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n el capítulo segundo del libro de Daniel se relata un sueño de Nabucodonosor y su interpretación por parte del profeta luego de que los sabios y astrólogos de la corte se confesaran incapaces de hacerlo. Recordemos: se trataba de una estatua en donde “lacabeza era de oro puro; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce; las piernas, de hierro; y una parte de los pies era de hierro, y la otra de barro” (ver. 32-33). Y terminaba así:
"...de un monte se desprendió una piedra... y vino a dar contra los pies... y los destrozó... la piedra que dio contra la estatua se convirtió en una gran montaña que ocupó toda la tierra.” (Daniel 2, 34 -35)
La estatua era una representación de todos los reinos de la tierra a partir de Nabucodonosor –los que gravitaron sobre ISRAEL- y la interpretación que hizo el profeta Daniel del pasaje en que la piedra golpeó los pies y la desmenuzó fue la siguiente:
"Durante el gobierno de estos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido... y durará para siempre" (Daniel 2, 44)
Esto quiere decir que el tiempo del autogobierno de las naciones -el período que cuenta la estatua- va a terminar abruptamente durante el período de los reyes que están representados por los pies. Y se nos dice que en su lugar aparecerá un Reino universal -
"una gran montaña"-.
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Ahora bien, la interpretación de cada una de las partes de esta estatua que representan distintos reinos/sistemas de gobierno es bien conocida. Y podemos afirmar que estamos hoy en el sistema de gobierno representado por los pies ya que es obvio que transitamos angustiosamente los días postreros –y por lo demás ninguna otra parte de la estatua cuadra con nuestros días y en algún lado deben de estar representados-. Y esta es la descripción que Daniel hace de este postrero sistema de gobierno:
"Su Majestad veía que los pies y los dedos de la estatua eran mitad hierro
y mitad barro cocido. El hierro y el barro,
que Su Majestad vio mezclados, significan que éste será...
medianamente fuerte y medianamente débil" Daniel 2, 41-42
Es decir, el profeta alude a una forma de gobierno en que cohabitan autoridad y sedición, estabilidad y desestabilización, fuerza y debilidad, alianzas y rupturas, legalidad y corrupción, consenso y
disenso, esperanza y desencanto, todo lo cual es una buena descripción de lo que hoy es la ‘democracia’. Este sistema se demostró fuerte como el hierro cuando enfrentó y venció a sistemas visceralmente impíos como el nazismo o el comunismo –entre otros-. Pero hoy parece minado por la debilidad y es cada día más angustioso comprobar su dificultad para cumplir con los objetivos elementales de una sociedad: seguridad, educación, salud y empleo. Por otra parte la propia definición de ‘democracia’ se ha vuelto ambigua habiendo servido tanto para denominar regímenes despóticos como gobiernos bajo los cuales existe una libertad política efectiva. De hecho Montesquieu nos advierte: "No existe
tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencias de justicia”. ¿Muy apropiado para definir
muchas democracias postizas de nuestros días verdad? Y la ‘democracia liberal’ es una doncella sujeta a abusos ignominiosos. Los mecanismos de elección están corrompidos por falsas noticias en medios alternativos, por mediciones demoscópicas sujetas a falsedad, y por dinero espurio. Todo lo cual atenta contra su propia base de sustento que es el votp.
Ahora bien, si observamos las diversas encuestas de a nivel global, veremos que la democracia está pasando ahora mismo por un agudo desencanto en muchos países para los cuales, sin embargo, no existen opciones mejores. El caso es que fuimos llevados a creer que con el sistema democrático alcanzábamos la cúspide de la concepción política, el un sistema de gobierno perfecto que se autorregula y autoperfecciona al que solo hay que darle tiempo para experimentar sus benéficos frutos. Pero la
revelación nos dice todo lo contrario: hoy estamos en
los pies, no en la cúspide. Y el sistema de gobierno
que "durara para siempre" no es la ‘democracia’ sino aquel representado por la piedra convertida en una montaña que es el monte Sión.
Hubo un rey en ISRAEL que por un tiempo fue padrón de sabiduría: Salomón, el hijo de David. Y antes de comenzar a ejercer el gobierno le hizo este pedido a YaHWéH:
“Concede...a tu siervo un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo...”
Y Dios/Elohim le respondió:
“Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni...riquezas...sino que demandaste... inteligencia para oír juicio,
voy a obrar conforme a tus palabras:
Te he dado un corazón sabio y entendido...” (1 Reyes 3, 9-12)
Y mientras se mantuvo fiel su reinado fue ejemplar uniendo prosperidad y justicia con Sabiduría de lo Alto. Luego cayó en la infidelidad y todo se desmoronó. Pero surge de la Palabra que el pilar de un sistema de gobierno modelar es la Justicia y Sabiduría que vienen de lo Alto (Mateo 6, 33).
En el Reino venidero, cuyo Gobernante será el Hijo
de David todo estará sujeto a una única Autoridad
que emanará del Monte Sión. Allí morará el Rey y Sumo Sacerdote –- junto con Su pueblo que son
“reyes y sacerdotes para siempre” (Apo 1, 6; 5, 10; 20, 4)
e implementaran Su Consejo en las Naciones. Ydel mismo modo que en la primera misión el Hijo - Jesús/Yeshua- vino como Siervo con el nombre de "Salvación de YaHWéH", ahora vendrá como Rey Salvador/Justificador y Su nombre será: YaHWéH
Justicia Nuestra/ YaHWéH TSIDKENU (Jer 23, 6)
porque nos justifico mediante Su Sacrificio expiatorio. Y porque traerá Justicia y Juicio de lo Alto a la tierra. Él es la piedra que se volvió montaña, el
Monte Sion, y morará con Su pueblo para siempre.
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De este pasaje se concluye que para Dios/Elohim – YaHWéH- todos los sistemas de gobierno humanos
tienen como cabeza a Babilonia. Y el Guía de la Historia
ordena al remanente que salga de ella: +
“Yo fui quien los dispersó por todas las naciones, pero ahora les ordeno que salgan ya de Babilonia y regresen a Jerusalém… Yo soy el Dios de Israel, y les ordeno que así lo hagan”
Zacarías 2:6
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Y este es un pedido reiterado que se escucha en las Escrituras -en Jeremías y Apocalipsis-: "salgan de
Babilonia" y significa que los justos debemos de pasar
no esperar de ellos soluciones definitivas porque no pueden darlas. Y esto se deduce de muchos otros pasajes, estar como si no estuviéramos, como invitados amables pero de gesto ausente. Nosotros esperamos a la "ciudad" que tiene cimientos celestiales (Heb 11,
10), y en este mundo ningún sistema nos representa.
Ni siquiera la democracia liberal que es el mejor de todos porque permite la predicación del evangelio sin restricciones. Vivamos en tiendas como Abraham, Isaac y Jacob –figurativamente hablando- hasta que la Ciudad celestial, que es el Reino, se manifieste. Pero seamos testigos íntegros de Dios Elohim, practicando la caridad y orando por las autoridades. Y buenos ciudadanos aunque nuestra ciudadanía no es de aquí, está en los cielos (Fil 3, 20).