SITUACIÓN DEL CATOLICISMO Y DE LA EDUCACIÓN
6. LA EDUCACION CATOLICA EN DEFENSA DE LA SOCIEDAD
Es así como estos años de reformas liberales, de decretos del gobierno en contra de la Iglesia, de guerras civiles y persecución religiosa a la "escuela laica", que sería la instrucción pública dirigida por el gobierno nacional, se le opone como reacción la "escuela católica", siendo ésta la respuesta más contundente de los católicos, con la cual se quiere responder a la hostilidad y políticas del gobierno.
251 JARAMILLO URIBE, J.: El proceso de la educación en la República (1830-1886), en Nueva
Historia de Colombia, Planeta, Bogotá 1989, p. 231.
Estas "escuelas malas que el Gobierno nacional fundaba y sostenía contra la sana voluntad del pueblo en muchas partes, pero especialmente en el Cauca"253, y que el general Eustorgio Salgar en 1870 había decretado como "escuela laica obligatoria", y de las que dos años más tarde Murillo Toro había suprimido el estudio de la religión y las prácticas piadosas, aparece representada por instituciones como la Normal de Rionegro254, "ningún católico ignora que el interés que el Gobierno Nacional tiene en propagar esta clase de Es- tablecimientos, incluye el propósito de hacer una tenaz guerra al Catolicismo, y por eso el Episcopado y la prensa católica del País han levantado la voz para protestar contra el ataque violento que el Gobierno hace por este medio a nuestras creencias"255; la Uni- versidad Nacional en la que los alumnos se han levantado en contra de la autoridad de la Iglesia; el Colegio del Rosario, como el resto de escuelas, colegios y universidades, responden a los dictados del gobierno: "La instrucción y educación en los Colegios oficiales y Universidades era irreligiosa y atea, la materialista y utilitarista de Bentham y de Tracy; se trajeron maestros protestantes para las Escuelas Normales; en las escuelas primarias la enseñanza era obligatoria y atea, se prescindía de la enseñanza religiosa oficial. La libertad absoluta que daban a los alumnos en los colegios, las malas enseñanzas y ejemplos y la facilidad que tenían de entregarse a los vicios eran obstáculo para el progreso científico: muchos padres no mandaron a sus hijos allí para evitarles la perversión y prefirieron el que quedaran ignorantes o sin graduarse"256. Una posición como esta frente a la instrucción pública es reafirmada por el señor Juan Pablo Restrepo, cuando afirmaba que "el Gobierno, cuando resolvió fomentar en grande escala la instrucció n primaria, excluyó la instrucción religiosa, é hizo traer maestros protestantes para las escuelas normales; por lo cual y por algunos otros motivos, se ha creído que sus miras eran destruir el catolicismo en el país"257.
Por esta razón la documentación eclesiástica y la prensa católica comienzan a divulgar voces de alarma a los padres de familia frente a la educación de la "escuela laica", para que no vayan a enviar a sus hijos a estas escuelas. Y se inicia una fuerte campaña para el establecimiento de "escuelas católicas", que los párrocos trabajen para establecer estas escuelas: "con el establecimiento de escuelas católicas los sacerdotes prestarán un gran servicio a la Religión y a la Patria, y el Prelado lo tendrá en cuenta para la provisión de
253 RAMIREZ URREA, U.: Historia de la diócesis de Medellín 1868-1886..., Vol 1, p. 70
254 El Sr. Vicario capitular de la diócesis de Medellín, el Sr. Montoya, dirige una clara circular a todos los sacerdotes de la diócesis, el 12 de julio de 1876, previniendo y alertando "sobre la Escuela nacional establecida en la ciudad de Rionegro", ya que está convencido "hoy más que nunca de lo pernicioso de tales escuelas para la causa del Catolicismo", por esta razón advierte el Sr. Montoya que conociendo los propósitos del gobierno al establecer estas Escuelas, "tenemos el deber de avisar y advertir á todos los católicos confiados á nuestra vigilancia pastoral, que no pueden mandar sus hijos ni dependientes á estas Escuelas sin exponerlos á perder la fe y á la consiguiente corrupción de costumbres", R.E.: nº 150 (1876). Sobre el establecimiento de esta Normal y la condena que hace el Sr. Montoya, véase: L.S.: nº 201 (1876); RAMIREZ URREA, U.: Historia de la diócesis de Medellín Vol. I; 1868-1886..., p. 65-66 y 69.
