• No se han encontrado resultados

Las Fuertes Raíces del Evangelio

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Las Fuertes Raíces del Evangelio"

Copied!
79
0
0

Texto completo

(1)

.-

Las

Fuertes

Raíces

del

Evangelio

Carlos Canosa/Jerusun

www.reyjusticianuestra.com

(2)

Índice

Primera parte

1) el evangelio no es un nenúfar

2) ¿Quién Guía la Historia?

3) el reino de Jeroboam II (782-745 a.C.)

4) Israel en las Naciones, la descendencia de

Abraham multiétnica

5) el juego de desobediencias de Israel y Judá

6) las profecías de Oseas y Amos

Segunda parte

7) el temor de Montesquieu

8) la Virtud imperecedera

9) en los pies de barro

10) el Reino del Dios/Elohim de Abraham,

esperanza para todos los hombres

Glosario

(3)
(4)

1

e

l evangelio no es un nenúfar

¿ES LA FE BÍBLICA relevante para interpretar la Historia? ¿Nos dice algo sobre su desenlace final? ¿Es una guía confiable para entender nuestros días? ¿Hay un Pulso secreto de Dios/Elohim –YaHWéH, el Dios de la Biblia- que mueve los hilos de los acontecimientos humanos hacia un Propósito ya establecido? ¿Hay un Designio por detrás de la conmoción internacional en que vivimos –y en la que siempre hemos vivido-?

En los países en los que el laicismo excluyente

es

cuestión de fe, es común pensar que la fe bíblica es algo que pertenece exclusivamente al recinto de lo íntimo y no impacta en el devenir de la Historia grande o pequeña de los pueblos. Es más, desde ese punto de vista, la manifestación pública de la fe

cristiana es un obstáculo para la paz y el consenso

social. Es decir, la expresión religiosa se ‘tolera’ dentro de los límites establecidos y solo dentro de ellos, y se asume que sus dogmas pertenecen al pasado y aunque a veces puedan resultar útiles, son un elemento inadecuado para entender el fluir del devenir humano a través de siglos y milenios (nota 1). Pero a pesar de este punto de vista, si observamos la

macrohistoria sin los prejuicios habítales, esto es, sin

interpretaciones que exreapolan conceptos de hoy que no se aplican al pasado, percibimos que es

(5)

precisamente el tipo de ‘Dios’ o ‘dioses’ a los que un pueblo sirve lo que desencadena todos los otros factores, inclusive los llamados ‘objetivos’. En particular, el testimonio de la acción del Dios/Elohim

de Abraham en las Historia grande de las Naciones –

que es el que nos interesa en estas líneas- explica en forma excluyente sucesos que no reconocen causas ‘objetivas’ e irrumpen sin aviso conmocionando o redefiniéndolo todo en la Historia grande. Es más, alguna de esas irrupciones de lo Alto, como la huida de Egipto de los hijos de Jacob/Israel, el cruce del mar Rojo, la destrucción portentosa del ejército de Faraón y la epopeya de la conquista de Canaán venciendo a pueblos de tecnología superior son inclasificables segun los cánones de una racionalidad ajena a lo sobrenatural. Y por eso en la historiografía convencional se opta por obviarlos o explicarlos a partir de ‘causalidades’ caprichosas. La idea de un Dios/Elohim que llama a Su Pueblo, lo Guía y le da victoria sobre pueblos mejor preparados para la guerra no entra en los cánones convencionales de interpretación histórica. Y más si la causa alegada es cumplir una Promesa hecha a un patriarca de un pueblo –Abraham- y/o juzgar una situación de pecado de pueblos que habitaban Canaán.

Y si seguimos adelante con la historia de ese pueblo afincado en manera portentosa en Canaán encontramos que allí se originó el impacto de la predicación de un Anuncio a todas las Naciones que habla de un Rey y un Reino mundial al final de la Historia. Este Anuncio se Hace en obediencia a Palabras de Alguien que fue Ajusticiado y que, según Sus seguidores, habría vuelto a la vida en

(6)

cuerpo de Gloria, subido al Cielo y antes de esto prometió regresar para instaurar Su Reino. Nada hay de ‘objetivo’ en este Anuncio que sin embargo conmovió al mundo cambiando el curso de la Historia. Y este Anuncio primero se introdujo en el seno del Imperio Romano poseedor de una enorme fuerza de coacción que inhibía a tofo lo que no le gustaba –y sin duda el Anuncio no le gustaba- y pese a esto fue vencido y transformado por esta prédica.

¡Vaya intervención en la Historia del Dios/Elohim de Abraham a partir de Su Pueblo! Y ese Anuncio –el

evangelio del Reino- pronto excedió los límites del Imperio Romano llegando a pueblos germánicos más allá de sus fronteras. Y su vitalidad fue tanta que luego de 1492, quince siglos después de su inicio, dando un enorme salto cruzó el océano hacia nuevas tierras hasta alcanzar en sucesivas oleadas el mundo entero ¿Cómo se puede explicar una Intervención tan perseverante provocadora de gigantescos cambios en la Historia por causas meramente ‘objetivas’? Y El promotor de tan colosales cambios es el Mismo Dios/Elohim que se le apareció a Abraham e hizo un Pacto con él que involucraba a su descendencia, y provocó/permitió el refugio de su nieto –Jacob/Israel- en Egipto en donde su prole creció grandemente. Y a ella luego liberó con señales y maravillas convirtiéndola en Nación Santa para Sus Propósitos e introdujo en Canaán. Y luego de la Encarnación de Su Hijo/Mashíaj de ISRAEL, y de su prédica a los judíos –el ISRAEL explicito- sopló a Sus seguidores que fueron llamados cristianos mediante Su Espíritu hasta los extremos de la tierra tal como relatamos.

(7)

Analicemos entonces ese Anuncio Extraordinario a las

Naciones que es el cerno de la fe cristiana. Este nos

habla de un Rey venidero, pero también de un Dios que se abajó y se hizo carne “y hallándose en forma de

hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil 2, 8) con el fin de

obtener redención para los pecados o rebeldías de Su Pueblo y de los hombres. Hay entonces dos perfiles coexistentes en este Anuncio:

uno que habla de un Reino mundial venidero ↬y otro que invita a una perentoria conversión

personal o arrepentimiento de las transgresiones a Su

Consejo a partir de lo cual obtenemos vida eterna. Y esta es necesaria e imprescindible para incorporaremos a ese Reino de Gloria que vendrá mas allá de este tiempo.

Y con ambos perfiles inseparables la fe cristiana impactó la Historia al punto de dividirla en a.C. y d.C, antes y después de este Anuncio. ¡Vaya si el

evangelio ha provocado un impacto profundo en la Historia! Ahora bien, según la forma más corriente

de exponer o entender la fe cristiana el evangelio -así se llama al Anuncio Extraordinario a las Naciones- fue inicialmente anunciado a los judíos, que suponemos sinónimo de israelitas pero es solo una parte de ellos, pero fue rechazada. Tempranamente se anuncia en

Deuteronomio 18, 15, que llegaría un Profeta Mayor

que Moisés y luego se revela que sería descendencia de David. Y los judíos –la tribu de David- pensaban que la opresión romana era la señal para esa nueva Intervención libertadora. Es decir, así como Moisés,

(8)

en manos de YaHWéH, fue el libertador y guía de los hijos de Jacob/Israel cuando estos huyeron de Egipto ahora la terrible opresión romana hacia evidente que había llegado la hora de que se manifestara el Libertador Mayor que Moisés de que hablaban las Escrituras. Pero la promesa había sido hecha a las doce tribus que componían ISRAEL y los judíos eran tan solo una de esas doce. Diez tribus habían ido al exilio sin que nada se supiera de ellas – por lo menos a nivel popular- y la pequeña tribu de Benjamín había sido absorbida por Judá. De modo que visiblemente de las doce solo quedaban los judíos como únicos testigos de ISRAEL y guardianes de los oráculos de YaHWéH. Y estos rechazaron y mataron al Mesías/Mashíaj de ISRAEL y aun persiguieron a Sus discípulos de lo cual se dedujo que el plan de YaHWéH para Su Pueblo había fracasado y era necesario redireccionarlo. Y así fue enviada hacia los “gentiles” la misión de los enviados del Mashíaj de

ISRAEL -los apóstoles de Cristo- dando lugar a la

fundación de la Iglesia de Cristo en las Naciones. Y fue allí entonces –siguiendo con esta interpretación revisionista del Propósito de YaHWéH en la Historia- en donde se halló un ‘nuevo’ Pueblo Santo que dejó atrás al escogido por YaHWéH en el AT, es decir, apareció un sustituto de ISRAEL en las Naciones.

