• No se han encontrado resultados

La Edad Moderna.

In document H istoria en el B achillerato (página 52-54)

6.1 Siglo XVII: Amos Comenio y la gran didáctica.

Las nuevas inspiraciones renacentistas se desarrollan inspiradas fuertemente en el pensamiento de Bacón, para quién era preciso elaborar una teoría educativa siguiendo eminentemente la acción de la naturaleza. Pero quien se ocupó de verdad de la elaboración real de este paradigma fue Amos Comenio (1592-1670).

Comenio enunció unos principios que han determinado el método pedagógico hasta nuestros días: El método experimental inductivo;

La necesidad de conocer la naturaleza humana y al niño, para así llegar a ayudarle en su proceso de formación;

La instrucción, la virtud y la devoción como requisitos humanos y como finalidad unitaria de la educación;

La educación para todos;

La educación concebida esencialmente como familiar y sólo ayudada por la acción del maestro, y El método cíclico. Práctica esta ultima que hace alusión directamente al desarrollo simultáneo de las capacidades humanas, basándose en la profundización y análisis de lo ya conocido de manera global o general. En realidad, este amplio proyecto cimentó las bases de la renovación educativa y abrió el camino hacia el nacimiento de la escuela moderna.

6.2 Descartes y el Movimiento Racionalista.

El movimiento educativo reformador de Comenio encuentra, a mediados del siglo XVII, su complemento en el máximo representante del racionalismo francés, René Descartes (1596-1650), quien trataba de precisar sus

53

reglas del método con la finalidad de enseñar el camino hacia la consecución de un medio didáctico objetivo y racionalista.

De hacho, era justamente la búsqueda de un nuevo método, en cuanto "ars inveniendi" lo que caracterizaba los comienzos de la Edad Moderna. Esta búsqueda denotaba la situación compleja que se había producido al dejar de estar vigente un sistema de ideas y creencias que habían presidido varios siglos. Así, la obra primera de Descartes (1627) llevaba por título Reglas para la dirección del Espíritu, y la más relevante de toda esa época, Discurso del método, publicado en 1637, incluía el subtítulo Para dirigir bien la razón y buscar la verdad de las ciencias.

Descartes no vacilaba en resaltar permanentemente la importancia que adquieren la reflexión y el uso de la razón para progresar en el conocimiento.

6.3 J. Locke: la pedagogía del empirismo.

Como sucede con cualquier pensador, el fruto de lasa reflexiones de J. Locke (1632-1704) se inscriben y articulan dentro de la época a la cual pertenece. Locke basa su teoría filosófico-pedagógica en el estudio de la razón como el fundamento de la acción pedagógica. En este sentido, para Locke el objetivo fundamental de la educación es preparar al individuo para que predominen en su conducta las exigencias de la razón. Por tanto, según Locke la educación del hombre es la educación de la razón. Pero, parece evidente que la educación así concebida necesita de algo más que de la erudición de las ciencias.

Para Locke, el fin educativo, alcanzar el predominio de la razón, sólo se puede lograr preparando a la persona para ejercitar la razón misma frente a los contenidos particulares que proceden del campo de la experiencia. De ahí que la razón, lejos encerrar al hombre, lo abre hacia el mundo y le permite conocer el incentivo que aporta en sí mismo el hecho de poder participar de manera activa en la evolución de la sociedad.

En definitiva, a la pregunta por el origen del conocimiento humano responde Locke decididamente a favor de la experiencia, afirmando finalmente, que la mente es una hoja en blanco, antes de que la experiencia escriba en ella los primeros aprendizajes vivénciales.

6.4 La aparición de la Ilustración: Siglo XVII.

De ahora en adelante, nos podemos plantear la existencia de tres tipos de concepciones educativas, que implementan, a través de la historia su modelo pedagógico: la educación tradicional, la educación naturalista y la educación que trata de unir los dos ideales educativos bajo la finalidad de perfeccionamiento humano. Pero las diferencias existentes entre estas escuelas se verán aún más marcadas con la aparición de la Ilustración.

Como decíamos al finalizar nuestro anterior apartado, los comienzos de la Edad Moderna se podían dividir en tres movimientos constitutivos: el Humanismo, el Renacimiento y la Ilustración. Ya hemos visto las principales características de las dos primeras, ahora nos queda por estudiar el movimiento que pretendió iluminar al mundo y sacarlo de las "tinieblas" de la tradición: el período de la Ilustración. La Ilustración nace en Inglaterra y se desarrolla, por toda Francia, durante el por el optimismo naturalista de J. J. Rousseau (1712- 1778).

* J. J. Rousseau y el materialismo.

Abogado por la naturaleza originariamente bondadosa, Rousseau divulga como principio educativo permitir que el individuo se desarrolle según la naturaleza y en la naturaleza. Esto implicará, por parte del maestro, ser observador de la realización intrínseca de alumno. De este modo, el educador se limitará únicamente a dejar activa la naturaleza, sin invertir en su desarrollo, pues, según Rousseau, la educación que quiere dar una dirección propia al desarrollo, en última instancia lo deforma. Así, pues, ¿Qué se propone Rousseau a través de sus obras, Emilio o de la educación, y el Contrato social?.

Rousseau trata de determinar un método pedagógico que se alimente sobre la tesis de la anticultura y la exaltación del estado de la naturaleza. Por ende, para este autor, paradójico por excelencia, el maestro no ha de dirigir ni señalar al alumno, según su pensamiento y su personalidad de adulto e individuo diferente y único, el camino a tomar en su desarrollo personal, sino más bien será el niño quien deberá realmente adquirir, por experiencia y reflexión propias, la capacidad para auto dirigirse según sus tendencias y habilidades. Rousseau convierte así al niño en el centro de la escuela, como único factor activo de su formación y educación personal. Obviamente, a partir de ahí la escuela se transforma, pasando a estar al servicio del alumno, y la educación, por su parte, pasa a ser concebida como crecimiento desde el exterior -educare- a ser entendida como desarrollo desde el interior -educere-. Se explica pues que, en el pensamiento rousseauniano, el proceso educativo llegue a definirse como un proceso intencional que abarca la voluntad individual y se adapta al desarrollo natural de la evolución humana.

Indudablemente, los principios anti-racionalistas de Rousseau invadieron el pensamiento pedagógico provocando la aparición de una escuela nueva en la Edad Contemporánea. Sin embargo, y como más adelante

veremos, estos principios naturalistas serían corregidos y reelaborados por los más grandes renovadores del pensamiento y la acción educativa de la primera mitad del siglo XIX: Pestalozzi, Fröebel y Herbart.

* La Pedagogía de I. Kant

El gran filósofo alemán I. Kant inserta en el seno educativo la actividad del intelecto y los datos de la experiencia. En definitiva, la pedagogía de Kant trata de atender las necesidades de la vida y del crecimiento del niño (crianza); debe llevarlo desde sus instintos naturales hasta las leyes sociales (disciplina); debe desarrollar sus aptitudes, dotándole de habilidades y haciéndole capaz de vivir en la sociedad (instrucción); y, por último, la educación, según nuestro autor, deberá conducir al hombre hacia los fine morales, superiores y universales.

Podemos inferir que la lúcida objetividad de Kant nos revela por vez primera la constitución antinómica del proceso educativo, ya que realmente la educación aúna en su interior la crianza amorosa y atenta con la disciplina y normativa, a la vez que reconoce a la instrucción y formación como sus fines propios.

In document H istoria en el B achillerato (página 52-54)