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E l desafío de Jas entidades reguladoras y las bolsas de valores

Cuadro III

2. E l desafío de Jas entidades reguladoras y las bolsas de valores

La com plejidad del entorno corporativo y de m ercados va en aumento, tanto por su dim ensión y globalización, com o por la contextura de los productos asociados. El E s­ tado, por ejem plo, se ve enfrentado al problem a del volum en y especialización de sus cuerpos reguladores y personal perm anente. E sto implica considerar dos cuestiones: el costo asociado a este control, por una parte, y dónde poner la responsabilidad y el acento del control, por otra.

La sofisticación y com plejidad de los m ercados requiere que los organism os regu­ ladores cuenten con cada vez m ejores y más experim entados especialistas. R evisar el m od elo de administración de riesgo de una corporación m ediana o grande, por ejem ­ plo, no puede hacerse con profesionales que carezcan de experiencia o de las capaci­ dades adecuadas. La lim itación presupuestaria, em pero, no perm ite m antener planti­ llas num erosas y a la vez de calidad, sobre todo cuando los países em ergentes han validado m odelos que reducen el tam año y costo del aparato estatal. En el capítulo III de este libro, a cargo de D e Paula y Stanley, se discute el tam año y la indepen­ dencia de las entidades responsables del m onitoreo del m ercado de capitales en A m érica Latina.

Por lo demás, la tendencia m undial de los m ercados parece orientarse cada vez más hacia un proceso de autorregulación, en el que las em presas emisoras asum en un papel más protagónico. La regulación pública y la fiscalización deben ser m uy fuertes y concentrarse en los puntos clave de riesgo. N o obstante, si bien en los debates y es­ critos técnicos se valora en general la autorregulación, es poco lo que se está hacien­ do en esta dirección. Es indudable, sin embargo, que la calidad y extensión del con­ trol ejercido por los reguladores se intensifica notablem ente en virtud de una fiscalización que ocupa la autorregulación com o factor fundamental. U na síntesis so­ bre las ventajas y desventajas de ésta puede encontrarse en Coglianese y otros (2004). Cabe señalar que el escaso avance en materia de autorregulación es de responsa­ bilidad de todos los agentes involucrados y no solam ente del sector regulador. Si no se adoptan acciones claras y determ inantes para que los entes em isores asuman una responsabilidad proactiva en el control del gobierno corporativo, se torna muy difícil establecer un sistem a regulador que permita cumplir con los desafíos de crecim iento y transparencia de los mercados. Por tanto, el regulador debe potenciar la función de los com ités de auditoría, de tal manera que éstos asuman un papel protagónico en los temas de gobierno corporativo relativos a inform ación financiera oportuna y transpa­ rente, controles internos más confiables y un efectivo y certero sistem a de administra­ ción de riesgo.

M erced al m odelo de riesgo integrado resulta evidente que los límites de acción de las entidades reguladoras se hacen cada vez más difusos (valores, bancos, sectores productivos, utilidades públicas, m edioam bientales, entre otros). Por esto, la integra­

Go b i e r n o c o r p o r a t i v o, r e g u l a c i ó n y r o l d e l a a u d i t o r í a

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ción de estas visiones por m edio de m ecanism os efectivos se torna imperativa. El em ­ blem ático caso Enron y las carencias evidentes de las autoridades reguladoras ener­ géticas en su proceso de auge, el caso W orldCom y el discutible papel de las regu­ ladoras de telecom unicaciones, los serios problem as m edioam bientales en que se han visto envueltas diversas em presas que transan sus acciones al público, son una dem os­ tración de que los entes reguladores deben coordinarse para evitar o anticipar sinies­ tros de proporciones. D esd e este punto de vista, las entidades reguladoras de valores tienen el desafío de buscar formas de coordinación eficientes con los reguladores sec­ toriales de industrias, con el propósito de contar con su propio m odelo de adminis­ tración de riesgo y estar preparadas para prevenir, antes de que sea dem asiado tarde.4 E s necesario reconocer que la articulación entre entidades reguladoras de valores y entidades reguladoras sectoriales es una tarea m uy ardua. En la experiencia brasi­ leña, por ejem plo, se observa una coordinación insuficiente entre las propias agencias reguladoras sectoriales (Pires y G oldstein, 2001). Conviene señalar que esta coordina­ ción y prudencia en nada se contradice con el m odelo de autorregulación apuntado. Por el contrario, perm ite al regulador ser eficaz en las grandes coyunturas y traslada al privado la responsabilidad de autorregularse, dentro de los marcos establecidos.

