Hemos señalado que de las funciones que el museo está llamado a desempeñar, la que tal vez revista mayor importancia en los tiempos actuales es la exposición. Con la exposición se pretende una comunicación, una proyección cultural hacia un receptor que se encuentre capacitado para captar el mensaje.
En este sentido Verhaar y Han definen la exposición como un medio de
comunicación que se dirige a un vasto público con el fin de informar, transmitir ideas y emociones relacionados con los testimonios materiales del hombre y de
su entorno mediante métodos esencialmente visuales y dimensionales178.
Es necesario precisar que el concepto de comunicación que utilizamos cuando hablamos del museo como centro de comunicación cultural no viene referido a la comunicación como proyección al exterior del museo (dar a conocer el museo). Este es el punto de vista o sentido que estudia Mateos
Rusillo179. Nosotros nos referiremos con el término comunicación a la
interactuación entre los sujetos que intervienen en el proceso semiótico (emisor- receptor).
La exposición presupone las otras funciones internas del museo (adquisición, conservación, catalogación, investigación, etc.) ya que previamente ha existido una selección de obras de acuerdo con el mensaje que se pretende transmitir.
El comisario, especialista en la materia, parte de una investigación. El hecho de hacer una retrospectiva de un pintor, de hacer una exposición de un pintor en una época determinada, de hacer una exposición de diversos autores pertenecientes a un mismo movimiento vanguardista o hacerla de diferentes pintores para ver como a lo largo de la historia se ha tratado de diferente forma
178 VERHAAR, J. y HAN, M. (1989): Project Model Exhibitions. Amsterdam, Amsterdamse
Hogeschool voor Kunsten.
179
MATEOS RUSILLO, S.M. (2012): Manual de comunicación para museos y atractivos patrimoniales. Gijón, Trea, págs. 18-36.
ese tema no es una cuestión banal, ya que condiciona el mensaje que se pretende transmitir al público.
A fines de los 80 la Reinwardt Academie de Amsterdam180 diferenció tres funciones en los museos: 1.- la preservación. Dicha función comprende la adquisición, la conservación y la gestión de las colecciones; 2.- la investigación; 3.- la comunicación. La comunicación comprende, a su vez, la exposición y la educación. El ICOM no recurre al vocablo “preservación” sino al de “adquisición y conservación”. La preservación reúne un conjunto de funciones vinculadas a la entrada de un objeto en el museo (adquisición, inscripción en el
inventario, catalogación, reserva, conservación, restauración…). La
preservación englobaría, como concepto más amplio, el de conservación. La conservación tiene como objetivo la puesta en marcha de los medios necesarios para garantizar el estado de un objeto contra toda forma de alteración, a fin de legarlo a la posteridad lo mas intacto posible.
En el contexto del museo la comunicación aparece como la presentación de los resultados de la investigación efectuada sobre la colección (catálogos, artículos, conferencias, etc.) y a la vez como la disposición de los objetos que conforman la exposición (objetos artísticos e información ligada a ellos).
El proceso de comunicación se inicia con la presentación sensible de los objetos expuestos.
Respecto de la educación no hay duda que si se produce la comunicación y el receptor entiende el significado del signo se logrará el objetivo de educar al visitante.
La doctrina habla de una educación “no formal” por contraposición a la educación reglada. En este sentido Carmen Valdés siguiendo a Coombs diferencia entre una educación formal, otra no formal y por último la que llama
180 La Escuela de las Artes de Amsterdam es una institución de educación superior profesional en las
artes que comprende 6 facultades. Dentro de dicha institución se encuentra integrada la Reinwardt Academy en la que se imparte una licenciatura en patrimonio cultural. Para una mayor información puede verse su página oficial http://www.ahk.nl/en/reinwardt/the-academy (captura el 12-5-2017).
