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inventamos el sentido de nuestra

5. La espiritualidad adquiere características propias

Se destaca la intuición de su libertad frente al contexto protestante y al contexto católico. Con la certeza de que a Dios no se le puede localizar en una religiosidad específica. El acompañado logra buscar sin condicionamiento el espacio donde puede expresar su alabanza a Dios y nutrir su relación con Él y sus hermanos de fe.

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… acá en la cárcel mi experiencia de libertad es… cuando voy a la Iglesia Católica aun siendo Evangélico, porque hay muchos que no entienden eso de por qué yo siendo Evangélico voy a la Iglesia Católica y es que Dios para mí no significa una iglesia y tampoco un nombre, esta es la Iglesia San José Obrero, Cristo trabajador, tampoco ataco el culto del Testigo de Jehová, o los Mormones porque yo también he participado en esta Iglesia, de oyente he participado en varias iglesias pero yo voy con la idea de bueno vamos a escuchar la palabra de Dios, vamos a ver que dicen mis hermanos, porque dicho así de paso, si estás dentro de la iglesia sos mi hermano, independiente sea el nombre que lleve, entonces también eso es una libertad grande que yo tengo para poder expresarme y decir soy Evangélico pero participo con los Católicos porque los Evangélicos son más cuadrado que los Católicos… (Acompañado 8)

También se observa la relación de confianza y filial con Dios, donde el miedo no paraliza la posibilidad de expresarle su necesidad y deseo.

“Yo no tengo formalidad con Dios, Dios es Padre… Si Dios estuviera frente de mí le diría: ¿sabés qué? acordáte de mí, ¡hasta cuando voy a estar acá! Yo no le tengo miedo a Dios, no le tengo temor, porque eso coarta esa posibilidad de comunicarse con Dios”. (Sesión Acompañamiento Octubre 2015)

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5.3. PRESENTACIÓN DE CATEGORÍAS EMERGENTES

Las categorías emergentes corresponden a aquellas que no han sido consideradas en la investigación y han surgido durante el tiempo de desarrollo de la investigación. En este caso la categoría ha surgido en la última sesión de acompañamiento antes de la entrega de esta investigación.

Estas categorías que corresponden a un segundo nivel de análisis y aportan nuevos elementos de comprensión y profundización del tema de investigación, resultan tan valiosas, ya que nos ofrecen elementos a considerar en nuevos estudios. El nombre de esta nueva categoría es culpa y la reparación.

En el proceso de acompañamiento del recluso el tema del sufrimiento está muy asociado a su historia filial. Existe en él un sentido de culpa hacia sus padres adoptivos que justificaría su condena en la cárcel. Esta carga pesada que lo ha acompañado desde que perdió a sus dos padres adoptivos, se manifiesta en la sesión de acompañamiento del mes de abril del presente año:

Se escucha mucho en la cárcel que hay que pagar todo lo malo que hemos sido. Todos estamos en ese proceso, reconocer y reparar, culpables e inocentes, sean quienes sean… Reconocer la culpa no tiene que ver con el delito directamente, sino que estando dentro (cárcel) la vida te muestra todos tus errores, todos tus delitos… (Sesión acompañamiento abril 2016)

Si bien la culpa no se deduce ya que corresponde a un dominio interno de la persona y al ejercicio de su libertad, el acompañado reconoce el espacio carcelario como un lugar donde se evidencia el daño causado y el reconocimiento de las culpas de la vida. Es interesante observar cómo el acompañado se refiere a las culpas de la historia personal, las que se han acumulado en el tiempo y que salen a la luz: en el espacio carcelario, que es el contexto común de todos los reos y en el espacio personal interior, donde la privación de libertad física muestra al sujeto algunas preguntas esenciales de la vida.

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La psicoterapeuta argentina Lucía Copello, descubre en la culpa la posibilidad de replanteamiento y de cambio:

El hombre, reconociendo los errores (sentimiento de culpa y reparación) aprende para el futuro, re-decide de forma adecuada y significativa. Elegir entre las diferentes posibilidades en el aquí y ahora constituye un acto de responsabilización. Si el prisionero se des-responsabiliza, elimina la posibilidad de sentir culpa, lo cual hace que, en la mayoría de los casos, esa culpa sea proyectada al exterior y la diluya en aquello en lo que fue proyectado (sociedad, gobierno, ellos son los culpables). Éste proceso elimina uno de los motores más fuertes de la motivación para lograr un cambio de actitud: La culpa real. Es la culpa la que lleva al individuo a replantearse un cambio, a realizar una nueva acción. (Copello, 2009, p.4)

5.4.1. Culpa y reparación

En el contexto del acompañado la culpa aparece como algo no resuelto y que justificaría su paso por la cárcel, no precisamente por reconocimiento de un delito sino por la actitud desafectada frente a sus padres adoptivos durante su vida. Esto lo ve confirmado en el hecho de no haber estado presente en el momento del fallecimiento de ninguno de los dos.

El acompañado se describe como un hijo malo, por no retribuir en bien lo que recibió gratuitamente de sus padres adoptivos, pero reconoce que es una “buena persona”. Estas descripciones, que van de lo bueno a lo malo, reflejan esta lucha interna de aceptación-rechazo, compasión-culpa.

Se presenta el extracto de la sesión de acompañamiento del mes de abril, desde donde surge esta nueva categoría.