4. EL SISTEMA DE PRODUCCIÓN ZENÚ AGROECOSISTEMA
4.2. UNIDAD PRODUCTIVA FAMILIAR INDÍGENA Y CAMPESINA
4.2.1. Tenencia y usos del suelo de la finca familiar
Existen diferentes formas de acceso a la propiedad de la tierra: comunitaria, individual y en arriendo. La comunitaria, cuando son socios de tierras de fincas que han sido recuperadas; allí cada familia socia tiene acceso a un área para vivienda, cultivos individuales y comunitarios. La propiedad Individual hace referencia a tierras que hacen parte del Resguardo colonial y están por fuera de las fincas recuperadas. Una familia indígena puede tener tierras individuales y tierras en fincas recuperadas o arrendadas al mismo tiempo, aunque no es lo más común
La propiedad individual puede o no estar respaldada por títulos de escritura. En trabajos de diagnósticos de tierras con familias indígenas sin propiedad comunitaria se encontró que en Sampués el 47% de las familias no tienen documentos de propiedad, el 5% tienen documentos de compraventa, el 23% tienen escritura pública y el 25% de familias arriendan tierra. En San Andrés de
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Sotavento el 37% de las familias no tiene ningún documento, el 36% tiene documento de compraventa, el 11% tiene escritura pública y el 17% arriendan tierra72.
La extensión de la finca familiar es muy variable. En el mismo diagnóstico se encontró que el promedio del tamaño de la propiedad familiar en Sampués es de 1,9 hectáreas. En San Andrés de Sotavento de 2,5 hectáreas y en San Antonio de Palmito de 2,6 hectáreas. Por categorías según el tamaño de la propiedad en el Municipio de San Andrés de Sotavento el 47,4% de propietarios poseen menos de una hectárea, el 29,4% poseen de una a 3 hectáreas; el 10% posee entre 3 y 5 has; el 8,6% poseen entre 5 y 10 has; el 2,2% posee entre 10 y 20 has; y el 1,8% posee más de 20 has. El 96% de propietarios está por debajo de la UAF.
Respecto al uso de la tierra en las fincas familiares en el Municipio de San Andrés de Sotavento el diagnóstico de la RECAR encontró que el 37% del área es de uso agrícola, el 39% para ganadería, el 11% en usos forestales y el 12% están en descanso. Esta misma información en el municipio de Sampués arrojó que el 21% era de uso agrícola, el 34% para ganadería, el 13% forestal y el 32% de descanso, Tabla 4. El actual estudio con una muestra de 10 familias en Belén, con un promedio de la propiedad de 2,6has, muestra que el 51% de la finca familiar es dedicada a la agricultura (incluyendo el área del patio), el 31,5% se dedica a ganadería y el 17% a otros usos (rastrojo y monte).
Tabla 4. Usos del suelo en fincas familiares de propiedad individual
Municipio Usos del Suelo Finca Individual (%) Agricultura Ganadería Forestal Otros (Descanso) San Andrés de
Sotavento 37 39 11 12
Sampués 21 34 13 32
Fuente: RECAR 201073
Al comparar los sistemas de producción familiar en las comunidades de tierras recuperadas – comunitarias, con los de las familias de tierras no recuperadas –
familiares, se observa una mayor diversidad y complejidad en los sistemas familiares de tierras no recuperadas. En las fincas familiares de tierras no recuperadas como Belén el componente arbóreo: frutales, maderables, palmas, es más diverso y extenso que en las fincas familiares de tierras comunitarias. Esto se entiende, tal vez, por la posibilidad que tienen las familias de tierra comunitaria de acceder a los espacios comunitarios.
Según el presente estudio en las dos comunidades: La Frontera y Belén, la finca familiar tiene una baja cantidad de áreas en rastrojos tanto en tierras no
72 RECAR, 2010. Diagnóstico de Tierras Ancestrales. Sin editar. Proyecto financiado por APPLETON. 73 Ibid, sin editar, S.P
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recuperadas como recuperadas. Esto explicaría los bajos rendimientos de algunos cultivos asociados y la necesidad de acceder a tierra en arriendo para agricultura por parte de algunas familias. El rastrojo hace parte del sistema de rotación de cultivos y es importante porque posibilita la recuperación ecológica del ecosistema, lo cual permite mejores cosechas sin necesidad de fertilización complementaria, teniendo en cuenta además que el sistema tradicional se hacía con quema.
Algunas familias tienen la ventaja de ser socias de la finca comunitaria y disponer de un área de tierra familiar para los cultivos semestrales y anuales, además de disfrutar de las utilidades que pueda dejar el manejo del ganado comunitario. Esto supondría que no necesitan de rastrojo para dejar descansar la tierra, porque en la finca comunitaria se hace rotación anual de cultivos semestrales y anuales.
El área de rastrojo debería ser igual al área de cultivos para que se garantice que por lo menos cada año se rote el lote; sin embargo, en San Andrés de Sotavento eso no sucede, mientras el área agrícola es del 34%, el área de descanso es del 12%. Si el promedio de la finca en San Andrés de Sotavento es de 2,5 hectáreas quiere decir que se destina menos de una hectárea para agricultura (0,85) y media hectárea para descanso.
El área de cultivos semestrales y anuales es superior en las fincas familiares de tierras no recuperadas. Pero es preocupante ver que el área de rastrojo y monte, es escasa y no llega ni al cuarto de hectárea en promedio. El área de cultivos permanentes también es muy bajo, pero llegan a ser el 5% del área total del predio. Aquí hay una similitud entre el área del patio, el rastrojo y los cultivos permanentes. Entre los tres componentes ocupan el 15% del área total de la finca familiar, cifra que representa la mitad de lo reportado en el diagnóstico de la RECAR para el área agrícola (37%).
El área de potrero en promedio es mayor o similar al área agrícola. El promedio está entre media y una hectárea para potrero. De otro lado familias que viven en tierra comunitaria disponen de un área mayor, donde pueden tener su ganado individual. Sin embargo, al mirar el área de pastos según el tamaño de la propiedad se encuentra que solo 5 de 240 familias que poseen menos de una hectárea tienen alguna área destinada a pastos. A mayor área de la finca más tierra destinada a ganadería. Todas las familias que tienen más de 10 has poseen potreros. Y a su vez la mayoría de estas fincas están casi exclusivamente destinadas a ganadería.
Asumiendo los datos reportados por las encuestas en 19 familias del presente estudio, una familia Zenú requiere en esas condiciones un mínimo de 4 hectáreas para implementar su sistema de producción y hacerse a sus medios de vida. Sin embargo, se estima que la unidad agrícola familiar, -UAF- en el departamento de Córdoba, no debe estar por debajo de 11 hectáreas.
Pocas familias tienen fincas en una única unidad geográfica; la propiedad está compuesta, principalmente, por lotes ubicados en diferentes sitios. La mayoría de
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familias tienen sus propiedades en dos lotes separados. Estos lotes, por lo general, están en la misma comunidad.