4. EL SISTEMA DE PRODUCCIÓN ZENÚ AGROECOSISTEMA
4.1. LA FINCA COMUNITARIA EN EL RESGUARDO INDÍGENA
El área de tierras recuperadas en el resguardo suma aproximadamente 14.000 hectáreas en aproximadamente 109 fincas, de las cuales 57 están en el Municipio de San Andrés de Sotavento, 8 en el Municipio de Sampués y el resto en San Antonio de Palmito y otros municipios. El POT Indígena del Municipio de
Sampués68, en el año 2000 contaba 46 comunidades con 10.473 hectáreas en 17
cabildos menores, de los cuales 1.070 hectáreas corresponden a 8 fincas recuperadas; 3.435 hectáreas pertenecían a propietarios no indígenas, pero estaban dentro de los cabildos menores; 3.170 hectáreas eran propiedades indígenas individuales.
Con la recuperación de tierras en la década de los 80 por parte de familias indígenas, desaparecen grandes haciendas ganaderas de familias prestigiosas a nivel político y económico que pasan a ser propiedad colectiva de comunidades
67 Forero, J. Ibid, p. 25
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indígenas. Esto hace que muchos de los potreros pasen a convertirse de nuevo en rastrojos y cultivos.
Según el plan productivo del Resguardo Indígena Zenú69 sólo el 43,65% de las familias indígenas trabajan en las fincas recuperadas, el restante 56,35% no tienen esta oportunidad. En promedio cada familia explota tres hectáreas dentro de la finca recuperada y el manejo se hace de manera colectiva a través de cabildos.
Pero la cultura de indígena agricultor se ha desdibujado en la figura del hacendado ganadero y es necesario tener ganado para ser importante, mientras que tener una finca enrastrojada es sinónimo de pereza y atraso. Una muestra clara de este asunto, es que, el 55 % del total de las fincas recuperadas está destinado a la actividad ganadera70. En el Municipio de Sampués los 22 cabildos indígenas tienen 750 hectáreas en agricultura y 500 hectáreas en ganadería.
La finca comunitaria se puede analizar en su funcionamiento a través de dos componentes principales: el productivo y el social.
4.1.1. El componente productivo de la finca comunitaria
Aunque no hay uniformidad entre las distintas comunidades, a grandes rasgos se puede decir que la ganadería es la principal actividad productiva de las fincas comunitarias; después está la agricultura, algunos proyectos piscícolas, proyectos de reforestación, el manejo de los lagos y las áreas de vivienda o lotes familiares. Algunas comunidades también tienen proyectos de plantas medicinales y aromáticas y especies menores (avicultura, cerdos), Ilustración 3.
69 PRIETO y ZORRO. Op. cit, p 136 70 Ibid, p. 51
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Ilustración 3. Mapa usos del suelo en finca comunitaria La Frontera, Sampués
Fuente: Adaptado de datos Oleoducto de Colombia, citado por PRIETO y ZORRO (1999)
En general las comunidades manejan ganado comunitario y ganado individual de las familias asociadas y además se arrienda pasto a terceros.
El ganado comunitario propio: este se ha obtenido de proyectos productivos
financiados por entidades estatales o de ONG’s cuyo manejo está a cargo de
juntas de trabajo. La comunidad de La Frontera tiene 27 cabezas de ganado provenientes de un proyecto con una ONG, en la década de los 90. El manejo y mantenimiento del ganado se hace en potreros grandes, con pocas divisiones, donde se tiene todo el ganado a cargo de la comunidad, tanto individual, colectivo o en arriendo.
Cada comunidad tiene un reglamento para el manejo de la finca y específicamente, del ganado. Por ejemplo, en la Comunidad de La Frontera, el cuidado y encierro del ganado se rota cada diez días. O sea que dos socios se hacen cargo de las tareas de celo y encierro del ganado por diez días y cuando termina su ciclo son remplazados por otras dos personas. Además cada socio debe aportar un día de trabajo al mes por cada cabeza de ganado propia. Cada quien ordeña su vaca y ayuda a encerrar si hay vacas con cría. La leche se da a un socio por día.
El arriendo de pasto a terceros, se da bajo diferentes modalidades:
Ganado a pasto: en este sistema la comunidad hace contrato de arriendo con
un dueño de ganado para que un número determinado de cabezas de ganado pasten en su potrero durante un tiempo definido. La mayoría de los contratos son verbales y pueden ser por periodos cortos, de unas cuantas semanas hasta periodos de más de un año. El manejo del ganado corre por cuenta del dueño de éste, esto es, vacunas, baño (con garrapaticidas), ordeño. La comunidad se encarga del mantenimiento del alambrado y las fuentes de agua.