Ahora bien, ¿puede ser Verdad esta interpretación revisionista del Propósito de YaHWéH con Su Pueblo? ¿puede un Dios/Elohim que se había mostrado obstinado en el cumplimiento de Su Promesa con la descendencia de Abraham, Isaac y Jacob/Israel desistir de Su Pueblo y cambiar sobre la

(9)

marcha la dirección de Su Propósito apuntando ahora en el sentido opuesto al indicado por las profecías del AT? Si aceptáramos esto como verdadero estaríamos confesando que el Dios/Elohim de ISRAEL cambió de “pueblo elegido” a pesar de haber afirmado con solemnidad que nunca lo olvidaría (Isa 43, 1; 49, 15). Y de ser así se subvertiría la credibilidad de todo el relato bíblico fundado en Su Infalibilidad y en Su Pulso firme como Guía de la Historia. Y por supuesto nada de esto es posible, ni aceptable, ni probable. Leemos por ejemplo Jeremías 31, 35-37:

“Así dice el SEÑOR,

el que da el sol para luz del día,

y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche...:

Si se apartan estas leyes

de mi presencia--declara el SEÑOR-- también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre”

YaHWéH está atado a Su Palabra porque en Él no puede haber sombra de variación (Sg 1, 17). En las

“iglesias de Cristo” frecuentemente se interpreta que

los pasajes del AT en donde se lee “Israel” deben entenderse como una referencia a la Iglesia de Cristo que al ser integrada por gentiles, es completamente ajena al pueblo del AT excepto por el hecho de reconocer por Señor y Dios al Mesías/Mashíaj de

ISRAEL ¡Pequeño detalle! Esta forma de interpretar las

Escrituras hace del evangelio un nenúfar, es decir una flor de seductora belleza –y esto efectivamente

(10)

es así- pero que flota en la superficie de aguas tranquilas extendiendo sus radículas hacia el fondo pero sin sujetarse en el. Es como si no tuviera firmes raíces, como si hubiera arrancado de la nada sin involucrarse firmemente con el pueblo del AT salvo como ambientación histórica de los preciosos oráculos de YaHWéH y el registro de relatos ejemplares de Su Poder aunque al final este no fue tanto porque fue rechazado por Su propio Pueblo. Sin embargo es de obvia necesidad y coherencia que todo el transcurrir del Pueblo/Nación separado por Dios/Elohim para ejecutar Su Propósito en las Naciones no puede desembocar en un cambio de planes de última hora. Y entonces es forzoso aceptar que exista una intima relación entre el pueblo del AT y el pueblo del Nuevo Pacto, que al evangelio lo unan fuertes raíces con la descendencia de Abraham y Jacob/Israel a la cual le fue hecha la Promesa, ya que la Iglesia de Cristo fue instituida por Quien “es la

imagen del Dios invisible…” (Col 1, 15), Su Hijo

increado que habitó en Su seno desde la eternidad hecho carne. Es decir, Jesús/Yeshua es la imagen de YaHWéH dada a los hombres. Y por tanto es forzosa una continuidad entre el Pueblo del AT y el Pueblo levantado por la predicación del evangelio y congregado en las iglesias de Cristo. Si esta no existiera habría distintos Propósitos entre el Padre y el Hijo lo que es una afirmación sacrílega.

En Isaías 54, 5 el Dios/Elohim del AT –YaHWéH- se declara “Esposo”, “Hacedor” y “Redentor” de ISRAEL:

(11)

“Porque tu esposo es tu Hacedor,

el SEÑOR de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel”

¿Exageraba el profeta Isaías cuando atribuía estas cosas a YaHWéH? Por supuesto que no y es seguro que moriría antes de negar el Amor Eterno del Dios/Elohim de Abraham por Su pueblo, ISRAEL. Y para más comprobación de la conexión existente entre el Pueblo del evangelio y el Pueblo del AT leemos en Lucas 1, 54-55 lo que María/Myriam grávida del Hijo, declara ante su prima Elizabeth, grávida de Juan el Bautista -¡vaya suma de unciones!-:

"Socorrió a Israel... acordándose

de su misericordia… para con Abraham y su descendencia para siempre"

Lo que es ratificado en Hebreos 2, 16:

“...no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la

descendencia de Abraham”

Ante estas declaraciones parece difícil no aceptar que la descendencia de Abraham se encuentre entre los seguidores de Cristo –los cristianos- ya que el Hijo de María/Myriam vino a salvar a ISRAEL y no a un pueblo ‘gentil’ y esto descarta que el evangelio pueda ser un precioso nenúfar sin raíces en la totalidad de las Escrituras y no exista una continuidad efectiva y profunda entre el Pueblo del AT y los seguidores del evangelio de Cristo.

(12)

↜∞↝

nota 1): en realidad países ‘laicos’ son solo los ‘occidentales’ ya que en los países islámicos este concepto no existe. Se puede construir una mezquita en un país occidental, pero no una iglesia cristiana en un país islámico.

(13)

2

¿Quién Guía la Historia?

D

ice Isaías 41, 4 hablando a pueblos lejanos:

"¿Quién ha realizado esta obra? ¿Quién, desde el principio,

ha ordenado el curso de la historia? Yo, el Señor, el único Dios,

el primero y el último"

Un pasaje que por partida doble nos dice que la Historia no ha estado nunca a la deriva, que Alguien

“ha ordenado el curso de la historia” y es “el primero y el último”. Y esto también se lee en Apocalipsis 22, 13: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin”. De modo que la Historia está contenida en el ámbito contenido por el Padre y el

Hijo –y el Espíritu Santo que da testimonio de ambos- es decir, transcurre hacia un Fin ya determinado aunque no lo percibamos -porque Dios/Elohim actúa y ve la Historia en una escala de tiempo diferente a la nuestra-. Él es el que le dio inicio y Él la le va llevar a un Fin y no hay forma de cambiar este final. A veces se oye hablar de ‘dioses’ o ‘espiritualidades’ que proclaman actuar en el plano

espiritual de las personas, pero el Dios/Elohim de la

Biblia, además de hacerlo verdaderamente y para bien en ese plano, actúa en la Historia de las Naciones y tiene un control firme sobre ella.

