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Conocer como ha evolucionado la agricultura de la comarca a lo largo de la historia es conocer como ha sido la comarca hasta nuestros días y comprobar en cuanto difería el estado técnico de esta actividad a medidos del s. XX. Para cumplir este objetivo, nos planteamos algunas cuestiones:. ¿Cuáles han sido los productos fundamentales que se han cultivado?, ¿quiénes eran los propietarios a lo largo de la historia?, ¿cómo influía esa propiedad en la agricultura?, ¿qué productividad existía?, ¿cómo se consideraba entonces la calidad de las tierras?, ¿había alguna relación entre la calidad de la tierra y el cultivo al que se dedicaba?, ¿cuáles eran las rentas de los agricultores?. ¿qué técnicas agrarias se han utilizado a lo largo de la historia?, ¿cómo influyeron las desamortizaciones del s. XIX en la agricultura?.

4.1.- La agricultura en la Alcarria. Del s. XIV al XIX.

La agricultura ha sido la principal fuente económica de la comarca. Sus continuos ciclos de buenas / malas cosechan han marcado la evolución demográfica y los períodos de prosperidad y los de hambre que se han alternado a lo largo de los siglos. La agricultura extensiva alcarreña se ha mantenido con técnicas agrarias arcaicas que han evolucionado muy poco. Se basaba en una abundante mano de obra jornalera y barata, practicando grandes rotaciones y períodos de descanso para la tierra.. La revolución llegó en torno a 1960, cuando las primeras innovaciones de la agricultura científica llegaron a la comarca. Se introdujeron nuevos cultivos y se abandonaron otros, cambiando las técnicas de cultivo. Fue una verdadera revolución que transformó esa agricultura secular en una agricultura moderna, pero de secano, con bajos rendimientos.

4.2.- Siglos XIV al XVII

El principal cultivo ha sido el cerealista, el alimento básico de la población y de la ganadería de labor. El alfoz de Huete era un importante productor de trigo y se le consideraba “granero de la tierra de Cuenca”. Este cereal ya ocupaba en el s. XIV entre el 40% y 64% de la superficie cultivada. Otros cereales eran centeno, avena, escaña y cebada, los dos últimos destinados al alimento del ganado. La vid ocupaba amplios espacios a ambos lados de la sierra de Bascuñana y producía vino suficiente para el abastecimiento propio El olivar ocupaba zonas de pendiente que no superaban los 1000 m. de altitud, sobre todo al norte de Huete.

El regadío era escaso y se limitaba a los huertos que había en torno a los pueblos. En el caso de Huete se regaba el 78% (SÁNCHEZ BENITO, 1994). El sistema de cultivo es año y vez, alternando los distintos cereales con las leguminosas. Para la tracción se utilizaban yuntas de mulas.

Al principio, después del proceso repoblador, los campesinos eran dueños de pequeñas explotaciones en el sur y al norte de la comarca. Los contratos de compraventa que tenía como titulares a los campesinos eran muy escasos63, mientras que eran mayoría las personas de la ciudad que compraban

tierras en los pueblos (SANCHEZ BENITO, 1994). Muchos se veían obligados a vender sus explotaciones forzados por las malas cosechas, lo que fue aprovechado por la nobleza para adquirir propiedades a precios bajos, como es el caso de los Gómez Carrillo Huete. De esta forma se constituyen señoríos de titularidad noble. La Iglesia tenía grandes propiedades. Eran titulares los Cabildos de Cuenca y Huete y los grandes monasterios, como los Mercedarios o las monjas Benedictinas de Huete. En cambio, las parroquias rurales apenas tenían alguna parcela para mantenimiento del culto.

Si la situación en el s. XVI no fue buena para los campesinos en el s. XVII, todavía iba a empeorar más. La agricultura estaba estancada, sin innovaciones técnicas, ni inversiones de capital, se mantenían los antiguos útiles de labranza. Se llegaron a roturar algunas dehesas y aparecieron con fuerza cereales pobres de invierno, como el centeno. Era una agricultura extensiva de

bajos rendimientos, con escasos márgenes de beneficios, agravada en los años de malas cosechas, frecuentes en el s. XVII. La situación de los campesinos era desesperada porque estaban sujetos a diversas cargas impositivas que muchas veces les obligaba a emigrar. Las autoridades permitieron la mayor roturación de tierras, lo que aumentó la superficie de baja calidad. La productividad era de 4 por 1 en el caso del trigo y cercano al 5 por 1 en la cebada, lo que hacía que los campesinos tuviesen dificultades incluso para guardar semilla con la que sembrar al año siguiente64.. Este círculo vicioso se ajustaba cada vez más y eso explica la crisis de la agricultura en este siglo. Ante esta situación, fueron muchos los campesinos de la comarca los que optaron por abandonar sus tierras y marcharse a la ciudad.

