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EL MARCO BIOGRÁFICO EUROPEO DE ROBERT SCHUMAN Y EL MARCO ANALÍTICO DEL PROBLEMA

2 ROBERT SCHUMAN FRENTE AL PROBLEMA DE EUROPA.

2.1 LOS PROBLEMAS FRANCO-ALEMANES.

2.1.1 La Centralidad del problema franco-alemán.

Robert Schuman afirma con frecuencia tras la Segunda Guerra Mundial: “el problema Alemán es el problema de Europa”.265 Argumenta que “Alemania está situada en el corazón de Europa”, y por lo tanto “el problema alemán está en el centro del problema europeo”.266

La influencia determinante del hecho alemán lleva a Robert Schuman a la convicción que el ajuste definitivo del problema alemán puede y debe ser considerado: ésta es la opción fundamental de la posguerra. Si bien Alemania ha capitulado sin condición y está completamente ocupada y desfigurada a merced de los aliados, Schuman percibe que a pesar de ello Alemania continúa existiendo con su masa compacta de sesenta y cinco millones de habitantes agrupados en el centro de Europa; piensa que la derrota no ha abatido sus energías ni disminuido sus cualidades de trabajo, de inteligencia y de disciplina. Por esta razón, Schuman no ve necesaria la política del aislamiento, de mantenerla bajo presión, de infligirle un régimen de restricciones impuestas de fuera conforme al procedimiento poco alentador del Tratado de Versalles. Esto supondría “retomar los antiguos errores”. Las consecuencias de repetir esta vez una práctica antigua conduciría a la exclusión de Alemania de un acuerdo

265 SCHUMAN, R. Discurso pronunciado en calidad de Ministro de Asuntos Exteriores, Presidente de la

delegación francesa, ante la Asamblea General de Naciones Unidas. 16 de noviembre de 1951. Año Político 1951-Anexos. P. 672

266 SCHUMAN, R. Discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en calidad de Ministro de

Asuntos Exteriores de Francia en sesión plenaria de la cuarta sesión ordinaria. 23 de septiembre de 1949. Archivos Departamentales de Moselle, Saint-Julien-les-Metz. Sección 34.J. 21

libremente discutido, habría sido ponerla en el camino de otras constelaciones políticas formadas sin Francia y finalmente contra ella; habría sido una separación de los aliados occidentales, una liberación a los temibles riesgos del aislamiento en una Europa desunida.

Mientras la política mundial de posguerra se fija en el acercamiento de las naciones, en vista de reconciliarlas y de inaugurar una paz constructiva, Schuman se cuestiona cómo se podría practicar una política contraria precisamente en el continente donde han surgido todas las grandes guerras del pasado. Se muestra dispuesto a liquidar para siempre lo que considera un “foco de incendio”.267

Alemania constituye una gran preocupación en estas circunstancias y Bernard Clappier, director de gabinete de Robert Schuman durante su etapa de ministro de Asuntos Exteriores, nos aporta un testimonio valioso: su primer encuentro con el ministro francés fue el 12 de agosto de 1949, y dos días después se resolvían las primeras elecciones en la Alemania Federal. En este encuentro Schuman comparte con él sus pensamientos sobre este acontecimiento: “¿qué saldrá de las urnas? ¿Qué tipo de posguerra podremos construir juntos? El famoso “problema alemán”, ¿encontrará una respuesta en un acercamiento europeo? ¿Y cuál?”.268

Todas estas preguntas asaltan a Schuman al abordar lo que él mismo consideraba una dura responsabilidad. Siendo consciente de esta tarea dirá a Bernard Clappier: “Sería inconcebible que él, un lorenés, un hombre de las fronteras del Este, no destacara en su paso por el Quai d´Orsay por una gran iniciativa en el orden del ajuste de las relaciones franco-alemanas”. 269

Clappier manifiesta que, tras su llegada al Quai d´Orsay, Schuman comprendió bien que Francia debía proponer una política alemana positiva, de otro modo ésta sería aislada. Schuman no había sido favorable en aquel

267 SCHUMAN, R. “L´Europe, solution du problème franco-allemand”. Artículo publicado en Independant de l´Aube el 22 de enero de 1954. Archivos de la Maison Robert Schuman, Scy-Chazelles.