255 Ibid., p. 66 256 Ibid., p. 202
curatos"258. Fue toda una cruzada la que se realizó con el fin de establecer la "escuela católica": "en lo que si hubo que trabajar extraordinariamente en este año de 1878, como en el anterior y los siguientes fue en los establecimientos privados para formar a los niños y a los jóvenes y contrarrestar la enseñanza oficial"259.
Existía la convicción en los pensadores católicos de combatir la instrucción laica por ser un sistema de enseñanza incompleto y funesto. Caro asegura que “fundándonos en documentos masónicos harto conocidos, hemos dicho que la instrucción laica es un instrumento de que se han apoderado, maravillosamente adecuado a sus fines, los francmasones, para corromper la sociedad”.260Asegura Caro que los católicos no rechazan la educación sino el sistema de enseñanza frívolo.
Fue interesante la iniciativa y el proyecto que se tuvo de convertir la Universidad del Estado de Antioquía en una Universidad católica. Algunos del gobierno de Antioquia, los señores Recaredo Villa, Director General de Instrucción Pública, el Secretario de Estado en el Despacho de Gobierno, el señor Baltasar Botero Uribe, el Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda, el señor L. Mejía Alvarez y el Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, el señor Marco Aurelio Arango, enviaron un oficio al Sr. Vicario capitular de la diócesis de Medellín José Ignacio Montoya, el 11 de abril de 1876, “en el cual le manifesté la conveniencia de iniciar un arreglo ó convenio á fin de incorporar en la Universidad de este Estado la enseñanza de Ciencias Eclesiásticas y poderse conferir grados de doctor en dichas ciencias á los jóvenes que quisieran optarlas, convirtiendo así en Universidad Católica el establecimiento indicado, y dejando la enseñanza inferior de aquéllas á cargo del Seminario Conciliar de la Diócesis”.
Sobre esta iniciativa “el Señor Vicario Capitular contestó a este gobierno acogiendo la idea como muy conveniente y útil para la causa de la educación de la juventud y de los intereses católicos de la Diócesis y del Estado, pero se creyó sin facultades para la iniciativa del convenio propuesto, porque habiendo el último Obispo diocesano organizado el Seminario conciliar conforme el plan de estudios que mandó formar y observar el concilio provincial, el Señor Vicario capitular no puede introducir variación alguna en dicho plan, y porque cree que, aun en caso de que sea nombrado nuevo Obispo de la Diócesis de Medellín, necesita éste de facultades pontificias, tanto para introducir aquella innovación como para que puedan conferirse los grados de doctor en la Facultad de Teología y Derecho Canónico”.
Esta idea de convertir la Universidad del Estado en Universidad Católica en la diócesis de Medellín, incorporando los estudios de ciencias eclesiásticas, con la posibilidad de otorgar títulos de doctorado, además de la conveniencia académica que significaba, tanto para la Universidad como para el seminario conciliar, era necesaria pues debía “poner un dique al torrente devastador de los malos principios y doctrinas con que la impiedad ataca al catolicismo, hay necesidad apremiante de formar un clero debidamente ilustrado, que
258 RAMIREZ URREA, U.: Historia de la diócesis de Medellín. Vol. 1: 1868-1886..., p. 87
259 Ibid., p. 100. Véase “Presente y porvenir de la Iglesia” en L.S.: nº 78 (1873); “Qué es lo más
importante” en L.S.: nº 80 (1873): “La Instrucción religiosa” en L.S.: nº 89 (1874) y “Pretención culpable” en L.S.: nº 199 (1876).