Adem ás, en varios países en desarrollo las entidades reguladoras de los mercados de valores han asum ido, aparte de su rol fiscalizador propio, la función de generar ini­ ciativas legales sobre estos temas. K enyon (2004), al comparar las reformas del marco legal relativo al m ercado de capitales en Chile, M éxico y Brasil en el bienio 2000- 2001, com prueba que en estos tres países el ím petu principal para la reforma surgió de las agencias reguladoras del m ercado de capitales. U n a explicación puede estar en la oportunidad creada con los problem as en el m ercado de capitales, porque ha lleva­ do a incrementar las regulaciones y el personal. U n a explicación com plem entaria es que se ha desarrollado en las instituciones reguladoras un capital profesional y direc­ tivo superior de relativam ente alto nivel, de suyo escaso en m uchos de estos países.

N o obstante, en un contexto de m ercados em ergentes es necesario expandir la participación de los distintos participantes y tender a una independencia de los in te­ reses específicos de los agentes en juego. Para dinamizar este proceso es probable que el regulador deba asumir una función de catalizador en la creación y apoyo de este tipo de entes independientes y multiparticipativos. El C O S O es ciertam ente un ejem ­ plo de un ente de estas características.

C olegios profesionales e institutos de contadores-auditores y afines, entidades em ­ presariales, entidades gremiales de profesionales administradores, bolsas de valores y clasificadores de riesgo deben concurrir para desarrollar estas entidades indispensa­ bles para generar regulaciones que potencien los objetivos de transparencia de los m ercados financieros y de los gobiernos corporativos, incorporando sus propias visio­ nes, de forma de generar un enfoque más integral.

4 L a r e fe re n c ia es a to d a s las e n tid a d e s d e l tip o SEC o e q u iv a le n te s, c o n sus d istin ta s v a ria n te s (s u p e rin ­ te n d e n c ia s. c o m isio n e s y o tra s), cu y a fu n c ió n se a re g u la r los em iso res, b o lsa s y m e rc a d o s d e v a lo re s e n g en era!.

Las bolsas de valores de m ercados em ergentes son instituciones vinculadas al te­ ma de gobierno corporativo que tienen un largo cam ino por recorrer en m ateria de mejorar su transparencia y maximizar su valor. Se puede alegar que éstas son, concep­ tualm ente, los verdaderos dueños del espectáculo. Las bolsas de valores son el lugar donde concurren las em presas cuyas acciones se transan públicam ente. A éstas co­ rresponde, en consecuencia, señalar si los títulos y valores de esas em presas se pueden transar allí y cuáles son los requerim ientos m ínim os de calidad que los em isores d e­ ben cumplir.

A l revisar la historia del gobierno corporativo en Estados U nidos puede apreciar­ se la decisiva influencia tanto de la B olsa de N ueva York (n y s e) com o de la A so cia ­ ción E stadounidense de A gen tes del M ercado Bursátil ( N A S D ) , las dos bolsas más im portantes en tem as com o códigos de m ejores prácticas, m ejoram iento de gobierno corporativo, uso de los com ités de auditoría y otros. C om o regla casi generalizada, una acción decidida parece estar fuera de la agenda de las bolsas de valores de paí­ ses em ergentes, las que sólo ponen su acento en la regulación de los corredores aso­ ciados y no en la calidad de las em presas cuyos valores se transan en éstas. D e esta forma, las bolsas de valores en A m érica Latina tienen un desafío m uy destacado bajo las nuevas condiciones imperantes, y deberían ser uno de los agentes clave para que las em presas cuyas acciones se transan en bolsa generen un efectivo sistem a de auto­ rregulación que contribuya a aumentar la confianza de los inversionistas y el funcio­ nam iento eficiente del m ercado de valores.

3.

El desafío del comité de auditoría y de los