Los símbolos y el inconsciente son muy importantes, y como ya tenemos noción del por qué alrededor de ellos se diseñan las estrategia psicosociales, comprobaremos que en la mayoría de los países, los Estados no operan estas variables, y si lo hacen, es con total falta de responsabilidad, esto último es lo más común, y se ha venido a denominar “propaganda política”, una sarta de mentiras bien urdidas y elaboradas, y que sirven para imponer dogmas, paradigmas, entidades, avaladas por tal o cual corriente política, antropológica, filosófica, a fuerza de repetición.
Cuando hablamos de psicología social, solo podemos referirnos a la funcionalidad del sujeto colectivo macrocósmico, y la importancia que reviste la emergencia de los símbolos arquetípicos en la conciencia macrocósmica. Recordemos lo que dijimos de la conciencia de un individuo al tratar sobre los ámbitos psicológicos: “Las estructuras psíquicas están representadas por la esfera “Afectiva o Emocional” y la esfera “Racional”. La esfera afectiva es IRRACIONAL y sus contenidos sémicos activan el sistema endócrino. El centro de la racionalidad esta vinculado a la memoria arquetípica o CEREBRO, y es conceptual. El centro afectivo esta vinculado al CORAZÓN. En ambas esferas hay contenidos estructurados, pues ambas son continentes con capacidad de almacenaje memórico, y conforman la Estructura Cultural.
Enlazando estas estructuras psíquicas emocional y racional se encuentra el
centro de la personalidad, una memoria que almacena recuerdos
conscientes y que por eso mismo se llama ESFERA DE CONCIENCIA. En esta esfera esta el centro referencial psicológico del Sí Mismo.”
Ahora hagamos el planteamiento de una pregunta esencial: ¿Cuál es la esfera de conciencia de un sujeto colectivo? ; Antes de contestar, aclaremos la analogía. La conciencia individual, aquella memoria dinámica cuya funcionalidad es percibida como el centro de la personalidad que existe como sujeto individual y responde al mundo externo en el día a día, es el resultado de la acumulación de significados reales o aparentes que el individuo logra capitalizar a través de su fuerza volitiva, encargada de propiciar la emergencia de los símbolos desde la esfera de sombra o inconsciente. Es decir, con fuerza volitiva construimos la personalidad que se manifiesta en la esfera de luz o realidad habitual, el estado de “vigilia”.
Ahora estamos en condiciones de responder a la pregunta, pues la esfera de luz de un sujeto colectivo es el COLECTIVO CULTURAL, o personalidad social de un gregario. Podríamos llamarlo, culturalmente claro, “idiosincrasia”.
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Como afirmamos al explicar la estructura de la psique colectiva, “es el mundo cultural, donde se expresan los paradigmas relevantes que hacen a la conciencia del sujeto colectivo. Podemos llamarlo el mundo de las culturas exteriores que están en distintos niveles de entelequialidad. Es la realidad habitual de un sujeto colectivo. Como estructura multidimensional opera como Aspecto Conciencia Tiempo”.
Volvamos al sujeto individual, si la personalidad de un individuo reprime gran parte de los contenidos in-con-scientes, el resultado será escasa con-ciencia. Y si esta conciencia no ha tornado consientes vínculos significativos traumáticos que hacen a conductas viciosas, las psicopatías resultantes delinearán y determinarán el acto moral: rencor, atavismo, chauvinismo, hipocresía, maledicencia, mitomanía, jactancia, soberbia, etc.; Una visión macro, nos permitirá constatar que un gregario con manifestaciones psicológicas comunes, generara una cultura o esfera de luz colectiva con rasgos generalizados. Veamos: en líneas generales todo el mundo occidental comparte una cultura semejante. Los estándares de globalización del comercio, la economía, la política y la moral, son ahora más o menos comunes en occidente. Y ya hemos hablado en otros capítulos, del problema que representa la cultura “democrática” a la hora de reintegrar, no solo al casi disuelto Estado Nacional, sino también al individuo que es parte del mismo. Esta corriente comercial globalizadora que engulle indefectiblemente a todo el planeta, marca las pautas CULTURALES, a las cuales debe ceñirse todo sujeto colectivo, y organismos multilaterales como la ONU, la OMC y sus filiales, la banca internacional, y una élite plutócrata de 6000 individuos, manejan las variables psicosociales a través de gigantescas corporaciones comerciales y mediáticas. Resaltemos que la cultura esta referida al gregarismo. Imaginemos un cardumen de peces, todos responden como un sujeto colectivo.
