• No se han encontrado resultados

MARCO CONCEPTUAL

CAPÍTULO 3 MARCO TEÓRICO

3.3. La interculturalidad: relaciones y aprendizajes entre culturas

3.3.3. La comunicación intercultural para el reconocimiento del otro

Aguirre (2001) sostiene que la comunicación intercultural es un proyecto político que tiene que ver directamente con el respeto, principalmente, con el reconocimiento y valoración del otro en sus propios sistemas de comunicación y entendimiento del mundo; asimismo, como sujetos activos y actores políticos con un proyecto social y cultural distintos.

Los sistemas de comunicación son diversos como lo son las culturas, pues como ya se mencionó, las culturas están vivas y desarrollan modos diferenciados de desenvolvimiento en la sociedad, interacción, interpretación, aprendizaje y actuación en el mundo; en consecuencia, no existe un solo modo o forma universal de construir y comunicar el espacio que habitamos.

73

Por eso es pertinente preguntarnos ¿Cómo se comunican los otros? ¿Se comunican acaso de la misma forma como nosotros lo hacemos? Por ejemplo, para un niño de la cultura quechua, la siembra demanda relaciones con los elementos presentes en la naturaleza como son la tierra, el agua, la semilla, etc., por lo tanto, cuando se desarrolla la siembra es necesario e indispensable solicitar permiso a la tierra (Pachamama), dadora de vida, para manipularla y sembrar en esta la semilla, a la cual también se le comunica donde será colocada y por qué motivo. Entonces para el poblador andino, a diferencia de otras culturas, es importante mantener una relación armónica con la naturaleza y para lograrlo resulta importante y trascendental la interacción continua con los elementos que la constituyen, mientras que en la ciudad dicha práctica, de relación íntima con la naturaleza, puede ser considerada ilógica o sin sentido; sin embargo, existe aún este tipo de relaciones, e ignorarlas no es precisamente el camino para construir una sociedad más inclusiva.

Entonces, referirse al proyecto político de la comunicación intercultural implica descartar una reflexión de la comunicación reducida a la concepción lineal, en la cual los procesos comunicativos se entienden desde un tiempo actual y espacio específico, para considerar la importancia de aprender a observar los procesos sociales que envuelve la cultura y con esto los sistemas propios de comunicación que se establecen en el quehacer social e histórico de las poblaciones, indígenas, en este caso. Por lo tanto, es necesario asumir la comunicación como dinámica de contexto, desde las experiencias mismas, y es necesario abrirse a otros contextos y compartir en ellos, según el filósofo Fornet–Betancourt (2004),

74

(…) la comunicación debe asumirse como una dinámica contextual de convivencia. (..) quiere decir que lo que tenemos que aprender no son ideas sino contenidos que nos ayuden a movernos en contextos, a leerlos e interpretarlos bien, teniendo en cuenta además el conflicto por la hegemonía de la interpretación en los contextos; aprender así a posicionarnos. (Consorcio Intercultural, 2004, p. 27)

Por eso, se reafirma que hablar de comunicación intercultural es referirnos a una cuestión política ya que tiene que ver sobre todo con el reconocimiento y valoración del otro en sus propios sistemas de comunicación y de entendimiento del mundo. En este marco el reto se convierte en conocer al otro y tratar de encontrar una manera, no de entenderlos a nuestro modo, sino de entendernos con ellos, es decir descubrirnos y descubrir al otro en la interrelación, e intentar construir juntos un mismo proyecto común a través del diálogo intercultural (Aguirre, 2012).

Asumir que Otro toma parte en la dinámica de la construcción de sentidos, aportando para el encuentro y la construcción misma del sentido justamente su diversidad y diferencia, asigna a la experiencia comunicativa la exigencia de la voluntad de escucha, de hospitalidad, donación y entrega si es que es por la comunicación se apetece entrar en conocimiento de uno mismo como producto de la relación con un Otro. (Aguirre, 2012)

3.3.3.1. Herramientas contra la invisibilización de las culturas

Existen muchas herramientas que permiten a los sujetos defenderse cuando se pretende invisibilizarlos, sin embargo, para ello, no existe un manual de instrucciones, sino, el uso de la imaginación ayudará a descubrirlas. Algunas de estas herramientas utilizadas son los medios tecnológicos de comunicación como el video, el internet, la televisión, la radio, etc. A través del uso y apropiación de estos medios de comunicación social los sujetos producen nuevos mensajes propios y en el proceso construyen nuevos sentidos.

75

(…) los nuevos medios de comunicación ofrecen a muchísimos de nuestros contemporáneos, a personas que viven en todos los países y representan todas las tradiciones culturales, la posibilidad de contribuir a la elaboración de lo que el día de mañana será nuestro futuro común. (…) Si creemos en algo, si tenemos en nuestro interior suficiente energía, suficiente pasión y ganas de vivir, podemos encontrar en los recursos que nos ofrece el mundo actual los medios necesarios para hacer realidad algunos de nuestros sueños. (Maalouf, 1999, p. 75)

De acuerdo a Maalouf, el uso de los medios de comunicación puede contribuir a la difusión de las expresiones culturales diversas, significando canales para comunicar la diversidad, sin embargo es muy importante la capacidad de resistencia de los pueblos para exigir estos espacios de comunicación como legítimos o identificar y utilizar otros medios pertinentes para lograr comunicar su identidad plenamente.

Pero, cabe recalcar que desde ahí no se pretende convertir las expresiones propias de cada cultura en meras atracciones folklóricas sino promover la expresión cultural y la conservación del patrimonio inmaterial. De este modo los conocimientos y las prácticas, desarrolladas desde hace muchos siglos atrás y que han sido compartidos de abuelos a padres y de padres a hijos, se hacen de nuevos espacios para hacer circular sus discursos en lengua propia, sentimientos, aspiraciones, para solicitar reconocimiento y respeto, además contribuir al desarrollo del país. Pues como sostiene García (2004), todos los pueblos poseen conocimientos valiosos los cuales constituyen un abanico de posibilidades para el desarrollo.

Asimismo, la interacción de los pueblos con los medios de comunicación dinamiza los procesos sociales, configura y reconfigura identidades, legitima nuevos discursos, mantiene vivo vínculos y redes simbólicas entre culturas, Jacqueline Oyarce lo menciona de la siguiente manera:

76

(…) la actividad de radiodifusión se ha convertido en necesaria para configurar y reconfigurar una identidad a partir de la puesta en circulación de sus propios mensajes, de sus expresiones culturales, de su problemática local tanto rural como citadina. (Oyarce, 2013, p. 37)