Sección R.S. 40

268 COLLOWALD ( P.), OSSWALD ( J.P.), OLSZAK (N.), (...) Robert Schuman. Artisan de l´Europe.

Ed. Coprur. Estrasburgo, 2000.

momento a las recomendaciones de Londres previendo la creación de la RFA. Hubiera preferido que la soberanía alemana no fuera restablecida más que en un cuadro europeo ya definido. Y habría preferido también una simple confederación alemana a una RFA relativamente centralizada, pero supo adaptarse inmediatamente. 270

Schuman temía siempre una recaída nacionalista si Alemania no era poderosamente encuadrada, posición por otra parte idéntica a la del canciller Adenauer. A éste también le diría públicamente “siempre habrá un problema alemán”.271

Bernard Clappier reconoce que “resolver el problema alemán” era el gran objetivo del político. Tal meta fue compartida por tres ministros de asuntos exteriores reunidos en Washington a mitad de septiembre de 1949: Dean Acheson (Estados Unidos), Ernest Bevin (Reino Unido) y Robert Schuman (Francia). Clappier, que estuvo presente en esta citada reunión, afirma que la misma obedecía exclusivamente a esta cuestión.

Schuman deseaba una Alemania democrática pero mostraba signos de prudencia y valoraba que la llegada de la democracia es una cuestión difícil en general, sobre todo para un país que la había practicado escasamente hasta aquel momento. Para Schuman el verdadero peligro no era el alemán sino “Alemania”. Entendía que en la medida que Alemania desencadena la nostalgia de su unidad, se convierte en una peligro para la paz del mundo. Una vez satisfecho el deseo de la unidad, nuevas pretensiones le obsesionan: “Alemania se convence fácilmente que la Providencia le ha reservado misiones privilegiadas (...). Es la idea de tal derecho, la convicción de una vocación preestablecida, el sentimiento de su superioridad en la relación con las otras naciones que ha conducido a Alemania a las recientes catástrofes”.272

La gran preocupación de Schuman radica en cómo evitar que Alemania pueda convertirse de nuevo en un peligro internacional: cómo hacer para que acepte ser un socio pacífico en vez de continuar siendo una amenaza más o

270 ELDIN, G. (...) L´Europe de Robert Schuman. Mondes Contemporains. Presses de l´Université de

Paris- Sorbonne. Septiembre de 2001. P. 31

271 ROCHEFORT, R. Robert Schuman. Les Editions du Cerf. Paris, 1968. P. 233-236 272 SCHUMAN, R. Pour l´Europe. Les Éditions Nagel, S.A. Bruselas, 2005. P. 73

menos latente. De este modo se interpela: ¿Escucharemos decir algún día cercano que Alemania ha puesto el orden en nuestro continente desamparado?.273

En 1948, en calidad de presidente del Consejo, Schuman apoya todavía ciertas tesis duras definidas en 1945 por el general De Gaulle. En marzo-abril de 1948 recuerda que apoya una ocupación prolongada del Ruhr y que es necesario hacer todo lo posible para “evitar la unidad alemana”. Desea que Alemania sea dotada de un gobierno federal. Un poder centralizado le parecía muy peligroso; esto significaba para Alemania la tentación y para sus vecinos una permanente y progresiva amenaza de revancha en primer lugar y de imperialismo belicista después. A su entender existían “varias Alemanias que habría que haber dejado liberarse, organizarse en Estados autónomos”.274

En 1950 la “crisis franco-alemana” se agrava de nuevo debido a la política que había sido inaugurada por los tres Aliados occidentales en junio de 1948. Estos hechos confirman el análisis de Schuman: aunque se aplicaba una política nueva, los métodos seguían siendo antiguos: se hacían concesiones importantes y muy amplias, bien intencionadas pero siempre regateadas con aspereza. Concesiones que los vencedores reticentes y desconfiados, se dejaban arrancar por una nación que había sido vencida y que se encontraba humillada. Schuman percibía que a pesar de la situación de debilidad esta nación tenía cada vez más la conciencia de su fuerza renaciente. Así expresaba que “la rehabilitación moral no iba de la mano con la restitución progresiva de las libertades políticas”.275

Existía además otros asuntos que debían superarse como la cuestión del Sarre, una cuestión espinosa que la diplomacia francesa arrastraría todavía durante años.

En el otoño de 1949 Schuman se decepciona rápidamente por la política de la R.F.A. El canciller Adenauer alimenta una crisis franco-alemana que

273 SCHUMAN, R. Pour l´Europe. Les Editions Nagel, S.A. Bruselas, 2005. Pág. Pág. 74 274 POIDEVIN, R. Robert Schuman. Politiques Chrétiens. Ed. Beauchesne, Paris, 1988. P. 75 275 POIDEVIN, R. Op. Cit. P. 180

Lección de introducción a la cátedra Robert Schuman en el Colegio Europeo de Brujas, el 22 de octubre de 1953: “Explication de la crise franco-allemande du début de 1950”, Robert Schuman.