4.3.- La agricultura en el s. XVIII

En el s. XVIII la agricultura es de subsistencia y proporcionaba escasos recursos para la supervivencia de la población en sus tierras.

"los pueblos padecen bastante miseria, y en muchos de ellos, a excepción de dos o tres vecinos acomodados, los demás desde agosto en que pagan reconocía este hecho constante en toda la historia: sus deudas se ven en la precisión de buscar fiado por grano para su sementera y sustento" 65.

Como las tierras de cultivo eran de mala calidad y las técnicas de cultivo muy atrasadas, se dejaba a las tierras largos períodos de descanso. (tierras llecas). Si a estas tierras añadimos las dehesas y las tierras destinadas a pastos, resulta que el porcentaje de terreno cultivado en la comarca en el s. XVIII era de un 64.4%, superior a las que se cultivaban en Castilla (55.9%)66..

63 GARCÍA DE CORTAZAR, J.A. La Sociedad Rural en la España Medieval. Madrid. 1988. 64 SORIA Y VERA, M. Tratado de justificación y convivencia de la tasa de pan. (1627). 65 CORREO MERCANTIL DE ESPAÑA Y EN INDIAS, Número de 18 de Marzo de 1793, . 66 DONEZAR DÍAZ DE ULZURRUM, J.M. Riqueza y propiedad en la Castilla del Antiguo

Otro aspecto importante de que se ocupan las Respuestas Generales es la

calidad del terreno. Estas tierras se consideraban de poca calidad. Las tierras de

primera calidad tan solo suponían el 6% del total. Estas tierras están regadas y se concentran las hortalizas. Las tierras de segunda ocupan la cuarta parte de esta superficie. Estas tierras acogen cereal y, en pocos municipios había también viñedo en estas tierras. Las tierras de tercera o peor calidad son las más abundantes (69.8%). Estas tierras precisaban de larguísimos descansos. En estas tierras se cultivaban cereales de menos necesidades (avena y escaña), viñedo y olivar, lo que ratifica la condición de marginalidad de este cultivo.

La producción de la Alcarria en el s. XVIII era de cereal (trigo, cebada, centeno, avena y escaña), azafrán, cáñamo, cañamones, hortalizas, garbanzos, judías, vino, carne, lana, cera y miel. Entre las frutas destacaban las cerezas, manzanas, peras, ciruelas, nueces, almendras, melones, fresas y membrillo. El cereal era el que más superficie ocupaba, más del 80% del suelo agrícola, incluso en algunos términos municipales supera el 90%. Dentro del cereal, el trigo era el más importante y se le hacía rotar con leguminosas o con cebada o centeno, cereales con menos necesidades. El trigo y las hortalizas ocupan las mejores tierras. La avena y la escaña estaban en tierras de baja calidad. El olivar, del que no teníamos constancia en el s. XVI, lo vemos en expansión en el s. XVIII67, lo que

demuestra la importancia de este cultivo. Ocupaba tierras de segunda y tercera calidad. El cultivo estaba presente en todos los municipios, pues eran productores de aceite a nivel doméstico. El viñedo era poco importante, pues sus rendimientos son escasos. En pocos municipios este cultivo sobrepasa el 10% de su superficie cultivada 68, pero existía en todos los municipios por formar parte de la diera

alimentaria de sus gentes.

Como en siglos anteriores, los rendimientos eran muy bajos en la comarca, no sólo en la Alcarria, sino en toda España (GESTEIRO ARAUJO, 1990). Cuando se multiplicaba por cuatro lo sembrado el año era bueno y cuando se multiplicaba por seis el año era extraordinario (VICENS VIVES, 1967). Otros autores situaban el umbral de rentabilidad solo si se multiplicaba por cuatro lo sembrado

67 GESTEIRO ARAUJO, M. Geografía agraria en la Mancha Baja. (Cuenca). Tesis Doctoral sin

En tierras de primera calidad y con regadío se podían recoger 7 almudes. Si era en secano y se le dejaba a la tierra un año de descanso, se podían recoger 5 almudes. Si las tierras eran de segunda o tercera calidad se recogían 4 y 3 almudes respectivamente, resultados semejantes a los del centeno. Los resultados de la cebada eran superiores: 6 almudes en tierras de primera calidad y 5 si fuera de segunda. La avena y la escaña se cultivaban en tierras de tercera y daban una producción de 4 almudes. Las rastrojeras eran también una fuente de ingresos para los agricultores, pues eran alimento para el ganado. Además de abonar el terreno, recibían una renta por parte de los ganaderos de 3.000 reales anuales.