educación informal181. Considera Coombs que la educación formal es un sistema de enseñanza oficial, altamente institucionalizada y reglada. La educación no formal es una actividad educativa organizada al margen del sistema oficial de enseñanza y la educación informal es la que la persona
adquiere a lo largo de su vida mediante experiencias diarias182. Carmen Valdés
entiende que cuando los grupos de escolares u otros grupos utilizan los recursos didácticos que el museo les proporciona, éste se integra en la educación formal. Cuando la persona utiliza los servicios ofertados por el museo, participa en actividades organizadas para difundir los contenidos científicos de sus colecciones. Participa, por tanto, en la educación “no formal”, mientras que cuando un visitante contempla una exposición el museo colabora en su educación informal. Considero que en los dos primeros ejemplos propuestos por Carmen Valdés el museo colabora en la educación no formal por cuanto en la ley de educación no existe una enseñanza reglada del museo183 que permitiría calificar de enseñanza formal el primer ejemplo propuesto.
Pese a ser uno de los objetivos prioritarios, la creación de departamentos educativos en los museos no tiene lugar en España hasta 1970.
Los museos utilizan los departamentos educativos para traducir el significado de los objetos artísticos y hacer accesible, de esta manera, la información latente en ellos. Carmen Valdés entiende que: “el museo tiene dos pilares esenciales, la colección y la sociedad”184
.
La difusión es la función que se encarga directamente de poner en relación el museo con la sociedad, la que pretende hacer inteligible al público el
181 VALDÉS SAGÜÉS, C. (2008): “La difusión, una función del museo”, Rev. museos.es, 4, págs. 64-
75. En dicho artículo cita la triple clasificación que de la educación realiza COOMBS, P.(1985): La crisis mundial de la educación. Perspectivas actuales. Madrid, Santillana.
182
Ibídem págs. 69-71.
183 El art. 3.2 de la L.O 2/06, de 3 de mayo, de educación señala que “las enseñanzas que ofrece el
sistema educativo son las siguientes: educación infantil, primaria, enseñanza secundaria obligatoria, bachillerato, formación profesional, enseñanzas de idiomas, enseñanzas artísticas, deportivas, educación de personas adultas y la enseñanza universitaria”
184
significado del signo y la que colabora en la concepción y creación de las exposiciones.
Mª Inmaculada Pastor considera indispensable la creación de departamentos educativos para transformar los museos en instituciones dinámicas y plenamente integradas en la sociedad185”.
Si nos trasladamos al ámbito internacional un hito importante en orden a la consecución del objetivo educacional de los museos es la creación en 1963 de la Comisión Internacional para la educación y la acción cultural (CECA) dentro del ICOM186.
Los objetivos de este Comité son la búsqueda de información y de ideas sobre la importancia de la educación en los museos a fin de aplicarlas en la política y en los programas del ICOM, la promoción del papel educativo de los museos y el desarrollo de normas profesionales de alto nivel en el sector de la educación museística.
La “educación museal” sería el conjunto de valores, conceptos, conocimientos y prácticas cuyo objetivo es el desarrollo del visitante. Los conceptos de animación cultural, acción cultural y mediación son utilizados en el ámbito del museo para hacer referencia a la labor del museo en cuanto transmisor o comunicador.
Como preludio al Diccionario de museología Desvallées, dentro del ICOM, sistematiza los conceptos clave de museología. Dentro de la entrada “educación” considera que la educación museal tiene por objeto el desarrollo del visitante. La educación se apoya fundamentalmente en la pedagogía. La pedagogía museal tiene como objetivo el aprendizaje de saberes en el visitante. El aprendizaje se define como un acto de percepción, interacción e integración
185
Con carácter general puede verse PASTOR HOMS, Mª I. (2009): Pedagogía museística. Nuevas perspectivas y tendencias actuales. Barcelona, Ariel. De la misma autora (2002): “La Pedagogía museística ante los retos de una sociedad en cambio. Fundamentos teórico-prácticos” en Boletín de la Asociación de Bibliotecarios, Archiveros, Documentalistas y Museólogos, Vol. 13, nº 1, págs. 13-22.
de un objeto por parte del sujeto, lo que conduce a la adquisición de conocimientos187.
