Si x es un objeto, entonces
W, y W2 son valores de la función qüe representa el peso de un cuer po, relativamente a un sistema de referencia en reposo respecto del
IV. FILOSOFÍA DE LA BIOLOGÍA
4. LA FRONTERA ENTRE LO INANIMADO Y LO VIVIENTE
Ninguna de las propiedades básicas de los seres vivos que hemos enume rado en la sección anterior es, por sí misma, típicamente biológica. Todas ellas se explican en términos puramente físicos o químicos. Por ejemplo, la replicación de una molécula de d n a consiste en que la hélice doble se escinde longitudinalmente al modo en que se abre un cierre de cremallera (zipper). A medida que se separan las dos mitades, acuden a los eslabones enzimas y nucleótidos libres que completan cada una de las dos mitades hasta que quedan formadas dos hélices dobles. El proceso de replicación del d n a es estrictamente fisicoquúníco.
¿Debemos concluir que los biosistemas son quimiosistemas carentes de peculiaridades biológicas? Esto sería como inferir que no hay quimio sistemas porque éstos están compuestos de átomos enlazados entre sí por vínculos físicos. Si bien es cierto que ninguna de las propiedades básicas de un biosistema es por sí misma biológica, el conjunto de sus propiedades y algunas de las relaciones entre éstas lo hace un biosistema. Me explicaré.
Todo sistema almacena energía, pero sólo los biosistemas poseen or ganillos especializados en el almacenamiento de energía, a saber, las mito- condrias. Y, lo que es más interesante aún, la energía es almacenada en moléculas de t f a, que intervienen en la síntesis de proteínas. En términos antropomórficos diríamos que los organismos no almacenan energía “por que sí” sino “para” sintetizar proteínas, y que a su vez hacen esto último
"para” mantenerse vivos. En términos modernos, diremos que la síntesis de proteínas insume grandes cantidades de energía, que son provistas por moléculas de t f a, y que si dicha síntesis deja de hacerse el ser vivo deja de ser tal. En otras palabras: una de las características de los biosistemas CS que sintetizan proteínas, proceso éste que insume energía provista por moléculas de t f a. Los sistemas incapaces de sintetizar proteínas no se lla man ‘organismos’. Y los que son capaces de hacerlo con ayuda de la quí mica se llaman ‘laboratorios’ o ‘fábricas’. (Dicho sea de paso, aún no se ha logrado sintetizar artificialmente la totalidad de las proteínas que se encuentran en el ser humano.)
Con la reproducción sucede algo similar Muchos sistemas físicos -p. ej., gotas de líquido y núcleos de uranio- pueden partirse en dos. Pero la replicación de las moléculas de a d n tiene la peculiaridad de que puede desembocar en la reproducción de un organismo íntegro. (Tampoco en este caso sería legítimo hablar de finalidad. Cuando una célula envejece y no 8C divide, muere. Los individuos vivos no se reproducen “para” perpetuar SU especie: simplemente, aquellos que lo hacen contribuyen a la continua ción de su especié.)
Finalmente, también hay mutación y selección, por ende evolución, al nivel molecular. Pero este proceso molecular no desemboca necesariamente en la emergencia de seres vivos sino de nuevas moléculas. (Y no se diga que los organismos evolucionan “para” adaptarse mejor a su medio, puesto que la mayor parte de los procesos evolutivos, lejos de ser adaptativos, han culminado con la extinción.)
En general: dada una propiedad básica cualquiera de un ser vivo, es casi seguro que existe o puede fabricarse un sistema que la exhibe. Pero ese sistema o bien á\ no poseerá las demás propiedades básicas de los biosis temas, o bien b] las poseerá, en cuyo caso será un biosistema, ya natural, ya artificial.