La productividad del olivar era baja, ya que ocupaba las peores tierras. Cada fanega, que en la Alcarria la constituían entre 20 y 30 pies, producía entre 2 y 3 almudes de aceituna en tierras de tercera. Si nos referimos al viñedo, consideraremos cada parcela compuesta por unas 300 cepas. En este caso, si las tierras eran de primera calidad, producían poco menos de 10 arrobas de vino. Si las tierras eran de segunda, la productividad era la mitad.

Las rentas de los agricultores dependían del precio de los productos. De entre los cereales, el más caro era el trigo, que está en torno a los 18 reales por fanega, sobre todo al Sur de la comarca, algo más caro que al Norte. La cebada se paga a la mitad, entre 7 y 9 reales. El precio del centeno oscila entre loa 9 y los 12 reales, siendo la media 10. La avena y la escaña se pagan entre 3.5 y 5 reales. El aceite y el vino tienen bajos precios. El precio de la arroba de aceite oscila entre 7 y 15 reales. Mucho más barata es la arroba de vino, entre 4 y 5 reales.

El gran problema de la agricultura del s. XVIII son las técnicas de cultivo, muy poco evolucionadas a lo largo de los siglos. Los aperos son arados romanos, azadas (huertos), hoces y trillos. El tiro correspondía a mulas, caballos, pollinos y bueyes, dependiendo del nivel económico de los propietarios. Los bueyes, tradicional tiro de la agricultura castellana, acaba siendo sustituido por los citados animales, que tienen más movilidad y son más útiles, sobre todo, en parcelas

68 ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS: Respuestas Generales. Respuestas de los diferentes

pequeñas. Los sistemas de cultivo eran los tradicionales año y vez, tres hojas y rotación de cultivos. Para el abonado de las tierras se utilizaba el estiércol y la ceniza. Ésta se obtenía por la quema de rastrojos o del mismo estiércol. La basura se fermentaba en pudrideros antes de poder ser utilizada para la agricultura. El traslado del estiércol era un problema. Por ello se utilizaba, sobre todo, en los huertos, mientras que las explotaciones que quedan más lejos eran abonados desplazando hasta allí los ganados.

4.4.- La agricultura del s. XIX

El trigo continuaba siendo la base de la producción de la comarca y se cultivaban sus diferentes variedades. La cebada era también importante. El centeno se cultivaba, pero ya no se destinaba al consumo humano, sino al animal. La avena y la escaña se mantenían en tierras de inferior calidad. Para la alternancia de cultivos encontramos las legumbres (garbanzo y judías). La guija se compatibilizaba con los cereales y se utilizaba también como abono. En toda la comarca se cultivaba la patata, ya que su producción era fácil y sus desperdicios se usaban para alimentar animales de corral. La vid y el olivo seguían produciéndose, si bien seguían ocupando las peores tierras. Estos cultivos cumplían, además de su actividad económica, una indudable ecológica, ya que sujetaban la tierra evitando la erosión. Si en el s. XVIII vimos que todos los municipios eran deficitarios en aceite y vino, algunos de ellos lo exportan en el s. XIX. La miel ya era entonces un producto apreciado, como sigue siendo69. Los cultivos eran los mismos que hemos visto a lo largo de la historia. Como novedad en el s. XIX podemos ver el fuerte incremento de la vid, el olivar y la miel, sobre todo al norte de la comarca.

La calificación que hace MADOZ del espacio agrario de la comarca, corresponde con el que se hacía un siglo antes. El terreno se define como pobre para la agricultura. En el norte el espacio es montuoso, con afloramientos rocosos y poco apto para la agricultura, mientras al sur, hay algunos fondos de valle que son fértiles, lo que supone que las condiciones de vida de estos

69 MADOZ, P. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico. Castilla La Mancha. Vol. I y II.

campesinos del Sur eran mejores. Los salarios que se pagan en la comarca oscilan entre 3 y 4 reales en Priego y entre 4 y 5 en Huete (MADOZ).