Es criticable la definición que de aprendizaje efectúa Desvallées ya que habla de interacción entre objeto y visitante cosa que no es posible ya que la interacción se da entre personas emisor-receptor/receptor-emisor.
Dentro de las funciones que enumera la legislación, nacional o internacional, al conceptuar la institución de museo nos vamos a detener en el estudio pormenorizado de la exposición entendida como término final de un proceso y base para que se realice a su vez otro proceso, el semiótico.
La doctrina suele hacer una primera diferenciación entre exhibición y exposición188. Con el primer término se hace referencia a una simple muestra de algo mientras que con el segundo término se designa no sólo una simple muestra sino la exhibición de objetos con la interpretación que se hace de ellos lo cual presupone un discurso expositivo que se quiere transmitir.
Por parte de los autores se han formulado múltiples clasificaciones de las exposiciones. He optado en este epígrafe por seguir el criterio clasificatorio espacio–temporal para hacer la distinción entre exposiciones permanentes y temporales por considerar que la diferenciación entre estos dos tipos de exposiciones es la que presenta mayor importancia en el momento actual189. Belcher diferencia entre las exposiciones permanentes y las temporales. Dentro de estas últimas, diferencia entre exposiciones especiales, itinerantes, portátiles y exposiciones móviles190.
Considera Belcher que en todo caso los objetivos de una exposición permanente pueden diferir de los de una exposición temporal pero las funciones
187
DESVALLÉES, A. y MAIRESSE, F. (2010): Op. Cit., págs. 32-33.
188 En este sentido BURCAW, G. E.(1983): Introduction to Museum Work, Nashville, The American
Association for State and Local History (2ª ed.).
189 ALONSO FERNANDEZ, L. y GARCÍA FERNANDEZ, I.(1999): Diseño de exposiciones,
concepto, instalación y montaje. Madrid, Alianza Editorial. Estos autores hacen una clasificación exhaustiva de los diferentes tipos de exposiciones en las páginas 23-24 siguiendo el trabajo de BELCHER, M. (1994): Organización y diseño de exposiciones. Su relación con el museo, Gijón, Trea.
básicas comunicativas son las mismas. Diferencia dentro de las temporales las de corto plazo (hasta 2 meses), medio plazo (entre 3 y 6 meses) y largo plazo en que no está predeterminada su duración y dependerá de diferentes factores. Habla de las exposiciones especiales como una subcategoría de las temporales y las define como exposiciones extraordinarias que tienen como característica captar masas de gentes (grandes exposiciones de éxito).
Las exposiciones itinerantes permiten rentabilizar la inversión llevada a cabo. Esta afirmación es constatable en la práctica entre los museos franquiciados (v. gr. Guggenheim de Nueva York y de Bilbao) desde el momento en que pueden ser copropietarios de las obras a exponer.
La exposición portátil se diferencia de las itinerantes por su tamaño. El objeto expuesto puede estar compuesto de varios paneles gráficos. Con ella se pretende dar publicidad al museo con ocasión de algún evento cultural (ferias de arte) o bien proceder a su instalación en lugares de mucho tránsito para difundir la imagen del museo (bancos, comercios, etc.). Propiamente no se puede hablar de exposición ya que estrictamente ésta persigue unos fines diferentes y lo expuesto difiere totalmente.
Por último Belcher habla de las exposiciones móviles que define como “exposiciones autosuficientes que funcionan independientemente del lugar en el que se las sitúe”. Se incorporan a un medio de transporte (camión publicitario, trenes) por lo que el contenido de la exposición tiene que ser muy limitado.
Belcher considera que las exposiciones permanentes deben de tener una duración mínima de 10 años.
Con independencia de esta diversidad tipológica, lo que nos interesa es resaltar la dualidad entre exposiciones permanentes y temporales y estudiar dentro de éstas últimas los convenios de colaboración como formas de instrumentación jurídica a través de los cuales puede organizarse la exposición temporal.
IV.2.- Exposición temporal. Los convenios de colaboración como forma