(14)

Más adelante, en Isaías 46, 9-10 se lee:

"...porque yo soy Dios... que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la

antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: ‘Mi plan permanecerá y haré todo lo que quiero’”

y en seguida se agrega:

“lo he pensado, y también lo llevaré a cabo"

El evangelio entonces tiene que encajar a la perfección en Sus Propósitos, formar parte intrínseca de Su Plan, no puede provenir de un corte o cambio de dirección debido a causas que Lo hayan tomado desprevenido. Debe ser como un árbol recio cuyo tronco emerge hacia el cielo, pero es alimentado por raíces cuya existencia se anuncian con rotundidad en su base y penetran el suelo. En un árbol así, que domina el paisaje, lo que se ve nos hace presumir la solidez de lo

que no se ve. Los primorosos dibujos celtas son una

demostración de lo que queremos decir, cuando representaban árboles visualizaban siempre sus raíces, y veremos más adelante porqué. Y ¡gloria a Dios! por ese árbol/Propósito inamovible y por sus profundas

raíces porque es un refugio seguro en días de

incertidumbre. Y los cristianos no somos un Pueblo

sustituto, sino descendencia del único ISRAEL

(15)

Sigamos una de las raíces de este árbol/Propósito, la más profunda y que mas claves nos brinda, ella desciende hasta el año 2.000 a.C. y se lee así en

Génesis 17, 1-7:

“No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Te multiplicaré en gran manera, y de ti saldrán naciones y reyes”

Estas Palabras se las dirige YaHWéH a “Abram”– nombre que cambiaría para “Abraham” que había viajado desde “Ur de los caldeos” hasta Canaán -hoy llamada “Tierra Prometida” o “Tierra Santa” o “Palestina” o, más precisamente, Sión- obedeciendo

por fe a Su llamado. Y en el momento de recibir estas

Palabras, que eran una Promesa/Pacto a la que se agregarían otros elementos, Abram tenía 99 años. Y a partir de ellas se inicia el Pulso del Guía de la Historia por instalar en la tierra un Reino de Justicia y Paz que sería corona de la Historia. Paso a paso, etapa tras etapa -todas ellas muy diferentes- traspasando centurias y milenios, a veces en apariencia más rápido y otras más despacio, pero sin perder el rumbo hacia el cumplimiento final del Propósito: el advenimiento de un

R

eino formado por la descendencia justa de Abraham que haría descender la Voluntad del Altísimo sobre los hombres.

(16)

Por ese entonces la humanidad había pasado por una experiencia dolorosa de autogobierno que colapsó bajo el peso de la violencia y sensualidad sin control que subvirtieron todo lo justo y deseable oponiéndose en forma contumaz al Consejo de Dios/Elohim. Dice Génesis 6, 5:

“Vio YaHWéH que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón solo era de continuo el mal”

Incluso algunos ángeles habían abandonado su lugar yendo lujuriosamente detrás de las “hijas de los

hombres”, engendrando gigantes (Gén 6, 4) que

aumentaron el caos. Y el resultado fue un fenomenal y grotesco desorden –ofensivo para Su Santidad– que obligó a decretar un Diluvio universal para forzar un nuevo comienzo. Del Diluvio solo se salvaron ocho personas: Noé y su esposa y sus tres hijos Sem, Jafet y Cam y sus respectivas esposas. Y de ellos se originaron todas las Naciones que comenzaron a repoblar el mundo. El desafío entonces consistía en inaugurar una nueva etapa que, respetando el libre albedrío de Sus criaturas, las guiara hacia el Reino, abierto a todos pero con un prerrequisito de santidad. Este es el antecedente de las Palabras que mencionamos y del llamamiento a Abram desde “Ur de los Caldeos” para convertirlo en instrumento de Su Propósito. ‘Abram’ quiere decir ‘padre enaltecido’ y fue cambiado para “Abraham” que significa ‘padre de una muchedumbre de gente’ y alude a ‘pueblos’, superando el ámbito meramente

(17)

familiar de la palabra ‘padre’. Y a partir de ese momento YaHWéH va a comenzar a tejer a través de siglos y milenios la trama de los eventos mundiales, produciendo algunas veces hechos portentosos y visibles y otras hechos pequeños y ocultos que Le permitirán Guiar a las Naciones en la dirección elegida dándoles la oportunidad siempre a cada hombre/individuo de participar de Su Propósito. Y por eso, en la parte final de la Promesa/Pacto, se dice: “te multiplicaré en gran manera y de ti saldrán

naciones y reyes”. O, como se lee en otra versión:

“Te haré muy, pero muy fértil, y yo haré que salgan de ti reyes y naciones enteras“

Véase entonces que no se habla aquí de una nación y de un solo linaje real para la descendencia de Abraham -que sería el instrumento de Su Propósito- sino de muchas naciones –“naciones enteras”– y muchos reyes. Y para confirmar este Pulso YaHWéH dice de Sarai/Sara, la esposa de Abram/Abraham:

“vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos nacerán de ella" (versos 15 y 16).

Y si queremos un mayor testimonio de la veracidad de estas cosas, vemos que YaHWéH hace algo que nos debería llenar de temor reverente: ¡jura por Si

(18)

“multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”

lo que marca una obstinada determinación por hacer surgir de la prole de Abraham una descendencia que cubriría toda la tierra, inabarcable por nuestra imaginación, y que incluiría a muchas naciones. Y agrega un dato no menor:

“tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos"

Y aquí aparece un elemento esencial para modelar la Historia: las naciones surgidas de la descendencia de Abraham serían triunfadoras en el campo de batalla.

Resumiendo: una prole numerosísima surgida de los

lomos de Abraham y Sara formaría numerosas naciones y reinos que serían victoriosas sobre sus enemigos. Esos

son los instrumentos –unidos a Su Misericordia– diseñados por el Guía de la Historia para mantener el Pulso hacia Su Reino.

(19)

3

e

l reino de Jeroboam II

(782-745 a.C.)

L

a Promesa/Pacto a Abram, en el año 2.000 a.C., es el comienzo efectivo del Pulso de YaHWéH en la Historia luego del fracaso del mundo prediluviano, pero las raíces directamente relacionadas con el evangelio son más cercanas: están en las profecías

pronunciadas en días del reinado de Jeroboam II (782-745 a.C.). Para ese entonces muchas cosas habían

sucedido en medio de señales poderosas de la mano de YaHWéH que relataremos brevemente: había transcurrido la vida de Abraham llena de signos proféticos, la de su hijo Isaac, y la de su nieto Jacob cuyo nombre fue cambiado a Israel luego de la lucha agónica con el Ángel de Peniel. Y con la prole de éste último –los hijos de Jacob– se había formado la nación de ISRAEL en las faldas del Sinaí cuando huía de Egipto hacia Canaán habiendo sido liberados mediante un hecho portentoso que YaHWéH recordaría siempre como sello de Su Poder: el cruce

del mar Rojo -posiblemente su brazo oriental llamado hoy ‘Golfo de Aqaba’- por tierra seca y la posterior destrucción del ejercito de Faraon tragado por el retorno de las aguas.

Y la nación de ISRAEL se organizó según la pertenencia a cada una las doce tribus, aunque recordemos que fueron trece las tribus ya que se adjudicaron dos tribus a José, uno de los doce,

(20)

lideradas respectivamente por sus hijos Efraín y Manases, en tanto que la tribu de Levi fue repartida entre todas las tribus. Y en el centro del campamento estaba el Tabernáculo de Reunión señalado con una columna de fuego por la noche en donde Moisés hablaba cara a cara con YaHWéH, y desde donde se anunciaba –entro otras cosas- la partida en cada una de las estaciones, y el rumbo. Y también desde el recibieron la Ley de YaHWéH por medio del guía y libertador Moisés, quedando así ISRAEL constituida como nación santa separada de todas las otras a fin de

redimir a todos los hombres según el Plan para la

instalación en la tierra de un Reino de Justicia y Paz al final de los tiempos.

Y luego de dudas y murmuraciones y un laberíntico trayecto por el desierto debido a su incredulidad, cuarenta años más tarde, este pueblo/nación ungido con un Propósito tan eminente entró en Canaán derrotando a todos quienes la ocupaban mucho mejor armados que los israelitas y en apariencia más poderosos. Y Josué –sucesor de Moisés- procedió entonces a repartir la tierra conquistada entre las

doce tribus. Y este pueblo así instalado en la “Tierra

Prometida” fue gobernado primero mediante jueces, intérpretes y voceros del Altísimo, y luego por reyes cuando YaHWéH accedió con dolor al pedido de Su pueblo que clamaba por una forma de gobierno similar a la de las demás naciones. E instalada la monarquía uno de los reyes –el segundo- sería sobresaliente sobre todos: David, hijo de Isaí, quien unificó a las doce tribus en un solo Reino con capital en Jerusalem, la que fuera “fortaleza de los jebuseos”.