pueda contrarrestar la acción maléfica de aquellas doctrinas y principios y es por esto por lo que deseo llevar adelante el proyecto indicado, á fin de que los individuos que se dediquen á la carrera del sacerdocio puedan hacer estudios completos tanto de Jurisprudencia como de Teología y Derecho canónico, y de poder dar á la Universidad del Estado el carácter de un grande instituto católico en el cual puedan formarse los prelados que más adelante deben ejercer con provecho su evangélica misión, no sólo en este país sino en toda la América del Sur”.261
Ante esta iniciativa del Gobierno del Estado de Antioquia, el Sr. Vicario capitular, José Ignacio Montoya, se dirige al Papa el 12 de abril de 1876, apoyando el proyecto de “incorporar a la Universidad del Estado la escuela de ciencias eclesiásticas que existe en el Seminario de esta Diócesis y para que pueda conferir grados de doctor en las mismas ciencias [...], convirtiendo así en Universidad católica el establecimiento indicado, y dejando a cargo del Seminario las enseñanzas de literatura, filosofía, etc.”, por ser esta iniciativa “de gran conveniencia y utilidad para la Iglesia”. Sólo que, advierte el Sr. Vicario capitular, “se me ocurre la dificultad de que los jóvenes que aspiran al sacerdocio tengan que ir á recibir lecciones de ciencias eclesiásticas fuera del Seminario, donde no pueden ser vigilados por los superiores de este Establecimiento”.262
A todo este proyecto responde el Sr. Adriano Felice el 6 de julio de 1876, recordando que precisamente a la petición que había hecho el arzobispo de Bogotá para que el seminario pudiera conceder grados académicos, le había sido denegada. No cree conveniente el Sr. Felice esta propuesta ya que ni el arzobispo de Bogotá ni los sufragáneos estarían de acuerdo.263
Más tarde se funda la Universidad Católica en Bogotá, gracias a los esfuerzos del Delegado Apostólico, Juan B. Agnozzi, que abrió sus matrículas el 1º de febrero de 1884, y donde se cursarían las facultades de Teología y Cánones, Jurisprudencia y Ciencias Políticas, Medicina y Ciencias Naturales, de Matemáticas y Filosofía y Letras. El rector fue José Manuel Marroquín y el secretario Marco Fidel Suárez, quien comunicó el 3 de diciembre de 1883 el proyecto y los nombramientos de rectores de las facultades y los Consejeros a los Prelados de la República. En la diócesis de Medellín el Vicario general D. Sebastián E. Restrepo en circular a todos los sacerdotes los invita a apoyar esta iniciativa y a conseguir entre los feligreses donativos para la Universidad. Lo mismo haría el Sr. Agnozzi, lo que creó celos y conflictos con los obispos del país al ser acusado por intromisión.264
260 CARO, M.A.: Obras..., p. 1355.
261AES.: Carta al Papa. Iniciativa de Universidad católica en Medellín, 11 de abril de 1876, pos.
330-338, fas. 400, ff. 3-4.
262AES.: Carta del Sr. Vicario Capitular José Ignacio Montoya al Papa. Medellín, 12 de abril de
1876, pos. 330-338, fas. 400, f. 5.
263AES.: Respuesta de Adriano Felice al Sr. Vicario Capitular de la diócesis de Medellín, Roma, 6 de
julio de 1876, pos. 330-338, f. 400, ff. 7-8.
264 Cfr.: AES.: Acusación a la Santa Sede contra Mons. Mons. Agnozzi, Delegado Apostólico (carta),
pos. 480-485, fas. 36. Se le acusa por intromisión en la administración de las diócesis. Se aducen algunos hechos concretos como son las circulares que envió a los obispos y luego a los párrocos a fin de que le
El 12 de marzo de 1884 el señor Mariano Ospina R., escribe al Card. Ledochowski acerca de que “el Excmo. Señor Agnozzi está trabajando muy activamente, y con buen éxito en algunos cosas. Tendríamos pronto una Universidad Católica en Bogotá”.265 Pero la breve historia de la Universidad católica (1884-1891) sería difícil, aunque más lo será para el mismo Delegado Apostólico fundador e inspirador de la obra.
El Sr. Agnozzi intentó por todos los medios posibles sostener y mantener esta iniciativa de una Universidad católica en Bogotá, pero tal vez no logró todo el respaldo y el apoyo necesario por parte de los mismos obispos, más bien lo que obtuvo fueron duras críticas y una gran oposición a esta Universidad. En muchas ocasiones informa el Delegado Apostólico, el Sr. Agnozzi, a la Santa Sede sobre el funcionamiento de esta Universidad católica señalando los logros que ha ido alcanzando y el beneficio que ha traído para la educación colombiana, si bien los obispos informarán lo contrario.