(Las diferencias entre lo viviente y lo in a n im ad o se acentúan si, en lu gar de considerarse las propiedades básicas que hemos tratado hasta aho ra, se consideran otras más complejas, tales como el sexo y la capacidad de aprender, que no posee ninguna cosa natural in a n im ada Estas otras sí son propiedades exclusivas de biosistemas, aunque no de todos. Pero la consideración de estas propiedades es irrelevante a nuestro problema pre cisamente por no ser ellas comunes a todos los seres vivos.)
Podemos afirmar entonces que lo viviente a\ difiere de lo inanimado, b] se enraiza en éste y c] emerge de éste en un proceso histórico. En una palabra, los organismos constituyen su propio nivel de organización: véase la figura 7.2.
FIGURA 7.2. La pirámide de los niveles de organización. Las flechas verticales indican la dirección de la emergencia.
Los biosistemas son pues quimiosistemas de características especiales: sus propiedades no se encuentran todas juntas ni relacionadas de la mis- , ma manera en los quimiosistemas inanimados. (Hay emergencia sin tras cendencia y enraizamiento sin reducción.) Puesto que las relaciones constantes entre propiedades son leyes (cf. Bunge, 1969, 1977a), podemos reformular lo anterior en la forma siguiente: Aún cuando cada una de las propiedades básicas de los biosistemas pueda encontrarse en el nivel quí mico, los organismos poseen leyes peculiares. Véase la figura 7.3.
P4 o- L34 0P3
o- -0
P 1 L 12 ? 2 Pl Ll2
P 1 L l 2 ? 2
FIGURA 7.3. Los sistemas A y B poseen propiedades que también posefe el organismo C.
Éste tiene, además, la propiedad no básica (no común a todos los organismos) P5 y las leyes
Por ejemplo, si bien hay fisiosistemas que crecen (v.gr. cristales y nu bes), y quimiosistemas (artificiales) que sintetizan proteínas, solamente los biosistemas poseen la ley “La tasa de crecimiento de un organismo es pro porcional a la velocidad con que sintetiza proteínas”. Otro ejemplo: un cuerpo sumergido en una solución de galactosa se hundirá o será arrastrado por la corriente si la hay. En cambio una bacteria se moverá hacia la zona de máxima concentración de azúcar. Es decir, la bacteria no sólo se mue ve e ingiere galactosa, sino que se mueve optimizando su ingestión de galactosa (o bien su alejamiento de sustancias nocivas a ella). Ni el movi miento de por sí, ni la incorporación de galactosa de por sí, son caracte rísticas biológicas. Lo es en cambio la combinación de ambas funciones. En general: las leyes de quimiotaxis de cada especie bacteriana son leyes típicamente biológicas de dicha especie.
5. CONCLUSIÓN
Los sistemas químicos tienen componentes físicos (átomos o moléculas) que interactúan de manera peculiar, a saber, entrando en reacciones químicas. Estos procesos satisfacen leyes que no son físicas sino químicas, si bien tienen su raíz en propiedades físicas de los reactivos, tales como sus núme ros atómicos. Lo químico está pues arraigado en lo físico y emerge de éste con leyes propias.
Con los organismos sucede algo similar: son sistemas químicos con propiedades emergentes, entre las cuales figuran las leyes típicamente bio lógicas, tales como las leyes genéticas y las ecológicas. El arraigo de las propiedades biológicas en el nivel químico refuta al vitalismo, y la emer gencia de propiedades típicamente biológicas refuta al nivelacionismo fisi- calista. La alternativa viable es el organicismo sistémico, o sea, la tesis de que los seres vivos constituyen quimiosistemas cuyas propiedades básicas, tomadas una por una, son físicas o químicas, pero que se combinan de manera peculiar en los organismos. Estas combinaciones emergentes de propiedades se llaman ‘leyes biológicas’, y éstas son características de los organismos. Si la filosofía de la biología hubiese centrado su atención en las leyes en lugar de hacerlo en las propiedades, acaso no seguiría empan tanada en la disyuntiva mecanicismo-vitalismo: habría alcanzado la etapa que puede llamarse biosistemista.
1. UNA DISCIPLINA INDISCIPLINADA