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inventamos el sentido de nuestra

3. Las preguntas fundamentales de la

5.3. POSIBLES ELEMENTOS ESPIRITUALES EN LA RESIGNIFICACION 1 Imagen de Dios

5.3.2. Vivencia de la espiritualidad en la cárcel.

Para efectos del análisis se entiende por espiritualidad en esta investigación el enfoque presentado por Mifsud (2014) y Grüm (2002) espiritualidad como la búsqueda de un camino propio por el sentido de la vida, sea a nivel personal o en términos de la historia humana, dado que representan dos dimensiones inseparables para cultivar la vida interior que despierta el Espíritu Santo en la persona. Grün (2002) con su concepto de "espiritualidad desde abajo" afirma que Dios habla en la Biblia y por la Iglesia, pero también en cada persona a través de sus pensamientos y sentimientos, por su cuerpo, sus sueños, heridas y presuntas flaquezas. El ascenso a Dios pasa por el descenso a la propia realidad, hasta lo más profundo del inconsciente.

El sujeto de investigación hace una diferencia entre los conceptos: espiritualidad y religión, distinguiendo que esta última no puede adjudicarse a Dios, ya que ninguna religión contiene en sí a Dios.

La actitud con la cual él vive su espiritualidad es la alegría. Cree que lo que Dios hace en la vida de cada persona, lo que Dios quiere enseñarle y mostrarle, tiene que ser comunicado con alegría:

… Cuando se trata de mmm de espiritualidad en lo religioso, de espiritualidad como religión, eh, con alegría. No me gusta que por ejemplo, las misas sean frías, no. Las personas que, con las que se trata un tema así como de hablar de la espiritualidad, de Dios, de lo que Dios hace en tu vida, lo que Dios quiere darte, quiere enseñarte, lo que quiere mostrarte para vos, para tu familia, que sea con un dejo de alegría, de gozo, de regocijo, incluso lúdico… (Acompañado 22) La espiritualidad la vive en torno a la Iglesia católica, donde se siente activo colaborador, aunque no cumple un rol específico. La disponibilidad personal ha permitido que sus compañeros católicos que prestan un servicio más específico cuenten con él.

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… Y mi espiritualidad aquí la vivo el hoy por hoy, en torno a la Iglesia Católica, ahí yo me ayudo, trabajo, y como grupo de trabajo de la Pastoral Católica, estamos llámese para aseo, llámese para mover las sillas, para mover los muebles o el ambón, o ayudar en la lectura, en salmos, en la iglesia, en el momento de la misa, para cualquier cosita yo estoy dispuesto, dicen: -Víctor ¿me puede ayudar? – Vamos, -Víctor, ¿me ayuda?, –Vamos. Víctor aquí, vamos. Cuando se trata de, de ese punto de vista, estar en la iglesia y estar en contacto directo con Dios, que es nuestra autoridad, yo lo hago, no digo que no, y si piden consejos, por decir una palabra, igual po’ igual trato de colocar mi gotita. (Acompañado 22)

Dice experimentar libertad cuando va a la Iglesia católica, aunque él es evangélico, ya que Dios no está circunscrito a una Iglesia (religión) en especial. Esto mismo le permite llamar hermanos a todos los creyentes, independientemente de la religión que posean:

… acá en la cárcel mi experiencia de libertad es… cuando voy a la Iglesia Católica aún siendo Evangélico, porque hay muchos que no entienden eso de por qué yo siendo Evangélico voy a la Iglesia Católica y es que Dios para mí no significa una iglesia y tampoco un nombre, esta es la Iglesia San José Obrero, Cristo trabajador, tampoco ataco el culto del Testigo de Jehová, o los Mormones porque yo también he participado en esta Iglesia, de oyente he participado en varias iglesias pero yo voy con la idea de bueno vamos a escuchar la palabra de Dios, vamos a ver que dicen mis hermanos, porque dicho así de paso, si estás dentro de la iglesia sos mi hermano, independiente sea el nombre que lleve, entonces también eso es una libertad grande que yo tengo para poder expresarme y decir soy Evangélico pero participo con los Católicos porque los Evangélicos son más cuadrado que los Católicos… (Acompañado 8)

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El espacio de libertad que le posibilita la Iglesia católica tiene relación con la posibilidad de expresarse: “… vos tenés que dejar a la gente libre de expresión y participo de una Iglesia Católica, de la cual he recibido muchas bendiciones eh, me dan alegría, me dan la posibilidad de explayarme y decir todo lo que yo quiero con esa libertad que ellos me dan…” (Acompañado 8)

Para el sujeto de investigación el sentido de estar en la cárcel tiene que ver con un propósito, aunque muchas veces cada uno hace su propio camino y destino, este propósito lo tiene Dios, y en lo que respecta a él, es darlo a conocer para que los demás confíen en él.

