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La Caballería, símbolo fundamental de transformación

In document Metaética y Psicología Social (página 85-89)

Vamos a considerar este acápite a la manera junguiana y su obra cardinal: “Símbolos de Transformación”.

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Ya explicamos que existen varios niveles de significación cuya lectura sólo puede apercibirse situándose en distintos planos significativos.

Al margen de las significaciones culturales que hacen del caballo una herramienta táctica usado en el pasado por su potencia y capacidad de empuje, el símbolo primordial que bulle en el inconsciente colectivo nos muestra lo “caballo” como una matriz virtual que permite transitar los espacios de significación más oblicuos sólo accesibles a Estados Alterados de Conciencia. Dicho de otra manera, de nada sirve buscar Estados Alterados de Conciencia si no poseemos la capacidad de transitar por los mundos de significación que nos permiten vislumbrar dichos estados.

Vamos profundizando aún más; la potencia racial permite actualizar ciertas matrices extremas del designio arquetípico que opera en niveles inferiores de energía, es decir, en planos de significación horizontales y continuos, y por lo tanto accesibles.

Lo “caballo” es una condición energética de la psike o alma susceptible de ser generada por la matriz virtual que existe en un plano superior o más sutil que nosotros llamamos inconsciente colectivo. Sólo esa condición energética nos permitiría transitar las oblicuidades significativas, que un desnivel de energía tornaría imposible transitar.

El caballo es la herramienta del caballero, para ser caballero hay que DOMINAR al caballo. El caballo es el Alma como estructura energética, y el jinete armado caballero, el Yo espiritual o rasgo egoico vinculado con la Gracia de la Infinitud de un A-mor que es fidelidad, es decir, un Estado Mayor Absoluto de Ser y Estar.

Este es el código de caballería más excelso y fidedigno que ha llegado hasta nosotros y contiene los siete preceptos más importantes de todo Estado de Derecho: 1. Servir a la Dama del Lago. 2. Abandonar por propia voluntad el

mundo de la ilusión. 3. Defender el feudo que te haya sido confiado. 4. Proteger a los indefensos y defender la verdad. 5. Enfrentarse siempre a los enemigos de la virtud y el orden. 6. No retirarse jamás del combate hasta haber derrotado al enemigo. 7. No traicionar jamás la confianza de un amigo o aliado.

Bien que se mire, estamos ante un verdadero nacionalismo, nacionalismo PURO.

Recordemos que un caballero lucha por la dama que siempre esta en una torre; como lugar elevado, la torre representa la primera construcción sémica y axiológica que el caballero debe construir para ganar ALTURA. Diremos que es un “enamoramiento” de tipo iniciático. Es por eso que a veces el caballo se representa alado, transitando hacia una centralidad figurada o signada con un cuerno espiralado.

No debemos olvidar que la contraparte simbólica del caballo es el “asno”, o “burro”, o “jumento”; Y aquí podemos resaltar algunos aspectos muy

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significativos referidos a la función guerrera y a la función sacerdotal. La casta guerrera siempre estará signada con lo “ecuestre”, la casta sacerdotal, al contrario, refleja una transformación álmica que se ajusta a la matriz virtual del “asno”; Represión de la libido hacia una monosexualidad representada en lo hibrido, lo estéril, no hay que argumentar demasiado al respecto, el vehículo del sacerdote es el alma modelada en la matriz virtual de lo “j-umento”. Es por eso que J-esús, el “mesías”, hace visible su naturaleza sacerdotal al entrar montado en un “asno”23; El Cristo, al contrario del “mesías”, NO ES DE

NATURALEZA SACERDOTAL, SINO GUERRERA, pues su vehículo de transito es un caballo.

Ahora hagamos una última inducción. Para transitar los espacios de significación oblicuos que permitirán al caballero alcanzar el centro de originalidad o principio de generación, debe modelar su psike a la forma de la matriz virtual de lo “caballo”; Notemos que la psike del hombre común no es ecuestre, es mular, fundamentalmente híbrida, y la hibrides jamás participara del principio de generación pues es totalmente ESTERIL. Es decir, una psike que refleja los desajustes energéticos en sus esferas psicológicas.

La energía psíquica o libido, circula senoidalmente, y produce el fenómeno espiral, de irresistible fuerza centrifugadora; podríamos asimilarla en lo psíquico a la “obsesión maniática” o desborde de sentido que jala al centro de gravedad o sí mismo. Sólo por esto los “locos” son representados con espirales en los ojos. Por ello la PAREJA es un símbolo de transformación que puede ser conducente hacía estados alterados de conciencia que permitan la aproximación a la centralidad egoica, siempre y cuando se note el sí mismo no como centro, sino como reflejo del principio de originación.

Para alcanzar la gloria, es decir, a la dama, el caballero debe vencer a un dragón. Lo “dragón” es una matriz virtual latente en el inconsciente colectivo, que puede generar una inercia energética que envuelve al sí mismo, otorgando centralidad al reflejo del principio de generación potencializándolo. En lenguaje psicológico, podemos asimilar el dragón a un severo trauma afectivo que potencia el esquema de sí mismo, consiente o inconscientemente, desplazando la cardinalidad hacia los sujetos psicológicos.

Lo “dragón” puede provocar el escurrimiento del símbolo de origen, quedando cerrado o cortado todo acceso al principio de originación. Dicho de otra manera, sólo se puede acceder al principio de generación a través del símbolo del origen. Es por eso que el “caballero” de estos tiempos actuales debe prepararse para oponerse al llamado “Dragón de Sodoma”; esta matriz virtual genera una homosexualización como paso intermedio hacía una monosexualidad. Diremos al respecto que en lenguaje psicológico, estamos hablando de traumas neuróticos de irresistible potencia, sólo susceptibles de vivenciarse y superarse a través de la iniciación caballeresca. El “Dragón de Sodoma” ha sido activado en el inconsciente planetario, y determina muchos de los hechos culturales que realiza el sujeto colectivo en occidente: los matrimonios “gays”, aceptación gradual del “género” homosexual, sistemas

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Haciendo un rápido análisis semiológico, la palabra “As-No” delata la naturaleza sacerdotal, ya que “As” es una sinonimia de lo guerrero excelso, y la palabra “as-no” niega ese principio.

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legales que proponen la aceptación y la tolerancia pasiva ante el fenómeno homosexual, etc.

En estos contextos hay que recomendar el estudio de obras cardinales de transformación que pueden propiciar la mutación psicológica hacía en sentido caballeresco: “El Misterio de Belicena Villca” de Nimrod de Rosario, “La Corte de Lucifer” de Otto Rahn, “El-Ella” de Miguel Serrano, “El tesoro Cátaro” de Gerad De Sede, “Veganismo …La Muralla de los Invisibles”, todas ellas más o menos modernas; sin embargo la tradición iniciática proviene del “Perzifal” de Wolfran Von Eshenbach, “La Divina Comedia” de Dante, “Los Poemas del Mío Cid”, “Don Quijote” y “La Iliada”, que son libros indispensables para todo aspirante a la caballería andante y mística pues en ellas, como diría Gustavo Brondino, están incrustadas Runas Eternas.

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CAPÍTULO SÉPTIMO.

META-CONCEPTOS.

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