La agricultura se mantenía con el tradicional estancamiento. TORRES MENA escribía

“aran como araron sus padres y abuelos. No entienden de diferencias de arados, ni de la distinta manera que debe darse cada reja. Arando mal y con tres rejas solamente, quedan ya satisfechos de que son los mejores labradores del mundo. En el método de dar los surcos no hay arte y queda, por lo general, al arbitrio del mozo que guía las mulas. Tampoco atienden a reservar cada labrador un pedazo de tierra para hacer prado: no conocen el beneficio que les resultaría de tener estos prados bien zanjados todo alrededor y sembrada esta zanja de espinos para defensa del pasto”

(TORRES MENA).

4.4.1.- La desamortización de Mendizabal

En el segundo tercio del s. XIX se produjo el hecho más importante de la agricultura española en esta centuria, pues incidió directamente en la propiedad de la tierra. En la Alcarria la tierra estaba relativamente repartida, pero la ley del ministro Mendizábal publicada el 29 de Julio de 1837 anunciaba que los bienes raíces de, rentas, derechos y acciones de comunidades e institutos religiosos eran declarados de “propiedad nacional” y serán declarados en venta.

El resultado fue que la propiedad cambió de manos, pero no aumentó el número de propietarios, ya que los bienes eclesiásticos fueron comprados por grandes propietarios o labradores acomodados, quedándose al margen los pequeños agricultores y los braceros que no tenían medios económicos para pujar en la pública subasta Los más perjudicados fueron los campesinos que perdieron esas tierras que hasta entonces tenían en usufructo

La Iglesia derramó excomuniones sobre los promotores de esta ley, hasta que el nuevo gobierno suspendió la venta el 8 de marzo de 1844 y la Iglesia recuperó todos aquellos bienes que todavía no habían sido vendidos 3 de Abril

de 1845, si bien el proceso se reanudó con el nuevo triunfo de los liberales y la promulgación de la ley general de desamortización de 1 de mayo de 1855 que no solamente afectaba a los bienes eclesiásticos, sino los del estado, las Universidades, de Propios, de Beneficencia y de Instrucción Pública. La reforma perjudicó, de nuevo, a los más pobres, como lo demuestran las sublevaciones de jornaleros y Labradores, como la de Loja de 1861.

Ordenes masculinas

En Huete, los Dominicos aportaron 196.8 Has. de tierras de labor, la huerta, viñedos, un olivar y una casa de labor, los Benitos134 y los Mercedarios, 174ha., todas ellas situadas en municipios al sur de la comarca. Al norte, los carmelitas de Valdeolivas aportaron 6.4 ha de labor y 669 pies de olivar, todo ello en el mismo municipio. Otras órdenes masculinas de Cuenca tenían tierras en la comarca que también les fueron expropiadas, como los Mercedarios o los Antonianos de Cuenca o los Agustinos de Salmerón. 70

Ordenes femeninas

La aportación de las órdenes femeninas fue mayor que las masculinas en nuestra comarca. Las órdenes femeninas ubicadas en Huete aportaron también grandes extensiones al proceso de Mendizabal. Así, las Franciscanas aportaron 924.05 y las Justinianas 336.37 ha., todas ellas distribuidas en municipios del sur de la comarca, Las también Franciscanas de Priego tenían fincas d gran tamaño en municipios del norte y también las perdieron, hasta un total de 623.37 ha. También había conventos de fuera de la comarca que tenían posesiones en la misma que también perdieron, como fueron los conventos de cuenca de Justinianas, Benitas, Franciscanas, Carmelitas descalzas y Bernardas, las Dominicas de Uclés, las Franciscanas de Alcocer (Guadalajara) o las Agustinas de Salamanca. En el Cuadro 1 podemos ver las tierras expropiadas a los conventos de la comarca

70 GONZÁLEZ MARZO, Felix: La desamortización de la tierra eclesiástica en la provincia

Orden (Varones) Población Labor Huertas Viñedo Olivar Benitos Huete 134.18 --- --- --- Carmelitas Valdeolivas 640 --- --- 669 Dominicos Huete 196.8 1.28 5080 790 Mercedarios Huete 174.08 --- --- --- TOTAL DESAMORTIZADO 511.46 1.28 5080 1459

Orden (Mujeres) Población Labor Huertas Viñedo Olivar

Franciscanas Huete 924.05 10.05 --- ---

Franciscanas Priego 623.37 3.20 --- ---

Justinianas Huete 336.37 10.40 --- ---

TOTAL DESAMORTIZADO 1883.79 23.65 --- ---

Las tierras de Labor y las huertas vienen expresadas en hectáreas y el viñedo y el olivar en unidades.