… Yo muchas veces digo de que Dios tiene un propósito, por algo Dios hace las cosas, aunque en muchas oportunidades, las personas hacen su propio camino, hacen su propio destino, en varias oportunidades. Yo este, estar aquí, para mí significa poder guiar a alguien más a que conozca a Dios… siempre le digo a la gente que confíen en Dios, que crean en Dios, que no bajen sus brazos. (Acompañado 19)

Este mismo propósito de Dios significa un trabajo personal cotidiano, lento, pero que le hará sentir bien en su condición de preso:

El hecho de estar en la cárcel para mí significa eh, aparte de estar preso privado de libertad, tenés que hacer un trabajo acá, también significa eso, tener que hacer un trabajo, si podés entender de hacer ese trabajo para Dios, hay que hacerlo, aunque sea gota a gota todo los días, que no sea muy dichoso pero gota a gota, igual ayuda para que uno se sienta bien estando preso. (Acompañado 19)

Si bien no especifica en qué consiste ese trabajo personal diario para Dios, le gustaría realizarlo con un ánimo espiritual positivo, que lo anime a perseverar, pese a las situaciones difíciles que experimenta a veces estando en la cárcel:

… Me gustaría alcanzar de cierta forma que todos los días mi, mi espiritualidad esté siempre arriba, en alto y candente para poder yo

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transmitirla. Y por supuesto acá igual se suscitan hechos que te colocan de mal genio, pero ojalá que sea lo mínimo. (Acompañado 19)

También existen expresiones comunitarias que reflejan la espiritualidad del grupo:

En la pieza donde yo estoy siempre hacemos oración por los alimentos, en la mañana, al medio día, en la tarde, de vez en cuando y de cuando en vez alguno agarra la biblia y lee, algunos agarran, algunos agarran algo, algo con respecto a la iglesia y lee, así que, eh, estando en la cárcel, el sentido es, estar cerca de Dios no sé, no, no, no, no sé si estoy bien enfocado en lo que lleva la pregunta pero, yo pienso que mientras yo esté mejor con Dios yo, yo voy a estar bien… (Acompañado 19)

Mientras él está mejor con Dios, logra estar mejor consigo mismo. Esta actitud de vivir bien para sí, pero abierto, gracias a la posibilidad que le da Dios, de compartir con otros lo que él mismo le proporciona, le permite ayudar a otros y sentirse bien:

… yo no vivo por ellos ni para ellos, yo vivo para mí, el día a día, lo que Dios me quiere dar y lo que Dios me dé para darles a ellos, porque por ejemplo yo gracias a Dios he podido ayudar a algunas personas acá, con algunas cosas, pero que incluso a mi me dan, y me siento bien, me siento feliz, yo no pido nada a cambio, entonces yo le he dicho a la gente: -yo no te pido nada a cambio a vos, pero yo doy de lo que a mí me regalan de lo que a mí me dan yo te doy… (Acompañante 19)

En las circunstancias de aflicción, donde ha sentido que todo le ha faltado, le ha pedido a Dios su ayuda:

… yo le pido a él. Dice, dice en la Biblia: “pedid, pedid y se os dará”, pero pedí bien, capaz que muchas veces yo pido mal, y me cuesta

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un poquito las cosas pero eh, cuando he estado afligido, incluso he llorado porque me han golpeado y llego sangrando, cuando estuve en Santiago 1, yo estaba medio alejado del amor de Dios… (Acompañado 28)

La experiencia de Santiago 1 significó un gran trauma en su vida, ya que entre reos la violencia está ligada generalmente al delito. Hay delitos que representan más gravedad que otros, y el delito del acompañado es considerado uno de los más graves dentro de su sector.

… cuando yo llegué a Santiago 1 sangrando, sabía que tenía que volver a salir a tribunales, llegué sangrando 3 veces, bueno al final, después que terminó, llegó la condena, dan el martillazo, “nos rematan” como dicen acá, y a seguir adelante, no perder esa confianza… (Acompañado 32)

Para Grüm (2002) y Mifsud (2014) el ascenso a Dios pasa por el descenso a la propia realidad, hasta lo más profundo del inconsciente. El camino hacia Dios pasa generalmente por muchos cruces de errores, curvas y rodeos, pasa por fracasos y desengaños. Pero resulta que no son precisamente las virtudes las que abren a Dios sino las propias flaquezas, la incapacidad, incluso los pecados.

En este sentido, el descenso a la propia realidad es difícil de observar en el acompañado, ya que al menos en el diálogo, no se permite sumergirse en la profundidad de sus heridas, en sus sentimientos más complejos, e incluso sus miedos. Si bien la presencia de Dios en su vida es un elemento de resignificación de su libertad, ya que en él adquieren sentido las cosas que le suceden, justamente en el punto donde se pretende profundizar y ahondar en las situaciones límites de su experiencia, el acompañado no logra verbalizar.

No se puede concluir si en realidad no quiere disponerse a la indagación de esos dolorosos recuerdos o bien experimenta algún bloqueo frente a ellos. Solo llega a la síntesis de reconocer a Dios como su fuerza:

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Experiencias he tenido, pero como te digo no, recapitulizando la memoria, creo que me cuesta un poco, no recordarla sino como expresarlo, eso me cuesta, las tengo en la memoria pero como te las explico, como te, como la podés entender eso me cuesta, pero sí lo que no me cuesta es decir siempre en qué me ayudó a recuperar, es la fuerza de Dios. (Acompañante 32)

Esta fuerza que viene de Dios, sobre todo en las circunstancias más dolorosas, le permiten experimentar su libertad: “… yo estando en un calabozo, me arrodillaba y oraba, o lloraba o pensaba en algo bonito y me reía, entonces yo era libre para hacer eso, esa, esas acciones, nadie me lo impedía.” (Acompañado 3)

En síntesis se puede afirmar que la vivencia de la espiritualidad del acompañado en la cárcel se manifiesta en su participación de la pastoral católica. En ella experimenta libertad para expresarse y para apoyar en tareas de servicio. Así mismo vivir una espiritualidad desde la alegría, que anime a otros a confiar en Dios, desde la vida cotidiana. Siente que le une un espíritu de hermandad con todos los creyentes, ya que no cree que Dios adscriba a una religión, por eso llama hermanos tanto a católicos como evangélicos. Y se siente llamado a realizar un trabajo personal diario para Dios.