durará cerca de seis meses. Adenauer reclamaba dos puntos: uno la cuestión del Sarre del que exigía la incorporación a la R.F.A; el otro, la autoridad internacional del Ruhr que no debería ser el punto de partida de un amplio control internacional de las producciones mineras y siderúrgicas occidentales. Schuman se esfuerza en llegar a un acuerdo realizando varios viajes a Bonn, a Mayence y a Berlín en enero de 1950. El tono aumenta entre marzo y abril de 1950, y Schuman favorece la apertura de las negociaciones entre Francia y el Sarre. Estas negociaciones dan lugar a las convenciones del 3 de marzo de 1950, reforzando el gobierno del Sarre y la solidaridad entre París y Sarrebrük. Este acuerdo provoca auténtico furor en la R.F.A. y hace que Adenauer multiplique críticas y amenazas: en abril reclama la revisión de los acuerdos de Petersberg sobre el status de Alemania y el fin de los controles de los aliados.

Schuman deja la puerta abierta del todo a negociaciones futuras, pero considera que los alemanes, con prisa por olvidar el pasado, manifiestan impaciencia y mal humor, sin tener en cuenta la necesidad de una evolución psicológica en todos los pueblos que han sufrido bajo el yugo de Hitler.

2.1.1.a Cómo Afrontar la política de posguerra.

Si valoramos el periodo comprendido entre 1870 a 1948 podemos apreciar que el problema de la política extranjera de Francia ha sido el de sus relaciones con Alemania: en este periodo de setenta años se suceden tres invasiones, tres ocupaciones. Robert Schuman pertenece a esta generación de hombres que ha vivido las tres guerras en carne propia por experiencia personal o familiar.

Excluyendo los periodos de guerra, diversos incidentes discontinuos reaniman periódicamente la tensión existente entre Francia y Alemania. Las alianzas concluidas de una parte y de otra no contribuyen en nada al apaciguamiento de los espíritus ni a calmar las inquietudes de Francia. Schuman considera a este respecto que la paz no puede establecerse de

forma duradera sobre las ruinas de la guerra, debe construirse sobre ejes vivos y sanos. La reconciliación es importante pero no suficiente. Esta reconciliación corre el riesgo según Schuman “de ser precaria y superficial si no está anclada en una cooperación libre, al servicio de obras de paz, en un clima de confianza renaciente y en un sentimiento de solidaridad”.276

Para Schuman el error ha sido creer que los vencedores podrían consolidar su victoria y la paz por los únicos medios de su poder y gracias al debilitamiento de sus adversarios. En el mismo sentido considera que ha tenido que ser necesario que las naciones europeas pasaran por la cruel experiencia de dos guerras mundiales sucesivas para comprender que se dirigen hacia una decadencia irremediable.

Schuman está convencido que la paz concluida al día siguiente de la primera guerra mundial -y para la cual parlamentarios loreneses y alsacianos no fueron consultados- no es sino una paz negativa. No se pueden repetir en esta ocasión los mismos errores; tomando palabras de Jean Laloy, expresa que se le ha negado todo a los alemanes cuando se les podía haber ofrecido algo y se les ha dado todo cuando habría que habérselo rechazado.

En 1945 piensa que se podía estar tentado de confinarse en la vía de la coacción. Se pregunta si no se debía en tales condiciones captar la ocasión de rehacer una Alemania nueva, de otorgarle una estructura que previniera contra el restablecimiento de una potencia excesiva y amenazante. Schuman recuerda que las constituciones otorgadas y las instituciones elaboradas en los despachos enemigos nunca han llegado a permanecer. Analiza que tras la Segunda Guerra Mundial se ha propuesto una división de Alemania con la prohibición de reconstituir un Imperio o alguna autoridad central y recuerda el fracaso de los ajustes que han sido intentados en 1871 y en 1919.

Recuerda que en el pasado se intentó estabilizar situaciones políticas en ciertas regiones de Europa mediante tratados de paz multilaterales. Cita como

276 SCHUMAN, R. Discurso en Nueva York. 30 de septiembre de 1949. Archivos Departamentales de

ejemplos cercanos a los Países Bajos en 1815, o los Balcanes que sufrieron numerosos asaltos durante el siglo XIX y que han sido objeto de conferencias europeas; destaca que han existido tentativas para poner de acuerdo a los estados sucesores que habían compuesto la antigua monarquía austro- húngara. Pero a pesar de todo este esfuerzo cree que se ha ido de desengaño en desengaño porque se ha omitido conceder a estas pseudo-ententes otro estatus jurídico más o menos artificial, una tarea común y una esperanza nueva capaces de hacer olvidar los conflictos pasados. La valoración de las consecuencias de estas políticas de posguerra le conduce a afirmarse en que esta vez “deberá buscar de común acuerdo una paz que no sea solamente una liquidación de la guerra sino una construcción de futuro”. 277