(21)

Y aunque de un pueblo/nación con tamañas credenciales de nacimiento habría de esperarse que se mantuviera unido, ISRAEL se dividió a la muerte de Salomón, hijo y heredero de David en dos reinos. Las diez tribus que ocupaban la parte norte del territorio, vinculado a las grandes rutas de comunicación y que eran las más prósperas, se negaron a aceptar como rey al sucesor de Salomón, su hijo Roboam, que había dado muestras de muy poco tino como gobernante. Y lo que sucedió entonces nos muestra el Pulso firme del Gran Tejedor que obra según Su Propósito en forma inesperada: cuando las diez tribus formalizaron sus intenciones separatistas Roboam marchó contra ellas para someterlas nuevamente pero fue detenido por YaHWéH que le transmitió el siguiente mensaje:

"No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos ...volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo”.

1Reyes 12, 24; 2 Crónicas 11, 2-4

Y Roboam obedeció esta orden imperativa y de este modo se consolidó la partición del reino de ISRAEL, con la aquiescencia de YaHWéH, convirtiéndose el

reino unificado de David en un paradigma que nunca

sería olvidado y que desde ese entonces quedaría pendiente de restauración (Am 9, 11). La parte norte, la que se escindió, tomó el nombre de ‘reino de Israel’ y quedo formada por diez tribus lideradas por Efraín y Manasés, hijos de José, en tanto que la parte

sur tomó el nombre de ‘reino de Judá’ formado por

(22)

Estos dos reinos serían conocidos en los textos proféticos como “casa de Israel” y “casa de

Judá/David”-norte y sur- o simplemente “Israel” y “Judá” con idénticas credenciales de nacimiento

emitidas en las faldas del Sinaí.

Y esto instala una paradoja: el reino que es llamado

“reino de Israel” es el que rompe con el único ISRAEL

–ahí está la paradoja- y el que es llamado “reino de

Judá” es el que permanece fiel a YaHWéH, aunque

luego incurriría también en rebeldía. Ambos fueron llevados al exilio –por Asiria el del norte y por Babilonia el del sur- pero ‘los judíos’ mantuvieron su identidad en el destierro, en tanto que los “hijos de

Israel/casa de Israel/tribus de Jacob” –las diez tribus- se

mezclaron con las naciones de acuerdo a lo profetizado por Oseas y Amós. Y porque ‘los judíos’ mantuvieron su identidad se convertirían a su vuelta de Babilonia en la única referencia de la nación de ISRAEL. Y así “judío” e “israelita” se volvieron sinónimos ya que el paradero de las diez tribus extirpadas/excomulgadas del cuerpo de ISRAEL por causa de su idolatría y desenfreno se volvió un misterio debido a su mezcla con diversos pueblos

jafeítas perdiéndoles así el rumbo –por lo menos

públicamente- hasta descubrimientos en la Era Moderna a los que más tarde nos referiremos. Véase que YaHWéH podría haber respaldado la intención de Roboam de guardar la unidad del reino davídico pero lo impidió. Y es que Él estaba apuntando a irrumpir en todas las Naciones de la tierra con la simiente de Abraham para incluirlas en el Reino al final de los tiempos que estaría liderado por Su Mashíaj. ¡Vaya maravilloso plan!

(23)

Y así la restauración del Reino de ISRAEL -el

“Tabernáculo de David restaurado” (Am 9, 11)- se

constituyó en una marca de mesianidad que debería cumplir cualquiera que dijera ser el Mashíaj de

ISRAEL. Por eso la pregunta de los discípulos al

Resucitado:

—Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hech 1, 6)

^^^

El repaso de todos estos hechos tiene el objetivo de ubicar en contexto al reino de Jeroboam II -782-745 a.C.- y al desarrollo de las profecías mesiánicas. Desde su implantación, el ‘reino del norte’, separado de Jerusalem y de su Templo, había ‘importado’ los dioses/ídolos fenicios Baal y Astarté para sustituir el culto debido a YaHWéH. Y esto para evitar que la población sintiera falta de su amputado centro de culto nacional y se viera atraída a volver a la situación anterior a la traumática separación. Y así se estableció en el norte una contumaz apostasía unida a costumbres paganas. La ‘nueva identidad’ procurada por el reino separatista tenía entonces dos columnas:

↬la corrupción del culto de YaHWéH a favor de los dioses fenicios Baal y Astarté

(24)

↬un comercio internacional muy activo debido a su estrecha asociación con Tiro, potencia comercial de la época que llevó a este reino esos dioses.

Las rutas comerciales de Tiro –esto es, los fenicios- eran hacia el oeste cercano y lejano por mar, para lo cual poseían una gran flota. Pero en tiempos de Jeroboam II se había subordinado al ‘reino del norte’ la ciudad de Damasco a través de la cual este reino comerciaba también hacia el este, hacia mercados relacionados al legendario mercado damasquino. Por eso el reino de las diez tribus norteñas –también llamado ‘reino de Samaria’ por ser este el nombre de su capital- tenía una relación muy activa con todo el mundo, hacia el este y el oeste, especialmente en el tiempo de Jeroboam II, lo que llevo a la aparición de grandes fortunas y a la aparición de hábitos “consumistas” en su población acompañado de un modo de vida hedonista, esto es, un ocio vicioso y sin contenidos. En cuanto a riqueza algo similar había sucedido en tiempos de Salomón –también en buenas relaciones con el rey de Tiro- pero moderado por la Sabiduría del Dios/Elohim de ISRAEL. Pero el ‘reino del norte’ de Jeroboam II era un reino impío, adúltero desde el punto de vista espiritual, y en el que las grandes fortunas habían provocado exclusión y oprobio. Para completar el cuadro, los jueces eran venales y habituados al cohecho: un

abanico completo de los males de nuestros días que hoy están repartidos por todo el planeta, aunque con énfasis desigual.

(25)

Contra este lamentable estado de cosas se levantaron de parte de YaHWéH los profetas Oseas y Amós. Y pronuncian una severísima profecía: la población del norteño ‘reino de Israel’ sería desterrada entre las Naciones en castigo por su rebeldía y olvido del culto a YaHWéH y esto sería sin memoria de de sus

fiestas solemnes, esto es, de sus raíces israelitas (Os 2, 11).

Esto suponía abandonar sus ricas casas con costosos revestimientos de marfil y volver a vivir en tiendas. Y este doloroso desarraigo se cumplió efectivamente en el año 722 a.C. cuando los “hijos de Israel/casa de

Israel/tribus de Jacob” fueron vencidos y capturados

por el emperador asirio Sargón II llevándolos a un destierro del cual no volvieron hasta el día de hoy, como pueblo. Ellos eran la parte más numerosa de la nación de ISRAEL lideradas por los hijos de José, Efraín y Manasés, siendo el primero de ellos –Efraín- el primogénito legal de Jacob/Israel (Jer 31, 9) por lo cual, entre otros nombres, a las diez tribus se les llama también en la profecía tribus de Jacob –sinónimo

de ‘casa de Israel’-. Y luego del desmembramiento del

Imperio Asirio las diez tribus desterradas se fueron mezclando con pueblos jafeítas.

Ahora bien, la irrupción en las Naciones de una población cuya descendencia sería muy numerosa –un elemento de la Promesa/Pacto de YaHWéH a Abram/Abraham- y sin memoria de su pasado nacional

y religioso (Os 2, 11) pero con una carga profética que

la presuponía como protagonista de grandes transformaciones es un elemento clave para develar muchos misterios de la Historia.