Ante este panorama tan desalentador, es prioritario desarrollar estrategias encaminadas a neutralizar los efectos diluyentes de la corriente sistémica tan orientada hacía un materialismo abyecto. Y para esto debemos recurrir al arsenal simbólico y afectar el inconsciente del sujeto colectivo en primera instancia.
El repositorio más grande de símbolos es, justamente, el inconsciente colectivo, porqué así como los símbolos de la esfera de sombra del sujeto individual se transmiten hereditariamente, hecho que ha permitido a la moderna psicología reconocer la facultad de anamnesia, el inconsciente colectivo es la base de datos, el supercontinente memórico de contenidos mnémicos, de un colectivo social, es decir, de un sujeto microcósmico; se denomina más propiamente potencia racial.
Por lo tanto, se puede promover una estrategia psicosocial de alcance colectivo que remueva desde lo más profundo de la esfera de sombra o inconsciente, los símbolos “olvidados”, “relegados”, por la cultura y su moral teleológica, finalista, que conduce a las sociedades hacia la disolución, el consumismo, la negación, el materialismo, el conformismo, la corrupción moral, la cultura del Ícono, el éxito mundano, el apetito de bienes materiales, la deserción a través del universo, la debilidad física y mental, la inercia volitiva, la falta de identidad
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nacional y de conciencia política, el despliegue de sociopatías, la lucha de clases, el racismo biologisista, el nihilismo, la anarquía, la predisposición a todo tipo de entropía, enfermedad, hipocondría, la drogadicción legal e ilegal, el hedonismo incontinente, en fin, la muerte en el lindero del ser nada y seguir un camino de dolor para llegar a ningún lado, abismo ontológico, nulidad axiológica. “Del polvo fuiste tomado y al polvo volverás.”
En este contexto metafísico, absolutamente subjetivo, accionar el recuerdo ancestral, único repositorio de los valores-símbolos, ya que como bien dice Don
Salvador Borrego Escalante, “los valores no son bienes materiales, sino
potencias metafísicas capaces de encausar todas las realidades tangibles”; y que difundidos mediante estrategias comunicacionales de largo aliento en pos de hallar a los individuos que canalicen mejor estas significaciones, reflejaría una manifestación en concreto, que causaría un impacto social desproporcionado, más grande que una revolución, pues INSPIRARÍA en el gregario la necesidad del IMPERIO, de “Imperium”, imperar, dominar, mandar; ¿Dónde?, pues en nuestros sujetos psicológicos, nuestro animismo descarriado, y conducirnos a la excelencia humana, destrozando significativamente la propaganda del sistema y su cultura anti-imperialista, de tolerancia pasiva, servil, de los pobres de espíritu, del rebaño teledirigido, siempre temeroso e impotente.
Como LOS VERDADEROS IMPERIOS están en el pasado, debemos regresar, en un viaje interior, a ese pasado, en búsqueda de los símbolos capaces de neutralizar toda esta frustración nacional promovida por la globalización, tendencia sinárquica (de Sinarquía, gobierno sin mérito, sin ariete, sin arista, sin aristocracia).
Debemos afirmar que un verdadero padre no pone alimañas en medio de sus hijos como juguetes educativos, ya que estos podrían morir. Y que un verdadero Pater, de ahí nuestros cognatos castellanos Patria, Patriota, es metaético, es decir, un hombre o mujer que IMPERA sobre sus ámbitos psicológicos, y que por lo mismo tiene la capacidad de anteponer su POLIS, su Nación, a su persona, del griego “personae”, que quiere decir “a través de lo que pasa el sonido”, o máscara, sinonimia de “alter ego”, lo que se cree que es, pero no se es, es decir la estructura psicológica racional y emocional.
Así que todos esos “socialistas” comunistoides, fagocitados por la propaganda de la cuarta internacional y el paradigma revolucionario, pueden ir a contarle a su abuelita que “anteponen el bien común a sus intereses personales”; pues están hablando sin real significación, mintiéndose a ellos mismos, y a toda su comunidad.