rescatados del desierto de las Naciones que llegan a Sión –y que en Isaías 54, 1 son llamados “hijos de

"Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar... Y en el lugar donde se les

dijo: "Vosotros no sois mi pueblo" –el nombre de uno

de los hijos de Oseas con Gomer- se les dirá: “Sois hijos

del Dios viviente"(Oseas 1, 10)

Y también:

"Entonces la tierra responderá a los clamores sedientos del grano, de las vides y de los olivos. Y ellos a su vez responderán: “Jezreel”, que significa “¡Dios siembra!”. En ese tiempo yo sembraré una cosecha de israelitas y los haré crecer para mí" (Oseas 2, 22-23)

Lea de nuevo estimado lector, dice: “yo sembraré

una cosecha de israelitas y los haré crecer para mí". Se

está refiriendo a los cristianos, perdonados y restaurados por la “pura gracia” de YaHWéH (Os

14, 4), el remanente de Israel que volverá a Sion

como ISRAEL DE DIOS/JEZREEL en el athid lavo.

el Tabernáculo de David restaurado:

Y

partir del Perdón y nuevo matrimonio celestial un remanente de la descendencia del que fue

pueblo rebelde/Efraín, hoy contenido en las “iglesias de Cristo”, podrá retornar a Sión como

Esposa restaurada, santa y fiel, de YaHWéH. Y la otrora “desamparada” traerá consigo una prole de

redimidos nacidos en el destierro/desierto de las

‘sorprendida’. Porque serán tantos los que vendrán que tendrá que mover las estacas de su

tienda para contenerlos (Isa 54, 1-3). Y el Pueblo

Santo/Esposa será cubierto por un dosel de Gloria

(Isa 4, 5) que es símbolo del matrimonio entre el

Cielo y la tierra. Serán días en que YaHWéH morará en forma definitiva y presencial con Su Pueblo y atraerá las Naciones hacia sí:

“Ese día la raíz de Isaí se levantará como una señal para los pueblos; las naciones lo buscarán

y el lugar donde él viva será glorioso” Isaías 11, 9-10

Esto será la restauración del “Tabernáculo de

David” profetizada por Amos que también

menciona Jacobo en el cierre del primer concilio de Jerusalem al hablar de la evangelización de los “gentiles” (Am 9, 11; Hech 15, 16-18). Hay entonces un episodio final bienaventurado para la Historia de las Naciones en donde veremos los sazonados frutos del recio árbol/Propósito del que hablamos en el primer capítulo. Esta Sión en

Gloria venidera, morada de Dios y de Su Pueblo,

es el “reino sempiterno” prometido a Abraham y su descendencia y es llamado en los evangelios

“reino de los Cielos” o “Reino de Dios” y aún "Reino de ISRAEL" (Hech 1, 6).

Vemos en todo lo expuesto la concordancia entre las profecías Oseas y Amos y el contexto del evangelio.

Oseas es el libro más citado en el Nuevo Testamento

junto a referencias implícitas y explícitas a Isaías y

Jeremías estableciendo así una relación evidente entre

el Nuevo Pacto y las profecías sobre el retorno de un

remanente de Israel(Efraín) a la tierra de donde

fueron echados tal como son anunciadas en el AT. De modo que la predicación del evangelio no es un precioso nenúfar que solo toca con delgadas radículas el pasado de ISRAEL, sino parte de un recio

tronco que hunde sus poderosas raíces en toda la

Historia de ISRAEL y las Naciones. Es el último acto del Pulso de YaHWéH para ejecutar Su Plan de Redención para todos los hombres de buena voluntad, definido desde antes de la fundación del mundo. Los anuncios de YaHWéH son muy confiables, sin duda, para discernir el futuro.

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