(26)

Pero su retorno a Canaán/Sion, como vimos, es imprescindible para la restauración reino de ISRAEL -“Tabernáculo de David”- en tiempos mesiánicos. Más adelante volveremos a los días de Jeroboam II para analizar en detalle las profecías de Oseas y Amos de las que se deducen los fundamentos del evangelio. Antes veremos cómo impactaron estas cosas en la formación de la actual Europa.

(27)

4

I

srael en las Naciones, la

descendencia de Abraham

multiétnica

E

n Génesis 49, 22-26 se encuentra la profecía del patriarca Jacob/Israel sobre José -padre de Efraín y Manases- que comienza así:

"Ramo fructífero José,

Ramo fructífero junto a una fuente,

Cuyos vástagos se extienden sobre el muro...”

Lo que nos anuncia una descendencia vigorosa que no podría ser contenida por frontera alguna. Y en

Deuteronomio 33, 13-17 leemos la profecía de Moisés

sobre José que complementa a la de Jacob, una parte de la cual dice de esta manera:

“...y corneará a todos los pueblos hasta los extremos de la tierra. Tales son las multitudes de Efraín; tales son los millares de Manases"

en donde percibimos la zaga de uno de los elementos de la Promesa de YaHWéH a Abram/Abraham: “tu descendência se adueñará de las

puertas de sus enemigos". Y la Historia de las Naciones

no puede comprenderse en su pulso interior a partir del siglo V a.C. si no reparamos en esta irrupción en ella de los “hijos de Israel/casa de Israel/tribus de Jacob”

(28)

portadores de este potente bagaje profético -es útil leer completas las profecías de Jacob y de Moisés sobre José en los pasajes citados- sin olvidar además que serían numerosísimos.

No hay registro de poblaciones en los territorios al norte del río Danubio antes del siglo VII a.C. Estos fueron ocupados a partir del siglo V a.C. mediante

dos oleadas de pueblos provenientes de los territorios

trascaucásicos que la historiografía moderna ha llamado ‘indoeuropeos’ –nombre que es perfecto para confundir sobre el origen de estos pueblos-. Y es así que comienzan a poblarse esas vastas tierras de climas inclementes y extremos en comparación con los parajes templados y cálidos en torno al Mar Mediterráneo ocupados en ese entonces por el Imperio Romano. La primera oleada de ocupantes de esos territorios del norte del Danubio comenzó en el siglo V a.C. -como dijimos- la segunda a partir del siglo II d.C.. Dice así un libro de historia universal escrito en el año 1854, antes de que comenzaran a desdibujarse los nombres originales de los pueblos:

“Las naciones de Europa son el producto incontestable de la distribución y superposición de la última oleada de escitas... Estos se sobrepusieron a otra oleada anterior que llegó de un modo igual y del mismo país, pues que se componía de cimerios, Galos

y Celtas" (nota 1)

De modo que hubo dos oleadas de pueblos que llegaron a los territorios protoeuropeos del norte y del

(29)

centro no ocupados por el Imperio Romano: la primera fueron los pueblos llamados cimerios, la segunda los llamados escitas y ambas vinieron del mismo “país” o región, nos dice esta historia universal. Y también dice que la última oleada fue la que finalmente conformó a los pueblos y naciones de la Europa de hoy, superponiéndose a la primera.

Ahora bien, a los pueblos cimerios los romanos los llamaron “galos” (esto es: “gallos”) por su vistosidad y constante belicosidad. Pero los griegos los llamaron “keltoi” de donde se deriva “celtas”, tal vez por su prodigiosa capacidad de multiplicación (“keltoi” significa “conejos”, según algunos). De modo que “galos” y “celtas” son cimerios y son nombres/apodos para los protagonistas de la primera

oleada.

Y en cuanto a los escitas –los pueblos de la segunda

oleada posterior al siglo II DC- recibieron el nombre

de “godos” o “germanos”. De modo que “godos” y “germanos” son nombres que refieren al mismo tronco: los escitas. Entonces las naciones europeas de hoy se remontan a estos dos orígenes:

cimerios = galos/celtas

escitas = godos/germanos

Pues bien, veremos que por su vez estos dos troncos, se refieren a la descendencia desterrada de los “hijos

de Israel/casa de Israel/tribus de Jacob”. Esto es, las diez tribus que vimos penetrar en las naciones al final del

(30)

Israel’ desechado por YaHWéH debido a su contumaz idolatría y desobediencia pero sin memoria de su pasado israelita.

Para fundamentar esto, en nota al fin de este capítulo mencionamos los descubrimientos modernos que indican sin lugar a ninguna duda que los “hijos de

Israel/casa de Israel/tribus de Jacob” fueron llamados

‘hijos de Omri’ por sus captores asirios (nota 2). Y ‘Omri’ fue el rey del norteño ‘reino de Israel’ que tomó las decisiones directrices que conformaron el carácter ‘nacional’ de ese reino hasta su expulsión. Fue también quien construyó la ciudad de Samaria, su orgullosa capital, por lo cual a ese reino separatista se le llama también ‘reino de Samaria’. Y la hizo hermosa para que el pueblo recién separado no tuviera añoranzas de Jerusalem ni de su Templo. Y una de sus directrices de ‘Omri’ fue la alianza política y comercial con Tiro, continuada por su hijo Acab que, para confirmarla, se casó con la malvada Jezabel, una princesa fenicia que introdujo los dioses fenicios Baal y Astarté -un puñal en el corazón del culto a YaHWéH contra el que se levantó Elías-. Y este culto idolátrico importado se constituyo en la segunda gran directriz que conformo ese reino. Y por estas y otras el rey ‘Omri’ tomó gran relevancia internacional y su nombre se convirtió en referencia para toda la población del reino separado del norte. Y como ese reino practicaba un comercio activo con muchos países -asociado con Tiro hacia el oeste y con Damasco hacia el este- según vimos tenìa gran visibilidad internacional, mientras el “reino del sur”, o de Judá, permanecía parapetado en sí mismo y en su hirsuta geografía, siendo esta otra razón por la

(31)

que ambos reinos –el del norte y el del sur- se conocieran en las Naciones por nombres diferentes ya que muy diversas eran sus actitudes nacionales e internacionales.

Y, como decimos, ‘hijos de Omri’ vino a denominar a toda la población del norteño ’reino de Israel’ en la historia secular borrando en ese nombre toda referencia a su pasado israelita. Y de ‘hijos de Omri’ se deriva ‘khumri’, y de ahí “cimerios”. De modo que la primera oleada de pueblos que ocuparon los territorios del norte y centrales de Europa –con una variedad de nombres– eran descendencia de Israel, y por tanto de Abraham mezclados con pueblos de

origen jafeíta. Es lo que anuncia Génesis 9, 27:

“¡Engrandezca Dios a Jafet,

que habite en las tiendas de Sem!”

Y en efecto, la investigación antropológica nos dice que los llamados galos/celtas eran multiétnicos de variada conformación física.

¿Y los escitas? A estos los persas los conocían como ‘saka’, los babilonios como ‘gimirri’ y los asirios como ‘khumri’, nombre del cual ya conocemos su origen. Es decir, la segunda oleada sobre los territorios

protoeuropeos del centro y norte estaba también

compuesta por pueblos descendientes del desterrado ‘reino de Israel’ –“hijos de Israel”/”casa de Israel”/tribus

de Jacob- mezclado con pueblos jafeítas, ahora

(32)

oriente, penetrando en Persia, la India y el continente asiático hasta la China y Japón, en donde dejaron descendencia. Y, sin poder establecer exactamente como, digamos que después del siglo II se volvieron sobre las regiones en donde ya estaban los celtas/galos. Su principal apodo: ‘saka’ tiene según algunos el significado de ‘los que viven en tiendas’ (ver Oseas 12, 9) ya que ‘tienda’ en hebreo se dice “sukah”. Y aun ‘saka’ puede significar “casa de

Jacob”, nombre para los “hijos de Israel/casa de Israel/tiendas de Jacob”. De modo que tampoco hay

duda sobre el origen étnico de la segunda oleada y, a partir de sus guerras entre sí –hubo varios pueblos en cada oleada- y con el Imperio Romano se conformaron los pueblos fundacionales de la Europa sobreponiéndose en general a los galos/celtas a lo que contribuyó, andando el tiempo, la amalgama de la fe cristiana que terminarían aceptando ambos.