El 16 de noviembre de 1884 informa el Delegado Apostólico al Card. Jacobini que “en este mes se cierra el primer año de la Universidad Católica y gracias a Dios con feliz resultado; el nuevo año comenzará a principio del próximo febrero. Plenamente satisfactorio han estado los exámenes trimestrales de todo el año, y a ellos ha correspondido un Acto Público, que tuvo lugar el día 12 del corriente mes para comprobar el grado de instrucción que se da en el Instituto. Con la fundación de una Universidad Católica esta Delegación Apostólica ha resuelto un arduo problema y a conseguido un próspero resultado, no obstante las no leves dificultades con ella más de personas que debían favorecerla, que de aquellas que podían obstaculizarla. Dentro de poco enviaré un proyecto de Estatutos que más o menos serán los ordinarios de todas las universidades”.266 Además, pide el Sr. Agnozzi una Carta Pontificia que pueda comunicar a todos los obispos y fieles colombianos mediante una circular para conseguir el apoyo deseado para sostener la Universidad católica y hacerla prosperar.
El 21 de agosto de 1885 el Delegado Apostólico dirige una carta al Card. Jacobini acerca del “Colegio del Rosario, pésimo entre todos los malos Establecimientos de Escuelas Oficiales en esta República, ha sido efectivamente agregado a la Universidad Oficial, lo que corresponde a una indirecta supresión del mismo”. Informa, además, sobre la necesidad de una “instrucción” de la juventud colombiana ahora especialmente que en Bogotá solo subsiste la Universidad católica muy bien vista por el Sr. Ministro Alvarez.267 ayuden a obtener fondos con el objetivo de establecer algunos puestos gratuitos en la Universidad católica erigida en Bogotá. En AES.: Trozo de una carta del Sr. Biffi, obispo de Cartagena a la Santa Sede.
Diciembre 10 de 1884, pos. 480-485, fas. 36. f. 24, “El Señor Delegado Apostólico, ha erigido en Bogotá
una Universidad católica, y escribe a todos los obispos para que lo ayuden a procurar fondos a fin de establecer algunos puestos gratuitos para estudiantes de varias diócesis. La carta de Mons. Agnozzi me llegó cuando precisamente yo apelaba a mis diocesanos para buscar un fondo indispensable para el Seminario”. En AES.: Carta del arzobispo de Bogotá, Mons. José Telésforo Paúl al card. Ledochowski, pos. 499, fas. 41, ff. 64-65, acusando igualmente al Sr. Agnozzi de intromisión.
265AES.: Carta del señor Mariano Ospina R. al Card. Ledochowski, Medellín, 12 de marzo de 1884 ,
pos. 466-474, fas. 33, f. 15.
266 AES.: Carta del Delegado Apostólico al Card. Jacobini. Bogotá, 16 de noviembre de 1884, pos.
480-485, fas. 36.