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Ganado por leche: en este caso, la comunidad hace un contrato verbal para
cuidar un número determinado de vacas recién paridas durante un tiempo definido por los periodos de lactancia; en pago se recibe la producción de leche y las vacas se devuelven al momento del destete.
Ganado a medias: también es llamado ―a utilidad‖. En este caso la comunidad
hace un contrato verbal con el dueño del ganado donde se avalúa el ganado recibido, del cual se aspira tener crías durante periodos largos, de más de un año.
Agricultura y especies menores: las fincas comunitarias han desarrollado proyectos colectivos de cultivos de pancoger, como el asociado de maíz, yuca y ñame, aunque ya no es común. Estos cultivos tenían la finalidad, además del autoconsumo, de recoger fondos comunitarios con la venta de una parte de la producción.
Entre las especies menores más comunes, está la piscicultura, especialmente cachama y tilapia en pozos que han construido algunas comunidades con
financiación gubernamental y de ONG’s.
Reforestación: algunas comunidades han implementado proyectos de reforestación, principalmente apoyados por las corporaciones autónomas regionales. En el caso de La Frontera hay una parcela reforestada de 5 hectáreas, cuya principal finalidad es recuperar y conservar fuentes de agua.
En los 22 cabildos indígenas de Sampués se tiene una infraestructura productiva de 63 estanques piscícolas, 6 lagos, 50 represas, 3 minidistritos de riego subutilizados, 4 centros de almacenamiento artesanal.
4.1.2. El componente social de la Finca Comunitaria
Las comunidades son autónomas para definir su forma de organización para la planeación y el manejo de las fincas comunitarias y solo dependen del Plan de Vida y la recién aprobada resolución 00771 que ratifica la Declaratoria del Resguardo Zenú como Territorio Libre de Transgénicos y establece el reglamento interno de la agrobiodiversidad.
Es importante resaltar que si bien la comunidad de La Frontera cuenta con 30 familias asociadas, en la finca viven 30 familias más que hacen parte de la familia extensa de cada uno de los socios, que han crecido y se han tenido que quedar compartiendo la tierra y vivienda de los padres por no tener otra opción.
71 RESGUARDO INDÍGENA ZENÚ DE SAN ANDRÉS DE SOTAVENTO. Reglamento interno para el
control del territorio, la biodiversidad y el conocimiento tradicional y frente a la introducción de semillas y alimentos transgénicos. ARFO Editores, 1ª.ed. Bogotá, 2011. 48p.
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En La Frontera, la organización está encabezada por la asamblea general la cual nombra una junta de trabajo cada año, compuesta por Presidente, secretario, tesorero y fiscal. Esta junta de trabajo es la responsable de coordinar todas las actividades productivas de la finca, en especial en lo relacionado al manejo de los potreros y el ganado. Tienen un reglamento donde se definen los planes de trabajo mensuales, el tiempo que debe aportar cada socio o dueño de ganado individual, el manejo del fondo económico, la rotación del ordeño y el cuidado del ganado. Al final de cada año, se hace un balance y se reparten utilidades entre los socios.
Los socios de la finca comunitaria son aquellas personas cabeza de familia, que participaron en el proceso de recuperación de tierras. Como estas recuperaciones se iniciaron en la década del 70, estos socios se instalaron con su familia la cual ha ido creciendo sin dar la posibilidad de que estas nuevas generaciones se conviertan en socios. De aquí sucede por un lado, que familias numerosas no tienen suficiente tierra para trabajar, y deben buscar ingresos en el jornaleo, en actividades comerciales o en la elaboración y venta de trenza de caña flecha. Los cabildos menores están conformados por familias de tierras recuperadas y no recuperadas y a un cabildo pueden pertenecer varias fincas recuperadas, como en el caso del cabildo menor de Escobar Abajo, al cual pertenecen las fincas de La Lucha, El Cacao, La Frontera y La Esperanza. Y los cabildos menores a su vez hacen parte de la organización municipal y regional del resguardo y las cuales administran los recursos de transferencias de la nación. Anualmente los cabildos definen unas partidas presupuestales para el arado de la tierra o para otros trabajos comunitarios en las fincas.
En la comunidad de La Frontera el recurso de las transferencias para la producción se ha destinado a arar anualmente media hectárea de tierra para cada socio. En este caso, los socios de La Frontera definen un área para los cultivos y contratan el tractor para el trabajo por nueve hectáreas, donde siembran maíz, yuca y ñame; pero cada familia se hace cargo de la preparación del terreno, previa al arado y de la siembra y el mantenimiento. En el último año los socios se quejaban de que el cabildo no estaba apoyando para el arado, el cual debía asumir cada familia.