^^^

Veamos un poco más y descubriremos un gran secreto: los ‘godos’ –pueblos de la segunda oleada- se dividieron a su vez en ‘visigodos’ y ‘ostrogodos’ según que se hubieran establecido al oeste o al este del río Dniester. Y allí estaban cuando irrumpieron los ‘hunos’ que no pretendían ocupar territorios para establecerse de modo permanente sino que su objetivo era la conquista, el saqueo y la depredación por los métodos más crueles. Esto ocurría en el siglo a partir del 370 d.C. y conquistaron y dominaron fácilmente a los primeros pueblos que encontraron en su camino que fueron los ostrogodos. Los que venían a continuación eran los visigodos que para protegerse cruzaron el Danubio constituyéndose en

(33)

‘pueblo federado’ dentro del Imperio Romano, figura jurídica que consistía en una forma de vasallaje a cambio de protección. Y cuando los visigodos estaban ya en el interior del Imperio Romano fueron evangelizados por un misionero godo -Ulfilas- pero con la distorsión doctrinaria arriana que a pesar de su grueso error en la apreciación de la divinidad de Cristo era por lo menos una introducción en las Escrituras hebreas y textos del Nuevo Testamento. Recordemos que el Imperio Romano a partir del Edicto de Milán librado por Constantino -313- había incorporado el cristianismo y que el arrianismo era una de las disputas doctrinales más virulentas saldada en el Concilio de Nicea -325- al interior del Imperio Romano. No obstante no desapareció completamente luego de ese Concilio. Era el caso de Ulfilas y así la herejía arriana se introdujo en los

godos/germanos que la convertirían en una especie de

marca nacional. De modo que los que habían sido excomulgados de la nación de ISRAEL recibieron en su destierro entre las Naciones, la “buena

noticia/evangelio” de que su Mesías/Mashíaj de

ISRAEL se había manifestado en la tierra de sus antepasados, en una versión distorsionada, aunque posteriormente todos los pueblos germanos se convertirían al catolicismo.

Detengámonos a subrayar este hecho portentoso: el pueblo que había sido mandado al destierro en el año 722 a.C. recibía a petición del Mesías/Mashiaj de ISRAEL (Mat 10, 6; Hech 15, 14) mil años después, la Noticia o Proclama –que eso es el evangelio- de que el Rey de ISRAEL se había manifestado a los hombres. Y Ulfilas tradujo al gótico –convirtiendo a

(34)

esta lengua en un lenguaje articulado- las Escrituras hebreas. Solo Alguien poseedor de una visión global de la Historia y un dominio completo sobre ella puede planear algo tan magnífico. Recordemos que una de las señales de mesianidad era/es que el Mesías/Mashíaj debía congregar de nuevo a Sion a la parte de Su pueblo desterrada (Is 49, 6) para unir de nuevo a Judá e Israel en un solo redil (Ju 10, 6; Os 1,

11) restaurando así el “Tabernáculo de David” (Am 9, 11). La predicación del evangelio a las Naciones

fue escuchada por toda criatura porque es abierto a

todos (Gal 3, 28, Hech 10, 38) pero fue dirigido

especialmente a los desterrados mezclados en ellas. Y esta cerca en el tiempo el momento en que un

remanente santo del Israel del destierro de todos los

tiempos será retornado a Sión en forma portentosa, juntándolo a un remanente santo de Judá, para restaurar el REINO DE ISRAEL/JEZREEL por el cual preguntaron los discípulos en Hechos 1, 6.

^^^

Ahora bien, la predicación del evangelio a los

godos/germanos -escitas- no eliminó la guerra, como

no lo hizo hasta hoy. Y el pueblo visigodo que había entrado en el seno del Imperio Romano huyendo de los hunos –a los que en el año 451 ayudaría a derrotar unido a las fuerzas imperiales en la batalla

de los Campos Catalúnicos- alternaba colaboración con

rebelión por sentirse menospreciados y mal tratados por sus protectores. El Imperio por esos días estaba cruzado de intrigas y ambiciones de poder y siempre al borde de la ruptura. En este contexto fue que nació el visigodo Alarico que tendría un papel

(35)

protagónico en sucesos que conmoverían al mundo. En efecto, Alarico sería nombrado ‘rey de los visigodos’ sacudiéndose así de hecho la tutela romana. Y bajo su conducción, en el año 396, los

visigodos avanzaron sobre Grecia destruyendo todo a

su paso –incluyendo sus santuarios- y saqueando Atenas. Finalmente fueron contenidos por el general romano Estilicón y luego de negociaciones entre facciones del Imperio se decidió asentarlos en la Iliria. Pero aprovechando el estado anárquico mencionado –y la torpe ejecución de Estilicón ordenada por el niño emperador de occidente Honorio a pesar de que su padre el emperador Teodosio lo había designado antes de su muerte para protegerlo- los visigodos se levantaron nuevamente bajo el mando de Alarico contra sus protectores y esta vez fueron en busca del premio mayor: la península itálica y Roma. Y en el año 410, luego de negociaciones frustradas en las que pedían ser reconocidos y elevados de rango por las autoridades imperiales –esto es, por Honorio y su cúpula que se habían refugiado en la ciudad de Rávena- los visigodos toman y saquean la ciudad de Roma respetando únicamente los templos cristianos y el pueblo refugiado en ellos –de hecho la única autoridad efectiva en la ciudad en ese momento era la del obispo/papa Inocencio I-. Los días de la Roma imperial habían llegado así a su fin conmoviendo el mundo de entonces y algunas voces romanas señalaron que el abandono de los antiguos dioses y la conversión del Imperio Romano al cristianismo fue la razón de esta ignominia (nota 3), lo que dio lugar a que Agustín de Hipona –luego San Agustín- publicara una extensa defensa de la fe cristiana y de su papel en la Historia: “La ciudad de Dios – contra los

(36)

paganos”. Y este alegato introducía una dimensión vertical en el análisis de estos temas haciendo

aparecer parámetros nuevos que gravitarían sobre todo el milenio venidero -y algo más- forjando a Europa. Un ciclo de la Historia había terminado. Y así las tribus germánicas –denominación genérica para los germanos/godos- fueron penetrando el Imperio y jaqueándolo por fuera hasta que finalmente tomaron el Imperio Romano de occidente y el orgulloso espíritu de la ciudad que fuera el

centro del mundo durante por lo menos 500 años.

Luego de que Roma fue saqueada por los visigodos Alarico escribió:

“Desde que tomé Roma en mis manos, nadie ha vuelto a menospreciar el poder de los godos. Lo que fue el afán de conquistas y el deseo de aventuras dio grandeza a un pueblo necesitado de patria”.

Reparemos en esta última frase: “un pueblo necesitado de patria” movido por el afán de aventuras. Así se veían los llamados godos, “hijos de

Israel/casa de Israel/tribus de Jacob” en misterio. Más

tarde se establecerían en Hispania, se convertirían a la fe católica abandonando el arrianismo, y luego de una lucha tenaz contra el islamismo cruzarían los océanos soplados por YaHWéH extendiendo la fe en el Dios/Elohim de ISRAEL hasta los “confines de la tierra” a los que se refirió de muchas maneras el profeta Isaías (nota 4).