267 AES.: Carta del Delegado Apostólico al Cardenal Jacobini. Bogotá, 21 de agosto de 1885, pos.
Al finalizar el año de 1885 el Delegado Apostólico informa sobre los resultados de un nuevo año de la Universidad católica, “en el próximo noviembre la Universidad Católica cerrará con el curso ordinario de sus lecciones el segundo año de su existencia”. En este mismo informe expresa nuevamente las dificultades que ha tenido y lo difícil que ha sido sostener esta Institución. “En el núm. 36 de los Anales la Eminencia Vuestra podrá encontrar la prueba de cuanto le indico en mi respetuoso folio en relación con la obra por mi fundada”. Pide nuevamente en esta ocasión la Carta Pontificia que necesita para solicitar el apoyo para la Universidad católica.268
Los logros alcanzados por la Universidad católica los sigue informando Mons. Agnozzi a la Santa Sede. El 7 de diciembre de 1885 escribe al Cardenal Jacobini señalando las exigencias y calidad en los profesores de esta Universidad y cómo por estatutos no se permite ni a estudiantes ni profesores “ocuparse en algún modo de política”, por las consecuencias que los asuntos políticos han traído al país y le recuerda que sólo falta un Breve Pontificio de Su Santidad.269 El 25 de julio de 1886 nuevamente informa el Delegado Apostólico sobre el reconocimiento oficial que ha hecho el gobierno nacional de los estudios en la Universidad y del apoyo económico recibido por el mismo gobierno, siendo ya tres años que sostiene este establecimiento, y nuevamente suplica su Bendición Apostólica.270
El arzobispo de Bogotá, el Sr. José Telésforo Paúl, al escribir al card. M. Ledochowski quejándose de las actividades de intromisión del Sr. Delegado Apostólico, Mons. Agnozzi, presenta un informe negativo sobre la Universidad, se refiere a su mal funcionamiento y a los conflictos que ha tenido Mons. Agnozzi con algunos políticos distinguidos del país, con el mismo arzobispo y con los Padres jesuitas al impedirles que abrieran un colegio. Informa también el Sr. arzobispo que gran parte de los estudiantes de la Universidad católica se han pasado al Colegio del Rosario que el gobierno “había entregado a un buen católico”, quedando sólo unos poquísimos estudiantes en la Universidad. “Por todo esto resulta, que hoy está del todo aislado, que á ofendido a muchísimas personas de respeto,
268 Cfr.: AES.: Carta del Delegado Apostólico al Card. Jacobini. Bogotá, 15 de octubre de 1885, pos.
480-485, fas. 36, f. 6.
269 ”Un Eclesiástico en Legislación, un Dominico en dos clases de Religión, un Jesuita en Filosofía,
1º y 2º curso, un Oficial Mayor de la Instrucción Pública en las clases de Derecho Internacional y Constitucional, y el más instruido Abogado en Derecho Romano, y Derecho patrio, un igual Profesor en Derecho Español, y Economía política, y los mejores sujetos en las Matemáticas y ciencias Naturales, Física, Química, Botánica y Zoología. Además de estos, otros porque la Universidad ha tenido que abrir otras clases de enseñanza secundaria, son también éstas desempeñadas por escogidos Profesores.
El Reglamento universitario no permite ni a los estudiantes, ni a los Profesores ocuparse en algún modo de política, materia de tanta división en esta República Americana Meridional, no pudiendo evitar que uno u otro de los Profesores pertenezcan al llamado Partido Liberal, el Consejo superior le hacía la elección, pero siempre para cursos del todo ajenos a la política, aprovechando de ellos su saber y conocida habilidad”, AES.: Carta del Delegado Apostólico al Card. Jacobini. Bogotá, 7 de diciembre de
1886, pos. 480-485, fas. 36, f. 18.
270 ”Tengo el honor de hacer conocer a Vuestra Eminencia Reverendísima, que el Presidente del
Gobierno Nacional con un Decreto del 6 de marzo de este año declara reconocer oficialmente por el Gobierno poder ser admitidos para su efecto los cursos literarios y científicos de la Universidad Católica y los grados en ella conferidos”, AES.: Carta del Delegado Apostólico al Card. Jacobini. Bogotá, 25 de
como Caro, Marroquín, Martínez Silva y otros, que no hay superiores para la Universidad [...]”271
El 17 de julio de 1888 el Delegado Apostólico, Mons. Luigi Matera, elabora un amplio informe sobre el estado en el que se encuentra la Universidad católica y las dificultades por las que atraviesa en estos momentos. Para el ahora Delegado Apostólico la obra de la Universidad languidece y “amenaza a extinguirse por falta de organización interna, defecto que tuvo desde el principio”. Además, la situación del país ha cambiado, “reivindicando la autoridad de la Iglesia”, a raíz de las reformas introducidas por el Presidente Núñez y su gobierno, y por la celebración que se ha hecho del concordato.
El nuevo Delegado Apostólico se sorprende al comprobar que el Sr. Agnozzi había nombrado como Patrón de la Universidad católica al general Payán, que en aquella época era vicepresidente de la República, prescindiendo absolutamente del arzobispo de Bogotá.