Cuadro 1.- Volumen de tierra expropiada a las comunidades regulares en la comarca

FUENTE: GONZÁLEZ MARZO, F, La desamortización de la tierra eclesiástica en la provincia de Cuenca. Excma. Diputación1985.

Clero secular

El cabildo catedralicio era el más rico y, por ello, fue el que más sufrió el proceso desamortizador, En nuestra comarca tenía dos pequeños labrantíos, en La Peraleja (10.56 ha.) y en Villanueva de Guadamejud (11.84 ha.) que le fueron expropiadas. Otro órgano catedralicio, la catedral de Sey, tenía en Horcajada de la Torre 107.2 ha que se desamortizaron.

Todas las parroquias y fábricas parroquiales fueron generales, pero siempre extensiones menores que oscilan entre 1.44 ha. que aportó Villarejo de la Peñuela a 161.92 ha, 3610 vides y 49 olivos en Villaconejos de Trabaque. En el cuadro 2 podemos ver la superficie expropiada a diferentes órdenes u organismos eclesiásticos en los diferentes pueblos de la comarca. Huete (597.4

ha), Canalejas del Arroyo (488.6 ha.) y Cañaveras (421.1 ha) fueron los términos en los que se desamortizó más tierra de labor. En el extremo contrario, Priego (3.2 ha) y Villarejo de la Peñuela (4.3). En total, en la Alcarria cambiaron de dueño en estaprimera etapa desam,portizadora 7143.1 ha. de labor, 4297 pies de olivar y 20803 de viñedo

Municipio Extension Olivar Viñedo Municipio Extensión Olivar Viñedo

Albalate Nog. 118.1 ---- ---- Albendea 134.4 ---- ----

Alcantud 151.4 ---- ---- Alcázar Rey 361.4 ---- ----

Bólliga 101.3 ---- ---- Bonilla 160.7 82 ----

Canalejas 488.6 ---- ---- Cañaveras 421.1 ---- ----

Caracena 32.3 ---- ---- Caracenilla 40.1 ---- ----

Carrascosa C 447.9 ---- ---- Castejón 170.8 367 1360

Castillejo R. 73.3 235 1900 Castillo Alb 26.5 ---- 800

Cuevas Vel. 17.8 ---- ---- Culebras 135.0 ---- ----

Garcinarro 287.4 790 5080 Gascueña 52.5 381 ----

Horcajada 151.3 ---- ---- Huete 597.4 ---- ----

Jabalera 241.6 ---- ---- Loranca C. 130.8 ---- ----

Mazarulleque 15.7 ---- ---- Moncalvillo 47.4 ---- ----

Olmedilla C. 356.3 ---- ---- Peraleja 128.6 ---- ----

Pineda Gig. 33.9 ---- ---- Priego 3.2 ---- ----

Salmeroncillo 63.9 ---- ---- S.Pedro Pal. 19.5 ---- ----

Torralba 103.7 ---- ---- Torrejoncillo 229.2 16 500

Valdecol.Arr. 38.3 ---- ---- Valdeolivas 85.5 1183 ----

Valpar. Abajo 246.1 ---- ---- Valp. Arriba 151.8 ---- ----

Vellisca 222.7 ---- ---- La Ventosa 405.1 370 1900

Municipio Extension Olivar Viñedo Municipio Extensión Olivar Viñedo

Villar Aguila 143.1 ---- ---- V.Domingo Gª ---- ---- 1525

Villar. Maestre

39.8 ---- 1920 Villarejo So 89.4

Villarejo Pe. 4.3 ---- 600

EXTENSIÓN OLIVAR VIÑEDO

ALCARRIA 7143.1 4297 20803

.Cuadro 2.- Volumen de tierras expropiadas a la Iglesia en la desamortización de Mendizabal

FUENTE: GONZÁLEZ MARZO, F, La desamortización de la tierra eclesiástica en la provincia de Cuenca. Excma. Diputación1985.

Los compradores

La mayoría de los compradores de tierra eclesiástica en la comarca fueron labradores acomodados, políticos y especuladores. Los primeros compraron tierras en su mismo municipio y solían ocupar puestos relevantes en la política local, como en el caso de Joaquín Marquina, alcalde de Priego, que compró la huerta cercada del convento de las monjas del Rosal y 66.56 Has. de tierra de labor en Bólliga o el de Ambrosio Rua, alcalde de Olmedilla del Campo,