(37)

¿Por qué es ilustrativo todo este relato? Ya

señalamos una parte y agregamos este otro perfil: el Imperio Romano había perseguido y martirizado a los cristianos por desafiar la proclamada ‘divinidad’ del César y de su panteón de dioses greco-romanos. Pero, en el tiempo de Dios/Elohim, las ‘puertas de Roma’ –ya conquistada por el evangelio- fueron vencidas militarmente y antes saqueados y destruidos los templos de los dioses griegos por manos de pueblos liderados por los “hijos de

Israel/casa de Israel/tribus de Jacob” en misterio. Estos

habían irrumpido en las Naciones con una carga profética que incluía “adueñarse de las puertas de sus

enemigos”. Y así el Imperio poderoso que mandaba

en Palestina en días en que fue crucificado el Mesías/Mashíaj en Su primera manifestación como Siervo Sufriente, cayó en manos de la descendencia que irrumpió con la simiente de Abraham en las Naciones. Es imposible entonces ignorar que existe un Pulso de YaHWéH que nos acerca cada día a través de milenios, a pesar de las contradicciones que vemos y oímos todos los días, a Su Propósito final que es instalar en la tierra el Reino prometido a Abraham y su descendencia. Y cuando esto suceda, en el final de los tiempos que ya percibimos, la tierra obedecerá gozosa a la Voluntad del Altísimo (Os 2,

21; Rom 8, 19-21) y estará con nosotros YaHWéH

TSIEDKENU.

↜∞↝

nota 1) “Historia Universal” de Césare Cantú, Nemesio Fernandez - Cuesta - 1854 –.

(38)

nota 2) En el año 1846 se descubrió en la antigua ciudad asiria de Nimrod un obelisco de basalto negro. En el aparece el rey Jehu, un rey del norteño ‘reino de Israel’ que encabezó una dinastía que vino después de la de Omri -quien fue el que definió los rasgos políticos, comerciales y religiosos básicos de este reino separado de la Casa de David-. Y el rey Jehu figura trayendo tributos al emperador asirio Salmanasar III con la siguiente inscripción debajo:

"Tributo de Jehú, hijo de Omrí: recibí de él plata, oro, un cuenco de oro, un recipiente de oro, copas de oro, cubos de oro, estaño, un bastón para la mano del rey y venablos"

De modo que Salamasar llama a Jehu: “hijo de Omri”, aunque Jehu no pertenecía a la dinastía de Omri como dijimos, siendo evidente que designa con este nombre genérico a toda la población del ‘reino de Israel’.

nota 3) cien años antes de Alarico hubo otra “toma de Roma”: la protagonizada por Constantino –el llamado Cesar de las Galias– cuando derrotó a Majencio, un candidato a Cesar absolutamente impío, y se hizo con el control del Imperio Romano de occidente en la Batalla del Puente Milvio, a la entrada de Roma. Constantino era hijo de madre celta –Helena- y por lo tanto descendiente de Israel por línea materna y en su ejército había 20.000 milicianos celtas. Aunque este era considerablemente menor al de Majencio le propino una derrota catastrófica hundiéndolo en las aguas del Tiber. Poco después Constantino libraba de toda persecución a quienes habían tenido que vivir en catacumbas al proclamar el Edicto de Milán -año 313- que establecía la libertad de cultos y la restitución de los bienes confiscados. Y en años posteriores la fe cristiana fue oficializada como la religión oficial de todo el Imperio Romano unificado cambiando para siempre la Historia. Por eso quien encontró en Roma Alarico fue Inocencio I, obispo de Roma y papa y no realizo muchos

(39)

saqueos respetando a todos los que se refugiaron en los templos cristianos, y los propios templos.

nota 4) los francos habían comenzado este abandono del

arrianismo por parte de los pueblos germanos cuando el

rey Clodoveo se convirtió al catolicismo. Y los visigodos lo abandonaron con la conversión solemne de Recaredo y toda la nobleza goda en el III Concilio de Toledo -589-. En ese tiempo los visigodos ya se habían instalado definitivamente en Hispania, estableciendo la capital de su reino en Toledo. Recordemos que en esos días las contiendas doctrinales entre arrianos y católicos implicaban violencia extrema. Debido a esa violencia que convulsionaba su Imperio, Constantino había citado al Concilio de Nicea -325- ya que la paz estaba amenazada por esa contienda doctrinal,. En ese Concilio fue reivindicada la fe de los apóstoles aunque la herejía arriana pervivió en los pueblos germánicos que habían sido ‘evangelizados’ por Ulfilas que era arriano y adoptando así esta versión deturpada del cristianismo casi como un elemento de identidad nacional difícil de abandonar. Y esto complicaba la convivencia y unión del reino visigodo ya que la antigua población hispanorromana era fervientemente católica y constituía la mayoría de la población. Antes de la conversión de Recaredo su hermano Hermenegildo fue asesinado por no aceptar la eucaristía lo que nos dice que esa división violenta había llegado a la propia casa real. De modo que la conversión solemne de Recaredo –seguida de toda la nobleza visigoda- al catolicismo fue un hecho que impactó el destino de Hispania y del mundo al unificar a los godos –clase gobernante- con los hispanorromanos –los gobernados- en un solo pueblo lo que tuvo el efecto aglutinador indispensable para la posterior epopeya de la Reconquista y aun la conquista de América. Ambas cosas no hubieran sido posibles sin esa previa conversión de los godos al catolicismo.

(40)

5

e

l juego de desobediencias

de Israel y Judá

E

n el capitulo anterior analizamos brevemente la incursión en las Naciones de la parte de ISRAEL desterrada con olvido de sus raíces israelitas. Digamos algo ahora sobre la parte que ha sido hasta hoy referencia de todo el ISRAEL nacido en las faldas del Sinaí. Esta parte visible, que volvió a su tierra luego del exilio babilónico, son los judíos. Ellos han sido los celosos guardianes de los oráculos de YaHWéH (Rom 3, 2) ¡Gracias a Dios/Elohim por eso! Pero paradójicamente fueron “endurecidos” en su entendimiento para no reconocer -como pueblo- al Mesías/Mashíaj –la Palabra de Dios Elohim (Ju 1, 1)- cuando este se manifestó como Siervo Sufriente, un perfil muy diferente al del Libertador que esperaban. Y, siguiendo con la paradoja, la parte invisible o en misterio de ISRAEL, o sea, los “hijos de Israel/casa de

Israel/tribus de Jacob” desterrados en las Naciones de

los que hablamos en el capitulo anterior –que en adelante llamaremos solo “casa de Israel”-, o un

remanente escogido de ellos, tuvieron oídos abiertos

mediante el Espíritu Santo para recibir el Anuncio predicado por los enviados/apóstoles. Y aquellos que lo recibieron, fueron transformados/convertidos y bautizados se congregaron/congregan en las

“iglesias de Cristo” distribuidas por los “cuatro vientos” de la tierra, especialmente en los países de la

(41)

Naciones pero que son en su mayoría israelitas

gentilizados mezclados con diversos pueblos, el

apóstol Pablo los llama “plenitud de los gentiles”. Así leemos en Romanos 11, 25-26:

"No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismo:

el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que haya entrado

la plenitud de los gentiles. Luego todo Israel será salvo"

De modo que cuando en el inicio del evangelio de Juan se hace referencia a “los suyos” (Ju 1, 11) refiriéndose a los que le dieron la espalda al Verbo/Hijo de Dios/Elohim sabemos ahora que se refiere solo una parte de ISRAEL aunque ciertamente aquella por intermedio de la cual vendría el Mesías/Mashíaj –Leon de Judá- y por eso quizás se dice: “vino a los suyos”. Pero la paradoja a la que nos referimos es que en aquellos días fue la parte “endurecida” y el propio Jesús/Yeshua lo afirma citando a Isaías:

"Cegó los ojos de ellos y endureció su corazón,

para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón, ni se conviertan, y yo los sane".

