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LA ORGANIZACIÓN NEUROCOGNITIVA DEL SISTEMA BILINGÜE

G ANGLIOS BASALES : L1: G, PF.

5.5.2.3. L A HIPÓTESIS DEL SISTEMA TRIPARTITO

Según la hipótesis del sistema tripartito (Paradis, 1981), las unidades que son idénticas en ambas lenguas se representarían en un único sustrato nervioso común, mientras que las que son exclusivas de cada lengua poseerían una representación cerebral separada. Se sigue de esta hipótesis que ciertos pares de lenguas (p. ej., el español y el inglés) presentarían un alto grado de solapa- miento microanatómico, ya que podrían compartir múltiples representacio- nes fonológicas (p. ej., el fonema /m/), grafémicas (la imagen de cualquier letra común a ambos alfabetos), léxico-gramaticales (p. ej., la restricción mor- fotáctica de que las marcas de plural siempre ocurren en posición final), y semánticas (p. ej., los conceptos MAMÍFERO y CUADRÚPEDO y los perceptos MAU- LLIDO y PELAJE, asociados con las representaciones lexémicas gato y cat).

Por supuesto, el grado de solapamiento entre los mismos estratos de cada sistema lingüístico (p. ej., el subsistema léxico-gramatical de la L1 y el de la L2) dependería del par de lenguas que maneje cada sujeto. Como regla general, a mayor grado de proximidad tipológica entre las lenguas, mayor posibilidad de solapamiento (p. ej., habría más solapamiento léxico-gramati- cal entre el español y el francés que entre el español y el japonés). He aquí una de las principales diferencias entre esta hipótesis y la del sistema dual, cuya arquitectura requiere un altísimo grado de redundancia en las representacio- nes lingüísticas.

La hipótesis del sistema tripartito predice que si se lesionan o inhiben ciertos circuitos cerebrales, deberían observarse déficits similares tanto en la L1 como en la L2, mientras que la destrucción o inhibición de otras partes del tejido neural debería provocar déficits selectivos en sólo una de ellas. La evi- dencia obtenida mediante la técnica de estimulación cortical (Penfield y Ro- berts, 1959) parecería confirmar esta predicción. Ojemann y Whitaker (1978) estudiaron la organización del sistema lingüístico en dos pacientes bilingües. Uno de ellos era un adulto de 37 años que sólo habló holandés hasta sus 25, cuando se mudó a Estados Unidos y aprendió inglés. Los investigadores le presentaron dibujos de 45 objetos y le solicitaron que los nombrara primero en una lengua y luego en la otra, al mismo tiempo que iban aplicando peque- ños choques eléctricos mediante electrodos en áreas predefinidas de la corteza. Bajo la estimulación de ciertas áreas del lóbulo frontal y de la circunvolución temporal superior, el paciente era capaz de nombrar los dibujos sólo en una de sus lenguas. Sin embargo, al inhibirse ciertos circuitos circundantes al área de Broca y en el lóbulo parietal inferior, el paciente presentaba déficits en ambos idiomas.

Una réplica del estudio citado, realizada por Rapport et al. (1983), arrojó resultados similares. Uno de los pacientes estudiados era un profesor de mate- máticas, hablante nativo de cantonés, que se valía del inglés como lengua do- minante. La estimulación de un sitio determinado dentro del área de Wernic- ke consistentemente provocaba una incapacidad total para nombrar imágenes en inglés, pero no así en cantonés. El mismo patrón de selectividad también se registró en otras zonas de la corteza. Es interesante mencionar que este patrón general de solapamiento parcial entre lenguas junto con áreas de representa- ción diferencial también se manifiesta en bilingües que manejan lenguajes de señas (Haglund et al., 1993).

Lucas et al. (2004) aplicaron pequeños choques eléctricos en áreas pre- definidas de la corteza de 25 bilingües, para luego pedirles que nombraran una serie de dibujos en una y otra lengua. La estimulación de ciertas áreas impedía la producción de los sustantivos en cuestión sólo en la L1, mientras que en otras áreas sólo se inhibía la producción de la L2. La estimulación de otros sitios corticales producía déficits en ambas lenguas. En términos genera- les, las zonas exclusivas de la L2 se concentraban en el lóbulo temporal, mien- tras que las áreas exclusivas de la L1 y las zonas comunes se distribuían a través de toda el área perisilviana. La Figura 5.5, adaptada de la figura original de Lucas et al. (2004) por Ibrahim (2009: 9), grafica las áreas críticas activadas por cada lengua.

Figura 5.5. Zonas de activación registradas en el estudio de Lucas et al. (2004). Los sitios dominados por la L1 se muestran en gris, los de la L2 en negro, y los comunes en blanco.

A primera vista, podría creerse que estos datos confirman la hipótesis del siste- ma tripartito. Sin embargo, no puede saberse si la aplicación de los electrodos inhibió sólo las neuronas dedicadas al procesamiento de representaciones en la L1 o en la L2. Es muy probable que la inhibición de un circuito se haga extensiva a otros a nivel microanatómico, y que el primero procese una repre- sentación de la L1 y el segundo una de la L2. De hecho, lo que se inhibe en este tipo de experimentos son áreas definidas de la corteza, y no circuitos mi- croanatómicos específicos.

Por lo demás, la hipótesis del modelo tripartito no es consistente con la evidencia arrojada por los patrones de restitución no paralela. Si las represen- taciones compartidas por ambas lenguas de hecho se procesan por un sistema común, ¿por qué los pacientes que manifiestan restitución selectiva tienen acceso a ellas en una lengua pero no en la otra? Paradis (2009: 179. Trad. mía) lo pone en estos términos: «[s]i los rasgos comunes a ambas lenguas se repre- sentaran sólo una vez, en un sistema compartido, el modelo sería incompati- ble con los patrones de restitución no paralela. Se debería explicar por qué los rasgos del sistema común sí están disponibles cuando se habla una lengua, pero no cuando se habla la otra». Una lesión en un área común debería afectar siempre de igual modo a la L1 y a la L2, pero la evidencia clínica y experimen- tal demuestra que muchas veces esto no es así. En resumidas cuentas, la hipó- tesis del sistema tripartito tampoco es consistente con todos los datos disponi- bles.