(42)

Lo que es reiterado por Pablo en Romanos 11, 8:

"...como está escrito:

--Dios les dio espíritu insensible,

ojos que no vean y oídos que no oigan..."

¿Cómo podrían entonces aceptar la Palabra aquellos que tenían los ojos y oídos cegados por YaHWéH? Es que Dios/Elohim endurece a quien quiere y ablanda a quien Su Misericordia y Propósito indica

(Rom 9, 18). Este es otro misterio que no debemos

olvidar y forma parte de Sus recursos para encauzar la Historia, aunque nos parezca extraño. Por eso el apóstol Pablo dice a los ‘gentiles’ creyentes, dentro de los cuales él sabía que estaba la semilla de Abraham:

"No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes” Romanos 11, 25

Esto es, nos advierte a los cristianos para que no ignoremos el misterio del “endurecimiento” del pueblo judío considerándonos superiores por haber recibido y entendido la Palabra del evangelio. Este sería un proceder “arrogante” nos dice Pablo. Y debemos asimismo comprender que este tropiezo de los judíos como pueblo fue necesario, es decir, providencia divina, para que el evangelio alcanzara a la “casa de Israel” gentilizada y a los gentiles como se dice en Romanos 11, 11:

(43)

"Ahora pregunto: ¿Será que los judíos, al tropezar, cayeron por completo? ¡De ninguna manera!

Al contrario, al desobedecer los judíos, los otros han podido alcanzar

la salvación...”

¡Gracias por la desobediencia de los judíos! deberíamos

exclamar los cristianos según esta revelación. Lo cual es un llamado de alerta a las “iglesias de Cristo”. No a las de hoy en que los judíos son amados y respetados, sino de épocas de tinieblas –aunque en otros sentidos de luces- que quedaron atrás. Digámoslo de nuevo: ¡estaba dentro de los planes de

Dios/Elohim que los judíos rechazaran en principio la Palabra/Verbo de Dios/Elohim!

Y se nos dice en Romanos 11, 25-26 que cuando todo el

remanente salvo de los israelitas gentilizados junto a

los gentiles que hayan recibido la Palabra -la

"plenitud de los gentiles"- entren en el nuevo Pacto con

YaHWéH (ver Isa 59, 20-21) vendrá un Libertador de Sion para “todo Israel” y no solo la parte que estaba presente en Judea en Su primera manifestación, o solo la desterrada que recibió el evangelio. Leámoslo en esta traducción:

"... les explicaré un secreto...: parte de Israel se ha puesto terca, pero sólo hasta que se complete el número de los que no son judíos que llegue a Cristo. Y así todo Israel se salvará..."Un libertador vendrá de Sión, y quitará todo el mal de la familia de Jacob" (Palabra de Dios para Todos)

(44)

Esto es, cuando todo el remanente de los “no judíos” -la “plenitud de los gentiles”- entre en un Nuevo Pacto con YaHWéH ya que el primero fue invalidado (Jer

31, 31-32; Heb 8, 7-10) entonces se producirá un

hecho portentoso y vendrá el Libertador en tiempos de tinieblas y oscuridad y salvara a “todo Israel”– siempre se refiere a un remante de la inmensa prole de Abraham tan numerosa “como las estrellas del cielo

y las arenas de mar”, es decir incontable-. Esto está

relacionado con el Éxodo Mayor de ISRAEL que transportara primero el trigo de las iglesias de Cristo a las bodas celestiales del Cordero y luego una Sion transfigurada por Su Gloria –Sion en Gloria-. Y ese día está cercano.

^^^

Ahora bien, el apóstol Pablo, hablando a los creyentes “gentiles”, explica así magistralmente el

juego de desobediencias alternado entre “Judá” e “Israel” que YaHWéH planeó como para incluir a todas las Naciones en Su Plan Redentor:

"vosotros erais, en otro tiempo, desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros,

ellos también alcancen misericordia"

(45)

Y concluye este medular argumento de una forma sorprendente:

"Porque Dios sujetó a todos por igual a la desobediencia, con el fin de tener compasión de todos por igual"

Romanos 11, 32

De nuevo lo que señalamos antes: por se desobediencia la “casa de Israel” fue esparcida y mezclada con todas las Naciones pero por la desobediencia de los judíos nos alcanzo la Misericordia y el perdón –la Palabra del evangelio- que ahora por su vez podemos transmitir a ellos ya que experimentamos esa Misericordia y tenemos la revelación completa de YaHWéH. Y a continuación el apóstol explota en una alabanza:

¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! ¡Es realmente imposible para nosotros entender sus decisiones y sus camino

Y no es para menos. Es a partir de estas cosas que entendemos el interés de los celtas –“casa de Israel” mezclada con pueblos jafeítas, los pueblos de la

primera oleada- por dibujar árboles con sus raíces. Es

que su inconsciente colectivo como pueblo les decía que había olvidando algo . Las ramas visibles de los árboles que los cautivaban eran importantes, paro para ellos sus raíces no podían ser olvidadas. Y así lo expresaron en encantadores dibujos.

(46)

Estas raíces expuestas de los árboles son la huella de las raíces israelitas olvidadas debido a la amnesia inducida por YaHWéH en castigo por su rebeldía. Y prueban que el evangelio no es un nenúfar. Cuando el velo que le fuera impuesto a la “casa de Israel” se le quite (Isaías 25, 7) recordará su pasado y anhelará

volver a celebrar las fiestas de ISRAEL. Hoy esto está

sucediendo en algunas iglesias de Cristo pero todavía no está completamente maduro el tiempo y esos pasos balbuceantes son solo una pálida sombra de lo que sucederá en la Sión en Gloria venidera cuando el

“Tabernáculo de David” sea restaurado y se manifieste

en todo su esplendor el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL.

(47)

6

l

as profecías de Oseas y Amos

R

epasemos en el final de esta primera parte los acentos básicos del Plan del Guía de la Historia que conduce a la Redención de las Naciones:

↬el destierro entre las Naciones de una parte de ISRAEL, la más prolifera y bendecida;

↬su “mezcla” (Ose 7, 8) con todas ellas sin que esta parte desterrada tenga recuerdo de sus raíces israelitas (Os 2, 11; Am 9,9);

↬la predicación a las Naciones en la plenitud de

los tiempos del evangelio del Reino cuyo

fundamento es el sacrificio expiatorio del Hijo de Dios/Elohim encarnado –Jesús/Yeshua- para perdón de los pecados del pueblo desterrado por su rebeldía y de todos (Hech 10, 36;

↬ quienes recibieron/reciben la Palabra de Perdón del evangelio -un remanente santo de la “casa de Israel” gentilizada y de los gentiles- fueron/son bautizados y congregarlos en las

“iglesias de Cristo”;

y ese remanente santo será retornado al final de los tiempos a la Sión en Gloria venidera para restaurar de el reino davídico o “Tabernáculo de

Referencias

Documento similar

Pero antes hay que responder a una encuesta (puedes intentar saltarte este paso, a veces funciona). ¡Haz clic aquí!.. En el segundo punto, hay que seleccionar “Sección de titulaciones

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

quiero también a Liseo porque en mi alma hay lugar para amar a cuantos veo... tiene mi gusto sujeto, 320 sin que pueda la razón,.. ni mande

En estos últimos años, he tenido el privilegio, durante varias prolongadas visitas al extranjero, de hacer investigaciones sobre el teatro, y muchas veces he tenido la ocasión

que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el

Pero es6 tesis es consecuencia del regresszs de Thom por el camino de los Sistemas Dinámicos, de donde obtiene los "materiales" que le conduccn en el regressus a

Artículo 8. Las solicitudes de reconocimiento presentadas, en las que se aleguen créditos obtenidos en títulos universitarios oficiales de Graduado, para la convalidación de

Como asunto menor, puede recomendarse que los órganos de participación social autonómicos se utilicen como un excelente cam- po de experiencias para innovar en materia de cauces